Por la
angosta carretera de acceso a Pristina el
tráfico de vehículos es denso
y rápido a esta hora de la tarde.
Son cerca de las siete de la tarde y la
fuerza multinacional KFOR ha emplazado un
puesto de control compuesto por soldados
suecos de la misión SK15, policías
kosovoalbanos y personal de aduana, acompañados
por perros especialmentes entrenados para
esta tarea. Los vehículos detenidos
en la carretera por un plutón de
soldados son enviados a una amplia zona
abierta donde otros soldados los esperan.
Allí serán revisados coches
y camiones en busca de armas o drogas, uno
de los problemas más complejos que
afectan a la provincia autónoma de
Kosovo, Serbia.
El retén de los soldados de KFOR
obliga inmdiatamente a los conductores
a bajar la velocidad y se forman largas
filas en los dos sentidos. Los conductores
que han sido detenidos bajan de sus vehículos
con mirada impaciente y son llevados a
un costado para ser revisados en caso
que porten armas. Mientras tanto los vehículos
son inspeccionados por soldados especialmente
entrenados para esa tarea, y los perros
que con su fino olfato identifican en
los lugares más increíbles
escondites de drogas o armas. Según
el contingente sueco de KFOR existen unas
400 mil armas ilegales en Kosovo, un número
importante si se compara con la población
de esta región balcánica
que es de unos 2 millones y medio de habitantes.
- - La existencia de esa importante
cantidad de armas no es extraña,
ya que la guerra entre serbios y kosovoalbanos
llevó a la gente y a los grupos
enfrentados a armarse hasta los dientes,
nos dice el mayor Andreas Holmberg,
jefe del cuerpo de fusileros del contingente
de unos 400 soldados de los 15 000 de
diferentes países que se encuentran
al mando de la OTAN. En lo que va del
año se han recuperado y destruído
por parte del SK15 más de 7000
armas de todo tipo y explosivos.
Esta es parte de la realidad que viven
los soldados suecos en Kosovo, la provincia
cuya población está constituída
por casi el 90 por ciento de kosovoalbanos,
un 7 por ciento de serbios y el resto
por bosnios, romaníes y turcos.
La provincia pertenece a Serbia pero es
administrada interinamente por la ONU
desde 1999, luego que terminara el conflicto
entre los nacionalistas serbios y kosovoalbanos,
a través de UNMIK (United Nation
Interim Administratios Mission).
Después de esa guerra donde el
ejército serbio obligó a
huir a cientos de miles de kosovoalbanos
a otros países europeos, por lo
que la ONU finalmente decidió la
intervención militar por medio
de la OTAN, han pasado ya una serie de
esfuerzos por darle a la provincia un
status que conforme tanto a la población
mayoritaria como a las minorías.
Un intento que hasta ahora ha fracasado.
El último es el plan del finlandés
Martti Ahtisari que fue arrojado al canasto
de la basura por ambas partes, a pesar
que si bien no contemplaba la total independencia
de Kosovo, le daba una autonomía
que la dejaba al borde de la independencia
pero sin desatar totalmente sus lazos
políticos y jurídicos con
Serbia.
Esta incertidumbre sobre el futuro político
de Kosovo, y la amenaza de un nuevo conflicto
armado, le impone una alta responsabilidad
a las fuerzas de KFOR para mantener la
seguridad de la población y evitar
que los grupos ultranacionalistas de ambas
partes logren enrarecer el ambiente entre
los grupos étnicos para llevarlos
a una confrontación con resultados
catastróficos para todos.
Sin emabrgo hay otros factores que hacen
la vida difícil para la población
Kosovo. El alto desempleo que se calcula
entre el 40-50 por ciento (aunque el sector
informal es incalculable) y la alta criminalidad
como consecuencia de esto. Además
la población de Kosovo es la más
joven de Europa, donde la mitad tiene
menos de 25 años. Esto forma una
cantera ideal para las mafias que se dedican
al narcotráfico, el contrabando
de armas y de seres humanos. La prostitución
es unos de esos resultados, y si bien
el tema no se habla entre los soldados
suecos ya que tienen prohibido cualquier
relación con la población
civil, se sospecha que entre los soldados
de otras naciones no es tan fuerte esa
prohibición de visitar prostíbulos
clandestinos.
La corrupción que recorre toda
la sociedad es otra consecuencia de la
inseguridad y la falta de poder real de
las nuevas autoridades kosovoalbanas y
de la muchas veces cuestionada UNMIK.
