Suecia - Estocolmo
BREVES
RADIOS
 


Suecia
CUANDO EL TRAFFICKING SE HACÍA A VELA
Alberico Lecchini
Estocolmo, 2007-04-10
Latinoamericanos buscan integración energética regional
La cumbre energética se realiza mañana y el martes. Asistirán más de 10 presidentes. Uno de los objetivos es avanzar en proyectos energéticos. Entre los planteamientos del encuentro está el anillo energético.
 
 
Imprima Imprime esta nota
Enviar a un amigo Recomienda esta nota
Ampliar Cambiar Tamaño
Reducir Cambiar Tamaño
   
Existe un capítulo oscuro en la historia de los países escandinavos que pocos conocen, y algunos prefieren ignorar. Esto es el comercio de esclavos, que enriqueció a importantes hombres de negocios y a los reyes que lo alentaron. Suecia no fue una excepción, e irónicamente, el padre del milagro industrial sueco, Louis de Geer, fue la persona que inició el negocio que se extendió entre los siglos XVII y XVIII.

Hace 200 años Gran Bretaña prohibía el comercio de esclavos a sus súbditos. Sin embargo ese ejemplo no sería seguido por otros países, sino que la ausencia de los buques de bandera británica incentivó el comercio de esclavos a manos de otros países, entre ellos los escandinavos. Dinamarca y Suecia aumentaron su comercio que recién cesó cuatro décadas después de la decisión tomada por la corona británica. Si bien la dimensión de ese comercio con seres humanos no tuvo el volumen que la realizada por los gigantes de ese tráfico, es decir Gran Bretaña, Portugal, Francia y Holanda, el fenómeno no puede ignorarse ni tratar de ocultarlo.

Los documentos y testimonios de la época están en los archivos de las viejas compañías navieras y públicos, y sólo faltaban los historiadores que se atrevieran a estudiarlos. Uno de ellos es Dick Harrison, de la Universidad de Lund, quien ha publicado su primer volumen de una trilogía sobre la esclavitud. El primero se extiende desde la Antigüedad al Renacimiento, y prepara el segundo que será publicado en julio próximo, y que cubrirá el período desde el Renacimiento hasta la Revolución Industrial.

Es en este período en que el tráfico de esclavos se convierte en un ingreso importante para los mercaderes y las compañías marítimas transatlánticas que comerciaban además con oro, marfil, armas, tabaco y azúcar entre otros productos. De esa forma se cerraba un triángulo que comenzaba en los puertos europeos, donde se cargaban las bodegas con armas de fuego, textiles y otras mercancías que se vendían en los enclaves europeos en África Occidental (Nigeria, Costa de Marfil, Guinea, Angola, Congo) para después llenar las bodegas con oro, marfil y esclavos, para continuar hacia las Américas, ya sea Brasil, las islas del Caribe y la costa sur de EEUU. Allí se descargaban las bodegas y se vendían los esclavos a los propietarios de fincas y plantaciones de azúcar y tabaco, y nuevamente se llenaban con esos productos y los comprados en África, para descargarlos en los puertos europeos.

La Academia Sueca lo condecoró con una medalla, y en la historia oficial se lo describe al holandés Louis de Geer como un hombre de bien, a quien la corona sueca debió agradecerle por el financiamiento de la campaña naval de 1644, que liberó al puerto de Gotemburgo del bloqueo danés, y contribuir a continuación con la victoria naval sobre Dinamarca en el Báltico. Pero en realidad Louis de Geer se había convertido ya mucho antes en un héroe nacional, porque sus inversiones en la industria del cobre y del hierro, así como la producción de armas, fusiles y cañones, le dieron la dirección de los negocios de la corona y que le otorgó además título nobiliario. Con el capital obtenido con la producción de sus fábricas y comercio, Louis de Geer se lanzó de lleno a su próximo proyecto, la creación de Svenska Afrikakompaniet.

