La
ciudad de Estocolmo se funda a mediados
del siglo XIII por decisión
del Conde Birger (Birger Jarl),
en una isla aparentemente insignificante
de la zona en que el Mälaren
se une al Báltico, en el
momento en que Suecia se está
constituyendo como estado nacional,
iniciando su hegemonía en
el Báltico. Finlandia, convertida
en provincia de Suecia, seguirá
siéndolo hasta comienzos
del siglo XIX. Durante el siglo
XVII y comienzos del XVIII, Suecia
llegó a ser, en pugna con
Rusia, la gran potencia del Norte,
dominando toda la costa del Báltico
desde Finlandia hasta Riga, además
de la Pomerania y otras zonas del
norte de Alemania. El papel de gran
potencia de Suecia queda confirmado
por la Paz de Westfalia de 1648.
Mas volvamos al nacimiento de Estocolmo.
Estocolmo
de hoy en el mundo
Suecia es el tercer exportador
de música en el mundo,
por detrás de EE.UU.
y Reino Unido.
Alfred Nobel inventó
la dinamita e instituyó
el premio que lleva su nombre.
El premio Nobel se entrega cada
10 de diciembre en la Casa de
Conciertos. La gala se celebra
en el ayuntamiento de la ciudad.
La empresa de moda H&M fue
creada en Suecia, en 1947. En
la actualidad, vende ropa y
cosméticos en más
de 1.000 tiendas repartidas
por 20 países de todo
el mundo. Todos los agentes
comerciales, diseñadores
y patronistas operan desde su
sede central en Estocolmo.
Greta Garbo era de Estocolmo
y está sepultada en el
cementerio Skogskyrkogården
de la capital, conciderado patrimonio
cultural de la humanidad.
Suecia es el país que
ha dado origen a varios actores
de fama internacional: Lena
Ohlin (Chocolat), Isabella Scorupco
(Golden Eye), Peter Stormare
(Fargo), Stellan Skarsgård
(Rompiendo las olas, Good Will
hunting). Todos ellos han participado
en producciones de Hollywood.
Ingmar Bergman, el director
de cine de fama mundial, también
es oriundo de Estocolmo.
La Cultura
y ocio en Estocolmo
La torre de Kaknäs, con
sus 155 metros, es el edificio
más alto de Estocolmo.
El restaurante situado en el
piso más alto de la torre
ofrece unas magníficas
vistas.
Suecia es el país del
mundo donde se editan más
libros de cocina per capita.
Cada día se publica un
nuevo libro en este campo.
Desde la capital sueca emiten
20 canales de radio, de los
cuales 15 son comerciales y
otras tantas llamdas radios
locales que son utilizadas por
organizaciones de inmigrantes.
La población inmigrante
actualmente alcanza al millon
de personas de distintas nacionalidades,
siendo las la Finlandesa, la
turca, arabe y latinoamericana
entre las más numerosas.
En la capital de Suecia hay
unos 1.600 restaurantes. con
cocina de los más diversos
origenes, China, griega, italiana,
asiatica, mediterranea, arabe,
y tambien latinoamericana. Siete
de ellos han sido distinguidos
con una estrella en la Guide
Rouge. Edsbacka Krog es el único
restaurante sueco galardonado
con dos estrellas. El archipiélago
alberga 60 restaurantes.
En Estocolmo hay 100 galerías
de arte y 70 museos, lo cual
la convierte en la ciudad con
mayor densidad de museos del
mundo. Tambien cuenta con el
museo al aire libre más
antiguo del mundo Skansen. Skansen,
Gröna Lund, el Museo Vasa
y Cosmonova son algunas de las
atracciones más visitadas
de Estocolmo.
La red de metro de Estocolmo
tiene una longitud de 110 kilómetros.
Se la conoce como “la galería
de arte más larga del
mundo”. 90 de las 100 estaciones
están decoradas con pinturas,
esculturas o mosaicos.
Estocolmo es la única
capital del mundo que se puede
sobrevolar en globo
Una ciudad con las cuatro estaciones
muy marcadas
En el centro de Estocolmo hay
38 parques, lo que supone un
tercio del área urbana
total. Otro tercio está
compuesto por agua. El tercio
restante son edificaciones.
Estocolmo está asentada
sobre 14 islas, unidas por 57
puentes. El archipiélago
está compuesto por 24.000
islas, islotes y escollos.
Estocolmo alberga el primer
parque nacional urbano del mundo,
el “Ekoparken”. Con sus 15 millones
de visitantes al año,
es la zona verde más
visitada de Suecia.
