Montevideo, Uruguay
Por Héctor Díaz
y el tambor…?
Querido
Luis, aún reniegan en mis
oídos los acordes desprolijos
de dios Momo ( única religión
posible ) entre culos de negras
MONUMENTALES cubiertos con curitas,
caderas aladas, tobillos eróticos
y un mundo de maricas que se llevan
otro mundo por delante con sus
camisas de color lila o violeta
y que sueñan, mientras
vibra la lonja, con ser el YO
egocéntrico que magnetizó
multitudes con el desdoble de
un culo frustrado y unas tetas
que nunca llegaron a SER. Fijaciones,
desdoblamientos, frustraciones,
realizaciones, sueños der
SER otro, bronca del no SER, y
la calle galopa su farandula de
carnaval, sobre un basalto granítico,
fundamento sólido de la
ciudad de MONTEVIDEO.
Gran quilombo, en este que es
un lugar tan chiquito y se junte
tanta mierda. Y la gente suda,
suda calle, hambre, deseos de
haber sido, desengaños
de ya no ser. Y las casas se mueren
de aburridas, con sus persianas
destartaladas, sus reboques inexistentes,
sus ladrillos de fantasias y sus
huecos de miseria que esconden
una esperanza perdida que promete
un frente de masas que ganó
unas últimas elecciones
" democráticas "
en un país " democrático
" de nuestra América
LA-TINA. Culos Baires se rajan
para la Punta. El basalto en forma
de alquitrán ruje, un olor
a neumático recorre la
rambla, es la hora en que los
bañístas no se pueden
bañar, el ozono, la capa
debilitada de la atmósfera
y el cancer van de la mano, mientras
la radio del taxi deja sentir
un vals de un otrora feliz. En
direción a la escollera
feneció el sol, el proyecto
de pescar quedó ocultado
bajo una lluvia torrencial, esas
de trópico abajo en la
geografía, que arrazan
con baldosas y que te dejan sentado
en la silla de un viejo café
de la Ciudad Vieja desde dónde
se ve el mar por los tres costados
y el asado cuesta escasos 60 pesos.
Moscas, cortinas más que
viejas, ventanas que no cierran,
canillitas que luchan desesperados
forrando períodicos y revistas
con plásticos ajugereados.
Un can se me hecha a los pies
y el gato del boliche se acerca
con intenciones felinas. Las casas
de enfrente te hablan de un tiempo
mojado, conventillos, sueños,
dimensión de vida que no
compiten con nuestro intento que
viaja desde el primer mundo. Mierda
hermano! este boliche esta lleno
de fotos en blanco y negro, cada
una de estas fotografías
una pluralidad de historias, cantantes,
bailarinas, famosos favoritos
de otroras más dormidos,
el mago con su gacho gris y su
sonrisa clorofila, un ventilador
que gira de cansado y que el patrón
asegura que esta girando desde
el año 1936 cuando un repúblicano
español lo instaló
y se olvido de ponerle un interruptor.
Ciudad de sueños, a las
dos horas justas deja de llover,
el Peter que me hace compañía
deglutó su porción
proteínica, el resto es
un festín repartido entre
el can y el felino que ignorandose
olimpicamente se regodean debajo
de la mesa. Las buenas tardes
de rigor y en la plaza Matriz,
precisamente junto a la catedral,
un ruso se nos ofrece como guía.
Un libre empresario que juró
que el Peter tenía una
filmadora en la bolsa de plástico,
y con mas sigilo que el felino
del bodegón ofreció
sus sevicios. Una metáfora
al revez, yo en Moscú enseñandole
a un ruso moscovita donde queda
la Plaza Roja.
Querido Guillermo, o Luis, o Venegas
o como decidas llamarte. Esta
literatura se haría interminable,
porque viene Artigas, el mausoleo,
el Cabildo, las lanzas de la patria,
la maqueta de La ciudad Vieja,
la plaza Matriz mirada desde las
ventanas del cabildo, los estudiantes
de Bellas Artes, El Solís
y el aplauso A Guillermo porque
se rajo del parlamento, renuciando
a su silla como socialista porque
se negó a votar por la
operación UNITAS. La misma
que derrocó a Allende en
Santiago y que mandó, su
botecito militar de alcahuateria
diplomática a esa operación
conjunta. Guillermo Chiffle había
ido al Solis a escuchar un recital
de Viglieti. El cantator antes
de largar su recital, desde el
escenario y poniendose de pié,
recordó que Chiffle estaba
en sala, una interminable hemorragia
de aplausos no se hicieron esperar
frente a la personalidad antiimperialista
de tu tocayo. Así va la
vida. Vamos a darle a la hoja,
encender los motores ya que la
vida es nuestra. Con el cariño
de siempre.
Héctor Díaz, gripe
mediante.
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