Con dos buques de carga, el Christina y Stockholms Slott, inició su negocio con las estaciones comerciales enclavadas en la costa de Oro de África y las colonias europeas en América. Un comercio sobre el cual la sociedad sueca de la época no tuvo problemas ni morales ni éticos para aceptarla y sacar ganacias de ello. Incluso la iglesia consideraba la esclavitud como parte natural del orden mundial de esa época, nos comenta el profesor Dick Harrison.
La compañía sueca compró y vendió todos los africanos que pudo, según escribe Dick Harrison en su próximo libro, del cual pudimos leer por adelantado el capítulo referente al tráfico de esclavos realizados por los países nórdicos por gentileza del autor. Esta microvariante de lo que fue el comercio escandinavo de esclavos, estuvo rodeada de un escenario donde se integraban las compañías comerciales, las estaciones fortificadas en la costa africana, el contrabando, los acuerdos con los caudillos locales y la permanente competencia con otros actores europeos. El comercio de esclavos estaba en su pleno apogeo cuando los europeos se establecieron en la costa occidental africana. Ya los árabes habían iniciado un fuerte comercio, y las tribus que guerreaban entre ellas tenían como fin no apoderarse de las tierras, sino de los hombres, mujeres y niños más fuertes, para venderlos.

Un ejemplo del redituable triángulo comercial que Svenska Afrikakompaniet realizó es el arribo al puerto de Estocolmo del buque Stockholm Stad en 1650, el cual descargó en el muelle 166 colmillos de elefante, varios quilos de oro y algunas toneladas de azúcar. En Barbados habían quedado todavía varias toneladas más de azúcar y otros cuantos quilos de oro, que el capitán no se había atrevido a cargar por temor a los piratas que podía encontrarse por el camino. Después de este éxito comercial, la corona sueca apoyó abiertamente este proyecto, junto a otros hombres de negocios que contribuyeron a acrecentar el capital de la compañía, pero cuyo principal inversor seguía siendo de Geer con casi el 85 por ciento de las participaciones, según las investigaciones del profesor Dick Harrison.

La ausencia de colonias y plantaciones en el Caribe y América por parte la corona sueca, eran un obstáculo bastante serio para iniciar el comercio de esclavos. La razón era que cada país controlaba severamente ese comercio con sus propias colonias. Pero en aquél mundo de tráfico de seres humanos se abrió una puerta en el Caribe para los buques suecos, el puerto de São Tomé, la isla de producción azucarera portuguesa. Según Dick Harrison Portugal estaba muy debilitado como potencia comercial y militar a mediados del 1600, por lo que no podía impedir a otras naciones que comerciaran con esa isla, que demandaba fuerza de trabajo esclava para sus plantaciones de caña de azúcar. Los buques suecos pagaban el precio del azúcar que traían a Europa con esclavos y oro. Más tarde la corona sueca intentaría llegar a un acuerdo con España para vender esclavos a sus colonias americanas, pero la corona española rechazó la oferta. En cambio en Holanda, un grupo de comerciantes, entre ellos Laurens de Geer, hijo de Louis, sí aceptaron cerrar el trato. En el registro se documenta que se transportaron unos 600 esclavos a Curacão.

Sin embargo ese comercio era manejado por tiburones de mayor tamaño, y el naciente y exitoso negocio sueco fue abortado por la corona danesa, rival enconado en aquélla época del reino de Suecia. Las estaciones comerciales suecas en Guinea cayeron como piezas de dominó, entre ellas la más importante, Carolusburg, luego que holandeses y daneses se unieran para desterrar el comercio sueco de esclavos y otras mercancías en esa región durante más de un siglo.

El tráfico danés de esclavos con algunos altibajos según las rivalidades con los ingleses y tribus africanas, se calcula en unos 85 000 esclavos vendidos en América y 15 000 directamente a buques de otras naciones europeas. Según los cálculos hechos por los historiadores, ese comercio significó apenas un 1 por ciento del total en un período de casi un siglo y medio (1670-1807).
En 1784 el rey sueco Gustav III compró la isla Saint-Barthélemy a los franceses. Esta fue la única colonia que la corona sueca pudo mantener por varias décadas. Un segundo período comercial importante comenzaría entonces para Suecia, donde la venta de esclavos se convertiría nuevamente en un negocio muy rentable. Según Dick Harrison, cuando la corona sueca inició su actividad allí, había unos 800 habitantes. Cuatro décadas más tarde la población se había multiplicado por seis, convirtiéndose la isla en un centro de tráfico de esclavos. Saint Barthélemy era una estación intermedia para los esclavos que iban con destino a otras regiones. Era un negocio floreciente ya que varias naciones europeas se encontraban en guerra. El fantasma de Napoleón recorría Europa, obligando a Gran Bretaña y a otros países a concentrar sus esfuerzos en ese frente. Además es en este período que el tráfico de esclavos se prohibe por los británicos, por lo que aumenta la ganancia del negocio para los que continuaban transportando africanos hacia América. El contrabando de fuerza de trabajo esclava sube de precio al escasear el número de esclavos por la prohibición británica y de otros países.

