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La lucha por el presupuesto ... y algo más
LA RENUNCIA DEL MINISTRO DE DEFENSA

Por Alberico Lecchini
albelecchi@gmail.com

Al mediodía del 5 de septiembre fue el turno del ministro de Defensa Mikael Odenberg de dejar estallar la bomba, esta vez en Estocolmo, al renunciar a su cargo y dejar por tercera vez al gobierno del Primer Ministro Fredrik Reinfeldt tambaleándose, a pesar que Reinfeldt manejó el tema con su conocido aplomo horas después de conocida la renuncia, y llevando de la mano al reemplazante de Odenberg, el hasta ese momento ministro de Comercio Sten Tolgfors (m). Así se dirimía una ácida disputa entre compañeros de partido que se llevó a cabo bajo la superficie entre dos ministros con propósitos bien diferentes en las últimas semanas.
 
Mikael Odenberg
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En plena semana de Almedalen en julio pasado, el ministro de Finanzas Anders Borg (m) dejaba caer una bomba en Visby, al comentar que la ambición del gobierno de la Alianza era ahorrar entre 3 y 4 mil millones de coronas en los próximos tres años en gastos de Defensa. A pocos metros de allí el entonces ministro de la cartera Mikael Odenberg (m) decía ignorar de qué estaba hablando Anders Borg. En todo caso el presupuesto se discutiría a la entrada del otoño entre los miembros de la Alianza, afirmabaOdenberg, entre sorprendido e irritado. Pero si bien la primera decisión fue relativamente a su favor – es decir la decisión acordada sería ahorrar “sólo” 900 millones de coronas en lugar de la suma antes mencionada- las perspectivas no eran mejores para el horizonte de la Defensa después de 2010.

Al mediodía del 5 de septiembre fue el turno del ministro de Defensa Mikael Odenberg de dejar estallar la bomba, esta vez en Estocolmo, al renunciar a su cargo y dejar por tercera vez al gobierno del Primer Ministro Fredrik Reinfeldt tambaleándose, a pesar que Reinfeldt manejó el tema con su conocido aplomo horas después de conocida la renuncia, y llevando de la mano al reemplazante de Odenberg, el hasta ese momento ministro de Comercio Sten Tolgfors (m). Así se dirimía una ácida disputa entre compañeros de partido que se llevó a cabo bajo la superficie entre dos ministros con propósitos bien diferentes en las últimas semanas.

Y es que mientras Mikael Odenberg se alineaba con el llamado “complejo militar-industrial” sueco, Anders Borg, más pragmático y menos atado a las tradicionales políticas de defensa de este país, se mostraba como una paloma ante el halcón Odenberg que quedó sólo en el gobierno defendiendo lo que entendía como una política que mínimamente cumplía con las metasy promesas que se había fijado la Alianza en la campaña electoral pasada.

El presupuesto de la Defensa se ha mantenido relativamente invariable en unos 40 mil millones de coronas en estos últimos años, lo que se considera por el ministro de Finanzas Anders Borg como una suma plausible de modificar – es decir recortar- en la lucha por mantener la principal política de la Alianza: equilibrio en el presupuesto y creación de empleo.

Odenberg no cree que esa política presupuestal le permita a las FFAA del país mantener una defensa adecuada del territorio y arriesga que las mismas no puedan cumplir en el futuro las misiones internacionales a las que se ha comprometido. No obstante lo que siempre parece estar en el transfondo del asunto, es si el gobierno seguirá comprando el material bélico que se fabrica en Suecia, que le cuesta al ciudadano una buena parte de lo que paga a la Dirección Nacional Impositiva.

Uno de los argumentos para seguir con esta tradición es lo que advierten algunos expertos de defensa, la nueva carrera armamentista que vuelven a entablar Rusia y EEUU. Las declaraciones y decisiones tomadas al otro lado del Báltico comienzan a inquietar a los que ven a Rusia como una nueva amenaza a la seguridad de la región, si el presidente Putin sigue empeñado en convertir al viejo Kremlin una vez más en un factor de poder al que los países vecinos deben someterse con la ayuda de una arma todavía más efectiva: el gas y el petróleo.

Ahí está el punto de inflección donde las aguas del río se separan por el momento, y donde Odenberg terminó quedando varado, ya que su ambición de seguir apoyando la compra de material bélico nacional, no parece tener un apoyo ciego del gobierno. Por el contrario, ya hay expresiones que apuntan a que “es más barato comprar afuera”, es decir mantener el nivel tecnológico del sistema armamentista a más bajo precio.

En definitiva, el gobierno sigue una línea ideológica que está de acuerdo con los principios que mantiene, es decir el mercado es el que decide dónde es más barato comprar tanques, submarinos y aviones. Este ramo de la industria no se difierencia del resto que actúa en la economía. Si los hospitales pueden venderse y el servicio queda en manos privadas, para competir con el sector público y otros privados que aparecen en el escenario, porqué no hacer lo mismo con la industria bélica? La misma es privada pero es subvencionada por el estado con miles de millones de coronas para mantener una independencia de suministros en caso de un grave enfrentamiento que teóricamente podría producirse en el futuro. Y no olvidemos que la economías de decenas de miles de familias depende de esas fuentes de trabajo. Suecia perdió hace unas décadas dos símbolos de su orgullo nacional, Volvo y Saab. Ahora pertenecen a los grandes consorcios internacionales de la industria automovilística. Hoy nadie reflexiona sobre el asunto. Tal vez en unos años más la industria bélica sueca ya no tenga razón de existir o simplemente cambie de dueño como lo hicieron los vehículos antes mencionados.

Una especulación aún más atrevida es la que manifiestan los que creen que si pasara eso Suecia se acercaría aún más a un sistema de defensa internacional integrado por la UE y EEUU. Su dependencia en la compra de material bélico fuera de fronteras se haría tan importante que el país se vería obligado a coordinar con otros la compra de esas armas, y para eso hay que pertenecer a un sistema integrado que negocia con los fabricantes de bombas y torpedos. Será la OTAN u otra organización que todavía no conocemos?

Es arriesgado leer el futuro con todavía tan pocos elementos. Pero la sociedad sueca vive cambios profundos en un corto período. Y hasta los “halcones” comienzan a dudar hacia dónde va el guardacostas del primer ministro Fredrik Reifeldt.


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