Martin Luther King dijo una vez que
un hombre no puede saltar por encima
de uno al menos que uno esté
agachado. Sin embargo, no es fácil
enderezar la espalda; hay que pagar
un precio para ello. ¿Cuáles
son las condiciones por las cuales los
negros van a enderezar sus espaldas?
¿Cómo los negros podrían
sacudirse su propia negrización?
Cuando examinamos los orígenes
de esta negrización debemos darnos
cuenta de la forma en que las prácticas
de supremacía blanca se volvieron
progresivamente sistemáticas
y dominantes. Estoy hablando del miedo,
del odio y de la codicia del blanco
que se extendió hasta el extremo
de traumatizar profundamente a los negros
hasta hacerlos sentir desprotegidos
y sin esperanzas. Se nos negó
la facultad de amar y de ejercitar la
autoestima. Por resistir o por organizarnos
contra ese tipo de opresión pusimos
nuestras vidas en peligro. Aún
hoy en día lo hacemos.
La negrización de los negros
procuró convertir su amor en
un crimen, su historia en una materia
universitaria, sus esperanzas en una
broma y su libertad en una quimera.
¿Por qué llamamos “grande”
a Alejandro? Alejandro dominó
más gente en su tiempo que ningún
otro. ¿Por qué llamamos
“grande” a Napoleón? Porque sus
conquistas y sus matanzas fueron históricas.
¿Qué ocurriría
si nuestros criterios sobre la grandeza
no dependieran de las conquistas y las
matanzas? ¿Qué pasaría
si nuestros criterios fuesen el amor,
el servicio y la justicia social?
Occidente llama grande a Churchill.
Él creía que los negros
eran subhumanos y estaba con Mussolini.
Fue grande resistiendo el nazismo para
el imperio británico. Puedo reconocérselo.
Si vamos a definir la grandeza de esa
forma, bueno, sí, fue un gran
hombre. Pero nadie puede pensar que
sólo porque su sufrimiento está
en el centro de su propia discusión,
sólo por eso puede pasar por
encima el sufrimiento de los demás.
¿El ministro Louis Farrakhan
es grande por su homofobia? No. ¿Tal
vez por su posición sobre el
patriarcado? No. ¿Es grande por
haberse preocupado por la humanidad
de los hermanos judíos? No. ¿Es
grade por haber luchado contra la supremacía
blanca? Sí. Louis Farrakhan dedicó
toda su vida a perseguir y denunciar
la supremacía blanca, sus efectos
y consecuencias tal como él los
entendía. Se dedicó a
vivir y morir para poner de pié
al pueblo negro.
* * *
La cultura norteamericana parece carecer
de al menos dos elementos que son esenciales
para la justicia racial: un profundo
sentido de la tragedia y del real alcance
que tuvo el odio vertido sobre la sociedad
norteamericana; una negación
crónica de muchos norteamericanos
a reconocer el absurdo por el cual un
descendiente de africanos debe enfrentar
en su propio país, como el permanente
asalto contra la inteligencia, la belleza
y carácter de los negros. No
se trata sólo de defender los
privilegios de quienes poseen piel blanca.
Además demuestra una resistencia
a mirar directamente la brutalidad y
la tragedia del pasado y el presente
de su propio país.
Esta persistente y difícil mirada
podría pinchar la burbuja en
la que viven muchos norteamericanos,
si comprendieran que esta nación
que ama la libertad, esta tierra de
indudables oportunidades también
ha cometido innombrables crímenes
contra otros seres humanos, especialmente
contra los negros.
* * *
El reverendo Jeremiah Wright es un
querido hermano. Hace poco, ha sido
bautizado por los medios de comunicación
como la última encarnación
del típico “negro malo”. Sea
en la esclavitud o en las comunidades
bajo Jim Crow, los malos negros son
aquellos que están “fuera de
control”. Jeremiah Wright dice lo que
piensa. No olvidemos que todos somos
cálices rotos. Como cualquiera,
Wright no se salva de merecer críticas
—por ejemplo, sus afirmaciones sobre
el Sida y el VIH son erróneas—,
pero deben ser críticas justificadas.
Tuve la oportunidad de hablar en su
iglesia muchas veces y me alegra cada
vez que sus palabras y sus ideas completas
son reproducidas por los medios porque
toda verdadera plegaria hacia Dios condena
la injusticia. Cuando Wright dice que
Dios condena a Estados Unidos por matar
a inocentes, por tratar a sus propios
ciudadanos como si fuesen algo menos
que seres humanos, es verdad. Es verdad
para cualquier nación. No podemos
nunca poner la cruz por debajo de ninguna
bandera.
Wright es un profeta cristiano y por
lo tanto cualquier bandera está
por debajo de la cruz. Si uno cree que
Estados Unidos nunca ha asesinado a
inocentes, entonces Dios nunca lo va
a condenar. Para nosotros Dios condena
la esclavitud, a Jim y a Jane Cow, condena
el odio a los gays y a las lesbianas,
el antisemitismo y la tendencia antiárabe
a identificarlos con el terrorismo.
Dios es un Dios de justicia y amor.
Lo que Wright está señalando
es el grado de injusticia que todavía
existe en Estados Unidos. Nunca debemos
confundir esta crítica con el
antiamericanismo. Cualquier resistencia
a la injusticia, sea en Estados Unidos,
en Egipto, en Cuba o en Arabia Saudí
es una acción dirigida por Dios,
ya que toda indignación contra
el trato cruel de cualquier grupo humano
es un eco de la voz de Dios para todos
aquellos que tomamos la cruz en serio.
