| |
|
| |
| MEDIO AMBIENTE |
|
La problemática de una falta de política
ambiental |
Por
Cristian Frers*
Argentina - 2009/01/31
|
| Hace
apenas unas décadas atrás,
el ambiente no formaba parte de las principales
preocupaciones de la humanidad. Ese rol
lo ocupaban otras cuestiones entonces más
importantes en la agenda pública
internacional, como la guerra fría,
la deuda externa y otros problemas. Hoy
en día, por suerte, la conciencia
de que el ambiente en el que vivimos no
es un recurso inagotable e invulnerable
se está instalando en la cultura
de las sociedades actuales y en la agenda
pública de los estados. Sin embargo,
la gestión de las políticas
ambientales se halla aún en pañales
frente a los urgentes desafíos de
las próximas décadas en las
que no es aventurado suponer que asistiremos
a una profunda reconversión ambiental
del desarrollo y la política. |
| |
 |
|
 |
|
 |
| |
• La política
ambiental es la fijación de un conjunto
armónico e interrelacionado de objetivos,
que se orientan al mejoramiento del ambiente
y al manejo adecuado de los recursos naturales.
A estos objetivos se deben incorporar decisiones
y acciones específicas destinadas
al cumplimiento de los mismos, con el respaldo
de normas, instituciones y procedimientos
que permitan lograr la funcionalidad.
Una política ambiental implica un
desafío, y al mismo tiempo un compromiso.
Como parte de un concepto innovador, no
se debe separar lo ambiental de lo social.
Hay que tomar conciencia de que los aspectos
sociales están ligados al ambiente,
así como el ambiente está
ligado a la sociedad. Una política
ambiental busca que los ciudadanos sean
un gran aporte a la consecución de
los objetivos propuestos. Conseguir estos
objetivos va más allá de incorporar
cambios de actitud en prácticas diarias
de trabajo, ya que también buscamos
que el ciudadano lleve estas nuevas prácticas
a sus hogares, los aplique, y así
generar ambientes más saludables,
llenos de vida, elaborados a conciencia,
y sobre todo pensando en el legado que estamos
dejando a las futuras generaciones. Los
conceptos de gobernabilidad e institucionalidad
son fundamentales para la construcción
de una política ambiental sustentable.
El continente americano ilustra muy bien
la transición de la pobreza y la
contaminación hacia la riqueza y
la salubridad. Por un lado, Canadá
y Estados Unidos son países ricos
y desarrollados que hace muchos años
hicieron esta transición. La gente
en esta parte de América generalmente
vive muchos años, se beneficia de
una economía e infraestructuras totalmente
integradas, y tienen pocos problemas ambientales
locales como contaminación, aguas
sucias, y mala salubridad. Esto trae beneficios
a la salud humana, la gente por lo general
vive por más años y no tienen
que realizar trabajos pesados.
En contraste, los demás países
del continente americano, Latinoamérica
y las naciones del Caribe, se encuentran
en una etapa temprana de desarrollo. Estos
países cuentan con diferentes prioridades
y muchos aún necesitan llevar a cabo
la transición para convertirse en
naciones tecnológicamente sofisticadas
y completamente desarrolladas. Muchos de
los países latinoamericanos aún
sufren del subdesarrollo, de la corrupción,
y de la carencia de instituciones que permitan
el crecimiento económico. Algunos
no cuentan con instalaciones sanitarias
básicas, y mucho menos con las tecnologías
médicas sofisticadas que disfrutan
sus contrapartes de los países desarrollados.
En lo referente al caso que nos ocupa, el
ambiente, nos encontramos con diversas políticas:
severa, lábil, suave, flexible, entre
otras.
Si la problemática ambiental es de
carácter político, así
debe ser su tratamiento en la elaboración
de planes, programas, y proyectos de desarrollo.
Y así también debe ser la
articulación de los distintos niveles
de toma de decisiones; es decir, se debe
tratar de promover el debate y la participación
ciudadana, garantizando su efectividad a
través de la educación ambiental,
la información verídica y
otros instrumentos de participación
regional y local.