Ponencia
al Congreso "Ciudades históricas
vivas - Ciudades del pasado: Pervivencia
y desarrollo". Mérida,
30 de enero de 1997. (Publicada
con ilustraciones en Documentos
del Congreso, Ponencias y Comunicaciones,
Tomo I, pág. 145, Editora
Regional de Extremadura, 1997).
¿Qué
es una ciudad?¿Es esa estructura
física de calles y edificios
que nos viene a las mientes al
oir la palabra "ciudad"?
¿O es más bien la
colectividad de los ciudadanos
y su actividad como tales? Cuando
decimos, p.ej.: "Toda la
ciudad se quedó a oscuras",
la expresión "toda
la ciudad" no tiene el mismo
sentido que si decimos: "Toda
la ciudad participó en
la fiesta". La misma expresión
ofrece, si nodos significados,
al menos dos aspectos diferentes.
Pero ¿cuál es el
más propio?
El nacimiento
de las viejas ciudades estuvo
determinado por condiciones naturales
y estratégicas que facilitaban
y protegían el desarrollo
de la vida humana o la continuidad
del poder establecido. Cuando
los motivos estratégicos
eran de carácter estrictamente
defensivo (como la propia etimología
de la palabra «estrategia»
insinúa), la ciudad surgía
como un acto decisorio de poder,
que unas veces se limitaba a señalar
el lugar de ella y a construir
en su entorno una muralla protectora,
y otras veces regulaba con mayor
o menor detalle su red viaria
y hasta sus edificaciones, como
sucedía en la ciudad romana
más avanzada. La intervención
urbanística del poder otorga
a la vida ciudadana un mayor o
menor ámbito de libertad
para ir diseñando su propio
entorno urbano. Una cosa es planificar
carreteras y otra hacer camino
al andar como proponía
Antonio Machado.
* * *
Tras estas reflexiones generales
y extemporáneas, vamos
a ocuparnos someramente de las
razones naturales y estratégicas
que hicieron surgir la ciudad
de Estocolmo y las casualidades
que permitieron a su casco histórico
sobrevivir a los reiterados intentos,
pretendidamente saneadores, del
urbanismo moderno.
ESTOCOLMO
Suecia carece de ciudades milenarias
por la sencilla razón de
que gran parte de lo que hoy es
su territorio estuvo cubierto
por el hielo de la era glacial
en épocas en las que ya
florecían ciudades en otras
zonas de Europa y Asia. Hay que
esperar hasta la Era cristiana
para que se dé una normalización
climática definitiva. La
desaparición de las enormes
masas de hielo van produciendo
una lenta emergencia o levantamiento
de tierra que todavía hoy
es perceptible. La historia de
Suecia no comienza propiamente
hasta el siglo VI. Del siglo IX
data la primera ciudad, Birka,
situada en un lugar protegido
del interior a orillas de lo que
entonces todavía era un
fiordo del Báltico y entre
los siglos XI y XIII se había
convertido en un lago, el lago
Mälaren. El Mälaren
era el eje de comunicación
desde el exterior con el incipiente
reino de los sveos o suevos y
en su entorno fueron surgiendo
los núcleos urbanos más
antiguos. La ciudad mercado de
Birka floreció entre el
siglo IX y X, desapareciendo después
por completo, sucedida por Sigtuna,
que todavía existe, cerca
de Uppsala. Antes del siglo XI
el Mälar era todavía
accesible desde el Báltico
por varios entradas (una de ellas
por Södertälje, a cierta
distancia al sur de Estocolmo)
a través de los cuales
se realizaba el tráfico
mercantil. Esas entradas naturales
habían ido desapareciendo
por el levantamiento de tierras
y en el siglo XIII todo el tránsito
había que hacerlo por el
paso, cada vez más estrecho,
entre la isla de la actual ciudad
antigua y el suburbio septentrional
que hoy es el centro de la ciudad
moderna; existiendo por añadidura
en este estrecho otros dos o tres
islotes sobre los que hoy se alza
el edificio del Parlamento. Ese
paso o estrecho se había
además ido convirtiendo
en corriente (como su nombre actual
indica), lo cual dificulta aun
más el acceso.
A comienzos del siglo XI toda
la zona del norte de Estocolmo
y Uppsala, que hoy constituye
la provincia de Uppland, era un
enorme archipiélago. El
viajero que se desplaza desde
Uppsala hacia el norte advierte
que la carretera se desliza por
lo que hace siglos fue fondo marino,
percibiéndose claramente
en el terreno el contorno costero
de lo que otrora fueran pequeñas
islas.
La ciudad de Birka fue totalmente
abandonada y es hoy lugar de excavaciones
arquelógicas. De la ciudad
como tal no quedó nada,
puesto que carecía de inmuebles.
