Clima.-
NAIROBI, 7 (EP/AP)
El calentamiento global prolongado
llevará a cambios de las
zonas climáticas, aumentos
en el nivel de los mares por la
expansión del calor además
de impulsar el deshielo polar
y agudizar las temperaturas extremas,
y perjudicar negativamente a los
yacimientos arqueológicos
históricos, advirtieron
los expertos reunidos hoy en la
Cumbre del Clima de la ONU, que
se celebra desde ayer y durante
los próximos 15 días
en Kenia.
Desde las ruinas históricas
en Tailandia hasta el asentamiento
del siglo XII en la costa este
africana, yacimientos históricos
que han soportado guerras, saqueos
y desastres naturales, pueden
no superar la amenaza del cambio
climático y el calentamiento
global del planeta, según
los expertos.
"Nuestro planeta está
cambiando y no hay marcha atrás",
aseguró Tom Downing del
Instituto de Medio Ambiente de
Estocolmo, autor del informe 'El
Atlas del Cambio Climático'
sobre la amenaza del cambio climático
sobre yacimientos arqueológicos
y ciudades históricamente
eregidas a lo largo de las costas,
junto con Kirstin Dow de la universidad
de Carolina del Sur. "Son
pérdidas que nos afectan
a todos, todos sentiremos la pérdida
de nuestra cultura", advirtió.
Entre sus hallazgos, el informe
de Downing advierte de que recientes
inundaciones atribuidos al cambio
climático ya han dañado
las ruinas ancianas de Sukhothai
o 'Amanecer Feliz', ciudad situada
en el noreste de Tailandia de
más de 600 años
de antigüedad, mientras que
el aumento de las temperaturas
están "blanqueando"
los arrecifes de la barrera de
Belice y la subida del nivel del
mar está vertiendo agua
salada en los humedales del Parque
Natural de Doñana, en España.
En este sentido, Downing mostró
preocupación por el hecho
de que el mar eventualmente engulla
yacimientos históricos
como la Antigua Ciudad en la isla
keniana de Lamu, que atrae gran
cantidad de turismo año
tras año y data del siglo
XII, siendo catalogada por la
UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
"Algunos de los desarrollos
con los que nos enfrentamos significan
que los parques de hoy pueden
no existir mañana",
admitió el director ejecutivo
del Programa Medioambiental de
la ONU, Achim Steiner, que insistió
en que "la adaptación
al cambio climático debe
y tiene que incluir importantes
yacimientos naturales y culturales".
Así, subrayó el
hecho de que la respuesta no puede
ser la de "encerrar las cosas
en museos y zoos" y, por
el contrario, abogó porque
los Gobiernos de todo el mundo
actúen para contener el
recalentamiento global del planeta.
Por su parte, los científicos
achacan el aumento medio de las
temperaturas en un grado centígrado
el siglo pasado, en gran parte,
a la acumulación de dióxido
de carbono, metano y otros gases
de efecto invernadero en la atmósfera,
así como gases residuales
de plantas nucleares, automóviles
y otros de combustión de
carburantes fósiles.
La Cumbre del Clima, que se desarrolla
desde ayer en las próximas
dos semanas, ha reunido a delegados
de todo el mundo para abordar
el problema del cambio climático.
Las 189 naciones que impulsaron
en 1992 el Tratado del Clima de
la ONU se encuentran hoy divididas
en dos grupos.
Sólo 165 países
ratificaron el Protocolo de Kioto
en 1997 que aboga por la reducción
en la emisión de gases
de efecto invernadero y de otra
naturaleza, mientras que Estados
Unidos, uno de los países
más contaminantes del planeta
no es signatario del Tratado.
Por su parte, el presidente estadounidense,
George W. Bush, dio portazo al
Protocolo en 2001 por motivos
económicos y justificó
su negativa en el hecho de que
éste excluía a los
países más pobres
de su mandato.
Por el contrario, bajo el auspicio
de Kioto, 35 países industriales
se vieron obligados a reducir
sus emisiones en un cinco por
ciento respecto a sus niveles
de 1990 a la altura de 2012.
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