|
Ya se sintió en México
la semana santa; un año
más de revivir la supuesta
ejecución del Jesús
histórico en todo este
largo y bello país, en
todo lo ancho del pacifitlántico,
a través del norsur de
este fabuloso cuerno de la abundancia.
La semana santa en México,
debemos reconocer, nos trae las
vacaciones de primavera y, en
el caso de la escolaridad, viene
doble, puesto que la semana de
pascua llega de la mano junto
con la primera. Aquí gozamos
todos de, por lo menos, algunos
días de asueto, seamos
católicos o no, cristianos
o de cualquier religión
incluyendo los carentes de tendencia
religiosa. En breves palabras,
es una vacación impuesta
al pueblo de México por
la iglesia católica.
¿Cómo es en México
la semana santa? Debido a que
en nuestro país, la mayoría
es de práctica católica,
tiran la casa por la ventana,
queremos decir, gastan lo inimaginable
en carros alegóricos, vestidos
de la época jesuítica,
viajes a ciertos lugares donde
la muerte del Jesús histórico
se lleva a cabo cada año
con lujo de detalles. Los actores
se la toman muy en serio, se preparan
física, mental y espiritualmente
para este acontecimiento, sin
omitir al personaje central, el
cual es clavado en la cruz a veces
con la realidad y el dolor asomando
por su atribulada persona; clavos
y azotes, caídas y cansancios
verdaderos; llagas y laceraciones
que necesitarán medicina
y un doctor para que las apague.
Dentro del país de la Serpiente
Emplumada existen algunos lugares
especiales por el exagerado exhibicionismo
que causan y por los auto castigos
infligidos a los pecadores- actores
que participan en esta representación.
Lugar: Iztapalapa, en el 164 aniversario
de la representación de
la muerte de Jesús de ese
barrio, donde los pecadores- actores
recorren calles y más calles
descalzos, ante un sol abrasador,
con el dorso desnudo y cargando
un peso de muchas varas con espinas
que se adentran en la carne del
penitente sin pedir permiso, causando
piel desgarrada y manantial de
sangre; insolación y desmayo,
que a veces termina esta ostentosa
aventura en la cama de un hospital
y muchos días para sanar
el cuerpo.
Taxco, Guerrero. Esta vez, según
la versión televisiva,
más de doscientos hombres
fueron “encruzados”, esto es,
poner los brazos en cruz y atarles
un enorme racimo de varas con
espinas para después caminar
un vía crucis doloroso
hasta que el cuerpo aguante. En
otros lugares de este “piadoso”
México, hay quienes arrastran
cadenas con pies descalzos, propinándose
latigazos en la espalda, hombros
y pechos desnudos, hasta reventar
la epidermis y hacer inminente
la aparición del líquido
universal de vida, la sangre.
¿Y las pencas filosas y
agudas del nopal? También
son parte de los instrumentos
de castigo para expiar las culpas
del pecador- actor en este país
del tercer mundo vecino de los
gringos. Esto y más, es
producto de una imposición
religiosa venida allende el mar
Atlántico, traída
de la madre enferma y fanática
España de la Edad Moderna.
Al parecer la celebración
de una muerte, cada año,
es un espectáculo que cae
dentro de la nociva perversión
humana.
En el transcurso de esta semana
santa del año 2007 ocurrió
algo que causó la sacra
indignación de la hierocracia
católica, quien se quejaba
amargamente de la ley del aborto
aprobada en la ciudad de México,
la cual especifica que toda mujer
tiene el derecho de abortar si
así lo desea, bajo su propio
riesgo, pero haciendo uso de su
libertad constitucional.
La prepotente y amenazadora cúpula
católica, lanzó
su anatema a los cuatro vientos:
“Todo aquel médico, enfermera,
y por supuesto la paciente- pecadora
que aborte quedará automáticamente
excomulgado; de igual manera lo
estarán los legisladores
y políticos que apoyaron
dicha ley”. La naturaleza nos
enseña que el cuerpo femenino
es propio de cada mujer, por qué
debe mandar el hombre o la iglesia
sobre ese cuerpo, por qué
debe decidir qué hacer
o no, ¿con qué derecho?
No cabe duda que la arrogancia
y prepotencia de la jerarquía
católica en México,
ha vuelto a sus andadas, como
en sus mejores tiempos. No sirvió
de nada el esfuerzo de los grandes
hombres de la Reforma del siglo
XIX, pues las limitaciones que
se aplicaron en aquel tiempo a
la iglesia católica, hoy,
de un plumazo han sido borradas.