Para entender la ciudad escandinava
hay que tener en cuenta que, a
diferencia de las ciudades pétreas
del sur de Europa, la edificación
tradicional sueca no es propiamente
un inmueble, sino algo más
frágil y perecedero, perfectamente
desmontable y transportable. Gran
parte de los pueblos y ciudades
nórdicos hasta nuestros
días, han sido construídos
principalmente en madera. A lo
tardío del surgimiento
de las ciudades en Suecia hay
que añadir, pues, ese elemento
material que permite, a lo sumo,
la conservación de su estructura
viaria. El fuego destructor ha
sido siempre en Suecia el mejor
aliado del poder urbanizador,
amante de la regularidad geométrica
y enemigo de la tortuosa e incontrolada
red viaria de la ciudad medieval.
Los críticos del urbanismo
sueco afirman que éste
no ha hecho sino completar la
obra destructora del fuego. Lo
que el fuego no ha destruído,
dicen, lo han destruído
los urbanistas.
Birger Jarl, Estatua ubicada
en BIRGER JARLS
TORG, Riddarholmen
Birger Jarl es
fundador de Estocolmo. En
el año 1252 Estocolmo
es mencionado por primera
vez en correspondencia entre
Birger Jarl y su hijo
La ciudad de Estocolmo se funda
a mediados del siglo XIII por
decisión del Conde Birger
(Birger Jarl), en una isla aparentemente
insignificante de la zona en que
el Mälaren se une al Báltico,
en el momento en que Suecia se
está constituyendo como
estado nacional, iniciando su
hegemonía en el Báltico.
Finlandia, convertida en provincia
de Suecia, seguirá siéndolo
hasta comienzos del siglo XIX.
Durante el siglo XVII y comienzos
del XVIII, Suecia llegó
a ser, en pugna con Rusia, la
gran potencia del Norte, dominando
toda la costa del Báltico
desde Finlandia hasta Riga, además
de la Pomerania y otras zonas
del norte de Alemania. El papel
de gran potencia de Suecia queda
confirmado por la Paz de Westfalia
de 1648. Mas volvamos al nacimiento
de Estocolmo.
El levantamiento de tierras que
había, como dije, cerrado
los accesos alternativos al Mälaren,
daba a la isla que iba a ser Estocolmo,
cuya extensión en esa época
era la mitad de la isla actual,
una posición estratégica
como llave del lago interior.
El Conde Birger construye una
fortaleza y decide el establecimiento
de una ciudad-mercado en esa isla,
estableciendo un pacto mercantil
con la ciudad de Lübeck,
que permitía a los mercaderes
alemanes realizar sus actividades
en régimen de igualdad
con los indígenas, siempre
que se atuvieran al llamado Código
de Birka. La presencia alemana
será tan importante durante
toda la Edad Media que el idioma
alemán será tan
común como el sueco y el
Consejo Municipal estaba compuesto
en gran parte por alemanes, los
cuales gozaban del derecho de
ciudadanía. En el centro
de la ciudad vieja se alza la
bella Iglesia Alemana de planta
cuadrada consagrada a Santa Gertrudis,
construída a partir de
1580 en el lugar donde se hallaba
el centro de reunión de
la colonia alemana. Su torre,
de 96 metros de alta, fue reconstruída
después de un incendio
en 1878.
Estocolmo se crea pues a mediados
del siglo XIII. Se ha dicho que
el motivo era la defensa de la
zona del Mälaren contra las
incursiones enemigas provenientes
de Carelia y Novgorod; pero hay
pruebas de que se trataba también
de intervenir el comercio con
las localidades de la costa interior,
fortaleciendo un poder real de
carácter hereditario y
aliado de la iglesia, en lucha
contra los que pretendían
un régimen de monarquía
de elección nobiliaria.
El lago Mälar será
durante mucho tiempo la vía
natural del comercio y Estocolmo
será la aduana y el lugar
de transbordo de mercancías
tanto de importación como
de exportación. La evolución
política, económica
y social de Suecia estará
durante siglos íntimamente
ligada a la producción
de hierro, sin la cual no puede
entenderse ni siquera el llamado
Modelo Sueco socialdemócrata
de los años 1930 a 1970.
Para valorar la posición
axial del lago Mälar en otras
épocas de la historia de
Suecia no hay que olvidar tampoco
que una amplia zona de la Suecia
meridional actual, la región
de Escandia, perteneció
a Dinamarca hasta entrado el siglo
XVII. La Paz de Roskilde de 1658
extendió el dominio territorial
de Suecia a expensas de Dinamarca
y Noruega. La incorporación
de Escandia es un ejemplo extraordinario
de colonización cultural
y destrucción de la memoria
histórica en un país
que hoy presume de ser el mayor
defensor de la identidad local
y dice solidarizarse con los que,
en otros países, luchan
por su autodeterminación.
