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Suecia
GOLPE DE TIMÓN A LA POLÍTICA DE ASISTENCIA AL DESARROLLO
Alberico Lecchini
Estocolmo, 2007-06-17
albelecchi@gmail.com
El cambio de orientación se establece luego de la llamada Declaración de París, donde los países ricos con políticas de asistencia al desarrollo prometieron coordinar y armonizar esas ayudas, lo cual constituye un paso adelante en ese esfuerzo por erradicar la pobreza para el 2015, la Meta del Milenio como se la ha denominado, han expresado las ONGs en una carta abierta a la ministra Carlsson.
 
Gunilla Carlsson (m)
 
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Las organizaciones suecas no gubernamentales han dirigido una carta a la ministra Gunilla Carlsson (m) donde muestran su seria preocupación por el cambio de rumbo que con toda seguridad tomará la política de ayuda bilateral al desarrollo del gobierno de la Alianza. En los planes que ya se discuten públicamente está reducir dramáticamente el número de países que reciben la ayuda sueca, y las ONGs temen que países como Bolivia y Guatemala no reciban en el futuro los recursos que hoy se emplean para fortalecer los procesos democráticos y el respeto a los DDHH.


En la colmada sala de conferencias del Museo Mediterráneo, frente al Palacio de Relaciones Exteriores, un grupo de ONGs suecas ( entre otras Röda Korset, Diakonia, Forum Syd, y Svenska FN Förbundet que organizó el encuentro) debatieron hace unos días con la ministra Gunilla Carlsson el cambio de orientación en la asistencia al desaroollo que el gobierno de la Alianza pretende poner en práctica. La asistencia bilateral al desarrollo alcanza hoy día al 1 por ciento del PBI, unos 27 mil millones de coronas. El camino definido tiene como objetivo concentrar esa ayuda en los países más necesitados y hacerla más efectiva.

El temor de las ONGs es que parte de esa ayuda que hoy está orientada a apoyar las organizaciones que trabajan por democratizar sus sociedades y defender los DDHH pueden perder parte o todos los recursos que ayudan a financiar esas actividades.
Las organizaciones piden por eso que se apliquen nuevos métodos que aseguren la continuidad de ese trabajo en los países que pueden dejar de recibir la asistencia bilateral.

El gobierno de todas formas ha logrado un consenso bastante amplio a su nueva política, no sólo en el parlamento, sino también dentro de las ONGs que con las reservas mencionadas, apoyan el nuevo paradigma. Y es que en muchos casos la ayuda bilateral no llegaba a quienes realmente lo necesitaban, sino a gobiernos y autoridades que empleaban esos fondos no para ayudar a salir de la miseria a sus ciudadanos, sino para fortalecer los aparatos de control y vigilancia a través de incluir en su presupuesto los recursos llegados desde Suecia. O para beneficio de propio de gobernantes y funcionarios.

El cambio de orientación se establece luego de la llamada Declaración de París, donde los países ricos con políticas de asistencia al desarrollo prometieron coordinar y armonizar esas ayudas, lo cual constituye un paso adelante en ese esfuerzo por erradicar la pobreza para el 2015, la Meta del Milenio como se la ha denominado, han expresado las ONGs en una carta abierta a la ministra Carlsson.

Una meta que cada vez se hace más inalcanzable a pesar de algunos avances en ciertas regiones del planeta, ya que las guerras y conflictos en vez de disminuir, por el contrario crecen en número, y donde los fondos de los países ricos tienen la tendencia de regresar por arte de magia a esos mismos países a través de contratos y acuerdos que atan las manos a las naciones que reciben esa “ayuda”.

La intención es que los países ricos en realidad abandonen la idea de favorecer sus propias prioridades y la elección de sus proyectos favoritos, los cuales deberían adaptarse a las prioridades que los propios países receptores de la ayuda hacen en sus estrategias para combatir la pobreza y el subdesarrollo.

Sin embargo esa estrategia tiene también sus riesgos si no se fortalece el apoyo a medios de prensa independientes y a la sociedad civil y sus organizaciones, esto es los partidos políticos, sindicatos, ONGs locales, etc. La advertencia se justifica según las ONGs suecas, en la medida en que a pesar de la reducción del número de países, los fondos de ayuda sólo se orienten a financiar a las autoridades y gobiernos de esos países con sociedades civiles débiles y donde los DDHH no se respetan. El riesgo de que aumente la corrupción se multiplica, y una vez más se fortalezca al actual modelo que existe en tantos países y que se pretende cambiar.

Entre los ejemplos que se nombraron en el debate sobre cómo los movimientos y organizaciones civiles luchan por democratizar sus sociedades gobernadas por élites enriquecidas a costa de la pobreza de la población o por partidos políticos únicos, estuvieron Vietnam, Kambodja en Asia, y Guatemala, El Slavador y Bolivía en las Américas y diversos países en el continente africano.

