• Ahora
entre las muchas noticias, que nos hablan
anecdóticamente de como van avanzando
los azares de la vida, me encuentro con
una que nos habla de la muerte de un estudiante
a manos de la guardia nacional de Chile
(carabineros). Estos leones verdes de la
estepa verde, ¿sabrán que
están en territorio mapuche? ¿sabrán
que una parte importante de chile, antes
de ser lo que es, estaba habitada por los
ancestros de esta valerosa gente de la tierra?
¿sabrán que ellos tienen una
historia, una cultura, unas tradiciones
y un apego a la tierra que los hace indomables?
Veo una foto de estos disfrazados de
valientes, escudados en sus trajes de
guerra y bajo un casco y tras un escudo
y armados con modernas armas de muerte,
enfrentan a personas que no tienen otro
armamento que su coraje y su derecho a
la tierra.
Aquí falta algo grande, un gesto
de reconocimiento, un gesto de humildad,
en realidad falta visión de futuro
y falta valor político para enfrentar
de una vez la audacia de las soluciones.
Y la solución al problema mapuche
es la solución al problema de la
tierra. Los dueños de esas tierras
en disputa son los que antes que nadie
ya estaban allí. Luego llegaron
los huincas invasores con sus armas y
sus sinrazones y su codicia, levantaron
un tinglado legal al amparo de sus dudosos
códigos de conducta.
El hecho actual es que en las tierras
mapuche ahora aparecen como dueños
los hijos de aquellos ladrones y asesinos.
Para mantener este estado de cosas deben
recurrir a cada instante a denostar a
los únicos que lucharon trescientos
años contra los invasores. Fueron
derrotados por las ametralladoras, a este
proceso de muerte se la ha llamado “Pacificación
de la Araucanía”. Ahora sumamos
otro muerto a un problema que tiene una
muy distinta solución, pero para
enfrentarla debemos dejar de ejercer el
deporte nacional de la hipocresía
y reconocer que esa tierra es de ellos.
Vendrán todos los del aparato
a decir que estoy loco. Bueno, en cierto
modo si, salvo que me respalda la historia,
locos estaban los cristianos de un reino,
ahora país-reino, que en ese tiempo
no existía, España, y expulsaron,
luego de setecientos años, a los
moros de su territorio. Lo de fondo es
que este conflicto no es un asunto de
verdades sino de poderes y de lejos el
pueblo mapuche no tiene la fuerza para
imponer sus razones.
Lo que estamos aprendiendo en estos inicios
de siglo XXI es que a veces hay miles
de personas sin dignidad y hay unas pocas
que reúnen la dignidad de todas.
En estos momentos esa persona que reúne
la dignidad de muchas se llama Patricia
Troncoso, ella puede aportar su muerte
y dejar a la actual Presidenta, cuyo nombre
no quiero escribir, con el triste mérito
de no haber actuado con grandeza o por
lo menos actuar como la Presidenta del
país todo.
Un estado que no reconozca sus pueblos
formadores y no les de el sitial que corresponde,
solamente tiene dos alternativas o los
masacra y borra de la historia a todos
o se refunda.
Ambas soluciones están en la mesa
de discusión o quizá deba
decir que ambas están en el campo
de batalla. Por un lado se levanta la
idea de una asamblea constituyente, ese
es el camino refundacional de Chile y
por otro lado está la nefasta gente
armada que, al más puro estilo
de las estrategias militares del funesto
y fenecido capital general, dispara desde
un solo lado, para que siempre el lado
contrario aporte los muertos.
Pobres gentes la que habita en las ciudades
al resguardo de sus puestos de mando.
Ahora tienen una oportunidad para actuar
con grandeza de espíritu, pero
prefieren el camino del idiota, actuar
desde el desprecio, como si nada pasara
y seguir en lo mismo de ocultar siempre
la mano asesina.