Los órganos de opinión
y los textos escolares hablan
p. ej. gustosamente de la lucha
de Cataluña y el País
Vasco por su autonomía,
desviando así la atención
que debía ponerse en la
propia historia.
En el siglo XIII la extensión
de la Isla de la Ciudad o Ciudad
Vieja de Estocolmo era aproximadamente
la mitad de la de hoy. El aumento
de terreno habitable se debe al
mencionado levantamiento de tierras
pero también a la acumulación
de escombros de residuos domésticos
sobre los que se van a levantar
barriadas extramuros que albergaran
la creciente población.
Iglesia Riddarholmen en
Estocolmo, fue construida
a finales de los años
1200 por los Franciscanos.
La iglesia es el lugar real
para sepelios de reyes,
reinas y aristocracia sueca.
La ciudad que se crea con el
nombre de Estocolmo a mediados
del siglo XIII incluye también
a una isla adyacente más
pequeña al oeste, hoy llamada
Isla de la Nobleza, en la que
en 1270 se estableció un
convento de franciscanos llamados
"los hermanos grises",
y también inmediatamente
al Norte, en la corriente que
une al Báltico con el Mälaren,
un par de pequeños islotes
que con el tiempo se fusionarán
en uno solo denominado Islote
del Santo Espíritu, por
el hospicio de ese nombre que,
junto con su cementerio, existió
desde el siglo XIV hasta entrado
el XVI.
La construcción de la
ciudad se inicia en una elevación
de terreno de la parte norte de
la isla principal, donde el Conde
Birger establece primero una torre
de defensa y después, en
torno a ella, una fortaleza residencial,
en la que el rey habitará
temporalmente y sus mandatarios
de manera más permanente.
Un siglo más adelante se
habrá desarrollado la edificación
convirtiéndose en el Castillo
llamado Tres Coronas, por el ornamento
colocado en el extremo de la torre
central que es la torre de defensa
originaria integrada en el nuevo
edificio. El Castillo Tres Coronas
(la frialdad de cuyos aposentos
se dice que fue la causa de la
pulmonía que llevó
al sepulcro a René Descartes)
quedó destruído
por un incendio en 1697. Nicodemus
Tessin el joven, arquitecto real,
que aprendió arquitectura
con Fontana y Bernini en Italia,
diseñó el Palacio
actual, pero el proyecto se vio
demorado y Tessin falleció
sin llegar a verlo concluído.
Contigüa al castillo se
construyó la Iglesia de
San Nicolás, hoy catedral
de Estocolmo. Su estilo originario
es gótico, pero en 1740
se transformó totalmente
su aspecto exterior para que encajara
en el conjunto barroco del nuevo
Palacio Real.
La catedral de Estocolmo
es también la iglesia
más antigua de la
ciudad. Esta catedral de
700 años fue en sus
inicios una pequeña
iglesia rural, edificada
en el siglo XIII, según
parece, por Birger Jarl
el fundador de la ciudad.
Plata,
oro y tesoros artísticos
El interior del templo está
lleno de oro, plata y tesoros
artísticos. El visitante
encuentra dentro de la iglesia
arcos de travesaño
del siglo XV, palcos reales
dorados y un púlpito.
Aquí se encuentran
tesoros artísticos
de incalculable valor como
la escultura "San Jorge
y el Dragón", considerada
la piezas más bella
del gótico tardío
del norte de Europa, tallada
en materiales como la madera
de roble y cuerno de alce.
El cuadro barroco "El Juicio
Final" de 1916. Un candelabro
de bronce de 3,7 metros
de largo llamado "El candelabro
de siete brazos". Uno de
los tesoros más importantes
de la iglesia es el - "Altar
de plata", junto al banco
real "Las sillas reales"
y "El cuadro del sol", el
más antiguo conservado
de la ciudad de Estocolmo.
Además de la Iglesia de
San Nicolás constituían
el núcleo más antiguo
de la ciudad la Plaza Mayor o
del mercado y las barriadas contiguas
a ella. En la parte norte de la
plaza se encontraba la Casa Consistorial
que en 1768 fue sustituida por
la actual Bolsa de Estocolmo,
que en su piso superior, con entrada
por la calle contigüa, alberga
la Real Academia de la Lengua
y la Institución del Premio
Nobel con su biblioteca. Las casas
que rodean la plaza actualmente
son edificaciones del siglo XVII
y XVIII.
