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Ensayos
Cornel West:
Justicia Social
Por Jorge Majfud*
Lincoln University, april 2009.
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Martin Luther King dijo una vez que un hombre no puede saltar por encima de uno al menos que uno esté agachado. Sin embargo, no es fácil enderezar la espalda; hay que pagar un precio para ello. ¿Cuáles son las condiciones por las cuales los negros van a enderezar sus espaldas? ¿Cómo los negros podrían sacudirse su propia negrización?

Cuando examinamos los orígenes de esta negrización debemos darnos cuenta de la forma en que las prácticas de supremacía blanca se volvieron progresivamente sistemáticas y dominantes. Estoy hablando del miedo, del odio y de la codicia del blanco que se extendió hasta el extremo de traumatizar profundamente a los negros hasta hacerlos sentir desprotegidos y sin esperanzas. Se nos negó la facultad de amar y de ejercitar la autoestima. Por resistir o por organizarnos contra ese tipo de opresión pusimos nuestras vidas en peligro. Aún hoy en día lo hacemos.

La negrización de los negros procuró convertir su amor en un crimen, su historia en una materia universitaria, sus esperanzas en una broma y su libertad en una quimera.

¿Por qué llamamos “grande” a Alejandro? Alejandro dominó más gente en su tiempo que ningún otro. ¿Por qué llamamos “grande” a Napoleón? Porque sus conquistas y sus matanzas fueron históricas. ¿Qué ocurriría si nuestros criterios sobre la grandeza no dependieran de las conquistas y las matanzas? ¿Qué pasaría si nuestros criterios fuesen el amor, el servicio y la justicia social?

Occidente llama grande a Churchill. Él creía que los negros eran subhumanos y estaba con Mussolini. Fue grande resistiendo el nazismo para el imperio británico. Puedo reconocérselo. Si vamos a definir la grandeza de esa forma, bueno, sí, fue un gran hombre. Pero nadie puede pensar que sólo porque su sufrimiento está en el centro de su propia discusión, sólo por eso puede pasar por encima el sufrimiento de los demás.

¿El ministro Louis Farrakhan es grande por su homofobia? No. ¿Tal vez por su posición sobre el patriarcado? No. ¿Es grande por haberse preocupado por la humanidad de los hermanos judíos? No. ¿Es grade por haber luchado contra la supremacía blanca? Sí. Louis Farrakhan dedicó toda su vida a perseguir y denunciar la supremacía blanca, sus efectos y consecuencias tal como él los entendía. Se dedicó a vivir y morir para poner de pié al pueblo negro.

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La cultura norteamericana parece carecer de al menos dos elementos que son esenciales para la justicia racial: un profundo sentido de la tragedia y del real alcance que tuvo el odio vertido sobre la sociedad norteamericana; una negación crónica de muchos norteamericanos a reconocer el absurdo por el cual un descendiente de africanos debe enfrentar en su propio país, como el permanente asalto contra la inteligencia, la belleza y carácter de los negros. No se trata sólo de defender los privilegios de quienes poseen piel blanca. Además demuestra una resistencia a mirar directamente la brutalidad y la tragedia del pasado y el presente de su propio país.

Esta persistente y difícil mirada podría pinchar la burbuja en la que viven muchos norteamericanos, si comprendieran que esta nación que ama la libertad, esta tierra de indudables oportunidades también ha cometido innombrables crímenes contra otros seres humanos, especialmente contra los negros.

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El reverendo Jeremiah Wright es un querido hermano. Hace poco, ha sido bautizado por los medios de comunicación como la última encarnación del típico “negro malo”. Sea en la esclavitud o en las comunidades bajo Jim Crow, los malos negros son aquellos que están “fuera de control”. Jeremiah Wright dice lo que piensa. No olvidemos que todos somos cálices rotos. Como cualquiera, Wright no se salva de merecer críticas —por ejemplo, sus afirmaciones sobre el Sida y el VIH son erróneas—, pero deben ser críticas justificadas.

Tuve la oportunidad de hablar en su iglesia muchas veces y me alegra cada vez que sus palabras y sus ideas completas son reproducidas por los medios porque toda verdadera plegaria hacia Dios condena la injusticia. Cuando Wright dice que Dios condena a Estados Unidos por matar a inocentes, por tratar a sus propios ciudadanos como si fuesen algo menos que seres humanos, es verdad. Es verdad para cualquier nación. No podemos nunca poner la cruz por debajo de ninguna bandera.

Wright es un profeta cristiano y por lo tanto cualquier bandera está por debajo de la cruz. Si uno cree que Estados Unidos nunca ha asesinado a inocentes, entonces Dios nunca lo va a condenar. Para nosotros Dios condena la esclavitud, a Jim y a Jane Cow, condena el odio a los gays y a las lesbianas, el antisemitismo y la tendencia antiárabe a identificarlos con el terrorismo. Dios es un Dios de justicia y amor.

Lo que Wright está señalando es el grado de injusticia que todavía existe en Estados Unidos. Nunca debemos confundir esta crítica con el antiamericanismo. Cualquier resistencia a la injusticia, sea en Estados Unidos, en Egipto, en Cuba o en Arabia Saudí es una acción dirigida por Dios, ya que toda indignación contra el trato cruel de cualquier grupo humano es un eco de la voz de Dios para todos aquellos que tomamos la cruz en serio.

