Los
doce signos astrológicos
Cada signo está relacionado con unos
de los cuatro elementos o temperamentos
(fuego, aire, agua y tierra) y con una de
las tres motivaciones o cruces (cardinal,
fijo y mutable). La combinación de
elementos y cruces conforman las características
básicas de los doce signos.
Los signos son modelos o arquetipos que
aluden a la energía primordial, y
que a través de su irradiación
transmitida al planeta Tierra nos muestran
las cualidades que configuran lo humano.
La energía de los signos forma parte
del inconsciente colectivo que va desarrollándose
a medida que crecemos en conciencia y comprensión.
Los signos aclaran o especifican la naturaleza
de la energía contenida en cada uno
de los planetas.
Todos los planetas, no solamente el Sol,
están afectados por el signo que
lo contiene. A través de la observación
podemos ver cómo personas con planetas
en el mismo signo tienen un enfoque parecido
de esa energía, porque el signo da
al planeta una disposición determinada.
Motivación y temperamento
(Cruz y elemento)
Lo que llamamos cruces configuran la motivación
o impulso esencial del signo. Nos indica
la ley que está detrás y
responde al porqué de una actuación
determinada.
Existen tres cruces: cardinal,
fijo y mutable
Por otra parte los temperamentos de fuego
y agua son subjetivos, se conducen por
criterios personales e intuitivos. En
cambio, los de tierra y aire, son más
objetivos porque observan los hechos de
una forma menos personal.