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Propuesta
de la Democracia Cristiana
LA DEMOCRACIA CRISTIANA Y LOS TEMAS PENDIENTES
EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS
La reparación ética
que Chile quiere
Uno de los temas pendientes
de resolver derivados de la dictadura militar
en Chile, es aquel producido como consecuencia
de las violaciones masivas a los derechos humanos.
I. Reconocimiento de la
verdad y los avances en materia de reparación
en la década de los noventa
Los Gobiernos de la Concertación
han logrado, tras arduos debates, leyes que
han pretendido materializar acciones de verdad
y reparación, pero que sin embargo –se
debe reconocer- no han conseguido satisfacer
las legítimas demandas de los familiares
de las victimas de la represión.
Entre las políticas
que se han implementado -más allá
del histórico informe Rettig- está
la ley que creó la Oficina Nacional del
Retorno; la que modificó diversos cuerpos
legales a fin de garantizar en mejor forma los
derechos de las personas; la que autorizó
el ejercicio profesional a personas que salieron
del país por razones de fuerza y que
obtuvieron títulos o grados en el extranjero;
la que otorgó franquicias aduaneras a
los refugiados políticos, o aquella que
estableció la obligación del secreto
para quienes remitan información conducente
a la ubicación de detenidos desaparecidos.
Pero quizás la más
importante medida legislativa que procuraba
satisfacer permanentemente los requerimientos
de las víctimas o sus familiares, fue
la ley que creó la Corporación
Nacional de Reparación y Reconciliación,
y que estableció pensiones y otorgó
beneficios diversos.
Sin embargo, esta Corporación
que tenía vigencia de dos años,
sólo pudo ser prorrogada una vez, ya
que posteriormente la oposición negó
en el Congreso sus votos para conservarla y
debió ser trasladada como un programa
del Ministerio del Interior.
Este es un claro ejemplo
–de los tantos- de que quienes han impedido
mayores acciones de compensación a las
víctimas o a sus familiares son aquellos
partidos de derecha que obstruyeron la continuidad
del trabajo de estos profesionales bajo la Corporación
de Reparación.
II. Temas pendientes e impostergables
Así, aún hoy,
después de casi treinta años del
comienzo del régimen militar, y de los
esfuerzos que se han hecho para avanzar en este
sentido, un conjunto importante de chilenos
reclama de la sociedad y de sus instituciones,
reparaciones justas que compensen –en parte-
el dolor o pérdida sufrida por un acto
violatorio de sus derechos como consecuencia
de la acción de agentes del estado.
Los exonerados políticos
son un claro ejemplo de ello; también
los exiliados, que fueron obligados a salir
del país por el peligro que para su seguridad
representaba su permanencia en él; los
ex presos políticos y los torturados,
que se cuentan por miles, son otros actores
de este proceso que también tienen sus
demandas.
Y junto a los anteriores,
esperan verdad, justicia y dignas reparaciones,
los familiares de los detenidos desaparecidos
y ejecutados por razones políticas. Y
nuestro convencimiento es que Chile tiene una
deuda con todos ellos.
Entonces, el desafío
de la sociedad chilena es alentar la verdad
y la justicia; proveer de reparaciones económicas,
y promover políticas públicas
destinadas a que desde la institucionalidad
del Estado chileno se vele por el respeto al
legado de las víctimas, la promoción
y protección de los derechos humanos
en el país.
III. Propuesta de la Democracia
Cristiana
La Democracia Cristiana
en el plano de la defensa de los derechos humanos
se siente orgullosa de su historia. Muchos de
sus hombres fueron los que encabezaron desde
un primer momento la defensa de la dignidad
humana cuando esta era cuestionaba desde las
más altas esferas gubernamentales. Por
respeto al dolor de las victimas, había
postergado realizar un pronunciamiento sobre
las propuestas que los partidos políticos
han realizado durante estas últimas semanas.
De cara al país,
la Democracia Cristiana formula lo siguiente:
1.- Alentar la verdad y
la Justicia.- Este tema es extraordinariamente
relevante. La Democracia Cristiana no hará
nada que signifique alguna forma de punto final,
o términos anticipados de los diversos
procesos judiciales actualmente en trámite.
Al contrario, creemos que
al país le ha hecho muy bien el tremendo
esfuerzo que los jueces realizan en este aspecto,
y el avance impensado de tantos juicios criminales
que poco a poco van develando la verdad de lo
ocurrido, detallando los hechos y responsabilizando
a los culpables.
Ello es también doloroso
para todos los involucrados; para las familias
de las víctimas que reviven tan tristes
recuerdos, y para los victimarios y sus familiares
que no logran huir de la mirada cuestionadora
de su país y de sus tribunales.
a).Una primera declaración
a este respecto es que la sociedad chilena y
sus instituciones, civiles, morales y militares,
no deben olvidar el gran objetivo planteado
de ubicar los restos o saber el paradero o destino
de aquellos desaparecidos políticos,
cuyos familiares esperan respuestas. Si no hay
fórmulas de diálogo o encuentro
que permitan recibir más información,
nuestra obligación es dejar tranquilos
a los Tribunales de Justicia que avanzan en
estos asuntos.
b).También, en este
aspecto, tal como lo solicita la agrupación
de familiares de detenidos desaparecidos, es
necesario un pronto examen del número
de víctimas cuyos procesos aún
no tienen jueces exclusivos, a fin de instar
a su designación o bien que los que ya
están designados asuman dichas causas.
c).El Estado debe mejorar
los instrumentos legales que tiene para la protección
de los derechos humanos. Así por ejemplo,
debe ratificar la Convención Interamericana
sobre Desaparición Forzada de Personas
al igual que debe ratificar el tratado que crea
la Corte Penal Internacional, y ratificar la
convención Sobre la Imprescriptibilidad
de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad.
d).En materias judiciales,
y para efectos civiles necesarios para familiares
de las víctimas, nos manifestamos de
acuerdo con la creación de una figura
como la “declaración de ausencia por
desaparición forzada“ planteada por las
agrupaciones de detenidos desaparecidos.
