Suecia - Estocolmo


EROPA

LA ZOZOBRA DEL SOCIALISMO - TRÉPLICA

Por Bruno Kampel
bkampel@home.se
Estocolmo/ Suecia

Mientras Ortiz-Venegas escribe sobre lo que dice la izquierda (proclamas, programas, consignas, ideario), yo relato lo que hace la izquierda. Esa dicotomía es una característica peculiar a la Política y al Análisis político, sea en Suecia o en Viña del Mar, en Bogotá o en Barcelona: el político inventa una realidad en la que quepa su discurso y no al revés, y el analista trabaja sobre la realidad para detectar y mostrar el divorcio entre los dichos y los hechos, y no al revés.

Mientras Ortiz-Venegas se vale de poquísimas palabras para excluir de la izquierda “verdadera” a los millones de trabajadores ingleses que lo votaron a Blair y suecos que apoyaron a Persson y europeos en general, “patrimonializando” la titularidad de dicha ideología en manos de minorías activas pero improductivas, yo respeto a todos los izquierdistas, incluídos los que gobiernos como el de Blair y Persson y Zapatero manosean a través del uso y mal uso del Poder, y lo hago apuntando a los espacios donde los discursos suplantan a los hechos, generando una imagen digna de un espejo de parque de diversiones y no un reflejo fiel de la realidad. El artículo al que contesto ahora es una prueba cabal de lo que digo: parole…parole…parole…

Mientras Ortiz-Venegas intenta transformar una realidad virtual dentro de la cual “su” izquierda sueca “hace” lo que de hecho la izquierda en general dejó de hacer palulatinamente desde mediados de los 80, en una incuestionable realidad “de carne y hueso”, yo insisto en desmitificar esa virtualidad sin fondo ni forma, porque ella se compone de verdades a medias y gruesas falsedades.

Mientras la dirigencia izquierdista/socialista/social-demócrata se emborrache en los bares de moda todos los fines de semana, y vaya al teatro cuando un tsunami barra del mapa a cientos de suecos, y continúe desunida, fraccionada, atomizada en partículas sin peso específico en el parlamento, y cuando gracias a su “nihil obstat” sigan violentando todas las leyes internacionales, embarcando sin decisión judicial a niños apáticos y despachados hacia un destino incierto, poco o nada podrá hacer la izquierda para salir del atolladero al que nos condujo.

La vida tatuó sobre mi memoria una lección que jamás olvidaré y que la resumo en pocas palabras: En campaña electoral, vale lo que se dice y no lo que se hace, pero en el resto del tiempo, que es casi todo el tiempo, vale lo que se hace y no lo que se dice. Y es sobre ese hacer que discurro, y no sobre el decir, que como todos sabemos, a las palabras y a las promesas el viento se las lleva.

Termino diciendo que acompaño par y paso la realidad sueca desde 1976. Conozco los detalles, los altibajos, los personajes, los matices cambiantes dentro de la ideología del socialismo sueco. Tengo argumentos de peso con los cuales probar el desbarranque ético del liderazgo de la izquierda (podría hablar de la derecha, pero no lo hago por dos razones: porque no conozco al detalle su decálogo ético, y porque a mí lo que realmente me importa es la izquierda).

Lo que no me permito, ni le permito a nadie, es transformar mi discurso en un alegato contra Suecia, ya que se trata de todo lo contrario, o sea, de mostrar lo que a mi juicio debe hacerse para que este país vuelva a ser un ejemplo – como lo fue no hacen muchos años – y no uno más del montón, como lo perciben muchos en el presente.

Me despido reiterando que el problema no es la ideología, sino las personas encargadas de implementarla, porque la falla reside en un sistema de prioridades a mi juicio completamente equivocado.

Kafka, el pobre, no tenía la más mínima idea de lo que es realmente el poder de la burocracia.

© Bruno Kampel

+ Sobre el tema
  LA ZOZOBRA DEL SOCIALISMO
  Guillermo Ortiz:
Respuesta a Bruno Kampel y su articulo ”LA ZOZOBRA DEL SOCIALISMO”
  LA ZOZOBRA DEL SOCIALISMO - TRÉPLICA

Contacto: redaccion@estocolmo.se
© Copyright Estocolmo.se 2003, - Editor Responsable: ADFLA-DIG
Las opiniones contenidas en este sitio son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.
Webbmaster