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TAMBIÉN YO SOY MADRE
Hermosa silueta que torneas tu figura al paso de los tiempos

¡Ay, hombre! Si supieras del dolor que lacera mis entrañas y de éste, mi corazón triste que no cesa de llorar, lanzando marejadas de lágrimas, destruyendo a su paso la vida sin poderme contener. Mira como las arenas de mis playas han cambiado de color, aun el aire que respiras, ¿no sientes que te sofoca?
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Por: José Santana Prado (México)
Estocolmo

Hermosa silueta que torneas tu figura al paso de los tiempos, hoy te veo marchita, ¿cuál es tu pesar?

¡Ay, hombre! Si supieras del dolor que lacera mis entrañas y de éste, mi corazón triste que no cesa de llorar, lanzando marejadas de lágrimas, destruyendo a su paso la vida sin poderme contener. Mira como las arenas de mis playas han cambiado de color, aun el aire que respiras, ¿no sientes que te sofoca?

Sí, querido mío, eso que piensas es precisamente lo que tengo, un dolor que sube de intensidad a medida que el tiempo pasa y no encuentro el remedio que cure mis enfermedades, pues los seres humanos son inconscientes y me contaminan con sus males.

Pero dime mujer, ¿qué puedo yo hacer por ti? Bueno es que te preocupes, conciencia vas adquiriendo y lo que yo necesito es que hables por medio de tu pluma a la humanidad. Por más que quiero darme a entender, los hombres no lo comprenden, así como desean la vida también la deseo vehemente.

Me quejo con erupciones por eso vomito con furia por mis volcanes, lloro tanto que el mar se derrama, el temblor de mi cuerpo es tal que las convulsiones se transforman en terremotos, el clima de las estaciones ha sido alterado por eso hay irregularidad en las lluvias y en las cosechas, el humano tala sin conciencia los bosques aniquilando vida que es irreparable.

Me hieren con toda clase de armas: las químicas destruyen el germen del futuro, las industriales y tóxicas envenenan mi sangre y el oxígeno respirable, el egoísmo del hombre aniquila toda razón de existencia, ellos se matan entre sí y me lastiman lentamente, haciendo de mi agonía un sufrir interminable.

Se puede observar el grado de degeneración que hay entre los hombres y las mujeres; los pensamientos de odio, rencor y venganza, sólo traen como resultado la muerte. Los espacios de mi cuerpo están llenos de humo denso, producido por las fábricas, autos e incendios que sin piedad, llevan a cabo los desalmados y voraces que viven en la inconsciencia.

Explícales que un cuerpo sin sangre es habitación de muerte. Hazles comprender que mi sangre es de petróleo y me muero día a día por las extracciones lacerantes que el hombre en su ignorancia y egoísmo efectúa sin importarle la vida que destruye. De mi cuerpo sin sangre se desprende un desequilibrio terrible que culmina con la muerte, mi muerte, la muerte de la humanidad y el llanto universal, como el escuchado el 26 de diciembre del 2004 en Asia y que el hombre ha bautizado como Tsunami.

¡Ay, hombre! Diles que yo también sufro, informales que de igual manera lloro, les muestro de mil formas que me han hartado, pues me lastiman la piel así como mis entrañas. Puedes observar que las religiones se pelean por obtener más adeptos y los gobiernos abusan de sus ciudadanos por una moneda, por un pedazo de tierra, por una porción de control. El control es el centro del esfuerzo de las naciones poderosas, el judío, el gringo y el primer- mundista pretenden el poder económico y bélico a toda costa y en su loca carrera destruyen ciudades, seres vivientes, familias enteras e ideologías, sembrando el caos por doquiera.

¿A quién se le ocurrió la bobada de decir que "el hombre es el rey del universo y que fue hecho a imagen y semejanza del dios que lo creo"? Religiones, sólo a las religiones se les ocurren semejantes ideas, pues pretenden saberlo todo, engañando con teologías y teorías absurdas a los obedientes feligreses y éstos, en su fanatismo y necesidad, se mueren con el gozo o el terror reflejado en sus rostros, porque eso fue lo único que aprendieron.