- - Nuestra principal tarea en esta
misión es poder evitar que los
grupos étnicos cometan violaciones
a los DDHH, pero entendemos que la corrupción
y los problemas sociales derivados de
ella son la falta de trabajo y de autoridades
que puedan tener control y aplicar la
ley, nos dice el comandante del contingente
SK15 Cales Lundin.
En Kosovo ha existido otro problema que
ha debilitado la administración
interina de la ONU, y son los conocidos
casos de corrupción de algunos
de sus representantes que han llevado
agua al molino de los ultranacionalistas
kosovoalbanos para que UNMIK abandone
inmediatamente Kosovo. El problema además
se agrava ya que esos funcionarios gozan
de inmunidad, por lo que han sido intocables
en la mayoría de los casos.
Pero volvamos al puesto de control en
las afueras de Pristina. Han trancurrido
unas dos horas desde que se inició
el retén, y los soldados no han
encontrado ni armas ni drogas. A pesar
de la intensa inpección de los
vehículos el resultado ha sido
muy pobre. En un episodio de esa búsqueda
presenciamos a un par de jóvenes
que protestan vivamente por la inspección
al vehículo, pero sobre todo porque
a uno de ellos le han encontrado en el
coche una navaja cuya hoja no tiene más
de diez centímetros. El muchacho
considera que es un objeto para su uso
personal, por ejemplo para cortar pan
o pelar fruta. Al final con una sonrisa
despectiva hacia la requisa de esa navaja
y de un objeto que podría haber
sido una herramienta en otro tiempo, pero
que se ve como una posible cachiporra
de metal, se somete a perder ambas y continúa
su viaje. Al final del operativo, que
también tuvo lugar en otros tres
puntos de acceso a l ciudad, el resultado
no es mucho mejor, unos pocos cuchillos
de improbable uso bélico.
Sin embargo los oficiales al mando del
operativo creen que este tipo de acción
envía fuertes señales a
las mafias y grupos ultras que se dedican
al contrabando de drogas y armas, de que
no están seguros en ninguna parte
y que pueden ser golpeados en cualquier
momento.
En todo caso por la apariencia de los
camiones detenidos y los conductores de
vehículos menores no pudimos apreciar
más que trabajadores de todo tipo,
con ropas sucias y gastadas, y cansados
después de una larga jornada laboral,
la mayoría en la construcción,
ya que se construyen miles de viviendas
en Pristina; o camioneros retrasados y
estresados por no llegar a tiempo a destino.
En ese período de tiempo no vimos
coches de lujo (que los hay y muchos)
que fueran detenidos, ni sus conductores
bien vestidos con apariencia de hombres
de negocios, revisados por si portaban
armas o drogas.
- Sí, nuestra experiencia nos
hace pensar que los que portan armas o
se dedican a actividades delictivas son
jóvenes de distintos grupos sociales.
Y también detenemos a conductores
que manejan coches nuevos y lujosos, aunque
hasta ahora hemos dado preferencia a otros
tipos de vehículos, nos explica
Tom Andersson, el jefe del plutón
encargado de deterner a los vehículos.
Pero siempre pedimos disculpas a los afectados,
sabemos que es una situación ingrata
para la gente, pero muchos comprenden
que lo hacemos por la propia seguridad
de ellos, nos explica un poco cohibido
este joven sargento.
El futuro de Kosovo se decidirá
en los próximos tres meses, aunque
nada es seguro. Después del fracaso
del plan Ahtisari, los EEUU, Rusia y la
UE negocian el futuro de la provincia.
Independencia o autonomía. EEUU
ya ha manifestado su apoyo a la independencia
a pesar que recién comienza la
negociación. Rusia se opone como
lo ha hecho siempre en apoyo a Serbia.
La UE desea una salida decorosa para todos.
Será posible? Difícil predecirlo,
pero el riesgo de un nuevo conflicto armado
no puede ser descartado, nos dice el comandante
Claes Lundin, aunque en varios pueblos
se demuestre que la convivencia entre
serbios y kosovoalbanos es posible. Pero
en otros lugares la tensión es
grande, auque no se vea, agrega el jefe
del contingente sueco SK15.
Sobre Pristina cae la noche después
que un sol rojo se ocultara tras colinas
que rodean la ciudad. Nada hace pensar
en otro episodio del mismo color vivido
a finales de la década del 90,
cuando vemos a la gente regresar a sus
casas después de una jornada de
trabajo, o pasear por el centro de la
ciudad. Pero el futuro de esta sociedad
multiétnica está en sus
propias manos, aunque los intereses geopolíticos
de EEUU, Rusia o la propia EU puedan hacerle
una zancadilla. Nunca se sabe, a pesar
de las aparentes buenas intenciones que
se expresan en las tribunas de las organizaciones
internacionales.