Suecia - Estocolmo


Crónicas de Hector Díaz
Las cucarachas...

Por Héctor Díaz
Estocolmo/2006

Querido Luis:
Este pretende ser un artículo de ida y vuelta. Te sonará raro eso de ida y vuelta, se podría decir, de ida y vuelta y cucarachas mediantes. Si, de esos animalitos que están dispuestos a sobrevivir la apocalipsis bíblica, la guerra atómica, y a las críticas de los filósofos de izquierda en sus charlas de sobremesa. Te informo: al llegar al departamento en Montevideo, se me ocurrió lo peor que le puede pasar a cualquier ciudadano ilustre que se proponga, aparte de tomar vacaciones, aprender a descansar, ponerme a limpiar. Descansar, como tú mismo lo habrás experimentado, no es muy fácil. Somos obedientes hijos de las rutinas, hábitos, mitos y prejucios, que nos obligan a pedir disculpas hasta cuando entramos en el coma previo a la defunción total. Bajarse del caballo, echarse en el pasto ralo, pegarle una ojeada al celeste cielo, sacarse los tamangos que independientemente del hedor maligno, es libertad de gauchos mal advenidos al progreso.

Progreso es lavarse los dientes con crema dental, usar papel higiénico, tirar la cadena en el WC (aunque esto sea una metáfora puesto que los tanques cisternas están bastantes escondidos y funcionan oprimiendo botones o con ojos fotoeléctricos) luego de evacuar nuestros residuos intestinales. Progreso es vivir al margen de las cucarachas. Mirá, las vacaciones son un conteo regresivo de los días. Matemática pura. La pura ciencia al servicio del transcurso del tiempo. El tipo (en este caso mi persona) cuenta cuántos días tiene de vacaciones y reflexiona sobre todo lo que va a hacer y como lo va a hacer. Pero después vienen los imprevistos (en este caso las cucarachas) y al tipo se le complican las vacaciones. El susodicho va con órdenes precisas en un subconsciente impregnado de la voz de su mujer: - “Que me lavás el piso hasta que brille! Fijáte el sarro del baño! No dejés la loza cagada! Tené cuidado cuando te bañás y no patinarte en el jabón! Mirá que yo no estoy! Y es muy feo desnucarse cuando uno está solo”.
Yo no veo las ventajas de desnucarse cuando uno está acompañado, pero por no entrar en discusiones menores sobrellevo los consejos. Así de sencillo fue, puesto que esto era acción pasada y sería deshonesto advenirme a otro tiempo gramatical.

Lo cierto fue que en mi primer día de “vacaciones” me viera limpiando los cajones de la cocina, en uno de los cuales estaban depositadas una cantidad no determinada de bolsas plásticas, de esas que sirven para transportar mercaderías. Una cantidad incalculable de cucarachas se sintieron molestas por la incursión imprevista. Tan civilizado que uno es para los permisos, los saludos, los rituales en uso en el transporte urbano y que descuidado con los humildes rediles que nos propone la natura. Te cuento que ahí empezó la guerra. Como tú bien sabes, yo nunca fuí muy agarrado a la propiedad privada, pero me sentí agredido, puesto que en mi propia casa se había instalado un batallón inesperado de estas alimañas. Sin reflexionar mucho, hice lo que hacen los estados poderosos con los estados menos poderosos. Manotié el repasador que colgaba de la pileta y descargué una andanada de trapazos a diestra y siniestra con la intención de sorprender. La “ blixkrig de adolfito” ( perdoname que lo ponga con minúscula ) sin preever las consecuencias de los largos y helados inviernos en las estepas de la historia de generaciones de cucarachas rusas. El piso de la cocina aún sin lustrar se convirtió en una Siberia de caparazones marrones que cubrían el ámbito terreno. De inmediato me percaté que el arsenal a disposición era inadecuado para la hazaña prometida. Siempre tendré la duda si esto fue un error táctico, técnico o estratégico. “Mierda!”, llegué a exclamar cuando el marrón cubría el livingroom y una cantidad inestimable se allegaban o salían por la puerta del balcón. Reflexioné sobre el Vietcong, Napoleón, y adolfito y llegué a la conclusión que una tregua sería lo más recomendable. Un tiempo de meditación para adecuarse a una estrategia correcta.

El enemigo tenía tal acumulación de masas, que en mi ya derrotada imaginación las imaginaba desfilando triunfales, de ala izquierda levantada, y con consignas muy precisas. En sus pancartas, siempre de color trasfondo rojo, se dejaba ver en letra oficio el siguiente texto: “EN ESTE LUGAR ESTUVIMOS ANTES QUE TU, Y ESTAREMOS DESPUES DE TI”. Firmado por el Comité de Liberación Internacional de cucarachas y similares. Con coros triunfales, orquestas populares y grupos de cucarachas estudiantiles secundadas por el pueblo obrero, lleno de entusiasmo presenciamos (aquí también me cuento yo) un grupo especializado de estas alimañas, que despegó de tierra con forma en V invertida haciendo ostentación de destreza como un saludo triunfal y una última advertencia a un enemigo ya de trapo caído.

