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Estocolmo-07-03
Ovacionada por los 350 delegados
y el resto de los invitados, Mona
Sahlin asumió el cargo
de presidenta y líder de
la socialdemocracia. Luego de
una campaña interna después
que la comisión electoral
del partido la eligiera como única
candidata, Mona Sahlin hace historia
en el PSD, por ser la primera
mujer que alcanza esos cargos.
Dijo sentirse muy pequeñita
ante el enorme peso de esa responsabilidad,
pero inmediatamente añadió
que con el apoyo de todos los
presentes y el resto del partido,
estaba dispuesta a liderar al
PSD hasta el triunfo electoral
en 2010.
Si bien fue un 17 de marzo cuando
Mona Sahlin fue coreada por el
congreso de su partido y la misma
no coincide exactamente con los
idus de marzo (eran los 15 de
marzo según el calendario
romano, fecha que se interpretaban
como de buenos augurios) todo
hace predecir que las filas se
cierran detrás de la nueva
líder después de
la derrota electoral de septiembre
pasado. Su elección refuerza
las filas de una organización
política que después
de Göran Persson, arriesgaba
a seguir polarizándose
entre los llamados “renovadores”
y “tradicionalistas”.
La famosas advertencia de William
Shakespeare,
“cuídate de los idus
de marzo” en su obra
Julio César, tal vez no
le vendría mal a Mona Sahlin
recordarla de todas maneras, ya
que si bien la ovación
y el entusiasmo no parecían
tener fin a la hora de aclamarla,
las contradicciones siguen allí,
ahora guardadas en el armario
de la cocina, pero fáciles
de ponerlas otra vez sobre la
mesa a la hora del almuerzo o
de la cena.
Y es que una de las arduas tareas
que tiene por delante la líder
es poder conjugar dos intereses
para muchos contradictorios entre
los sindicatos, representantes
de los sectores más golpeados
por las reformas del nuevo gobierno
de centro-derecha, y el pequeño
empresario, el entrepeneur que
Sahlin desea incorporar como fuerza
social al partido. Sahlin sabe
que sin este apoyo será
muy difícil ganar las elecciones
del 2010. La realidad social y
laboral muestran que la clase
asalariada – y sobre todo la obrera
industrial- es cada vez menor
en número, y crece sin
embargo la empleada en servicios,
al mismo tiempo que el número
de propietarios de pequeñas
y medianas empresas (Pymes) aumenta
inexorablemente. La región
de Estocolmo es donde está
el mayor desafío, porque
fue ahí donde el PSD perdió
la batalla electoral pasada.
Cómo logrará Mona
Sahlin romper aquél nudo
gordiano, es una episodio que
será muy interesante de
seguir de cerca, porque en el
congreso se evocó durante
el debate político la necesidad
de volver a levantar el perfil
ideológico del partido
como defensor de la clase trabajadora,
la recuperación de los
beneficios económicos perdidos
por la acción del nuevo
gobierno de la Alianza de centro-derecha,
fundamentalmente el nivel del
seguro de paro (a-kassa). Para
Sahlin y su equipo, será
un enorme desafío poder
conjugar los intereses económicos
de esos dos sectores sociales,
lo cual todavía es un capítulo
por escribir.
En su discurso de cierre del
congreso, emplazó a todas
las fuerzas a unirse para emprender
la reconquista del gobierno, aunque
enfatizó que la libertad
del individuo es la base misma
de la lucha por una sociedad más
justa. Esa libertad debe comprender
un abanico de condiciones como
la “seguridad en el cambio; promover
la curiosidad y la autocrítica;
demostrar la irritación
ante las injusticias de la derecha;
ganas y alegría; decisión
para cambiar y renovar; resguardar
la seguridad; abrazar la aventura”,
dijo Sahlin.
Uno de los atributos que los
miembros del partido casi al unísono
le atribuyen a Mona Sahlin es
que escucha y está abierta
al diálogo. Un condición
que la diferencia de Göran
Persson, que según muchos
de sus camaradas, generalmente
imponía sus puntos de vistas
sin tener en cuenta lo que otros
decían. Aunque durante
el congreso prevaleció
la imagen de que “Göran”
es en realidad un duro por fuera,
y un tierno por dentro. Mientras
que “Mona” es dulce y tierna por
fuera, pero dura por dentro a
la hora de las decisiones.
