Jul 30
(Reuters) - El director de cine sueco Ingmar
Bergman murió el lunes a los 89 años.
en Fårö, las islas suecas donde
se había retirado desde 2004.
Bergman trató de exorcizar una
infancia traumática con filmes
cuyos principales temas fueron la ansiedad
sexual y la búsqueda de sentido
en la vida. El trabajo de Bergman comprende
54 películas, 126 producciones
teatrales y 39 obras para radio.
Comienzos en el teatro
Bergman nació el 14 de julio de
1918 en Uppsala, Suecia. La educación
severa que recibió de niño
marcó su vida y su obra. Su padre,
pastor luterano, solía castigarle
encerrándolo en un armario, y el
cineasta se vio obligado a combatir el
entorno represivo de su hogar creando
un mundo de fantasía, según
explicó más tarde.
Cursó estudios secundarios en
Estocolmo, donde también se licenció
en Arte y Literatura. Apasionado por el
teatro, sobre todo el clásico,
ya en la universidad dirigió una
compañía de estudiantes.
Acabados los estudios, centró su
actividad en la escena, como autor y director.
Tras ser ayudante de dirección
en el Real Teatro de la Ópera de
Estocolmo, estuvo al frente del Teatro
Municipal de Helsinborg (1944-1946), del
Goteborg (1946-1949), del Malmoe (1954-1963)
y del Real Teatro Dramático de
Estocolmo (1963-1966 y 1985-1995).
En 1976 trasladó su residencia
a Munich, Alemania, donde igualmente desarrolló
su talento creativo, y en 1985 regresó
a Suecia como director del Real Teatro
Dramático de Estocolmo, para el
que hizo montajes como Señorita
Julia y El sueño, ambos de Strindberg;
Hamlet de Shakespeare; Largo viaje a la
noche de Eugene O’Neill; Casa de muñecas
y Peer Gynt de Ibsen; o Cuento de invierno
de Shakespeare.
A finales de 1995 dejó el Teatro
Dramático para encargarse de los
espacios escénicos de la televisión
pública sueca STV donde, entre
otras obras, se emitieron la bergmaniana
Ruidos y remilgos y la de Per Olov Creadores
de imágenes.
* RECONOCIMIENTO
-- Bergman ganó fama mundial con
la película "El séptimo
sello," ambientada en la Edad Media.
En el filme, un cruzado que busca a Dios
y el sentido de la vida juega ajedrez
con la muerte. El largometraje ganó
el premio del jurado en Cannes en 1957.
-- Producciones como "Fresas salvajes,"
"Escenas de la vida conyugal"
y "Fanny y Alexander," ambientadas
en el accidentado norte escandinavo, generaron
para Suecia la reputación de un
país melancólico y elevaron
a Bergman a la categoría de uno
de los grandes maestros del cine moderno.
-- Bergman decidió retirarse voluntariamente
del cine tras rodar "Fanny y Alexander."
Montada en versiones de tres y cinco horas,
la cinta ganó cuatro premios Oscar
en 1984, entre ellos el de Mejor Película
Extranjera. La historia se centra en una
familia de clase media alta de Uppsala
que se reúne en Navidad en los
días posteriores a la Primera Guerra
Mundial.
-- En 1963, Bergman fue nombrado director
del Real Teatro Dramático de Suecia.
-- Dirigió tres películas
en el extranjero. Una de ellas, "Sonata
de Otoño," reunió a
la actriz noruega Liv Ullman y a sueca
Ingrid Bergman. La actriz sueca no era
familiar del cineasta.
* VIDA PRIVADA
-- Fuera del plató, la vida privada
de Bergman estuvo a menudo en primer plano.
Se casó cinco veces con hermosas
y talentosas mujeres y tuvo romances con
algunas de las actrices protagónicas
de sus películas.