A partir de este núcleo
inicial elevado, la primitiva
ciudad de Estocolmo se extendía
hacia el sur, donde se construyó
otra torre de defensa que en el
siglo XIV desapareció para
dar lugar a un convento de dominicos,
llamados los hermanos negros,
fundación del rey Magnus
Eriksson. De ese convento no queda
hoy más que el sótano
abovedado que, al igual que otros
sótanos medievales de Estocolmo,
es utilizado como lugar de reunión
y restaurante.
La ciudad originaria estuvo protegida
por un muro cuyo arrabal constituye
hoy las dos calles principales
de la Ciudad Vieja, la Calle Larga
del Oeste y la Calle Larga del
Este, que confluyen en la plaza
del Hierro, donde se estableció
más tarde la Casa de la
Aduana que controlaba la exportación
de hierro. El muro encerraba a
la ciudad del siglo XIV, pero
la superficie de ésta fue
ampliándose, como ya he
dicho, tanto por la acción
geológica como por la acumulación
de materias de desecho. En todo
el entorno de la muralla vieja,
en forma radial, fue surgiendo
una serie de callejas tortuosas
paralelas entre sí y perpendiculares
a la línea costera. Mientras
las casas del casco interior,
ya desde el siglo XIV, eran de
piedra y, sobre todo, de ladrillo,
para evitar los incendios, las
casas extramuros fueron durante
algún tiempo de madera;
pero el aumento de población
fue imponiendo la construcción
de casas de ladrillo de tres y
cuatro pisos. En 1625 un poderoso
incendio destruyó la zona
occidental de la ciudad, lo que
fue aprovechado para elaborar
un plan llamado de regulación
urbana en el que las callejas
fueron sustituídas por
manzanas normales.
La población de Estocolmo
había aumentado considerablemente
hasta la segunda mitad del siglo
XVII, en que Estocolmo adquiere
propiamente la condición
de capital del Estado, en su momento
de mayor expansión política
y militar. En 1600 habitaban la
ciudad 9.000 personas, en 1650
30.000 y en 1685 60.000. El crecimiento
de población hace que se
empiecen a urbanizar las dos grandes
zonas al norte y al sur de la
isla de Estocolmo, Suburbium Boreale
y el Suburbium Australe. En época
medieval esas dos zonas se habían
mantenido libres de edificación
inmueble, para no favorecer los
ataques del exterior. En la zona
norte, por ejemplo, sólo
permitía la ley edificaciones
de madera que pudieran destruirse
rápidamente en caso de
invasión enemiga. Pero
los tiempos ya habían cambiado
y las zonas suburbanas habían
comenzado a utilizarse para tareas
agrícolas e industriales
al servicio de la ciudad o para
establecimiento de residencias
de la clase elevada, que huían
en verano de la ciudad. La situación
de la Isla de la Ciudad era en
los siglos XVII al XIX -especialmente
en verano- sanitariamente deplorable.
El hacinamiento y la falta de
higiene eran patentes. Las basuras
se arrojaban a la calle y al mar
de cualquier manera. La pestilencia
y la suciedad acarreaban enfermedades.
La peste asoló a Estocolmo
en dos ocasiones, haciendo estragos
enormes en la población
que, por ejemplo, entre 1685 y
1700, disminuyó de 60.000
a 40.000 habitantes y entre 1700
y 1800 no aumentó más
que en 35.000 habitantes. La situación
de la capital de la gran potencia
nórdica era tan deplorable
que, con ocasión del entierro
del monarca, Gustavo II Adolfo,
muerto en el campo de batalla
en Lützen, se evitó
invitar a las cortes extranjeras,
para que no fueran testigos de
la precaria situación de
la capital de un reino que gozaba
de tanto prestigio en Europa.
No obstante, la Ciudad Vieja
durante los siglos XVI al XVIII
había renovado prácticamente
todos sus edificios. Para encontrar
vestigios medievales hay que descender
a los sótanos o estudiar
detalles ocultos bajo las renovaciones
posteriores. La condición
de gran potencia de Suecia y la
confirmación de la capitalidad
de Estocolmo en 1634, convirtiéndose
en residencia oficial de la corte
y de la administración
del Estado, hizo que una serie
de derribos dieran paso a palacios
y edificaciones más suntuosas.
La mayor parte de ellas se conservan
bien. Los palacios se construyen
preferentemente en la zona norte
de la isla, no lejos del Palacio
Real, mientras que a lo largo
del litoral oriental se van edificando
casas destinadas a los negocios
o a vivienda de la burguesía.