©2008. Dr. Cornel West es profesor
de filosofía y religión
de Pinceton University y uno de los
intelectuales más influyentes
en Estados Unidos.
La traducción de Jorge Majfud
que publicamos pertenece a su más
reciente libro Hope on a Tightrope (2008)
y fue autorizada por el autor y su editoria.
Libertad/Cornel West
Los oprimidos deben preocuparse más
por su propia sobrevivencia que por
su libertad. Deben pesar en el próximo
día y en la próxima semana
y en el próximo mes antes que
en cualquier forma de liberación.
Pero cuando los oprimidos decidan enderezar
sus espaldas, habrán reuniones
y manifestaciones en cada ciudad grande
de Estados Unidos. Estos encuentros
masivos serán el indicio de que
la lucha por la libertad ha comenzado
otra vez, con nuevos bríos, y
nuevas posibilidades se desatarán.
Entonces el pueblo del Señor
estará listo para subir a bordo.
Estoy hablando de estar preparados,
porque se viene. Es lo que el gran Curtis
Mayfield decía en su canción
People Get Ready. El tren de la libertad
está por pasar!
* * *
Pero cómo cambiar radicalmente
un sistema mientras se trabaja dentro
de él. Dada la fragmentación
de la fuerza laboral donde, debido a
la automatización y la globalización,
los trabajadores han sido entrenados
para adquirir unas habilidades y para
perder otras, ¿quién podría
convertirse en el agente principal del
cambio social? ¿Quién
podría hacernos libres?
* * *
Los jóvenes quieren una libertad
total y la quieren rápido y fácil.
De muchas formas, lo que hacen es reflejar
lo que ven en su propia sociedad, en
Wall Street. Les resulta muy difícil
tomar en serio ya no sólo un
compromiso con el que puedan cumplir
con sacrificio sino que últimamente
también les resulta difícil
tomar en serio la misma vida humana.
Las ganancias y los beneficios se han
vuelto más importantes que la
vida humana. Lo que estamos viendo es
un civilismo frío a lo largo
de todas estas comunidades. Esto es
una clara expresión de nuestra
cultura y de nuestra civilización.
La alegría subversiva es la
habilidad de trasformar lágrimas
en risas, una risa que nos permita comprender
lo difícil que es el camino,
que nos permita disfrutar de nuestro
propio sentido de humanidad, de cierto
humor en medio de una lucha que es en
serio. Esta es la verdadera libertad
de espíritu.
Podemos pensar y sentir, reír
y llorar, y con la fe y la capacidad
de la gente común podemos luchar.
Luchar con una sonrisa en nuestros rostros
y con lágrimas en los ojos. Podemos
descubrir todo tipo de privaciones y
aún así sostener una bandera
que ha sido manchada de sangre y seguir
sosteniéndola con una esperanza
basada en una genuina comprensión
de lo que nos rodea. Podemos identificar
y denunciar la hipocresía y mantener
vivo un sentido de viabilidad para nosotros
mismos y para nuestros hijos, y de esa
forma cumpliremos con nuestra misión
sagrada en este mundo. Las aventuras
de Huck Finn [de Mark Twin], capítulo
31, es uno de los momentos más
sublimes de la literatura norteamericana.
(1) [Ante el deber civil de entregar
a su amigo esclavo] Huck tomó
una decisión cuando agarró
la carta [que lo denunciaba] y la hizo
pedazos. “Está bien, entonces
iré al infierno”, dijo. Sabía
que su alma iría al infierno
pero de todas formas él iba a
resistir contra la civilización.
Iba a resistir todo tipo de castigos
por parte de su tía. Pero se
decidió por salvar su integridad
y su conciencia. Esto no llega a ser
aún un acto político.
Es simplemente un acto moral que dio
forma a su alma. Es un intento por madurar.
Huck prefería ir al infierno
que negar la humanidad del negro Jim,
ya que había comprendido que
la negrización era una mentira.
Sin duda es un descubrimiento increíble
para un blanco. Es un progreso. Este
Jim, quien había sido negrizado,
es un ser humano. Me alegra su humanidad.
Lo necesito tanto como él me
necesita como co-participante en la
reformulación de lo que debe
ser América y lo que significa
una democracia.
Este es un gran momento. Este es Samuel
Clemens [Mark Twain].
* * *
Muchas veces he sido acusado de ser
antiamericano. Simplemente digo que
así como Platón intentó
hacer del mundo un lugar seguro para
Sócrates, así trato yo
de hacer el mundo un lugar seguro para
el legado de Martin Luther King. King
fue lo mejor de Estados Unidos.
©2008. Dr. Cornel West es profesor
de filosofía y religión
de Pinceton University y uno de los
intelectuales más influyentes
en Estados Unidos.
La traducción de Jorge Majfud
que publicamos pertenece a su más
reciente libro Hope on a Tightrope (2008)
y fue autorizada por el autor y por
su editora.
(1) Nota del traductor: Según
Ernest Hemingway, la literatura norteamericana
moderna surge a partir de esta novela
de Mark Twin, publicada en 1884. El
tema central radica en la lucha de la
conciencia formada en los valores de
una sociedad esclavistas contra la sensibilidad
del protagonista, un joven blanco, Huck,
que realiza con un negro esclavo llamado
Jim una fuga en balsa por el Mississippi.
Traducción de Jorge Majfud