Estimado amigo; te confieso que en ese momento (con todo lo que se distorsionan los recuerdos) pensé en hacer una retirada táctica. Juntar fuerzas, ver que posibles aliados podía tener a mi disposición y reflexionar una poco sobre el enemigo y sus características. Nunca supe mucho sobre las especies, pero aquí me encontraba con una que sabía organizar el orden y el desorden de sus operaciones tácticas. Era una suerte de estado socialista, un cuartel, donde un sector inestimable de ellas estaba permanentemente exponiéndose en pleno desafío al trapo matrero. Me refugié en mi dormitorio y me dejé caer sobre la cama y entrecerrando los ojos medité sobre los contratiempos de las “especies superiores”.
Los bípedos hemos considerado desde siempre nuestra superioridad frente a los cuadrúpedos, y en el caso especial de las cucarachas - que tienen muchas más patas que los perros - es de suponer que no estarían en condiciones de hacernos ninguna oposición. Pero esto era una suposición. De a poco me fui durmiendo sin diferenciar mucho lo que se circunscribía al mundo de la realidad y el del sueño. Y soñé como cualquier mortal, con las visicitudes de ese acontecer.

Una comisión de cucarachas hacía acto de presencia y en forma marcial aterrizaban en la mesita de luz, desplegando un simulacro de banderas blancas invocando una tregua posible. La paz, el derecho de las razas a la vida, la convivencia pacífica de las especies, la tolerancia como herramienta posible para desarrollar el entendimiento fueron los tópicos que se dignaron dejar en unos folios, mientras yo me restregaba los ojos con el reverso de la mano. En este metafísico plano de lo onírico una iba extraviando sus respuestas. Argumenté sobre el derecho inalienable que tienen los propietarios a pernoctar a sus anchas rodeados de las paredes de su hábitat. Ellas me hicieron saber que estaban dispuestas a hacer ciertas concesiones; como por ejemplo: no atacar la heladera, desentenderse del azucarero, no aparecer muertas en los restos de café viejo que queda en la cafetera, circunscribiendo su radio de operaciones a la lata de basura, cañerías, desagues y desperdicios que puedan extraviarse debajo del mesón de la cocina. Agregaron que pasarían desapercibidas a la visual del enemigo y que si aceptaba la convivencia posible, cambiarían el epíteto de “enemigo” por el de “Persona con condiciones para la convivencia domiciliaria.”
Me desperté y una calma chicha se esparcía por el ancho terreno. Me volví a dormir y soñé que volaba, un avión me traía a Europa, regresaba a Estocolmo, la nieve me recibía sin cucarachas y estaba contento de reencontrame con mis hábitos. También soñé que recibía cartas de Federico y de la abuela.

Federico me contaba en sus cartas lo siguiente: “Hola tío!” Vine a un locutorio para escribirte. El viaje está siendo muy lindo. Uruguay es hermoso y el departamento también. El viernes llegué y nos fuimos directo con la abuela a ver las llamadas. Que sentimientos! Estuvo hermoso y a veces tenía que tener ojos en la espalda porque la abuela bailaba y se perdía. Por suerte mido tres metros! Al día siguiente nos bañamos en la playa y luego hicimos un paseo por la rambla. Ayer fuimos a unos cuántos lugares más, donde vos naciste, a la ciudad vieja y al puerto y caminamos sin fin. Hoy estuvimos en Agraciada, esa calle que está llena de tiendas, y no sé donde, por ahí donde la abuela y ustedes vivieron. Son muchas informaciones y muchos entimientos en poco tiempo. Mañana me voy a encontrar con una amiga del candombe! Una que vive en Jakobsberg y que está en Montevideo y después con unos chicos suecos que conocí en Buenos Aires, y les dije que tenían que venir a Uruguay. Mientras esté por aquí tengo algunos trabajitos para hacer, uno sobre las papeleras, otro un proyecto sobre viviendas y algo sobre candombe y música en general. El candombe tiene una historia muy interesante, tengo un libro muy bueno que después te lo voy a pasar. He entrevistado a Yambo Kenia y pronto me voy a juntar con un grupo de Candombe donde todos los integrantes son muy jóvenes. Estuvieron en un concurso y me gustó mucho. Escuchando discos nuevos de candombe y charlando con los que se dedican a esa música, me parece que sí que pueden tener éxito en el exterior. Posiblemente mezclando la música con otras músicas y con algún otro instrumento. Pero a mí me parece que es muy lindo de todas formas, aunque solo sean cuerdas de tambores. Pero lamentablemente tiene que venir un productor europeo o americano para hacer esta música más conocida. Y sí, creo que es algo muy nostalgioso, pero con mucha vida. Para mí, la música feliz - como la de centro América o Africa - también tiene algo tristón, y la música tristona también tiene algo feliz. Ahora, es increíble que Uruguay - un país tan pequeño - tenga tanta gente creativa. Las murgas por ejemplo, también son muy especiales. Ayer en el teatro de verano me impresionaron mucho. El tango sí, está de moda en todo el mundo. En Suecia por ejemplo, tocan tango - los nuevos grupos como “Gotan Proyect”. Veo que muchos grupos en Malmö y Dinamarca aprenden a bailarlo. Hay una movida muy linda con esto del tango en Buenos Aires.
En una fábrica tomada, repleta de jóvenes se baila el tango como en su mejor época. Estuvimos con una chica sueca que trabaja para SVT (red estatal sueco de televisión. Nota de la Redacción) y dijo que nunca había visto algo así.
Bueno, hasta la próxima. Ah! las cucarachas no joden. Por ahora solo he visto una que se quedó mirándome, creo que te quiere mandar un saludito. El resto de las cucarachas, en masa, de las que tú me has hablado, seguramente se fueron de vacaciones porque aquí hace mucho calor.
Bueno pronto escribo y cuento más...!.

Héctor Díaz
5 de marzo del 2006

 

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