Suecia - Estocolmo


Bruno Kampel
HIPNOTISMO. PURO HIPNOTISMO
Por Bruno Kampel
argentina.co.il

La dinámica de los hechos consumados tiene un enorme poder hipnótico.

En el caso del conflicto sempiterno entre el Estado de Israel y sus alrededores – o viceversa - esa dinámica hipnotizadora alcanza niveles rayanos con la anestesia general.

Que si Israel se queda con un pedazo más o un pedazo menos, y que si los palestinos consiguen que el muro se aleje de sus casas diez o cien metros más o menos, o si Hammas nos reconoce o nos ignora, o si bombardeos colectivos o selectivos, o si retirada unilateral o transfer multilateral, o si Kazzam o cóctel Molotov, o si un atentado por aquí y una venganza por allá, o si la mar en coche, y así olvidamos la esencia, el epicentro, el leitmotiv, la sustancia vital del conflicto.

Los datos son pocos pero definitivos:

1.- Israel ocupó – como consecuencia del desarrollo de la guerra de los seis días, territorio no suyo, y se comprometió por boca de sus líderes a devolverlos a cambio de un acuerdo de paz. Esta promesa jamás se cumplió, aunque los acuerdos sí se firmaron.

2.- La definición de territorio ocupado está muy clara en los Convenios internacionales y en la Carta de las Naciones Unidas, y, principalmente, en los tratados y convenciones de Ginebra, y todos ellos han sido ratificados por Israel, y la moraleja de todas esas leyes, tratados y cartas fundacionales, es una y clara: quien ocupa, desocupa. Las guerras de conquista están proscritas desde mucho antes de 1967.

3.- Esos territorios ocupados no pertenecen ni a nuestro dios ni al de ellos, ni al Estado de Israel, ni a los palestinos como personas físicas o grupos afines. Son – desde un punto de vista jurídico y reconocido en todas las instancias internacionales y hasta el día de la fecha - parte integrante e inseparable del territorio del reino de Jordania, ya que de su soberanía jamás abrió mano.

4.- ¿Lo habían olvidado?... Bueno, entonces lucubremos un poco...

Si en Jordania no mandara hoy un rey hereditario que poco y nada conoce de su país, educado en occidente, amante de las uñas bien cuidadas y de los trajes londinenses y de los bancos estadounidenses, y fuera tan pragmático como la ocasión lo requiere y no se acobardara ante la magnitud del desafío - como ocurrió con su padre cuando esa posibilidad era no solo real sino querida por un par de gobiernos israelíes- ¿le bastaría primeramente recordarle al mundo ese pequeño detalle (Cisjordania es Jordania), y después, llamar por un lado a Israel a la mesa de negociaciones y poner las cartas sobre la mesa, y por el otro llamar a Hammas y OLP y Yihad y demás y decirles en su propio idioma que a partir de ahora él se suma a la negociación como titular de derecho, y que luego de conseguido un acuerdo que ha de ser aprobado por los líderes de las facciones que componen la población residente en los territorios ocupados por Israel, Jordania comunicará a las Naciones Unidas su renuncia definitiva e irrevocable a la soberanía sobre dichos territorios, y se la otorgará al pueblo palestino que los ocupa desde hace siglos, depositándola en manos de las autoridades legítimamente elegidas por esa población? O sea, el problema con Hammas y la Yihad y demás – si continuara existiendo - ¿lo tendría Jordania y no Israel, y así se podría llegar a una bienvenida retirada casi total de Israel de dichos territorios, porque no hay duda que USA no actuaría con su también aliada Jordania con el desprecio y parcialidad con que lo hace en sus contactos con los palestinos?

5.- Y entonces ¿sí que todos podríamos respirar aliviados y felizmente decir… colorin colorado, este drama se ha terminado, y el pueblo judío asentado en Sión – como en los cuentos de hadas - vivirá feliz para siempre, cumpliendo su destino dentro del pequeño pero seguro Estado de Israel, sin sobrecargar la mochila de su Historia con el peso trágico de la desvergüenza de la ocupación?

6.- Como dije, pura hipnosis.


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