Los cambios de último momento que
el gobierno sueco realizó antes
de presentar ante el parlamento la reforma
del seguro de paro (a-kassan) demostraría
que el proyecto carecía de una
preparación concienzuda, donde
los efectos directos o indirectos no habían
sido considerados en toda su dimensión.
Sin embargo esos cambios marginales, en
el contexto de la totalidad del proyecto,
no dejan duda hacia adónde apunta
la estrategia del gobierno del Primer
Ministro Fredrik Reinfeldt: los sectores
de bajos salarios serán con toda
probabilidad los pagarán los platos
rotos. Y los enfermos y desocupados verán
empeorar su situación de precariedad.
Una semana le otorgó el gobierno
de centro derecha a todas las instancias
implicadas para que respondieran a la
propuesta de reforma del seguro de paro,
apenas había asumido la dirección
del país a mediados de septiembre
pasado. Desde entonces no dejan de resonar
machaconamente las críticas ante
Rosenbad y el parlamento. El gobierno
no recula, titulaba el matutino Svenska
Dagbladet en un comentario sobre la política
oficial, y que su página editorial
apoya. Y es cierto, el ministro de Trabajo
Sven Otto Littorin se muestra muy seguro
y entusiasta de que esta reforma va a
activar a los que hoy han hecho de este
seguro de paro "un modo de vida".
Sin embargo, y más allá
que haya personas que abusan del sistema,
el seguro de paro ha significado para
la gran mayoría de los asalariados
una red de seguridad, una forma de sobrevivir
sin que su vida y la de su familia, si
es que la tiene, no caiga en picada y
se haga añicos. Recibir una indemnización
del 80 por ciento calculado sobre el último
sueldo, es una seguridad para que le individuo
al quedar sin empleo no se vea obligado
a abandonar lo que pudo construir en sus
años de trabajo.
No hay que olvidarse de un aspecto importante
de cómo funciona la economía
sueca y la relación hasta ahora
ha imperado entre patrón y empleado.
A lo largo de la historia moderna de este
país los sectores productivos han
ido adaptándose a las nuevas condiciones
de competencia decir se aceptan los cambios
de estructuras productivas en la empresa
que dejan a sus trabajadores temporalmente
sin empleo. Esos cambios hasta ahora han
ocurrido sin mayores traumas ni conflictos
porque la red del seguro de paro le da
tiempo (450 días con el 80 por
ciento de su salario) para que pueda buscar
nuevas salidas, ya sea a través
de un nuevo empleo o capacitándose
en el oficio / profesión que tiene,
o para otra más atractiva. Para
la mayoría de los suecos esa "seguridad"
es una de las vacas sagradas que ahora
el nuevo gobierno se decidió a
sacrificar. O mejor dicho, una piedra
angular del acuerdo patrón-trabajador
que busca remover.
Salarios más bajos?
Uno de los temores de los sindicatos
es que esos niveles más bajos del
seguro de paro, influyan directamente
en los niveles salariales, porque la lógica
es que el desempleado ante la pérdida
económica se vea obligado a aceptar
el trabajo que primero se le ofrezca,
aún cuando el salario sea más
bajo que el anterior, pero siempre será
más alto que el seguro. Y si además
lo hace en un ambiente donde hay mayor
competencia por ese empleo, estará
sin mayores dudas dispuesto a aceptar
un sueldo aún más bajo para
quedarse con ese puesto. Esa es la lógica
que muestran los mercados laborales donde
los seguros de paro son bajos o no existen.
No hay que olvidarse que para los sindicatos
suecos de larga tradición, acostumbrados
a coexistir pacíficamente con la
patronal, esta reforma los empuja a situaciones
más críticas, obligándolos
a subir el tono de sus argumentos y acciones,
para calmar a sus miembros más
inquietos; y por otro lado hacer frente
a los grupos sindicales que actúan
con métodos menos ortodoxos, y
que en estas situaciones acaparan la atención
con un discurso más radical y acciones
que cuestionan tanto a la patronal como
a los métodos usados por los sindicatos
tradicionales. Un ejemplo muy concreto
es el llamado a un paro general de la
federación anarquista SAC, para
el 16 de noviembre pasado. Si bien nadie
adhirió al llamado, que sepamos,
el acoso desde la izquierda será
cada vez más intenso a medida que
el gobierno vaya desmontando las conquistas
de los trabajadores.