Cuántos esclavos pasaron por la isla sueca caribeña todavía nadie ha podido saberlo con certeza. Pocos o muchos miles dividen los cálculos de los historiadores. Pero la certeza de que había una demanda importante, hace pensar que si bien las cifras no llegarían a las alcanzadas por los daneses, el comercio de esclavos puede haber llegado a varias decenas de miles de africanos transportados en las bodegas de los buques suecos. En 1845 el parlamento sueco decidió prohibir la esclavitud en Saint Barthélemy, y por ende el tráfico de esclavos, aunque el desmantelamiento del régimen esclavista llevó hasta 1848 cuando se liberaron los últimos esclavos.

Una interrogante que aún queda en el aire es porqué los países escandinavos no importaron esclavos, ya que disponían de ellos en buena cantidad. Una explicación es el modo de producción de una sociedad mucho más compleja que la predominante en la región occidental de África, y en las plantaciones americanas. Además los países nórdicos contaban con una clase campesina y trabajadora muy numerosa y barata, adaptada desde hacía siglos a la sumisión y obediencia. Si bien la idea de traficar con esclavos era aceptada, el hecho que trabajaran en el servicio doméstico sueco, sin mayores posibilidades de comunicarse y adaptarse a un modo tan distinto de vida, probablemente desanimó a los que alguna vez se tentaron con la idea.
Otra es el clima. Según un episodio recogido por el periodista y escritor Göran Skytte, en su obra Det kungliga svenska slaveriet (1986), Fredrik Adolf Lönner, un pastor protestante que se casó con una dama muy rica en Saint Barthélemy, decidió traer a Suecia dos niños africanos, un chico de 10 y una chica de 14 años que arribaron junto a la pareja a Hälsingland, donde seguramente despertaron la curiosidad de toda la sociedad local. Pero muy pronto el clima frío les socavó a los chicos la salud, por lo que Lönner se vió obligado a enviarlos de nuevo al Caribe, pero demasiado tarde porque al poco tiempo ambos murieron.

En 1878 se vendió la isla Saint Berthélemy a Francia, cerrando así un oscuro capítulo en la historia sueca que pocos dicen conocer, o sobre la que apenas se escribe. El profesor Dick Harrison decidió romper ese silencio, y en el segundo libro dedicado a la historia de la esclavitud, describe y comenta algunos de los pasajes de un período que impactó al continente africano, ya que el resultado final de ese trafficking a vela europeo, alcanzó nada menos que el escalofriante traslado forzado de unos 13 millones de africanos hacia el continente americano.



otros artículos de Alberico Lecchinibre el tema
 
  DESINTEGRANDO INTEGRATIONSVERKET
  GOLPE DE TIMÓN A LA POLÍTICA DE ASISTENCIA AL DESARROLLO
  COMO EL SUEÑO DE LA CENICIENTA
  LA CRISPACION COMO ARMA ELECTORAL
  LA CIUDAD QUE PERDIÓ SU ALMA
  CUANDO EL TRAFFICKING SE HACÍA A VELA
  MIGRANTES SIN DERECHO A LA SALUD
  LOS IDUS DE MARZO
  CAMBIOS EN LA POLITICA DE RECEPCIÓN DE REFUGIADOS
  LA VIDA EN UNA PELICULA
  UN DRAMA DE NUESTRO TIEMPO
  Los pronósticos para el planeta Tierra no pueden ser más oscuros.
  VALE MAS TARDE QUE NUNCA
  NO ESTÁ MUERTO QUIEN PELEA
  ZP EN EL LABERINTO DE ETA
  El Río de los Ánimos Sobresaltados
  DESPUÉS DE PERSSON
Reina de Oro o de Bastos?
  RECULANDO PA´ DELANTE
  TENER O NO TENER
La nueva política de vivienda en Estocolmo abre un áspero debate

Contacto: redaccion@estocolmo.se
© Copyright Estocolmo.se 2003, - Editor Responsable: ADFLA-DIG
Las opiniones contenidas en este sitio son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.
Webbmaster