| Aún
no es tarde |
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Los pronósticos
para el planeta Tierra no pueden ser más
oscuros. El recalentamiento de la atmósfera
a causa de las emanaciones de dióxido
de carbono (CO2) provocadas principalmente
por la contaminación industrial,
no deja lugar a dudas qué catástrofes
deben afrontar las actuales y futuras generaciones,
según el último informe de
la ONU. En Suecia la
tibia política medioambiental del
actual gobierno de centroderecha ha originado
duras críticas por parte de las
organizaciones ecologistas y la oposición.
A su vez la comuna de Estocolmo –también
en manos de la Alianza) ha pasado de tener
una política de vanguardia en temas
mediomabientales con la anterior mayoría
de centro-izquierda, ha intentar dar marcha
atrás el reloj y otorgar menos
recursos a ese sector.
La nueva mayoría de centro-derecha
ha iniciado un programa de recortes al
presupuesto del departamento de Medio
Ambiente. De 111 millones a 82 millones
de crs., es decir un 27 por ciento para
2007, y un anunciado 30 por ciento más
para 2008. De esta forma se le quitan
los medios a una serie de proyectos que
apoyaban a la población y a las
empresas a iniciar los cambios necesarios
para bajar los índices de emisiones
de CO2.
La nueva política surge del departamento
de Medio Ambiente, ahora en manos de la
Alianza y de la subalcaldesa Ulla Hamilton
(m), quien rechaza las críticas
de la oposición, manifestando que
su política apunta a eliminar la
burocracia, pero las metas para rebajar
las emisiones de gases nocivos sigue fija.
| Aún
no es tarde |
La nueva mayoría de centro-derecha
ha iniciado un programa de recortes
al presupuesto del departamento de
Medio Ambiente. De 111 millones a
82 millones de crs., es decir un 27
por ciento para 2007, y un anunciado
30 por ciento más para 2008.
De esta forma se le quitan los medios
a una serie de proyectos que apoyaban
a la población y a las empresas
a iniciar los cambios necesarios para
bajar los índices de emisiones
de CO2. |
Hamilton desea dar prioridad al crecimiento
económico y a la creación
de empleo, sin olvidar dice, que las empresas
deben contar con posibilidades de desarrollo
dentro de una "amistosa política
medioambiental". Además trabaja
en un programa dirigido al ahorro del gasto
de energía por parte de los locales
que la comuna tiene bajo su responsabilidad.
Se trata de piletas de natación,
gimnasios y locales de cultura y de otros
usos donde pueden hacerse importantes cambios,
afirma.
Sin embargo tanto el Partido Ecologista
o Los verdes (mp) como el Partido de Izquierda
(v) advierten de los graves perjuicios
que puede acarrear un recorte a los medios
de la magnitud que se han establecido.
Para estos partidos lo que Hamilton y
la Alianza pretenden es quitarle prioridad
a los proyectos medioambientales.
La restauración de suelos contaminados
por pasadas actividades industriales como
la de los lagos que forman parte del paisaje
capitalino y sus alrededores; medidas
concretas para evitar la alta contaminación
del aire en algunas de las avenidas y
calles de la capital, son metas que el
actual gobierno comunal no parece estar
dispuesto a dar prioridad, según
Åsa Romsom (mp), vicepresidenta
del departamento de Medio ambiente de
la comuna capitalina.
Para Romson la actual administración
le quita el oxígeno a una política
que buscaba incentivar las relaciones
con los ciudadanos y con la pequeña
empresa. De esa forma era posible dirigir
programas concretos de información
y apoyo a la actividad productiva. A la
pequeña empresa se les daba a el
apoyo que necesitaban para renovar su
tecnología y cooperar en la disminución
de las emisiones que provocan el efecto
invernadero. Un apoyo e información
que estos sectores no obtienen fácilmente
si se deja que el mercado sea el que decida.
Incluso se había creado un sistema
que buscaba llevar a cada empresa interesada
a transformarse en una unidad productiva
neutral en referencia a cómo influía
en el clima. La efectivización
del uso de la energía y las fuentes
alternativas de energía certificaban
su neutralidad, otorgándole así
un perfil atractivo para ganar nuevos
mercados. Esos incentivos desaparecen
con la Alianza.
Otro signo de que la nueva administración
busca dar un golpe de timón a su
política medioambiental, es el
abandono de Estocolmo del grupo denominado
"Ekokommuner". Su fin es alentar
cambios e innovaciones tecnológicas
para mejorar el medio ambiente en un clima
de cooperación e intercambio.
La asignación de áreas
verdes ha empresas de construcción
de viviendas o a proyectos comerciales
, demuestra la intención de romper
con una tradición de preservar
esas áreas, advierte la oposición.
Muchos vecinos comienzan a movilizarse
y a pedir que se detengan tales planes,
por lo que se espera una dura confrontación
entre organizaciones vecinales con la
comuna y los intereses privados.
El retorno del peaje en las vías
de acceso y salida del centro de Estocolmo
también despiertan ásperos
debates. Mientras la anterior mayoría
buscaba darle recursos al transporte colectivo
para mejorar la calidad del servicio para
atraer a los automovilistas, la actual
administración invertirá
buena parte de esos recursos en la construcción
y reparación de carreteras. El
efecto será que los propietarios
de coches usen aún más intensivamente
ese medio de locomoción, aumentando
así las emisiones de CO2, según
los pronósticos de la Asociación
para la Protección a la Naturaleza
(SNF).
El rumbo de la comuna de Estocolmo en
temas medioambientales ha cambiado sin
ningún lugar a dudas. La mayoría
con la que cuenta la Alianza les permite
en la mayoría de los casos llevar
adelante los proyectos antes mencionados.
De ser una de las ciudades europeas que
estaba a la vanguardia en políticas
y aportes para el cambio de mentalidad
en temas ambientales, la capital del país
está en camino de convertirse en
un vagón de cola y un freno en
el esfuerzo colectivo por aportar soluciones
al grave problema que enfrenta la humanidad. |