La reforma
Los niveles de compensación presentados
al parlamento son los siguientes, según
los datos que oficialmente se conocen.
Los primeros 200 días el desocupado
recibe el 80 por ciento de su salario.
Pasados esos días los próximos
100 días recibirá el 70
por ciento de su ingreso. Y a partir del
día 301 el 65 por ciento. La única
excepción es para los trabajadores
que tienen hijos menores de 18 años,
ellos mantendrán el nivel del 80
por ciento durante los 450 días
que el seguro de paro tiene validez.Un
cambio más de última hora.
Luego todavía varios escalones
más abajo, queda la alternativa
de recibir asistencia social, si es que
está calificado/a. Si tiene coche,
un apartamento en propiedad compartida,
u otros valores, tendrá que venderlos
primero y vivir de esos ingresos, antes
que la comuna le otorgue la ayuda.
El 1 de enero se inicia el nuevo sistema.
Si una persona por ejemplo tiene la mala
suerte de iniciar el año como desocupado/a
cumpliendo el día 301 o más,
recibirá sólo el 65 por
ciento de su salario último. Lo
cual significa un durísimo golpe
sin duda a su economía. Si el salario
era por ejemplo de 17 000 coronas mensuales,
cobraría 11 050 coronas siguiendo
el ejemplo nombrado, si es que no consigue
antes otro trabajo.
No se debe olvidar además que
este seguro de paro tiene condiciones
con las que hay que cumplir, porque de
no cumplir esas condiciones, lo único
que queda es recurrir a la ya mencionada
asistencia social. Entre otras cosas el
sistema nuevo exige que durante los últimos
12 meses se hayan trabajado por lo menos
seis meses, o sea un mínimo de
80 horas mensuales (actualmente la exigencia
es de 70 horas al mes).
Las consecuencias para los que trabajan
medio tiempo pueden ser muy duras, ya
que arriesgan a quedar fuera del seguro
de paro. La mayoría en este grupo
son mujeres que trabajan estos horarios
más reducidos. Con la exigencia
del 80 por ciento de horas trabajadas
mensualmente, el personal que cumple menos
de 40 horas semanales puede quedar al
margen del seguro de paro. Sin duda la
idea del gobierno es que esas personas
se vean obligadas a trabajar más
horas a la semana. También los
estudiantes que hoy se califican para
recibir el seguro de paro, lo perderán
con toda seguridad si la ley se aprueba
en las actuales condiciones.
Otro cambio es que la propuesta de ley
impone que el cálculo normal de
tiempo trabajado sea en base a los 12
meses en lugar de los actuales 6 meses.
En la práctica si una persona ha
trabajado seis meses tiempo completo,
y queda desocupada, se califica para recibir
sólo la mitad del seguro de paro,
ya que no cumplió con el tiempo
estipulado, es decir el año de
trabajo completo. Aquí hay un sector
de jóvenes que por distintas razones
no pueden obtener trabajos fijos, y que
pueden ser seriamente perjudicados por
este sistema. Claro, que para sobrevivir
deberán probablemente aceptar trabajar
donde sea y por salarios más bajos.
La financiación
El seguro de paro se financia hasta la
actualidad por medio de la cuota que cada
trabajador paga (un promedio de 100 coronas)
y por los aportes del estado, es decir
porlos impuestos que paga la gran mayoría
de los ciudadanos. El aporte de los asegurados
ha sido alrededor del 10 por ciento (unos
4 millardos) del total del costo del seguro
de paro, que llega a los 40 millardos
de coronas. Con la propuesta del gobierno
la contribución de los trabajadores
al seguro alcanzará ahora los 10
millardos, más del doble de lo
que contribuyen ahora. Además cuanto
más volátil es el sector
de la profesión u oficio que desarrolla,
más alta es la cuota que deberá
pagar. Un ejemplo es el obrero de la construcción
que pagará unas 322 crs mientras
que un músico deberá aportar
476 crs mensuales.