No hacer nada en este campo también
es una política. La política
del no hacer. Es una política en
si misma. La falta o ausencia de una política
permite el establecimiento de procesos productivos
sin un control adecuado, aceptando sus inconvenientes,
promoviendo su instalación, en la
búsqueda de un beneficio supuesto
de oferta de mano de obra.
La contracara es la política del
impedimento. Las reglas del mercado pueden
regular una política y viceversa.
Una política hiperrestrictiva, hipercontroladora
y sobredimensionada puede ocasionar el colapso
de un sistema de producción.
Hace mucho que Argentina carece de política
ambiental. En todos los conflictos de raíz
ambiental por los que hemos transitado en
los últimos años lo más
notable ha sido el absoluto silencio de
nuestra autoridades ambientales. Silencio
que hace creer que no tenemos una oficina
que se ocupe del tema.
La evolución de la política
ambiental en la Argentina demuestra que
uno de los principales obstáculos
con que ella se enfrenta radica en la ausencia
de un definido marco de distribución
y coordinación de competencias entre
la Nación y las provincias, incluyendo
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
para la formulación de las políticas
y la aplicación de la legislación
ambiental.
El escenario institucional ambiental de
nuestro país comprende una serie
de reparticiones nacionales, provinciales
y locales, con competencias atomizadas,
fragmentadas, que en muchos casos se superponen
y hasta se contradicen. Esto genera un alto
nivel de incertidumbre al momento de formular
la política y, especialmente, al
momento de aplicarla, lo cual impacta tanto
en la calidad de nuestro ambiente como en
la dinámica de la economía.
El diseño de políticas ambientales
debe considerar la estrecha vinculación
que existe entre el desarrollo social, el
crecimiento económico y la protección
del medio ambiente, priorizando las necesidades
de los países en vías de desarrollo
para el logro del crecimiento económico
sostenido y la erradicación de la
pobreza.
En este sentido, los gobiernos locales son
los que actúan como primer escalón
del sistema estatal y por lo tanto, los
responsables de ejercer influencia sobre
los modos y prácticas de la población
de manera de afectar estratégicamente
las condiciones de producción, consumo
y estilos de vida.
El objetivo de una política ambiental
es lograr un desarrollo sustentable, no
obstante las políticas económicas,
globales y sectoriales, se formulan sin
considerar que las implicancias de largo
plazo en los objetivos macroeconómicos,
pueden llevar a impactos negativos en el
ambiente. Por otro lado la brecha existente
entre las definiciones de política
ambiental en la Argentina y las acciones
y resultados concretos, indican la necesidad
de generar herramientas que permitan orientar
la toma de decisiones políticas en
función de la revalorización
de los recursos ambientales, Se debe desarrollar
sobre la base de tres componentes: la económica,
la de índole política e institucional
y la relativa al proceso productivo y el
ambiente.
El propósito final de la política
ambiental es guiar el desarrollo a fin de
alcanzar una calidad de vida satisfactoria
para la población de Argentina, y
hacer ese desarrollo sustentable, justo
y equitativo. Basado en esas metas generales,
se proponen los siguientes objetivos:
• Disponer de información adecuada
sobre la cultura y los ecosistemas nacionales
para impulsar el desarrollo sustentable:
Los ecosistemas naturales de Argentina
están profundamente alterados y
altamente explotados. El desarrollo sustentable
requerirá apoyar los cambios en
la forma en que se utilizan los recursos
naturales y humanos. La ciencia y la tecnología
-y la obtención de información
- son fundamentales en ese proceso. La
generación y procesamiento de la
información; la transferencia y
adopción de la tecnología;
y, sus apropiados, dependen de una política
ambiental bien constituida.
• Conservar la biodiversidad y la información
genética: Los ecosistemas naturales
del Uruguay han demostrado una excepcional
capacidad de producción sustentada.
La conservación e investigación
de los ecosistemas menos alterados especialmente
los ecosistemas de praderas - deben servir
de base para la definición de nuevas
tecnologías que permitan la intensificación
del desarrollo pecuario y apoyar otras
alternativas de desarrollo. La conservación
de humedales, montes y costas puede requerir
su expropiación por parte del Estado
o incentivos a los propietarios. El manejo
puede ser atendido por organizaciones
especializadas, públicas y privadas.