-- Sus cuatro ex mujeres, incluyendo
a una bailarina, una cineasta y una pianista,
continuaron elogiando al director sueco,
así como también las actrices
con las que tuvo romances, entre ellas
la noruega Liv Ullman, su pareja desde
finales de la década de 1960.
-- El mensaje que Bergman transmitió
con sus elocuentes pero solitarios personajes
fue el de una tristeza no redimida. "Mi
necesidad es estar muerto. Absoluta, completamente
muerto," dijo una vez uno de los
personajes de "Fresas salvajes."
La naturaleza humana
Bergman ganó tres premios Oscar,
el último por Fanny y Alexander.
Bergman fue, como muchos clásicos,
alguien a quien todos citan pero cuya
obra muchos desconocen.
Las películas de Bergman, si alguien
quisiera limitar los alcances de las metáforas,
hablan sobre la fe, la existencia, la
mortalidad, la soledad, es decir la naturaleza
humana, en historias densas contadas en
un estilo directo y ascético.
Los Comulgantes (1962), Persona (1966)
y Gritos y Susurros (1972) son las películas
de Bergman que Bergman consideraba más
importantes.
Los Comulgantes cuenta la historia del
pastor luterano Thomas Ericsson, en cuyo
personaje podrían encontrarse ecos
del padre de Bergman y del propio director,
que ve derrumbarse su fe ante el peso
de la realidad.
El reverendo Ericsson es un hombre que
desfallece porque no puede comunicarse
con Dios ni con los hombres.
Y entonces llego el cinematógrafo...
Fue unas semanas antes de Navidad. Jansson,
el uniformado chofer de la incalculable
rica tía Anna, había venido
a traer una gran cantidad de paquetes
que, según la costumbre, se ponían
en el cesto de regalos de Navidad que
se metía en el armario que había
debajo de la escalera de acceso al piso
de arriba. Había un paquete que
despertaba especialmente mi excitada curiosidad:
era marrón y cuadrado y en el papel
de envolver ponía "Forsners".
Forsners era una tienda de fotografía
que había en la cuesta de la Hamngatan.
No vendían únicamente cámaras,
sino también cinematógrafos
de verdad.
Lo que yo más deseaba en el mundo
era un cinematógrafo. Un año
antes había ido al cine por primera
vez y había visto una película
que trataba de un caballo, creo que se
titulaba Belleza Negra y estaba basada
en un famoso libro infantil. La pasaban
en el cine Sture y nosotros estábamos
en la primera fila del anfiteatro. Para
mí ése fue el principio.
Se apoderó de mí una fiebre
que no desaparecía. Las sombras
silentes vuelven sus pálidos rostros
hacía mí y hablan con voces
inaudibles a mis más íntimos
sentimientos. Han pasado sesenta años
y nada ha cambiado, sigue siendo la misma
fiebre […]
Fue a mi hermano a quien se lo dieron.
Yo empecé inmediatamente a aullar,
fui reprendido, desaparecí debajo
de la mesa donde seguí gritando,
me dijeron que hiciera el favor de callarme,
me fui corriendo al cuarto jurando y maldiciendo,
pensé escaparme de casa y, finalmente
me dormí de tristeza.
La fiesta siguió su curso. Desperté
ya entrada la noche […] Una lámina
transparente con el portal de Belén
y la adoración de los pastores
brillaba tenuemente sobre la alta cómoda.
En la mesa blanca plegable, entre los
demás regalos de mi hermano, estaba
el cinematógrafo con su chimenea
curvada, su lente circulaba por el latón
delicadamente trabajado y su soporte para
los rollos de película.
Tomé una decisión rápida,
desperté a mi hermano y le propuse
un trato. Le ofrecí mis cien soldados
de plomo a cambio del cinematógrafo.
Como Dag, tenía un gran ejército
y siempre estaba enzarzado en asuntos
bélicos con sus amigos, llegamos
a un acuerdo satisfactorio para los dos.
El cinematógrafo era mío.