En el afán del hombre por poseer el control detona las bombas atómicas, hiriendo mi cuerpo y de paso aniquilando a sus semejantes. El comerciante voraz roba y altera las mercancías engañando a los compradores, las iglesias con sus mentiras se enriquecen y el actuar de esa manera me entristece; porque del interior de los templos no sale amor hacia las alturas como se cree, sino falsedad, hipocresía, dolor e ignorancia.

¡Ay, hombre! Tú que posees el poder de la pluma entre tus manos, dile a los necios que me dejen ser libre con mis ríos, con el cantar dulce y bello que los pajarillos lanzan a las alturas para armonizarlo todo. Dejen que las flores cumplan con su cometido que su realeza y su perfume embriaguen la atmósfera y embellezcan el jardín de los sentidos.
Adviértele al humano que aún es tiempo de recapacitar, que yo, su madre, lo sigo amando, por eso desde el principio del tiempo le he proporcionado lo indispensable para su paso por la vida,. le ofrezco el fruto de mis entrañas: el cereal, la fauna, el oro y todo lo que necesita, y mira como me trata. Ya no se acuerda que en épocas pasadas me agradecía lo que yo hacía por él; daba gracias a las aguas, al aire, a la vida y eso me complacía, ahora, la palabra "gratitud" no es conocida, en consecuencia, marcha la ingratitud cabalgando con desdén por las calles de mi piel.

Como podrás ver, el humano es mi mayor dolor, pues éste se ha convertido en el cáncer que poco a poco elimina mi existencia, nuestra existencia, y yo, su madre, callada por tanto tiempo sufro lo indecible y ahora reniego. Recuérdales que poseo en mi vientre a las madres de todos los tiempos, porque de mí nacen y a mis entrañas regresan cuando su vida termina. Sus hijos también son míos, sus dolores me pertenecen, la dulzura que poseemos, sólo nos es dada a las madres, incluyendo la ternura que nos da fragilidad.
Hombre, por último, quisiera decir por medio de ti a los demás que, a la madre se debe cuidar, porque somos el recipiente sagrado que lleva en las entrañas la continuidad de la vida, esto opina la Tierra, pues también yo soy Madre.


Sube la temperatura del Atlántico

El Amazonas vive temporadas de sequía con cierta periodicidad. Es un ciclo vinculado, hasta ahora, con la llegada de la corriente cálida de El Niño a las costas peruanas. Pero este año, el estiaje (caudal mínimo) amazónico no tuvo que ver con esa corriente marina sino con el calentamiento del océano Atlántico. Según los científicos, ese mismo fenómeno explicaría el desastre de Nueva Orleans y la violencia huracanada que afecta la zona del Caribe.

Paulo Moutinho, científico del Instituto de Investigaciones Amazónicas, dice que aún no es posible saber "si el aumento de la temperatura en el Atlántico obedece a un cambio global del clima por causa del llamado efecto invernadero". Lo cierto es que la temperatura del océano está un grado por encima de la media y eso explica la falta de lluvias en la selva. Pero también otros fenómenos: "Ese calentamiento del mar también puede haber influido en la virulenta aparición del huracán Katrina en Nueva Orleans", razona.

Otro factor negativo es el nivel de deforestación. "El Amazonas sobrevivirá en la medida en que se preserve al menos 80% de lo que hoy existe", alerta Moutinho. "Es difícil determinar en qué momento la reducción del área amazónica puede producir su propia destrucción. Tal vez las consecuencias se vean entre 2050 y 2100", ensaya.

En diálogo con Clarín, el experto en ecología de Greeanpeace Brasil, Carlos Rittl, consideró llamativo que desde 2000 año a año haya menos lluvias en la región amazónica, donde las sequías aparecían cada 40 años pero hoy se repiten cada cuatro o cinco. "Eso nos lleva a pensar que el escenario de estos días puede dejar de ser excepcional y convertirse en patrón. Y se puede sospechar que se está cerca del límite en el manejo de los recursos de la Tierra". advirtió el experto.


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