Para contrarrestar esa suba de la cuota
el gobierno a prometido una rebaja de
los impuestos al salario de unas mil coronas
mensuales bruto. Una vez hechos los descuentos
de impuestos quedarían en menos
de la mitad. O sea que el sector de trabajadores
con salarios entre el nivel mínimo
de 13.500 coronas hasta las 21 000 coronas,
arriesgan a ver reducidos sus ingresos
con algunos cientos de coronas. La categoría
que se beneficiaría más
es la que está entre las 26 000
y 30 000 coronas, según los cálculos
de los economistas. Ese sector puede ver
sus ingresos aumentados en unas 1000-1200
coronas mensuales.
El desocupado no pagará no obstante
la nueva cuota del seguro de paro, sino
que aportará la actual suma (unas
100 coronas mensuales). Pero en el caso
que trabaje un sólo día
en el mes, entonces deberá aportar
la cuota general. Los que pasan períodos
cortos en el seguro de paro son los más
perjudicados, porque aunque trabajan un
mínimo, están obligados
a contribuir como los demás que
tienen trabajo fijo.
Por último, y para hacer más
sabroso el menú, la reducción
de impuestos por el aporte a la caja del
seguro de paro y la cuota sindical que
hasta ahora era posible para cada contribuyente,
a partir del 1 de enero queda relegada
a la historia.
El último retoque
La misma mañana en que se presentó
el proyecto de ley, los ministros Anders
Borg (finanzas), Sven Otto Littorin (Trabajo)
y Nyamko Sabuni (Integración) escribían
en el matutino Dagens Nyheter que ninguna
Caja del seguro de paro deberá
ingresar más medios que los que
aporta a los trabajadores del sector que
están desocupados. Las críticas
no se hicieron esperar, ya que le dió
más motivos a la oposición
y sindicatos para comprobar que el proyecto
de ley ha sido preparado en forma deficiente,
con cambios constantes debido a la presión
de los sectores sindicales, y ue beneficia
a los sectores de más altos ingresos.
En este caso son los académicos
organizados en SACO que se sacrán
provecho de esta última movida.
No obstante ese beneficio para el sector
mejor pagado de los asalariados, deberá
ser compensado por otros trabajadores,
según Dan Andersson, el jefe del
departamento de economistas de la LO (Central
Nacional de Trabajadores). Andersson cree
que serán las otras Cajas del seguro
de paro que deberán aportar más,
para compensar las 700 millones de coronas
que significa este último cambio
a favor de SACO.
En definitiva, una reculada pa´delante,
como lo expresó un dirigente sindical
durante la manifestación del 16
de noviembre ante el Parlamento.
Las protestas continuarán hasta
el 12 de diciembre cuando se vote la ley
en el parlamento. Sin embargo nada hace
predecir que el espíritu de lucha
sindical haya llegado a "un alerta
rojo", es decir patear el tablero
y tomar medidas de fuerza. Y es que paralelamente
a este forcejeo, los sindicatos se preparan
para negociar un nuevo convenio salarial.
Y tal vez ahí vean con cierta esperanza
poder compensarse de las pérdidas
ocasionadas por la reforma del seguro
de paro. El asunto es si la patronal está
dispuesta a pagar los platos rotos, o
aprovechará a pesar de los crecientes
beneficios de una economía que
sigue creciendo fuertemente, a congelar
lo que pueda en la pulseada que se acerca.
Y si bien los gobiernos en Suecia no intervienen
en las negociaciones salariales, a nadie
se le escapa dónde están
las mayores simpatías de este gobierno.