Suecia - Estocolmo


Opinión

El Terrorismo

 
Por: José Santana Prado
México/estocolmo 2007
 
                             


En este texto se intenta esclarecer el significado lo más cercano posible con relación al terrorismo, y ejemplificar con evidencias pasadas o actuales, la palabra en cuestión, porque al parecer muchas pueden ser sus interpretaciones a través del cristal con que se le mire.

El diccionario Larousse nos informa que terror es un miedo grande o pavor de algo que se teme. Persona o cosa que infunde este sentimiento. El terror de un país. Violencias y crímenes ejercidos contra un grupo para infundirles miedo. Gobernar por el terror, como el practicado durante la Revolución francesa entre el 5 de septiembre de 1893 hasta el 9 Termidor (o 28 de julio de 1794) en el que imperó una gran represión en contra de aquellos que amenazaban las nuevas instituciones.

Ahora examinemos la palabra terrorismo. Es el intento de dominación por el terror o conjunto de actos de violencia cometidos por grupos revolucionarios. Igualmente la palabra terrorista, como adjetivo, nos informa algo relativo al terrorismo, en su defecto, será aquella persona partidaria o participante en actos de terrorismo.

Como bien sabemos, los llamados terroristas y sus grupos exterminadores existen por cientos o por millares a través del orbe, también hallamos grupos que luchan por la liberación de sus países y que son señalados como terroristas, así encontramos a Al-Qaeda (de extracción islámica), ETA (Euskadi ta Askatasuna) organización vasca revolucionaria nacida en 1959, Sendero Luminoso en el Perú, liderado por Abimael Guzmán. Los grupos insurgentes o de liberación son tantos que resulta casi imposible mencionarlos en este texto.

Si el diccionario, cualesquiera que éste sea, nos informa acerca del significado de la palabra Terrorismo que ya se ha desglosado, también tenemos otras percepciones con respecto al terrorismo, por ejemplo el terrorismo económico practicado por los países voraces primer- mundistas y por el imperialismo transnacionalista de los yanquis, de igual manera conocemos el terrorismo religioso llevado con eficacia por las absorbentes religiones, no importando su denominación. El terrorismo psicológico empleado por el fuerte sobre el débil, entre una pareja, familia o institución. Todo terrorismo no importando su clasificación, es dañino y hasta mortal según su grado de aplicación.
Pongamos al terrorismo violento y armamentista bajo la lupa para su examinación. ¿Es lícito que la insurrección irakí reviente las cabezas de los coalicionistas que invaden por la ley de la fuerza su territorio? ¿Es correcto que la coalición elimine sin piedad y de igual manera, todo brote de insurgencia dentro de un lugar al cual no pertenecen? ¿Será necesario que los soldados de la coalición sigan muriendo en emboscadas, y dejen tras de sí una ola de lamentos y de incertidumbre para sus familias a miles de kilómetros de distancia? ¿Qué importancia tiene para los etarras explotar trenes con carga humana y regar el suelo del toro con la sangre de los inocentes? ¿Hacen bien los palestinos en autoinmolarse para acrecentar el odio de los judíos y, éstos, a su vez, disparar sus bocas de fuego lacerando las vidas de sus vecinos en disputa en una forma de venganza?

El imperialismo, sobre todo el dominante actual: el yanqui, ha experimentado contra el tercer mundo y contra el que no comulga con su expansionismo, toda clase de terrorismos; no escatima esfuerzo, dinero ni método para efectuarlo, con tal de lograr sus objetivos.

La globalización y el neoliberalismo como se están llevando a la práctica es una forma de terrorismo de consecuencias nefastas para el tercer mundo.
El terrorismo yanqui de la deuda externa que literalmente mata a los pueblos económicamente pobres, en verdad los extermina, y aunado a eso existen las transnacionales, pulpos que extraen el oro, la plata y los metales, sin olvidar los productos del campo y la energía de los trabajadores explotados al máximo para provecho del imperialismo gringo.

El yanqui lanza al tercer mundo a su ejército no de guerreros mercenarios, pero sí de misioneros imperialistas y nos satura de religiones absorbentes, ya lo he dicho en otra ocasión, castrantes de voluntades, al grado de hacer perder el patriotismo y la realidad del mundo en que vivimos.

Y qué hay del terrorismo de la certificación hacia nuestros gobiernos si no estamos bien alineados, lustrándole las botas al comandante Bush, para que nos haga el favor de tomarnos en cuenta y no muramos de inanición económica, porque bien sabemos que nuestro país depende de la compra y venta que el yanqui nos imponga, siempre a su conveniencia.

El terrorismo gringo huele a santidad, pues aparece sin llamarlo y sin ruido en todo el planeta, como por arte de magia, traído por su instinto de intereses que olfatea y domina a la perfección porque lo ha ejercitado a través de la historia, desde antes de que apareciera la doctrina Monroe, el expansionismo yanqui ya existía, como una "predestinación de dios a apropiarse de todo lo útil que llamara su atención", por lo tanto, la frase “América para los americanos” es solamente un slogan para los gringos.

Los Estados Unidos mal llamados de América se han adjudicado el título de juez planetario, puesto que su imperio decide a quien certificar, a quien ataca o perdona y, lo más grave, no hay quien lo detenga, ni poder o coalición que lo conmine a respetar la carta magna de las Naciones Unidas, de no entrometerse en los asuntos domésticos de los países.

Bien nos damos cuenta, el resto del mundo que, el auténtico y verdadero terrorista, es el que tiene su silla de mando en Washington D.C., porque este imperio insaciable, pisotea pueblos para imponer su hegemonía, viola reglas impuestas por él o por acuerdos tomados, decidiendo por otros sin tomar en cuenta que aterroriza al resto del mundo con su violencia expandida de múltiples formas.

Entonces nos preguntamos por qué el terrorista más grande del mundo reincide en señalar como terrorista a los palestinos, irakíes, afganos, vietcongs, cubanos, norcoreanos, etc., todo porque no están de acuerdo con su política, y no quiere aceptar que su proceder es el que lo convierte en el verdadero y peor terrorista del planeta.

Al parecer, la palabra terrorismo que nos ofrece el diccionario Larousse al inicio de este texto en cuestión, empequeñece ante la pluralidad que proporciona el país del norte y que, para colmo de las desgracias nacionales, es nuestro vecino.

José Santana Prado >>
 
 
Tenamaztle
Un defensor de los Derechos Humanos
guerrero y jefe caxcan Tenamaztle. Quien organizó la llamada guerra chichimeca en los confines de Mesoamérica, contra el conquistador español.
Tenamaztle fue apresado y eviado a España donde conoció a Fray Bartolome de las Casas, quien lo ayudo en sus peticiones ante el rey. El pedía respeto a los derechos de los indígenas, evitar los abusos y la concordia pacífica.
 
 

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