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Por Bruno Kampel
18/04/2006
Con éste, creo no equivocarme
al decir que los terroristas declaran
con sangre qué línea
política desean que implemente
el nuevo gobierno israelí.
Sí, pregunta obligada:
¿A quién favorece
la muerte de inocentes en Israel?...
¿Al llamado campo de la
paz, del diálogo, de la
retirada, o a los partidarios
de la mano dura, del bombardeo
colectivo, del asesinato selectivo,
de la ocupación?...
Sí, otra pregunta obligada,
ésta con introducción:
Los atentados generan en la población
cobardemente atacada, miedo más
que entendible, pánico
absolutamente aceptable, rabia
y odio completamente justificados
hacia los terroristas perpetradores,
y, por extensión, a sus
jefes y entrenadores, y, por analogía,
a sus líderes religiosos,
y, por generalización,
a su pueblo entero. Entonces viene
la pregunta: ¿Cuáles
sectores en Israel capitalizan
y manosean ese miedo, ese pánico,
esa rabia y ese odio?¿Los
de izquierda que proponen diálogo,
o los de la extrema derecha que
quieren más bombas?
Sí, esa película
la vimos demasiadas veces, y todas
las veces nos costó demasiado
caro en vidas humanas y principios.
Principalmente en época
de elecciones o de negociaciones
para el montaje de un nuevo gobierno.
En suma, de la misma forma en
que a mi juicio la política
de Bush fue y es la preferida
de Bin Laden y similares, la mano
dura de la derecha intolerante
de Israel (Liberman & Cia.)
es hoy la preferida de la Yihad
y de Hammás y de los demás
grupos terroristas, porque esos
forúnculos llenos de odio
hacia los judíos necesitan
que del otro lado esté
mandando un defensor a ultranza
del “todoparanosotrosynadaparaellos”,
porque esa es la mejor garantía
de que continuará derramándose
sangre inocente de ambos lados,
ya que tanto unos como otros buscan
la victoria total y no el arreglo,
la derrota del otro, y no el compromiso.
Esperemos la respuesta israelí
a esa última indignidad
del terrorismo islámico
– que seguramente no tardará
- y después la respuesta
a esa respuesta en forma de un
nuevo atentado suicida, y la respuesta
israelí de siempre, y así
sucesivamente hasta que no quede
nadie vivo de los dos lados.
La única esperanza de
que se pueda empezar a poner un
punto final a este matar y morir
digno de antropófagos,
porque se auto alimenta con los
miles de muertos inocentes, es
que el llamado frente social que
tiene mayoría en la Knésset
pueda inyectar un poco de pragmatismo
y esperanza a ese círculo
vicioso que insiste en cobrarse
víctimas inocentes de ambos
lados.
Me sumo a todos los que lloran
la pérdida de vidas humanas
por mano de la barbarie que no
tiene ni nombre que la defina,
ni dios que la bendiga.
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