Quién sabe, a lo mejor
se acercan esas imágenes
un poco a la realidad, por lo
menos para los que conocen de
cerca a ambas personalidades.
Por lo pronto Göran Persson
demostró una vez más
que está dispuesto a emprender
nuevos compromisos políticos
luego de su retiro de la política
nacional. Por lo pronto se ocupará
con el ex-presidente chileno Ricardo
Lagos de formar una comisión
dentro de la Internacional Socialista
para promover el desarrollo sostenible,
una alternativa a la globalización
anárquica que padecen muchos
países. Una misión
que le cae como anillo al dedo
después que su visión
y herencia política dejada
al partido, “la patria verde”,
siga cobrando apoyo en las filas
socialdemócratas, acostumbrados
en pensar en “rojo”. Y una oportunidad
para la Internacional Socialista
de recuperar protagonismo.
El medio ambiente y los cambios
climáticos; el trabajo;
la paz y el estado de bienestar
son cuatro caminos a recorrer
con la misma intensidad, anunció
Sahlin. Reivindicó además
el deber de ayudar a los que llegan
a Suecia a buscar un lugar de
refugio y posibilidades, pero
al mismo tiempo destacó
que todos tienen el deber de aportar
con su trabajo para que el estado
de bienestar pueda seguir desarrollándose.
Derechos y deberes, todo en un
solo paquete.
Aquí necesita sin dudas
el PSD renovar su política,
ya que fue el talón de
Aquiles que la Alianza logró
golpear con acierto para ganar
las elecciones. “Utanförskap”
– marginación, fue el concepto
que caló hondo en la sociedad.
Y no sólo la marginación
de los recién llegados,
sino la de los suecos, mayoritariamente
jóvenes, que no podían
lograr incorporarse al mercado
laboral.
No alcanzó que Persson
durante la campaña electoral
insistiera que “el trabajo estaba
llegando”, pocos le creyeron;
la Alianza por su lado logró
convencer a un buen sector del
electorado que no era así,
a pesar que apenas un mes después
de las elecciones se confirmaran
los pronósticos del ex-primer
ministro. El trabajo llegaba como
en las mejores épocas de
bonanza, y hoy el desempleo abierto
es de alrededor de un 4 por ciento.
Y la demanda de fuerza de trabajo
sigue creciendo, con sectores
que piden a gritos especialistas
y profesionales en otros países,
principalmente europeos.
En lo internacional Mona Sahlin
reafirmó su solidaridad
con el pueblo palestino y su derecho
a crear un estado independiente,
al mismo tiempo que Israel tiene
derecho a vivir dentro de fronteras
seguras. Criticó la invasión
de Irak y pidió el retiro
de las tropas de EEUU aceptando
las normas que la ONU establezca.
Al mismo tiempo anunció
que Jan Eliasson, el ex-ministro
de RREE, y Margot Wallström,
formarán un tándem
para determinar la futura política
exterior sueca, bajo las consignas
de solidaridad, igualdad y desarme.
Un eco de la época de Palme.
Una vuelta al pasado con miras
al futuro. Palme estuvo muy citado
en este congreso por Mona Sahlin,
que busca afirmar su política
en las bases que Olof Palme estableció
en su tiempo: “escucha
siempre lo que dice el movimiento”.
La cooperación sindicatos
- partido parece solidificarse
con Wanja Lundby-Wedin al frente
la Central Obrera ( LO), por lo
menos mientras el PSD esté
en la oposición. Si gana
las elecciones del 2010 entonces
el matrimonio puede entrar en
crisis nuevamente. A la hora de
las decisiones drásticas
la ternura de Mona puede convertirse
en otra cosa. Y las reivindicaciones
de los trabajadores pueden contrastar
con las del gobierno. Y es entonces
que Mona Sahlin deberá
acordarse de las palabras de W.
Shakespeare: “cuídate de
los idus de marzo”. El consuelo
es que todavía le quedan
tres años y medio para
olvidarse de ella.
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