La ministra Carlsson salió al paso sin embargo al pedido que hizo Svenska FN Förbundet de que las ONGs suecas pudieran participar en el diseño de la estrategia de ayuda al desarrollo , indicando que le corresponde solamente al gobierno definirla, aunque matizó estar dispuesta a considerar nuevas iniciativas para desarrollar las políticas de DDHH y democratización.

Otro aspecto que las ONGs criticaron es que en la futura definición de cuáles países serán los beneficiados por la ayuda sueca, es que para establecerla se tenía en cuenta casi sin excepciones, los informes de las embajadas y representaciones diplomáticas en los respectivos países, mientras que los propios informes de las ONGs en la mayoría de los casos no se tenían en cuenta. Las organizaciones temen que el conocimiento acumulados sobre esas sociedades durante décadas, sea desperdiciada.

Esta actitud está en plena contradicción además con la decisión del Parlamento cuando definió su Política para el Desarrollo Global (PGU) donde se remarcaba que la cooperación entre las organizaciones suecas y las internacionales debían fortalecerse y ampliarse tanto en la coordinación del trabajo concreto por el desarrollo como en la elaboración de esas políticas, escriben en la carta a la ministra estas ONGs. Esa estrategia debe formularse y aplicarse en diálogo con las organizaciones voluntarias, establece el comité parlamentario responsable de esta área (UU dic. 2003)

Las organizaciones piden a la ministra Gunilla Carlsson que se tomen en cuenta la experiencia y conocimientos que se tienen sobre los países comprendidos en la política de la ayuda sueca; también se le pide a la ministra que se asegure la asistencia a los proyectos de para fortalecer el trabajo por los DDHH y democratización, y que los mismos continúen a partir de nuevas formas y métodos a pesar que el país en sí deje de recibir los fondos de asistencia el desarrollo.


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Un balance de la ayuda al desarrollo 2006: ¿disminuye la ayuda? (ARI)

E n 2006, se repite, a grandes rasgos, el ranking de donantes que ya viene siendo habitual en las últimas décadas. Mientras las principales economías de la OCDE ocupan los primeros puestos si medimos los desembolsos de ayuda en términos absolutos –ayuda medida en dólares corrientes–, en términos relativos –ayuda oficial al desarrollo en relación al PNB nacional– son los denominados “like minded” los que figuran en los primeros puestos de la lista. Como puede verse en el Cuadro 1, en 2006, los mayores desembolsos en términos absolutos son los realizados por EEUU (más de 22.700 millones de dólares), seguido de lejos por el Reino Unido (poco más de 12.600 millones de dólares), Japón (unos 11.600 millones), Francia (algo menos de 10.500 millones) y Alemania (unos 10.300 millones). En el mismo año, el mayor volumen de AOD en relación al PNB es el que registra Suecia, que supera el 1%. En segundo lugar, se encuentran Noruega y Luxemburgo (0,89% ambos), seguidos de los Países Bajos (0,81%) y Dinamarca (0,80%).
Fuente: OCDE
Las tendencias internacionales
En julio de 2005, la cumbre de los ocho gigantes mundiales (G8), que se celebró en Escocia, arrancó con un ambicioso plan de ayuda a África –comparado por algunos medios de comunicación con el “Plan Marshall”- presentado por el Reino Unido. Pero Estados Unidos se encargó de rebajar sustancialmente el plan, principalmente por su percepción de las condiciones a las que se debe someter la ayuda al desarrollo.

Finalmente la cumbre finalizó sacudida por los ataques terroristas del 7 de julio en el subterráneo de Londres, con la oferta de una ayuda para África de 50 mil millones de dólares y 9 mil millones de ayuda adicional para los palestinos durante los próximos tres años.

El elemento positivo de la cumbre fue también el reconocimiento de la necesidad de abolir el 100% de la deuda externa, pero también abundaron los elementos negativos, como la vinculación que, implícitamente, se hace de esta ayuda a políticas de privatización en los países más pobres y de liberalización de sus mercados.

Por su parte, los responsables de Cooperación y Desarrollo de la Unión Europea, se comprometieron en mayo del 2005 a elevar la Ayuda Oficial al Desarrollo hasta el 0,56% del PIB comunitario en el año 2010 con el objetivo de alcanzar la cifra del 0,7% en el año 2015. Esto supondrá destinar al desarrollo 20.000 millones de euros más al año a partir de 2010. Sin embargo el objetivo del 0,7 que fijó la ONU hace 35 años, sólo lo están cumpliendo cuatro países: Dinamarca, Luxemburgo, Holanda y Suecia.


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