Pero esas alteraciones no transforman
la estructura medieval de la ciudad.
Un paseo por la Ciudad Vieja sigue
transmitiendo el sentimiento del
pasado medieval de ésta.
Será en época moderna,
después de la ordenación
municipal de 1850, cuando las
entidades públicas y los
profesionales del urbanismo comenzarán
a discutir el estado físico
de la capital y a poner en tela
de juicio el mantenimiento de
lo que llamarán "barbarie
urbanística medieval".
El debate público ve surgir
toda una serie de planes de regulación
urbana encaminados a derribar
la ciudad antigua y sustituirla
por una red viaria de forma perfectamente
reticular y con edificaciones
totalmente de nueva planta. Se
aspira a que Estocolmo llegue
a ser un centro administrativo
y comercial digno de una ciudad
moderna que ya está elaborando
su ensanche al norte y al sur.
Una preocupación fundamental
es regular el tráfico entre
la zona norte y la zona sur de
la ciudad, a través de
su isla central, mediante una
vía amplia y recta. Otra
ambición de los arquitectos
e ingenieros, que han visitado
países del sur de Europa
y quieren imitar sus soluciones
urbanísticas, es la de
crear avenidas amplias y proporcionar
a la capital de Suecia de un eje
central que, arrancando del Palacio
Real, atraviese la ciudad hasta
su extremo Norte. Ya el arquitecto
Jan de la Vallée, en el
siglo XVIII, había venido
de Italia promoviendo esa idea.
Como si Estocolmo no fuera una
ciudad rodeada de agua, lo cual
condiciona y facilita un diseño
urbano que ni puede ni necesita
recurrir a los modelos vigentes
en otras capitales del continente.
La segunda mitad del siglo XIX
supone el comienzo de la era industrial
y de la emigración masiva
del campo a la ciudad. En tan
sólo 50 años, entre
1850 y 1900 la población
de Estocolmo creció de
93.000 a 300.000 habitantes. Esto
supone que los dos suburbios de
la ciudad, de una amplitud varias
veces mayor que la Isla de la
Ciudad Vieja, también llamada
Ciudad entre los Puentes, pasan
a ser las dos zonas de ensanche.
En el Suburbio o Ensanche Norte
se establece la burguesía,
lo que se echa de ver en sus edificaciones,
mientras que el Ensanche Sur es
el asentamiento de la clase trabajadora.
En esa época se inicia
un debate en toda Europa que recuerda
bastante nuestras discusiones
actuales sobre el Medio Ambiente,
aunque ese término no se
use. La preocupación por
combatir el hacinamiento humano
y mejorar la calidad del aire
y el agua son los tópicos
del momento, cuyo paradigma se
encuentra en la evolución
de la sociedad industrial en Inglaterra.
En Estocolmo los obreros inmigrados
viven en zonas elevadas y aireadas
del Ensanche meridional y si algo
abunda en esos momentos es el
espacio. La necesidad de sostener
un debate que se haga eco de los
temas actuales del continente
no encuentra otro chivo expiatorio
que la Ciudad Vieja. Es ahí
donde las críticas encuentran
un objeto adecuado. El resultado
es una serie reiterada de planes
que pretenden deshacerse de la
Ciudad Vieja, con excepción
claro está del Palacio
Real y los dos o tres palacios
principales, para dar paso a un
casco administrativo y comercial
de calles bien trazadas y manzanas
de planta cuadrada y con casas
nuevas de cinco pisos. Se trata,
dicen, de dar a Estocolmo un centro
comercial, adminitrativo y político
digno de su capital. La construcción
de un nuevo Ayuntamiento y de
un Parlamento eran dos de los
proyectos más acuciantes.
Las propuestas al Concejo Municipal,
los debates en el seno de éste
y en la prensa, los planes presentados
por ingenieros y arquitectos municipales
se suceden durante toda la mitad
del XIX y comienzos del X. Alguno
de esos planes originó
10 años de debate municipal.
Un problema fundamental en la
reconstrucción de la Isla
de la Ciudad eran los gastos que
ello supondría. Hay que
recordar que muchas casas se habían
levantado sobre terreno creado
a base de restos orgánicos
y escombros. El cimiento de muchos
edificios se hallaba apoyado en
pilares de madera que habían
quedado, con el tiempo, en parte
por encima del nivel del agua,
estando en estado de deterioro.
El subsuelo de la Ciudad Vieja
es inseguro y se halla afectado
por desplazamientos que afectan
tanto a las casas como a las calzadas
de las calles. Esos movimientos
subterráneos, casi imperceptibles,
son hoy controlados por aparatos
de precisión instalados
en la Isla del Barco, en frente
de la Ciudad Vieja.
