Según la antigua cosmología
amerindia —y más allá de
las infinitas variaciones a lo largo de
este vasto continente— los humanos son
responsables de mantener el Cosmos en
movimiento. Lo peor no es la crisis y
el derrumbe cíclico, sino la inercia
y la inmovilidad. La justicia de los hombres
y semidioses es el motor del movimiento,
a veces armónico y a veces violento,
que lleva a un estado de justicia y prosperidad.
Lo peor no es el infierno sino la caída
del espíritu en la materia, la
desacralización de la sangre y
el espíritu. Una forma insospechada
de esa ontología podemos encontrarla
en un escritor tan europeísta como
Ernesto Sábato en Argentina. Sábato
se distinguió por dos recurrencias
en su vida: la renuncia y la fuga, que
en fórmulas europeas fue calificado
como "crisis". En su literatura
el pesimismo es el tono común y
en su pensamiento la idea de derrumbe
final del mundo que, traducido a los códigos
europeos, se expresa como el fin de la
Era moderna o el fin de los valores occidentales.
Una nueva cultura, no Oriental ni Occidental,
ni materialista ni puramente espiritualista
"debería dar la escuela de
nuestro tiempo. O el mundo se derrumbará
en sangrientos y calcinados escombros"
(Apologías, 1979).
Como en cualquier héroe mitológico
(según la teoría del monomito
desarrollada por Joseph Campbell), el
nacimiento de Quetzalcóatl está
investido con signos trágicos
o excepcionales. Quetzalcóatl
nace en un mundo de conflictos y, en
muchas versiones, de padres enfrentados
en la lucha. Con fuertes connotaciones
psicoanalíticas, algunas leyendas
refieren este nacimiento como producto
del erotismo de los opuestos en una
lucha. La madre, una guerrera chichimeca
descendiente del dios Tezcatlipoca,
provoca o desafía al padre, el
guerrero Mixcoatl, dejando las armas
en el suelo y desnudándose. Mixcoatl
igualmente tira sus flechas sobre la
guerrera desnuda pero falla todos sus
intentos de herirla. Luego el simbolismo
se traduce directamente en la acción
sexual. Después de una breve
fuga por el bosque, el guerrero la posee
en una cueva y la embaraza.
El mundo en que nace Quetzalcóatl
(Quetzal-Quatl, "serpiente = cóatl;
Cuate = hermano) es un mundo de combates,
sacrificios humanos y conflictos permanentes.
Quetzalcóatl matará a
sus predecesores y revolucionará
la sociedad eliminando —temporalmente—
una de las instituciones básicas
de la cultura mesoamericana: el sacrificio
humano. Un período de gran creatividad
sigue a esta revolución tolteca,
donde prosperan las artes y el conocimiento;
el pueblo de los sabios y de los artesanos,
en oposición al más primitivo
pero dominante pueblo azteca.
Carlos Fuentes será luego de
la misma opinión: "Quetzaolcoatl
se convirtió en el héroe
moral de la antigüedad mesoamericana,
de la misma manera que Prometeo fue
el héroe del tiempo antiguo de
la civilización mediterránea,
su liberador, aun a costa de su propia
libertad. En el caso de Quetzalcóatl,
la libertad que trajo al mundo fue la
luz de la educación. Una luz
tan poderosa que se convirtió
en la base de la legitimidad para cualquier
Estado que aspire a suceder a los toltecas,
heredando su legado cultural" (Espejo,
1992).
El cambio y el florecimiento de la
nueva organización debe ser guiada
por el hombre-dios, según todas
las versiones de la cultura mesoamericana.
Quetzalcóatl advierte la amenaza
del hundimiento procedente del Este.
Pero esta no es sólo la condición
psicológica o el destino de un
dios con múltiples rostros sino
la naturaleza misma del cosmos mesoamericano.
Los demás dioses también
son conscientes de la inestabilidad
en la que se encuentran, por lo que
se exigen cada vez más acciones
para mantener al sol y la luna en movimiento.
Quetzalcóatl es elegido para
ejecutar este sacrificio reparador de
los dioses. Pero esta acción
radical de teocidio no produce el efecto
esperado y el Sol no se (con)mueve.
Razón por la cual Quetzalcóatl
decide autosacrificarse. Podemos deducir
la importancia de este dios-hombre por
el efecto de su acción, de su
autosacrificio: el Sol retoma su camino
y de esa forma se produce el nacimiento
del la Era del Quinto sol. Todos estos
mitos mesoamericanos indican la idea
de que la creación del mundo
es siempre incompleta. Existe una permanente
"duda divina". El resultado
no es una visión del cosmos regida
por el ritmo y el orden prevaleciendo
sobre el caos, sino un modelo revolucionario
donde una parte se enfrenta ferozmente
a la otra. A cada período de
orden sucede un período de revolución
que mantiene en movimiento el Universo.
Es significativa la idea de que Quetzalcóatl
representa al creador de la nueva humanidad.
En la leyenda del Quinto sol, la humanidad
es creada luego de cuatro intentos fracasados
de los dioses, que se negaban a intentarlo
por quinta vez. El hombre nuevo, como
en Ernesto Che Guevara (veremos más
adelante) es resultado, también
imperfecto, de Quetzalcóatl.
Según la Leyenda de los soles,
la serpiente emplumada restaura la vida
humana a través de un viaje del
héroe —elemento arquetípico—
a las tierras de los muertos. Quetzalcóatl
le reclama a Mictlantecuhtli los huesos
de los ancestros para hacer una "nueva
humanidad". Para ello, el dios
de los muertos le pide una tarea imposible:
soplar una caracola sin agujero. Enfrentado
al engaño, Quetzalcóatl
recurre a seres naturales, a los gusanos
y las abejas para que perforen la caracola
y la hagan sonar. El señor del
bajomundo —consecuente con una dialéctica
entre hechos y palabras— consciente
en entregar los huesos a Quetzalcóatl,
pero ordena a sus sirvientes detenerlo.
Quetzalcóatl desafía al
señor de la muerte verbalmente
e intenta escapar del infierno. Pero
los demonios crean un abismo donde cae
y muere, rompiendo los huesos. Su doble
lo regenera y así puede escapar
del abismo. Pero los huesos están
rotos y Quetzalcóatl debe dárselos
así a su consorte, Cihuacoatl-Quilaztli,
quien los pone en su mortero de piedra
y los muele. Quetzalcóatl sangra
su pene sobre ellos (la idea de que
el alma humana descendía del
cielo al vientre materno es propia de
la cultura tolteca), de donde nace un
niño varón y cuatro días
después una niña. De ellos
desciende la humanidad, la nueva humanidad.
(Continua)
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