Por:
José Santana Prado
México/estocolmo
PROTESTO
en nombre de la vida que nos ha
sido regalada, a ti soldado, a
mí, nativo, moreno, callado
y me la has quitado con la fuerza
de tus armas por orden del poder
y la infamia.
PROTESTO
en nombre de los asesinados por
el hecho de ser indígenas
y vivir dentro de tierras nobles,
las cuales nos fueron arrebatadas.
ACUSO
al ejército mexicano, a
paramilitares y policías
de haber violado la paz y la verde
esperanza de la selva Lacandona
con sus máquinas de guerra
para desaparecernos.
CENSURO
la flagrante violación
de los derechos humanos de 45
de mis hermanos y hermanas (hombres,
mujeres y niños) que fueron
muertos por las manos frías
y asesinas en el pueblo de Acteal
el 22 de diciembre de 1997 bajo
el régimen zedillista.
PROTESTO
yo, la mujer indígena,
porque cuando me preguntan, ¿cómo
está tu corazón?
siento que ya no lo tengo, debido
a tanto dolor, causado por los
que no me quieren a mí
y a mi gente y creen que nosotros,
los indios, somos basura del México
moderno.
ME OPONGO
a la necedad perenne de ustedes
los ladinos de quitarnos todo
a la fuerza, perseguirnos como
a presas de caza, matar nuestros
cuerpos e ilusiones y dejarnos
sin el patrimonio de tantos siglos.
ME CANSO DE PROTESTAR
aunque nadie me haga caso, será
porque creen que soy inferior
a ustedes, blancos híbridos,
orgullosos de su conocimiento.
Ya no se acuerdan que en otros
tiempos les he demostrado mi genialidad
al haber construido mis majestuosos
edificios, mis templos y juegos
de pelota, haciendo gala de geometría
y perfección pero su eclesiástica
ignorancia no les permite reconocerlo,
¿ya no se acuerdan?.
CONTINÚO
protestando y me pregunto, por
qué me matan en el presente,
si yo siempre he estado aquí
desde el pasado, mucho antes de
que ustedes híbridos, llegaran,
porque hoy en día nosotros
estamos ustedes y ustedes somos
nosotros, ¿no lo comprenden?
REPRUEBO
la discriminación racista
de los gobiernos en turno que
se empeñan en exterminarnos
a como de lugar, sin entender
jamás nuestras raíces,
nuestra manera de ser y de pensar,
nuestra forma diferente de vivir.
MI PROTESTA
es válida, porque ustedes
presumen de la antigua cultura
maya ante el mundo, su mundo,
y por otro ángulo nos niegan
rotundamente; siendo nuestros
ancestros los causantes de tan
maravillosa cultura. O sea que,
cuando les conviene, nosotros
estamos ustedes y cuando no, nosotros
no somos ustedes.
LAMENTO
tanto como niño, indígena,
el que me hayan dejado solo y
sin padres, desde aquella vez
en Acteal en que mataron a mis
tatas, propiciando de esa manera
mi infelicidad; coartando de igual
forma, mi derecho a tener un padre
que me enseñe y me proteja.
¿Quién lo hará
ahora si ustedes me han dejado
huérfano?
TODO ESTO
nos lastima, pues nosotros no
tenemos armas, con penurias conseguimos
medicinas y algo que comer. Muchos
de mi raza ni siquiera hablan
el idioma de ustedes, el idioma
de Cervantes y don Quijote; y
aún así nos juzgan
con sus leyes obsoletas porque
cazamos iguanas para alimentar
nuestros cansados cuerpos. Y nos
aniquilan con sus armas de muerte
como a perros con rabia.
ME QUEJÉ DEL AYER
colombino y lo hago de nuevo,
porque primero fueron los españoles
con su pólvora y sus espadas,
ahora son ustedes políticos
y militares con sus bocas de fuego
y destrucción. No se dan
cuenta de que ustedes militares,
somos nosotros los indios. ¿Por
qué el ejército
usa indios para matar otros indios?
¿Será que para que
la cuña apriete tiene que
ser del mismo palo? ¿O
será que el gobierno se
lava las manos utilizando el fratricidio
de las etnias?
PROTESTAMOS POR LO TANTO
aquí y ahora, ante la autoridad
moral de los pueblos y las naciones,
queremos que se sepa por medio
de nuestra propia boca, que hemos
sido masacrados desde siempre,
sin suprimir el ahora, sin olvidar
aquel fatídico y triste
día en Acteal.
INSTAMOS
por medio del discernimiento que,
así como triunfan sus teletones
y su nueva cultura de donación
de órganos, en ésta
su sociedad moderna; triunfe la
razón y la justicia, pero
la verdadera, no aquella que sólo
pueden comprar los ricos, para
que tengan conciencia de nosotros,
no como seres inferiores, pues
somos y existimos por derecho
natural de la vida.
Jamás les hemos pedido
nada gratuito, debido al orgullo
ancestral que aún brilla
sobre nuestras cabezas, pero también
exigimos que se nos respete y
deje vivir en paz.
ETNIAL (ETNIAS UNIDAS DE AMERICA
LATINA)
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