©2008. Dr. Cornel West es profesor de filosofía y religión de Pinceton University y uno de los intelectuales más influyentes en Estados Unidos.

La traducción de Jorge Majfud que publicamos pertenece a su más reciente libro Hope on a Tightrope (2008) y fue autorizada por el autor y su editoria.

Libertad/Cornel West

Los oprimidos deben preocuparse más por su propia sobrevivencia que por su libertad. Deben pesar en el próximo día y en la próxima semana y en el próximo mes antes que en cualquier forma de liberación. Pero cuando los oprimidos decidan enderezar sus espaldas, habrán reuniones y manifestaciones en cada ciudad grande de Estados Unidos. Estos encuentros masivos serán el indicio de que la lucha por la libertad ha comenzado otra vez, con nuevos bríos, y nuevas posibilidades se desatarán. Entonces el pueblo del Señor estará listo para subir a bordo. Estoy hablando de estar preparados, porque se viene. Es lo que el gran Curtis Mayfield decía en su canción People Get Ready. El tren de la libertad está por pasar!

* * *

Pero cómo cambiar radicalmente un sistema mientras se trabaja dentro de él. Dada la fragmentación de la fuerza laboral donde, debido a la automatización y la globalización, los trabajadores han sido entrenados para adquirir unas habilidades y para perder otras, ¿quién podría convertirse en el agente principal del cambio social? ¿Quién podría hacernos libres?

* * *

Los jóvenes quieren una libertad total y la quieren rápido y fácil. De muchas formas, lo que hacen es reflejar lo que ven en su propia sociedad, en Wall Street. Les resulta muy difícil tomar en serio ya no sólo un compromiso con el que puedan cumplir con sacrificio sino que últimamente también les resulta difícil tomar en serio la misma vida humana. Las ganancias y los beneficios se han vuelto más importantes que la vida humana. Lo que estamos viendo es un civilismo frío a lo largo de todas estas comunidades. Esto es una clara expresión de nuestra cultura y de nuestra civilización.

La alegría subversiva es la habilidad de trasformar lágrimas en risas, una risa que nos permita comprender lo difícil que es el camino, que nos permita disfrutar de nuestro propio sentido de humanidad, de cierto humor en medio de una lucha que es en serio. Esta es la verdadera libertad de espíritu.

Podemos pensar y sentir, reír y llorar, y con la fe y la capacidad de la gente común podemos luchar. Luchar con una sonrisa en nuestros rostros y con lágrimas en los ojos. Podemos descubrir todo tipo de privaciones y aún así sostener una bandera que ha sido manchada de sangre y seguir sosteniéndola con una esperanza basada en una genuina comprensión de lo que nos rodea. Podemos identificar y denunciar la hipocresía y mantener vivo un sentido de viabilidad para nosotros mismos y para nuestros hijos, y de esa forma cumpliremos con nuestra misión sagrada en este mundo. Las aventuras de Huck Finn [de Mark Twin], capítulo 31, es uno de los momentos más sublimes de la literatura norteamericana. (1) [Ante el deber civil de entregar a su amigo esclavo] Huck tomó una decisión cuando agarró la carta [que lo denunciaba] y la hizo pedazos. “Está bien, entonces iré al infierno”, dijo. Sabía que su alma iría al infierno pero de todas formas él iba a resistir contra la civilización. Iba a resistir todo tipo de castigos por parte de su tía. Pero se decidió por salvar su integridad y su conciencia. Esto no llega a ser aún un acto político. Es simplemente un acto moral que dio forma a su alma. Es un intento por madurar.

Huck prefería ir al infierno que negar la humanidad del negro Jim, ya que había comprendido que la negrización era una mentira.

Sin duda es un descubrimiento increíble para un blanco. Es un progreso. Este Jim, quien había sido negrizado, es un ser humano. Me alegra su humanidad. Lo necesito tanto como él me necesita como co-participante en la reformulación de lo que debe ser América y lo que significa una democracia.

Este es un gran momento. Este es Samuel Clemens [Mark Twain].

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Muchas veces he sido acusado de ser antiamericano. Simplemente digo que así como Platón intentó hacer del mundo un lugar seguro para Sócrates, así trato yo de hacer el mundo un lugar seguro para el legado de Martin Luther King. King fue lo mejor de Estados Unidos.

©2008. Dr. Cornel West es profesor de filosofía y religión de Pinceton University y uno de los intelectuales más influyentes en Estados Unidos.

La traducción de Jorge Majfud que publicamos pertenece a su más reciente libro Hope on a Tightrope (2008) y fue autorizada por el autor y por su editora.

(1) Nota del traductor: Según Ernest Hemingway, la literatura norteamericana moderna surge a partir de esta novela de Mark Twin, publicada en 1884. El tema central radica en la lucha de la conciencia formada en los valores de una sociedad esclavistas contra la sensibilidad del protagonista, un joven blanco, Huck, que realiza con un negro esclavo llamado Jim una fuga en balsa por el Mississippi.

Traducción de Jorge Majfud

Por Jorge Majfud, PhD*
Lincoln University
School of Humanities
jmajfud@yahoo.com http://majfud.info, http://escritos.us
 
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