• Disminuir los residuos e incrementar
el reciclaje: El concepto de que aún
los bienes utilizados recuperan valor
a través de reciclaje está
basado en una sólida experiencia
y en un manejo ambiental bien orientado.
Este concepto se aplica a varias escalas
de productividad y de densidades poblacionales.
Para alcanzar este objetivo se requiere,
desde el manejo de incentivos fiscales
hasta la provisión específica
de financiamiento que aliente la demanda
de bienes a reciclar y desincentive la
dispersión de residuos contaminantes
y/o biológicamente no degradables.
• Conservar la energía e intensificar
el uso de fuentes renovables: La política
energética es parte esencial de
la política ambiental. El aprovechamiento
energético debe formularse en función
de su efecto en la calidad de vida, en
la conservación de fuentes de energía,
en la captación de fuentes ambientalmente
benignas y con potencial uso comercial.
Resulta de mucho interés la generación
de energía eléctrica utilizando
el potencial eólico del país;
si bien esto no incidirá sustancialmente
en la oferta de energía comercial,
permitirá en cambio continuar el
desarrollo de dicha tecnología
y diversificar las fuentes tradicionales,
en un campo en el que Argentina es altamente
vulnerable.
• Mantener el control ambiental compartido
localmente: La ejecución de la
política ambiental que sea socialmente
relevante requiere de una concientización
social de la población y de mecanismos
consistentes de gestión pública
y privada. Eso, a su vez, requiere el
fortalecimiento del sistema educativo
formal que integre el individuo y la sociedad
en un contexto donde la ciencia ambiental
pueda jugar un papel de importancia. Los
medios de comunicación y la organización
social existente deberán tener
una participación mayor y más
positiva en la difusión, investigación
y desarrollo de pautas y valores ambientales.
Al mismo tiempo, esos dos agentes constituyen
los más eficaces mecanismos de
control de la calidad ambiental. De igual
manera una legislación ambiental
que incorpore el consenso social alcanzado
servirá de apoyo al objetivo de
mantener la calidad de vida.
Cada sociedad tiene una prioridad social,
económica o política diferente.
El grado de interés dependerá
de la realidad que les toque vivir a cada
una de ellas. Es cierto que la prioridad
social de los argentinos hoy se relaciona
más con sus necesidades básicas.
¿Pero no es una cuestión
básica el tener en cuenta el cuidado
de nuestro propio planeta?
El ambiente también necesita de
políticas, iniciativas y programas
que abarquen los desafíos que hoy
enfrenta el país y el mundo. Pero
en la Argentina pasa a ser un tema más
dentro de una larga lista de promesas.
Es una decisión de toda la dirigencia
renunciar a los problemas de fondo. El
poder político abandonó
el proyecto de país, por lo que
es coherente que hoy también abandone
el tema del cuidado del planeta. Tal vez
entonces sea hora de que todos lo incluyamos
en nuestra agenda.
Nuestra generación se enfrenta
a la oportunidad más extraordinaria
de grandeza que ninguna otra generación
en la historia de la humanidad haya tenido
jamás. Si no cambiamos nuestro
rumbo y simplemente nos detenemos a dejar
que el planeta colapse, seremos más
odiados que ninguna otra generación
que haya existido. Las futuras generaciones
sabrán que nosotros éramos
concientes de la peligrosa explosión
demográfica de nuestra especie,
de la pérdida de la biodiversidad,
del calentamiento global, de la contaminación
de los mares, el aire y la tierra, del
adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán
observar que teníamos información
más que suficiente para comprender
que los problemas que habíamos
provocado requerían de soluciones:
y verán con igual claridad que
fallamos para actuar con la fuerza suficiente
para salvar a la Naturaleza. Y nos odiarán
por eso porque habremos cambiado nuestro
confort por su futuro.
|
| *Cristian
Frers – Técnico Superior en Gestión
Ambiental y Técnico Superior en Comunicación
Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com |
 |
|
|
|