¡México, México,
ra, ra, ra! Grito de guerra que
se escuchó durante un par
de meses a lo largo del norsur
y a lo ancho del pacifitlántico.
La fanaticada lo proyectó
por la atmósfera llegando
a incitar, incluso, a los presidenciables,
quienes al parecer, también
se ponían la verde (la
camiseta de la selección
nacional de fútbol), aunque,
a decir verdad, poco les duró
el gusto pues México, para
no variar, fue eliminado en los
octavos de final volviendo a los
seguidores a la cotidiana realidad.
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