Por:
José Santana Prado
México/estocolmo
La historia de la humanidad está
saturada de grandes y pequeñas
cosas; de falsas, verdaderas y
míticas memorias hijas
éstas de la madre Historia
Universal, por ende, la humanidad
terrígena de todas las
edades, épocas y lugares,
ha vivido y perecido lentamente
en manos de la naturaleza, de
la belicosidad de los humanos
inconscientes y en manos también,
de la dulce y sutil mentira que
suelen manejar las castas sacerdotales
de los tiempos de siempre, para
apropiarse de la conciencia del
género humano, campo fértil
y maleable con relación
a sus fines mezquinos de poder
y control.
Cuando las clases sacerdotales
de la antigüedad observaron
y descubrieron que la conciencia
del ser humano era muy frágil
y podía ser sugestionable
y corruptible, decidieron encarcelar
para siempre a la humanidad bajo
el concepto de la palabra religión,
bajo las palabras mágicas
y cautivadoras de dios, divino,
indescifrable, sagrado, etc. De
esta misma manera, la Roma de
Constantino decidió cambiar
a todos sus dioses por uno solo:
el cristo, robado a los primitivos
cristianos y deificado en el año
325, dando origen al catolicismo
prepotente que ha llegado, por
desgracia, hasta nuestros días.
Imaginemos a los primeros sacerdotes,
chamanes, brujos o personajes
elegidos, dotados de un magnetismo
natural, influyendo de una manera
fantástica sobre sus congéneres,
probablemente ingenuos y asustadizos,
necesitados de explicaciones de
toda clase que las ignorantes
masas no han podido comprender,
convenciéndolas por medio
de la disertación o por
la improvisada ritualística,
impresionando con su aparente
poder y su vínculo con
las divinidades, dando paso a
explicaciones que la débil
humanidad necesita escuchar, para
no perder su sentido gregario
y sentirse segura y protegida.
Estas primeras castas sacerdotales,
surgidas del requisito y a la
vez del ingenio, fueron tan fabulosas
en su convencer hacia el resto
que, aún hoy en día
(año 2006), continúan
siendo creídas y respetadas
por la necesidad y necedad espiritual
de las masas.
¿Qué tanto ha variado
el poder sacerdotal de inicio
de la humanidad a la fecha? No
mucho, porque dentro de la exigencia
de gremio, la sociedad planetaria
ha menester de guías que
le solucionen sus dudas y preguntas
con respecto al más allá
y a las cosas que no puede explicarse
por medios naturales.
¿Será que el grueso
de las personas en las diferentes
edades, vive sin vivir, esto es,
sin estar conciente de que vivir
la vida es estar despierto? ¡Sí!
Las masas son bloques de muertos
vivientes, carentes de voluntad,
de decisión, de raciocinio
y de libre albedrío propios.
Las masas de cualquier época
o lugar geográfico, siempre
han sido influenciadas y movidas
a conveniencia por los manipuladores
de conciencias. ¿Se tiene
alguna constancia de esto que
aquí se afirma? Sí,
por supuesto. Observemos cómo
las religiones, trátese
de una sola o de todas, manipulan
a sus muertos vivientes, en lugares
como África, América,
México, la India y aun
en los países catalogados
como primer mundistas.
En la India por ejemplo, con sus
trescientos millones de habitantes,
según las estadísticas,
existe un 60% de analfabetismo
y una infinidad de religiones
así como de pobreza que,
hace de sus habitantes una enorme
bandada de muertos vivientes.
No viven para sí mismos
sino para la complacencia de sus
dioses en turno y de sus manipuladores,
quienes supuestamente, son los
intermediarios entre los cielos
y nirvanas con la tierra.
En América Latina sin mencionar
al país sin nombre USA.
y Canadá, existen más
o menos 500 millones de habitantes,
y bien nos damos cuenta de la
triste y lamentable carencia de
vida individual, esto es, la indigencia
de conciencia propia de las enormes
masas, movidas y utilizadas por
la absorbente iglesia católica
para decidir por sí mismas;
todo se hace en el nombre de dios,
y en México por la virgencita
de Guadalupe o de cualquier entidad
“divina” que sea necesaria. Esto
sin mencionar otras corrientes
religiosas derivadas del cristianismo
o no, como el Vudú, la
Santería, la Brujería,
el Esoterismo, el Chamanismo,
originario de las regiones nativas
de América Latina.
En la Biblia, lo menciono sin
ser bíblico, Jesús
dice “dejen que los muertos entierren
a sus muertos”, y de esta sentencia
derivan muchas otras supuestas
interpretaciones, dependiendo
si lo dice un teósofo,
un gnóstico samaeliano,
Conny Méndez o quien sea,
en lo que coincido es en que,
los muertos vivientes, pertenecen
a cualquiera de las religiones
o a todas, pues son seres incapaces
de vivir y pensar por sí
mismos tratándose de la
conciencia.