¡Qué lástima!
Los presidentes y políticos
irreverentes, así como
los traidores, han echado por
tierra el colosal empeño
reformista de mantener a la “universal”
en su lugar, donde le corresponde,
o sea, fuera de la política
y de las atribuciones del estado.
Una pregunta obligada es ¿por
qué la iglesia católica
no es equitativa, imparcial para
medir con su santo rasero los
acontecimientos de la grey mexicana?
¿Por qué permite
que los pecadores- actores de
semana santa se auto flagelen
y martiricen, si eso va en contra
de la salud física y espiritual,
igualmente hiere a la propia dignidad
humana? Esta actitud de los actores
– pecadores es mórbida,
bárbara y denigrante y,
por supuesto, denota un grado
inmisericorde de ignorancia, no
calza con el siglo XXI. ¿Y
la iglesia “universal”? ¡Callada!,
aceptando e incitando de una forma
sutil estos auto atentados físicos
que van en contra de la moral
universal y natural del ser humano,
que es, estar sano del cuerpo
y de la mente sin menospreciar
la salud espiritual.
¿Por qué la iglesia
mal llamada universal (la católica)
calla, esconde y protege a los
curas pederastas, y hablo de nuestro
México amén de otros
países, cuando éstos
allanan el cuerpo, la conciencia
y el alma de los pequeños,
quienes durante el transcurso
de sus vidas quedarán marcados
con el estigma de la violación
para siempre? ¿Cómo
quién? Para la vergüenza
de México y de la iglesia
tenemos a Marcial Maciel, el fundador
de los Legionarios de Cristo,
quien abusó durante años
de los niños de su propia
institución, dejándolos
con un trauma para toda la vida.
¿Por qué sabemos
esto? Uno de sus discípulos
lesionados tuvo el valor de escribir
un libro narrando todas las canalladas
de este nefasto personaje.
¿Qué esconde la
iglesia católica debajo
de las faldas de los sacerdotes
pedófilos? ¿Sólo
testículos? ¿Fiebre
sexual? ¿Discapacidad mental?
¿Cuerpos y mentes completamente
perversos y valetudinarios? ¿Por
qué se violenta para con
sus pupilos que tienen el derecho
al aborto como parte inherente
de su libertad? ¿Y los
múltiples fetos escondidos
en medio de las paredes de los
conventos que se encontraron en
el siglo XIX, en la época
reformista, de las monjas violadas
por los curas y por otros, que
abortaron y emparedaron para ocultar
su actitud?
¿Por qué la iglesia
“verdadera” no llama al orden
a curas pederastas y monjas sáficas
con estos defectos que tanto daño
hacen al país y a su propia
imagen de iglesia, en vez de estar
haciendo política o criticando
y anatematizando a los políticos
que legislan a favor del aborto,
de la píldora anticonceptiva
o de cualquier cosa que no favorezca
a esta iglesia absorbente, dentro
de sus fines de control?
La Inquisición o Santo
Oficio, hoy llamada Congregación
para la Doctrina de la Fe, al
parecer aún existe con
sus torturas físicas y
mentales en pleno siglo XXI, puesto
que la iglesia católica
permite la auto flagelación
para quitar los pecados que nunca
se han cometido, sólo que
antes el flagelo lo propinaba
algún dominico, hoy, lo
hace individualmente cada penitente
bajo la anuencia católica.
En este nuevo siglo, la iglesia
permite la representación
insalubre de dolor, llanto y desmayo
cada año, para que, según
la hierocracia, no muera la fe,
no muera el fanatismo y prevalezca
su poder sobre las ovejas. Estas
prácticas son verdaderamente
irracionales, van en contra de
la dignidad humana, son bofetadas
directas a la inteligencia y los
valores de vida, por ello el cristianismo,
sobre todo el católico,
es nihilista, niega las bondades
de la existencia, del cuerpo y
del espíritu; incita y
promueve la negación de
la carne y la felicidad humana
por medio de ridículos
sacrificios contra natura. Entonces
bien, las exégesis, de
las escrituras cristianas son
aplicadas a conveniencia, a veces
se tornan en leyes y fundamentalismos
y en otras circunstancias, en
libertinaje, como en el caso de
la pederastia, fluye con naturalidad
y sin castigo para los involucrados.