Una renovación de la Ciudad
entre los Puentes de Estocolmo
implicaba en cualquier caso, tanto
si se renovaba lo antiguo como
si se construía de nuevo,
enormes gastos. Una condición
sine qua non era la expropiación
de fincas. Varios proyectos pretendían
dar manos libres a las empresas
privadas con mayor o menor participación
del ayuntamiento. Un nivel de
5 pisos sería necesario
para compensar los gastos de renovación.
La realidad cambia, a menudo,
más rápidamente
que las ideas. Mientras se discutía
el futuro de la Ciudad Vieja,
se iba poniendo de manifiesto
que el verdadero centro administrativo
y comercial de Estocolmo ya no
gravitaba sobre esa isla, sino
sobre la gran zona de expansión
del Norte. La decisión
a comienzos de siglo de construir
un nuevo y suntuoso Ayuntamiento
en el Ensanche Norte, a orillas
del Mälar y enfrente de la
Ciudad Vieja, marcó un
cambio de dirección en
el debate acerca de la transformación
de ésta. Ya no era preciso
seguir considerando a la Ciudad
entre los Puentes como el Centro
Urbano. Mientras esto sucedía,
el debate por la conservación
de la ciudad antigua, mejorando
sus condiciones sin destruir su
historia, se había empezado
a dejar oir con autoridad, también
inspirándose en ideas procedentres
del continente.
Peor suerte le cupo a la pequeña
Isla del Santo Espíritu.
Esta Isla siempre había
sido una preocupación,
porque creaba un ambiente caótico
y poco ajustado a la estética
del poder en las inmediaciones
del Palacio Real. El viejo hospicio
y su cementerio se habían
trasladado al viejo monasterio
de los franciscanos y después
al Ensanche Meridional. Ya en
el siglo XVII se había
construido un puente entre la
Ciudad Vieja y el Ensanche Norte
que pasaba por el Isla del Santo
Espíritu y contribuía
a la fusión de los dos
islotes anteriores. Este puente
sería modernizado más
tarde y era a comienzos del siglo
XIX un lugar preferente de paseo.
En 1837 se construyó sobre
él un bazar. A finales
de siglo se decidió derribar
todo y convertir el Islote del
Santo Espíritu (que por
lo menos ha conservado su antiguo
nombre) en el lugar de edificación
del nuevo Palacio del Parlamento
bicameral y del Banco Nacional.
Este proyecto que ha transformado
la utilización de esta
zona del viejo Estocolmo, se llevó
a cabo no sin protestas de los
que habían deseado que
la destrucción de los viejos
edificios, cosa que no se puso
en tela de juicio con la suficiente
fuerza, dejaran paso a un parque
sin edificación alguna.
Todavía en los años
60, cuando el parlamento unicameral
se había trasladado provisionalmente
a otro lugar, se alzaron voces
en pro de derribar el edificio
del Parlamento y hacer un parque.
Pero lo que se hizo fue renovarlo
y ampliarlo para sevir de parlamento
bicameral. Esto conllevaba la
necesidad de aparcamientos subterráneos,
lo cual implicó la excavación
del gran patio de entrada. Como
suele suceder en estos casos,
la excavación puso al descubierto
restos arqueológicos, entre
otras cosas la base de la muralla
medieval construída en
este islote, y el compromiso "a
la sueca" resultó
en que la mitad de lo que iba
a haber sido aparcamiento, se
ha convertido en Museo Medieval
subterráneo.
No hemos dicho demasiado de la
evolución del otro islote,
el occidental, en el que los monjes
franciscanos se asentaron en 1270.
Después de la introducción
del protestantismo, el convento
desapareció, pero no su
iglesia que hoy es uno de los
puntos más visibles de
la ciudad y ya no realiza funciones
de culto sino que es panteón
de reyes. En la isla se conserva
una de las torres de defensa del
siglo XIII, incorporada a uno
de los palacios de la aristocracia,
que fue residencia real después
del incendio del viejo castillo
y hoy se ha convertido en Tribunal.
El resto de la isla fue convertido
en zona residencial de familias
pertenecientes a la nobleza durante
el siglo XVII, de ahí el
nombre de la Isla como Isla de
la Nobleza. En la zona Norte de
la Isla de la Ciudad se encuentra
el magnífico palacio de
los nobles, que recuerda la época
de los tres estados, precedente
al parlamentarismo de partidos.
