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El guapo Zapata, gastando tamango,
arrabal perdido
y esquinas sin nombres,
prepoteaba un tira,
cobani de alma,
pá que se aspirace
del queco las Tablas.
Porque
la chiruza
Del loco Quevedo,
trabajaba un punto
p´sacarle un peso.
La fiaca lloraba buscando sustento,
ni piola é chorizo pá hecharle
al puchero,
y el cumba de ajoba de puro bohemio,
bancaba los sueños de caldos fuleros.
La Rita, la paica mas piola del
rioba,
salpica las llecas gastadas del
centro,
tacón a rolete pa juntar el mango,
que arrime garbanzos a los orilleros.
Te juna la “naca” y te bocinean,
los giles con goma y pasta del
centro,
te ofrecen la mosca que pidan
tus narpies
que banquen la bronca del “odio
de clases.”
Al rioba
“papusa” le trajo la guita,
hay merca de arriba para la guilada,
lloran los del muelle en copas
gastadas,
y el novio apolilla, bohemio y
en grasa.
El guapo Zapata que ha comido
cana,
silbando un gotán se raja pá el
rancho,
donde la garua que no falta nunca,
hace sinfonía en techo de lata.
1 de febrero del 2001
Héctor Díaz
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