2.- Proveer de reparaciones
económicas compensatorias.- Por cierto
un debate que pretenda una reparación
ética de la sociedad chilena no puede
ser reducida sólo a los aspectos relativos
a las compensaciones económicas, y más
aún, por ningún motivo éstas
a cambio de impunidad. El desafío es
sin embargo, responder en algún momento
a todas las demandas sociales de quienes se
sienten postergados o discriminados, especialmente
en temas de empleo, seguridad social, salud
y educación.
Sabemos que las graves violaciones
a los derechos humanos, sumados a los efectos
de un proceso penal inquisitivo ha generado
en las victimas la percepción de no ser
escuchadas, les embargan sentimientos de haber
sido vejadas e ignoradas, y por sobre todo acusan
la convicción de no haber recibido justicia,
lo que significa que sus problemas no han sido
resueltos.
La Democracia Cristiana
ha propiciado y contribuido en la concreción
de acciones dirigidas a reparar los efectos
ocasionados a las victimas y familiares por
la grave y masiva violación de los derechos
humanos. Continuará favoreciendo con
mayor fuerza otras medidas dirigidas a mejorar
el acceso a la justicia, a obtener un trato
justo, al resarcimiento a las victimas, y a
su atención social y sicológica.
Hemos tenido una contribución
constante en la defensa y promoción de
los derechos humanos y quiere ser parte de un
proceso de reflexión permanente sobre
este tema, que vaya acompañado de mayores
contenidos y que permita percibir que lo que
se busca es, además de la reparación
puntual a los directamente afectados, una reparación
al espíritu de la Nación, destinada
a la reconciliación que nos permita crecer
como País, en valores y principios.
Pero aún así,
la reparación económica debe ser
parte importante de nuestra preocupación,
porque responde a la satisfacción de
necesidades reales de los ofendidos, consideradas
como aquellas que pretenden la dignificación
de la víctima o de su familiar. El desafío
es, sin embargo, responder en algún momento
a todas las demandas sociales de quienes se
sienten postergados o discriminados, especialmente
en temas de empleo, seguridad social, salud
o educación.
a) Mientras tanto, respaldaremos
al Gobierno en aquellas materias que tiendan
al mejoramiento sustantivo de la ley de reparaciones,
no solo en materia de pensiones, sino también
en aquellos que se refieren a beneficios médicos
o educacionales, u otros de tipo social que
se consideren adecuados.
b).Claro está que
debemos enfrentar uno de los más graves
problemas que se han presentado este último
tiempo en estos asuntos y que ha significado
la inquietud de los familiares de las víctimas.
Se trata del rechazo de las demandas civiles
de indemnización a raíz de la
prescripción de la acción civil
que ha sostenido el Consejo de Defensa del Estado,
tesis acogida por nuestros Tribunales.
El CDE, sostiene que ellos
tienen como obligación resguardar los
intereses del Estado, y por tanto solicitar
la estricta aplicación de la ley. En
caso contrario, ellos estarían en infracción
legal.
Creemos que existen por
lo menos dos fórmulas que el Gobierno
debiera explorar sobre la materia:
a)Modificar la ley, para
declarar que las acciones civiles de indemnización
por graves violaciones a los derechos humanos
son imprescriptibles, permitiendo que la cuantía
de estas indemnizaciones las regulen los Tribunales
de Justicia.
b)Otorgar facultades a alguna
institución que represente al Estado
a fin de acordar extrajudicialmente con los
representantes de las víctimas, indemnizaciones
cuyos montos pudieran ser establecidos mediante
una tabla indemnizatoria proporcional al grado
de parentesco y otras variables determinadas
en la misma ley, considerando experiencias comparadas
con el derecho internacional.
Para la Democracia Cristiana
es muy importante que a este respecto nos pudiéramos
ajustar a los principios y lineamientos básicos
sobre el derecho a reparación por violaciones
graves a los derechos humanos y el derecho humanitario,
elaboradas a nivel de la Comisión de
Derechos Humanos de Naciones Unidas.
3.-Promover políticas
públicas destinadas a proteger y promover
los derechos humanos.- Junto con creer que se
justifican plenamente acciones que generen un
real testimonio a la memoria colectiva, como
memoriales o monumentos que nos comprometan
con la paz y la justicia, y con políticas
educacionales que incorporen la enseñanza
y el respeto por los derechos humanos, recogemos
la proposición del abogado Luciano Fouillioux,
en el sentido de instalar al interior de la
institucionalidad del Estado, un referente que
vele por el fomento, protección y fiscalización
de los derechos humanos.
El Defensor del Ciudadano,
o una Subsecretaría de Derechos Humanos
que dependa del Ministerio de Justicia, pueden
ser las figuras a crear, que mejor velen por
el sentimiento y deseo de todos de que nunca
más en Chile, se violen estos derechos.
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