En México, como en otras
partes del mundo, el catolicismo
entró a la fuerza, con
sangre, un templo sobre otro templo,
sustituyendo otros dioses por
un dios, cayendo en un sincretismo
aberrante que, ha hecho del país
de los aztecas y los mayas, un
reino dócil y cautivo del
incienso y de las campanas que
una vez trajeron de la fanática
España. Por qué
no mejor poner un alto al enriquecimiento
ilegitimo de algunos sacerdotes
que gozan principescamente de
la vida con abusos y excesos a
costa del sacrificio de las pobres
ovejas, dejando a éstas
trasquiladas de su lana ($).
Nuestro lugar como país
en el tercer mundo indica el hecho
de que, hay peregrinos y peregrinaciones
que tardan dos meses o mucho más
en llegar a su destino, sea éste
la basílica de Guadalupe
o cualquier otro. El peregrino
deja de trabajar, de alimentar
a su familia y de producir cosas
de valor, elementales para la
sobrevivencia, con tal de inmiscuirse
en una aventura por demás
peligrosa y nada productiva, por
el contrario, deja en las arcas
de las castas sacerdotales, su
piel, sudor y esfuerzo, su fe,
así como igualmente su
enorme ignorancia y su poca riqueza.
¿Por qué esos recorridos,
alguna vez fatales, pues terminan
en la muerte del peregrino, desbarrancado,
asaltado, mordido por alguna serpiente
o disminuido en su físico,
no las prohíbe el catolicismo?
Por el contrario, entre más
humo e incienso, pensamientos,
creencias y actividades adormecedoras
tengan los adeptos, más
cautivos serán de las parásitas
prosapias sacerdotales.
¿Por qué en México
existen pueblos y lugares en que
a diario se celebra algo religioso?
¿Control ovejuno? ¿Pan
y circo? Aunque casi siempre el
circo se da sin que aparezca el
pan.
Hoy en día que hubo la
necesidad religiosa de unirse
para contra atacar la ley del
aborto, si salió a flote
la catoliquísima palabra
Ecumenismo, porque cristianos
y católicos unidos, alzaron
la voz para acallar la controvertida
ley del aborto. ¿Qué
ya no recuerdan los cristianos
no católicos, que según
la ortodoxia vaticana los demás
son apócrifos, falsos,
es decir, no tienen en sus manos
la religión verdadera,
o lo que es lo mismo, sólo
son sectas, no religiones; por
eso fueron atacados, martirizados
y muertos en siglos pasados sobre
todo en el siglo XVI, en la época
de Lutero?
Ahora bien, ¿atentar contra
la vida es sólo el aborto?
Atentar contra la vida y la moral
de acuerdo con el criterio católico
o mejor dicho, con el criterio
de la jerarquía, no es
que existan violaciones, profanaciones
de infantes ni auto destrucción
del cuerpo físico, ni otras
tantas aberraciones y contradicciones
que se viven dentro de esta corriente
nihilista llamada catolicismo.
Nosotros insistimos que atentar
contra la existencia, de alguna
manera, es dejar a un niño
traumado para toda la vida, es
decirle al incauto que se condenará
si no hace tal cosa o deja de
hacerla. Atentar contra la vida
es lo que hizo la iglesia católica
con su órgano ejecutor,
la Inquisición, en épocas
pasadas de quemar, torturar, colgar
y de alguna manera asesinar a
millones de seres humanos inocentes,
pues tan sólo eran eliminados
por el enorme “pecado” de diferir
en opiniones, prácticas
o creencias con respecto al dogma
católico de imposición,
“o estás conmigo o estás
contra mí”. ¿Y de
esto qué dice la iglesia
“verdadera”? (una disculpa verbal
de Karol Wojtyla antes de morir,
no repara el daño). Esto
no es atentar contra la existencia,
es más que eso, es aniquilar
a la vida misma en el nombre de
dios. Por lo tanto, la postura
actual del catolicismo en México
es ridícula, nada propia
y sin soporte moral para prohibir
ninguna cosa, mucho menos la ley
del aborto.
¿Y la posición que
tomó la iglesia católica
en la Segunda Guerra Mundial de
hacerse la sorda y muda, aun con
la advertencia europea de que,
Hitler asesinaba polacos con saña
en ese país católico,
qué? ¿No es esta
actitud de la iglesia verdadera
un vil asesinato y complicidad
con el fascismo?
