En este
mes de octubre se cumple el primer año
de gobierno de la Alianza(1) que desplazó
del gobierno a la socialdemocracia. Un año
donde los escándalos políticos
echaron una oscura sombra sobre el gobierno
del Pr.M. Fredrik Reinfeldt. Renuncias de
ministros y altos jerarcas al comienzo del
mandato y también en las últimas
semanas; una caída importante en
las encuestas de opinión entre otros
avatares, demuestran que el sector del electorado
que cambió su intención de
voto por la Alianza en septiembre pasado,
hoy por hoy parece estar arrepentida.
Cuando el 17 de septiembre pasado la
Alianza festejaba su triunfo, lo hacía
en base a dos pilares fundamentales de
su estrategia electoral: irradiar confianza
y credibilidad por un lado ante la confusión
que presentaba el gobierno por la catástrofe
del Tsunami; y por otro convencer a los
que dudaban que sólo con esta coalición
podrían crearse más puestos
de trabajo, combatir el abuso contra el
sistema de seguros sociales y garantizar
así el crecimiento económico
y el estado de bienestar.
Sin embargo apenas una semana después
se descolgó sobre las rodillas
del Pr. M. Reinfeldt el primer escándalo
jamás vivido antes por un gobierno
sueco. Dos de sus ministras, María
Borelius, Comercio, y Cecilia Stegö-Chiló,
Cultura, debían abandonar sus cargos
ante una arremetida de la prensa, que
durante la campaña electoral apenas
si había cuestionado las intenciones
y el entorno del líder del Partido
Moderado Fredrik Reinfeldt, y en cambio
había apuntado sus baterías
hacia Göran Persson y hacia los otros
dirigentes aliados, Peter Ericsson de
los Verdes y Lars Ohly del partido de
Izquierda.. Las dos ministras habían
contratado personal doméstico en
negro, a pesar que sus ingresos eran por
demás suficientes para pagar legalmente
a la trabajadora doméstica.
Escapar de tal situación no fue
fácil, porque el actual ministro
de Migración Tobias Billström
también estuvo en la parrilla por
no pagar la tarifa de radio y televisión
durante muchos años. Ante la posibilidad
de que debiera hacer mutis por la puerta
de atrás, el joven ministro decidió
ponerse al día y hacer un mea
culpa pública para sobrevivir
políticamente.
Ni siquiera Fredrik Reinfeldt se salvó
de ser investigado, ya que poco después
se supo que también en su casa
había estado empleada una doméstica
traída de una república
báltica para trabajar en negro.
Pero en esta ocasión no fueron
muchos medios los que quisieron acompañar
y seguir escarbando en el escándalo,
ya que todo el proyecto que los grandes
consorcios de la prensa, las organizaciones
patronales de la industria y de las finanzas,
arriesgaba poner en peligro el recambio
de gobierno. Desde ese momento el primer
ministro Reinfeldt prefirió mantener
un perfil bajo, donde apenas aparecía
en los medios, a diferencia de su antecesor,
que constantemente emergía ante
las cámaras y micrófonos,
bajando línea y acallando cualquier
voz disidente dentro de su partido.
Sin embargo la Alianza logró recuperarse
del duro traspié, y con efectividad
comenzó a desmontar andamios. El
sistema de seguros sociales que garantizaban
al que estaba en el seguro de paro y al
enfermo, ingresos más o menos decorosos,
ahora eran rebajados al mismo tiempo que
la cuota de la Caja
del Seguro de paro se elevaba ante
la vana protesta de los sindicatos.
Hoy las encuestas muestran la caída
a pique de las simpatías de los
posibles electores por el gobierno en
este primer año de administración.
Mientras un 53 por ciento estaría
dispuesto a votas por la oposición,
sólo un 38 por ciento lo haría
por la Alianza, ya que el partido democratacristiano
quedaría fuera del Parlamento por
no llegar al 4 por ciento, el mínimo
requerido para tener representación
parlamentaria
A pesar que el desempleo sigue bajando
y los ingresos reales han crecido debido
a una rebaja de los impuestos que si bien
ha sido tímida, la baja inflación
ha permitido ese aumento del ingreso real,
aunque claro que mucho más significativo
para las clases acomodadas. Esto porque
el impuesto a la fortuna y a la herencia
han desaparecido; y está en camino
de desaparecer el de propiedad inmobiliaria
a partir del próximo año,
para ser sustituido por una tarifa igual
para todos, y que será mucho menos
onerosa para los propietarios de villas
y mansiones. Si antes podían pagar
30 – 40 mil coronas al año por
ese impuesto, con la tarifa comunal no
abonarán más de 4500 coronas.
