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En defensa de Gerda Taro
Por SOFÍA MORO* (SOITU.ES)
Actualizado 07-02-2008 11:11 CET
El contenido de una maleta perdida en París con fotos de la Guerra Civil española comienza a salir a la luz
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Gerda y Capa
• Cuando se dice que la maleta encontrada con los negativos de Robert Capa trae más interrogantes que respuestas, hay parte de razón, sobre todo en lo que concierne a hacer justicia a la fotógrafa Gerda Taro y a su obra. Partamos de la base de que ni Robert Capa se llamaba Robert Capa ni el verdadero nombre de su novia y compañera en la guerra de España era Gerda Taro, sino Gerda Pohorylle.

Empecemos por el principio. Gerda Pohorylle nace en 1910 en Alemania en una familia judía de origen polaco. Desde muy joven milita en organizaciones de izquierdas hasta que en 1933 es arrestada por participar en una manifestación contra el nazismo. Consciente del peligro que corre en su país decide trasladarse a París. Un año más tarde empieza su romance con el también fotógrafo André Friedmann. Un húngaro perfectamente desconocido que soporta la desgracia de apellidarse igual que un reputado fotógrafo parisino. Gerda se convierte en la agente comercial de su novio, que a cambio, comienza a enseñarle a usar las cámaras.

Pohorylle y Friedmann tienen muchos problemas para vender sus fotografías. Nadie está dispuesto a lidiar con el equívoco de publicar las fotos de un tal Friedmann que no sean del gran Georges Friedmann y a ella su condición de mujer y de judía alemana no le facilita mucho las cosas. Así que en febrero de 1936 deciden inventarse el personaje de Robert Capa, un fotógrafo ficticio, un millonario americano bajo cuya identidad piensan que pueden vender mejor su trabajo. Lo bordaron. Las fotografías con la firma de ese tal Capa triplicaron el precio de las suyas.

Admirada por el mágico efecto que los nombres sonoros tienen a la hora de vender, Gerda decide cambiar de apellido y desde ese momento se hace llamar Taro, Gerda Taro. Un nombre que le recuerda al de la actriz Greta Garbo y que toma del artista japones Taro Okamoto. Demasiado tarde. El ficticio Robert Capa terminó por suplantarles a los dos. La confusión llega a tal extremo, que hoy se alzan voces que cuestionan, incluso, la autoría de la fotografía mas famosa de Capa, 'Muerte de un miliciano', que, como muchas otras, siempre se atribuyó a André.

Gerda Taro, tuvo la mala suerte de elegir un alias masculino para firmar sus fotos de guerra. Y la malísima suerte de morir muy joven lo que favoreció que desde entonces Robert Capa dejase de ser una marca comercial para convertirse en el pseudónimo de André Friedmann.

Se sabe que 'los Capa' hicieron dos viajes juntos a España durante la guerra: En cuanto empezó la contienda, en julio de 1936, Taro y Capa viajaron por primera vez a Barcelona. Ambos querían fotografiar los combates de cerca y de paso colaborar con la causa republicana con la que simpatizaban. Después de Barcelona, fueron al frente de Córdoba, donde, presuntamente, Capa hizo la famosa foto. A pesar de que en esta primer época los dos fotografiaban codo con codo las mismas escenas, y de que ambos firmaban como Robert Capa, los negativos se distinguen fácilmente ya que Gerda usaba una cámara Rolleiflex, de negativo cuadrado mientras que Capa usó siempre una Leica de 35 mm. Al menos esta es la versión oficial, ya que por otro lado, viendo las publicaciones de la época, se sabe que para ellos, en esos días, la autoría de las fotos era lo de menos ya que ambos intercambiaban sus cámaras continuamente.

Los dos fotografiaban codo con codo las mismas escenas y ambos firmaban como Robert Capa.

De hecho, en la maleta mexicana recientemente reaparecida y cuyo material se está catalogando actualmente en el Centro Internacional de la Fotografía de Nueva York, los negativos del frente de Córdoba aparecen firmados con el sello rojo 'TARO'. Lo cierto es que la autoría de las fotografías de este primer viaje es realmente un misterio que tal vez se resuelva en parte al estudiar el nuevo material.

La pareja hizo un segundo viaje a España en febrero de 1937. Estas fotografías son aún más difíciles de distinguir ya que para entonces ambos fotografiaban con el mismo formato rectangular de 35mm. Su firma en las revistas pasó entonces a ser Capa & Taro. Después de fotografiar la defensa de Madrid, Capa volvió a París mientras que Taro permaneció en España. El romance entre ambos había terminado. Gerda era ya una fotógrafa reconocida en Francia y empezó a firmar sus fotos como Photo Taro. En julio de 1937, después de varias semanas cubriendo la batalla de Brunete, Gerda muere al ser atropellada por un tanque republicano. Estaba a punto de cumplir 27 años.

Hoy se la considera la primera reportera gráfica que trabajó desde el frente y la primera que muere en un campo de batalla. Su carrera fue corta y sus fotos tan impactantes como desconocidas. Siempre estuvo a la sombra del hombre al que ella misma puso nombre. Fue eclipsada por la gran fuerza artística y documental del legado de Capa, del que es muy posible que ella sea más autora de lo que nunca se pensó. Esperemos que parte del misterio pueda ser ahora aclarado y se haga justicia a la obra de esta excelente fotógrafa.

*Sofía Moro es nuestra colaboradora de fotografía

 

'Ligeramente desenfocado'

Robert Capa, quien se inventó su nombre artístico, huyó con su familia de los nazis cuando estos dominaban media Europa. Muy joven llegó a España para fotografiar la Guerra Civil. En el Cerro Muriano (Córdoba) hizo la foto del miliciano a punto de morir, doblado por un disparo, que se convirtió en un icono de la guerra española. Aunque hay quien asegura que aquella foto estaba preparada, lo cierto es que aquel día y en aquel sitio murió el miliciano de la foto, Francisco Borrell.

Bebedor, mujeriego, siempre con un cigarrillo en la mano, Capa se encumbró como el mejor fotoperiodista del momento con sus imágenes del Día D, el desembarco de Normandía que supuso el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial. Aquellas fotos, ligeramente desenfocadas por un error en el revelado, le dieron un gran disgusto y, a la vez, el título de su autobiografía: Robert Capa: ligeramente desenfocado. Después de la guerra, en 1947, Capa fundó con Henri Cartier-Bresson, entre otros, la agencia Magnum, la que convirtió a los fotógrafos en dueños de su trabajo, con mayor independencia y marcándose sus objetivos.

A Capa lo mató una mina en la guerra de Indochina en 1954, cuando cubría un reportaje que no le hacía especial ilusión pero al que se vio arrastrado por la insistencia de su editor.

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