¿Quién jugó
un papel importantísimo
al finalizar la Segunda Guerra
Mundial, al proveer pasaportes
e identidades falsas para los
nazis asesinos y preparó
las vías de huida hacia
Argentina y Sudamérica?
¡La iglesia católica
al mando de Eugenio Pacelli, Pío
XII (papa de 1939 a 1981) a cambio
de dinero y obras de arte robadas!
Esta acción, de igual manera,
es atentar contra la vida, es
contradecirse en lo más
profundo de sus textos y libros
sagrados.
La universal es experta en torturas
tanto físicas como mental-
espirituales, debido a que siempre
inventa castigos para sus adeptos
(excomuniones, infiernos, anatemas,
etc.); los retiene en su seno
por la ley del terror psico- mental,
pero, claro, eso no es atentar
contra la vida. ¿Y las
mentiras y ocultamientos así
como la destrucción de
la historia verdadera que la iglesia
ha cometido a través del
tiempo como: los Evangelios Gnósticos,
los libros Apócrifos, que
no favorecen al Nuevo Testamento?
Igualmente la destrucción
de los Códices Mayas y
Aztecas con otra visión
del cosmos y la creación,
incluyendo sus deidades y fórmulas
religiosas, propias de la mentalidad
americana; documentos valiosísimos,
históricamente irremplazables
que se han perdido para siempre,
tan sólo por imponer la
idea católica sobre otra
muy diferente, de un mundo que
ni siquiera sabían que
existía, ¿no es
atentar y perpetrar un flagrante
homicidio a la vida, a la historia
y en general a la humanidad?
Asesinaron al papa bueno, Juan
Pablo I, porque intentó
sanear a la iglesia; destituyendo
a cardenales y obispos corruptos
como Marcinkus, el encargado del
Banco del Vaticano, el cual estaba
en truculento negocio con el Banco
Ambrosiano de Roberto Calvi. Sí,
la mafia vaticana ejecutó
a Albino Luciani (1912- 1978)
en el trigésimo tercer
día de su pontificado,
en septiembre de 1978 por tratar
de mejorar a la cúpula
romana, pero fue inútil,
el poder de la materia venció
al poder de la buena voluntad.
Eliminar al vicario de Cristo
en la tierra por su propia iglesia,
por manos de la santa mafia vaticana,
¿no es la máxima
fórmula de atentar contra
la vida que se pueda llevar a
la práctica?
El diezmo es otra de las grandes
patrañas que las clases
sacerdotales han proclamado como
voluntad divina; como si a dios
le importara gastarse un dinero
devaluado de un pobre e ignorante
tercer mundista. El dinero es
para que lo usen los seres de
carne y hueso, de lo contrario,
no veríamos catedrales
y palacios vaticanos que ofenden
con su ostentosidad al mísero
dador de limosnas, al feligrés
que observa la vida de lujo, collares
y anillos que portan los jerarcas
del catolicismo.
Atentar contra la vida es, la
insatisfecha megalomanía
que exuda por los poros el catolicismo
cupular y rimbombante que procede
del Vaticano y que ha infectado
a nuestros pueblos, incluyendo
a sus jerarcas locales.
Verdaderamente es intolerable
la connivencia que ejerce la jerarquía
católica para con sus ministros,
sean éstos pederastas,
homosexuales o violadores o mejor
expresado, la medida para juzgar
los demás casos y situaciones,
no es la misma, por eso se ostenta
el poder, para juzgar y aplastar
al que no lo tiene, por “derecho
divino”, cree pensar la gerontocracia
nihilista.
Lo que podemos agregar es que,
la Inquisición, creada
en el siglo XIII por Inocencio
III en el año 1215 y perfeccionada
por Gregorio IX en 1231, (según
algunos autores) se supone que
existió durante 605 años
al exterminio de ésta en
1820, o en realidad aún
existe, pues tiene poder sobre
la carne y el espíritu
y causa desasosiego entre su grey,
pero sobre todo, quiere llevar
al cadalso a todo aquel o aquella
que practique o sea cómplice
del aborto en nuestro país,
o que esté en desacuerdo
con respecto a sus fines de control.
Alguien sugirió que, “el
clero católico, es según
el viento; un verdadero tigre
en la superioridad, zorro taimado
en la igualdad y manso cordero
en la adversidad”.
Y nosotros declaramos que, “por
sus hechos los conoceréis”.
|