El seguro
de paro actual con sus nuevas reglas
obliga al desempleado a aceptar después
de un corto plazo el primer trabajo que
se presente, aún cuando no esté
bajo la competencia que domina o el oficio/profesión
que con estudios se ha construido. Los
que no encuentren trabajo en su comuna
deberán mudarse allí donde
hay necesidad de fuerza de trabajo. El
arraigo y la familia pueden ser una excusa
para no hacerlo, pero esto depende de
la “sensibilidad” del empleado de la Oficina
de Empleo que visite.
Y para ponerle una guinda a la torta,
en las últimas semanas se desataron
nuevas crisis políticas que pusieron
otra vez en duda la solidez del gobierno
y la fluidez del diálogo entre
sus ministros, así como el liderazgo
del primer ministro Reinfeldt.
Un pesado de la dirección del
P. Moderado, Mikael
Odenberg, ministro de Defensa, renunció
cuando el ministro de Finanzas Anders
Borg, se interponía en los planes
de ministro de defensa y le recortaba
el presupuesto en tres mil millones de
coronas, con lo que según Odenberg,
aventuraba todo el sistema de defensa,
ya que la compra de material bélico
debía reducirse considerablemente,
poniendo en riesgo los proyectos nacionales
de fabricación de armamento, al
mismo tiempo que la participación
internacional de Suecia en misiones internacionales
de paz, continuaban creciendo.
El alejamiento de Odenberg creó
además un infectado debate en el
partido Moderado, ya que como organización
conservadora, la vieja guardia no está
de acuerdo con el joven y envalentonado
ministro de Finanzas, que a veces da la
impresión de que es él el
que decide qué política
llevará el gobierno.
Y si por esto fuera poco, todo el plan
de venta del paquete accionario que hoy
le da al estado una participación
importante en grandes empresas como Telia
y Nordea, pone en tela de juicio al ministro
del Mercado Financiero Mats Odell, ya
que la financiera Carnegie que estaba
implicada en el estudio de cómo
realizar esa venta, fue criticada duramente
por la Inspección de Finanzas ante
irregularices cometidas que habían
perjudicado a sus accionistas y beneficiado
a sus ejecutivos. Dos de estos implicados
de la empresa habían sido contratados
por el ministro Mats Odell. Incluso uno
de ellos había sido nombrado secretario
de estado, es decir su mano derecha en
asuntos financieros, pero el escándalo
no le dejó otro camino que la renuncia
La venta de colegios y hospitales es
otra de las medidas que han levantado
polvareda, ya que las empresas que compran
estos recursos pagados por los ciudadanos
a través de los impuestos, hoy
son rematados a precios muy convenientes
para los que desean comprar. Tal es la
protesta que ahora el gobierno dice estar
dispuesto a reformar la ley para que el
precio se ajuste a su verdadero “valor
en el mercado”.
La oposición de la socialdemocracia
y su nueva líder Mona Sahlin, está
en un compás de espera que la ha
beneficiado por el momento, ya que varios
equipos formados después de la
derrota electoral última, estudian
la nueva estrategia para las elecciones
del 2010. Sin embargo en los dos debates
realizados por Sahlin y Reinfeldt, la
primera apenas ha hecho uso de su capacidad
de debate con ideas nuevas y críticas
a la gestión del gobierno, por
el contrario en varias ocasiones se la
escucha reconocer los aciertos en la política
de la Alianza, por lo que muchos comienzan
a pensar que Mona Sahlin probablemente
no va ha hacer mucho por cambiar muchas
de las medidas que hoy impone este gobierno,
fuera de restituir los seguros sociales,
cosa que ya ha prometido.
La acelerada globalización y la
necesidad de exportar debido a lo pequeño
del mercado interno, pone en esas disyuntivas
a los gobiernos que apuestan a una economía
de mercado altamente competitiva. Y la
sueca lo ha sido hasta ahora, así
que las opciones cada vez son más
reducidas para el que ocupe la casa de
gobierno de Rosenbad. La paulatina debilidad
de los sindicatos al ver reducirse el
número de miembros es otra amenaza
a largo plazo para los trabajadores, aún
cuando el Partido Moderado se defina como
“el nuevo partido de los trabajadores”.
El partido de izquierda sigue perdiendo
adherentes y arriesga quedar fuera del
parlamento si no hay un cambio de línea
o de líder. Los Verdes tienen la
esperanza de que los cambios climáticos
y las catástrofes naturales hagan
más concientes a la gente y se
vuelquen a sus filas.
Todavía hay tres años de
gobierno con la Alianza, y con la volatilidad
que hoy tiene el electorado, nadie puede
confiarse. Ni siquiera la actual oposición,
que por el momento está más
callada que una monja en misa.
(1) La Alianza
está compuesta por el Partido Moderado
o Conservador (m); el Partido Liberal
(fp), Democratacristiano (kd) y el Partido
del Centro (c)