El espacio que separa la Isla
de la Nobleza de la Isla de la
Ciudad Vieja está hoy ocupado
por una vía de tráfico
tanto para autos como para el
Metro y el Ferrocarril, que comunica
el Ensanche Norte, donde se halla
la Estación Central, con
la zona sur de Estocolmo y de
su región. Pero lo que
nunca se llevó a cabo fue
el proyecto de una avenida que
uniera el Ensanche Septentrional
con el Meridional, pasando junto
al Palacio Real y destruyendo
la estructura del casco antiguo.
Mientras la conservación
de la Ciudad Vieja fue convirtiéndose
en la nueva ideología,
creándose centros de estudio,
asociaciones y proyctos de renovación
cuidadosa de las viejas calles,
la atención del urbanismo
se concentró en la "ordenación"
del Ensanche Norte. La planificación
de este ensanche está unida
al nombre de Alberto Lindhagen,
miembro de la junta municipal
de Estocolmo, diputado al parlamento
y alto funcionario del Ministerio
del Interior. Lindhagen introdujo
en Suecia las ideas urbanísticas
de Haussman que tuvo ocasión
de estudiar en París y
llevó a la práctica,
con ciertas modificaciones, la
idea de Jean de la Vallée
de crear una vía monumental,
la avenida de Svea, que atravesara
la ciudad de Norte a Sur. Fue
esta idea la que volvió
a debatirse a partir de 1923,
afortunadamente sin éxito.
Hay un plan especulativo para
la ordenación de Estocolmo
hecho por Le Corbusier en época
posterior, pero esto pertenece
al artículo de curiosidades
sin conexión con la realidad.
El deseo de aplicar las nuevas
filosofías del urbanismo
moderno y racional que no habían
logrado destruir la Ciudad Vieja
de Estocolmo, se ensañaron
en cambio con una zona amplia
del Ensanche Septentrional, el
barrio de Santa Clara y otros
adyacentes, en el que hoy se asienta
el Centro comercial y de negocios
de Estocolmo. Esta remodelación
traumática de uno de los
barrios que tenían más
arraigo en el alma popular, se
llevó a cabo con mano firme
en los años 60. Sobre este
tema se ha debatido y se sigue
debatiendo mucho. El optimismo
urbanista destructor de la historia
fue frenado en 1967 por la confrontación
entre los grupos activistas y
los obreros municipales que, armados
de sierras eléctricas estaban
a punto de deshacerse de los álamos
que adornan el llamado Jardín
del Rey, lugar de asueto y festejo
del pueblo de Estocolmo.
Aquí termino yo también
mi rápida y rapsódica
presentación de la evolución
del Estocolmo histórico.
Termino cuando en realidad debía
empezar.
La
evolución de la Ciudad
de Estocolmo muestra cómo
la naturaleza y la causalidad
a veces hacen más por la
bondad y la belleza que la planificación
basada en las ideas y las obras
del hombre. Estocolmo es, según
muchos, una de las ciudades más
atractivas del mundo. Yo llevo
35 años aquí y cada
vez me gusta más. El entorno
natural que envuelve a Estocolmo
y la devoción que la cultura
sueca, a pesar de todo, ha mantenido
en torno a la naturaleza intocada
(el concepto de parque en Escandinavia
y en el Sur de Europa son cosas
totalmente distintas) han creado
una ciudad rebosante de armonía
y belleza y ha sabido encajar
sus obras de ingeniería
como un juego en medio de lo natural.
En su tesis del factum verum distinguía
Giambattista Vico entre dos tipos
de hechos, los hechos de la naturaleza
o de Dios y los hechos del hombre.
La naturaleza nos asombra por
su belleza porque no la comprendemos.
Vico decía que los hombres
sólo entienden lo que ellos
han hecho, lo demás sólo
lo entiende Dios. Yo añadiría
que muchas de las obras del hombre
moderno no las entiende ni Dios.
Estocolmo y sus habitantes
En corazón de Estocolmo viven 760
000 personas apróximadamente. Con el
área metropolitana,ésta cifra
asciende a 1.900 000. La población
total de Suecia es de 9 000 000 habitantes.
El estocolmés medio tiene 39 años,
unos ingresos mensuales aproximados de 2.500
euros y 1,36 hijos.
Estocolmo es la capital con más viviendas
unipersonales del mundo. La mayor proporción
de solteros se encuentran en el barrio de
Kungsholmen, con más del 80% de los
apartamentos habitados por sólo una
persona. El barrio de Södermalm se sitúa
en segundo lugar, con un 60%.
La estocolmensa media tiene su primer hijo
a los 30,5 años y vive hasta los 81.
La esperanza de vida de los varones es de
75 años.
Un 87% de los estocolmenses
utilizan teléfono móvil y el
80% tienen acceso a Internet en casa.