Ser muerto viviente no es estar
bajo los influjos del Vudú
o del Palo Mayombe. Ser muerto
viviente no es cuestión
de educación o cultura,
riqueza o pobreza ni de vivir
en ciertas regiones, sino de decisión
propia de la no apertura de conciencia,
de permitir que alguien piense
y reglamente la vida de otras
personas.
Por eso las llamadas religiones
reveladas, son nefastas y dañinas
a la inteligencia y al ser humano,
según mi concepto, por
no permitir la libre investigación
y cuestionamiento, sino que, es
asunto de fe y se tiene que tragar
sin masticar, sin digerir las
cosas, conceptos preceptos y actitudes
que dicha religión posea.
Dentro de las religiones reveladas
como el cristianismo, la fe aniquila
por completo a la razón,
el sentido de análisis
se pierde, la investigación
y la ciencia se esfuman y surge
el famoso Escotoma de Dan Brown,
que menciona en su novela, polémica
por cierto El Código da
Vinci, que nubla y empaña
por completo la vista, la razón
y la conciencia tratándose
de las cosas divinas, religiosas
o ancestrales que lleva el ser
humano como equipaje en su peregrinar
por este planeta.
En las religiones reveladas, no
es valido exponer las ideas, sino
imponerlas, como lo hemos percibido
al través del paso por
la historia obteniendo como consecuencia
o resultado, un ejército
incontable de seres deambulando
por doquiera, de muertos vivientes
controlados por la “voluntad divina”
de los linajes sacerdotales de
todos los tiempos y lugares.
Una pregunta obligada: ¿ha
sido la iglesia católica,
por mencionar cualquier religión,
con sus un mil millones de adeptos
al año 2006, una religión
de muertos vivientes? Mi respuesta
es afirmativa, de otro modo no
pudiéramos entender cómo
llevaron al cadalso, a la horca
o a la hoguera, a miles y miles
de seres humanos siguiendo ordenes
de los guías espirituales
enfermos y dementes, que han estado
siempre en plena contradicción
con Jesús el Cristo y su
supuesta doctrina de amor.
¿Cómo explicarnos
que infinidad de católicos
y hombres de dios, hayan bendecido
espadas y armas para quitar la
vida a otros hombres y mujeres,
tan sólo por la diferencia
de pensamientos y creencias de
fe? ¿De quién hablamos?
De los cruzados, hombres de dios
y de guerra. De los inquisidores
dominicos, fieros ejecutantes
de las ordenes de tortura y muerte
dictadas por sus cánones
o por sus superiores en nombre
de dios y de la fe católica.
Los ignacianos, fundados por Ignacio
de Loyola como arma en contra
de la reforma luterana y que,
sin embargo, jamás han
dudado en aniquilar bajo el eficaz
veneno o la mortal daga a sus
propios jerarcas.
La historia nos habla de bastantes
papas asesinados por los ignacianos
(he aquí algunos papas
envenenados y aniquilados por
esa secta: Urbano VII, 1590, duró
doce días en el poder,
Gregorio XIV, 1596, duró
15 días, Inocente IX, 1590-
1591, duró 60 días,
León XI, 1605, 26 días,
Inocente XIII, 1721- 1724, murió
envenenado, Clemente XIII, 1758-
1769, Clemente XIV, 1769- 1774,
murió envenenado), cuando
éstos iban en contra de
sus planes, afectando a su nefasta
y secreta sociedad de asesinos
intelectuales, quienes una vez
expresaron que la meta era “obtener
el poder por medio del conocimiento”,
y desde entonces lo practican
de esa manera, sin menospreciar
otras tácticas ilegales
que hacen de los ignacianos soldados
ejecutores del papa y de su general
en turno, por ello son mal vistos
por las demás ordenes religiosas
y han sido expulsados de infinidad
de países, incluyendo la
China.
Creo que con estos ejemplos que
hablan en una forma histórica
y real, acerca de la manipulación
de la conciencia a través
del tiempo terrestre, bien nos
damos cuenta de que la humanidad
ha sido, esta siendo y continuará,
por desgracia, bajo el ritmo que
marquen las religiones para con
sus adeptos y el ejército
global de muertos vivientes, no
desea despertar de su sueño
de agonía por carecer de,
como ya se dijo, voluntad propia
y decisión personal, por
carecer de vida propia.
Una última pregunta, ¿me
considero yo también un
muerto viviente a pesar de mis
estudios, conocimientos e investigaciones
a esta altura del siglo XXI, o
me puedo permitir expresar con
razón de causa, QUE LOS
MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS?
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