Suecia - Estocolmo


Desde México
MÉXICO AL DESNUDO

Por: José Santana Prado
México/estocolmo


¡México, México, ra, ra, ra! Grito de guerra que se escuchó durante un par de meses a lo largo del norsur y a lo ancho del pacifitlántico. La fanaticada lo proyectó por la atmósfera llegando a incitar, incluso, a los presidenciables, quienes al parecer, también se ponían la verde (la camiseta de la selección nacional de fútbol), aunque, a decir verdad, poco les duró el gusto pues México, para no variar, fue eliminado en los octavos de final volviendo a los seguidores a la cotidiana realidad.


En el presente, nuestro país ha adoptado una corriente llamada originalmente Soccer, el fútbol, practicado en Gran Bretaña desde el siglo XIX, como remedio y paliativo de las penas y carencias que a la mayoría de los mexicanos aqueja, no importando su condición social. Es necesario señalar que, los mexicanos somos seres ávidos de aceptar naturalmente todo lo que provenga del extranjero sea religión, moda, deporte, autos, música, cine, filosofía, incluyendo cualquier farsa bien presentada a nuestros ojos, sin ser capaces de producir lo nuestro o de reconocer en lo nuestro lo mejor de nosotros. O sea que, tendemos a adjudicarnos con propiedad la palabra malinchismo, venido de donde todos sabemos, la Malintzin, quien se unió a Cortés para vencer a los de su propia raza, dentro de la invasión ibérica llamada conquista de México.
Nuestro país saturado de belleza y colorido en relación a costumbres, dichos, rituales y festividades, sin omitir la fabulosa gastronomía y lo variado de sus mezcales, ponches, pulques y tequilas; también está colmado de las siguientes palabras: secuestros, ejecuciones, narcomoda, corrupción, terror, pobreza de ideales, delincuencia desenfrenada, desempleo, migración, hambre y sed de justicia, piratería, irresponsabilidad, gandallismo, miseria extrema, riqueza máxima, muerte, política y nepotismo, partidos baratos y farsantes, ladrones de cuello blanco, impunidad, fanatismo religioso, culturas indígenas no integradas al país, culto a la muerte, abundante pesca y minería, petróleo y agricultura, santuarios de la fauna y flora, apatía nacional, incluyendo las corridas de toros.
SECUESTRO. Secuestrar, es igual a aprehender indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate o para otros fines. Así, en nuestro país existe toda clase de secuestros como los del narco, los cuales han tenido por desenlace la decapitación de los involucrados, ya sea por venganza o por traición del narco y hacia él mismo. ¿Dónde?, en el Estado de México, Guerrero, etc. sin olvidar la última moda del secuestro express o secuestro rápido. Te encañonan dos individuos a la salida del cajero automático, acto seguido te suben a un carro, te quitan tu dinero y te obligan a ir a otro cajero para que saques el dinero que los maleantes te piden y se van tranquilos a perpetrar el siguiente secuestro- asalto- express.

EJECUCIONES. Ejecutar, realizar una obra o cosa. Ejecutor, que ejecuta como el verdugo, el sicario, últimamente llamado en nuestro país este tipo de sanguinarios, los Zetas. Dedicados a eliminar toda clase de personas que interfieran dentro de su coto de poder; asesinos inmisericordes, mercenarios del narco.
De igual manera están las ejecuciones enfermizas de la gente común; así tenemos a las muertas de Juárez, el asesino infanticida de Cumbres, los tipos de ejecuciones como el caso Nareso Loyola, los asesinatos en serie hacia las personas de la tercera edad etc.

NARCOMODA. Ha tenido un desarrollo preponderante dentro de este vasto cuerno de la abundancia, y ha alcanzado a la parte más vulnerable de la sociedad, la niñez. Los narcocorridos que incitan al populacho a seguir por la senda de Camelia la Tejana o cualquier otro ampón de moda. La venta de droga ya existe en las escuelas para menores o lo que es lo mismo, denles una probadita para que se hagan dependientes y sean nuestros; así piensan los vendedores del narco que tienen a sus esbirros vendiendo narcomenudeo, esto es sin descontar las toneladas que se manejan de droga dentro y hacia fuera de la república.
Hoy, muchos desean seguir la senda del narco, por las cantidades de dinero que manejan y por el poder que da para comprar lo que se quiera. Esta multiorganización criminal, ha infiltrado todos los estratos sociales, políticos y económicos del México adormecido.

CORRUPCIÓN. Es la acción y efecto de corromper o corromperse. Igual que la moda del narco, aunque más antigua que ésta, la corrupción es un cáncer de los más lacerantes que aquejan al entorno patrio; hay alguien que opina que la corrupción nos llegó en barco de la madre España, y desde entonces, se ha quedado como herencia nefasta en la conciencia nacional mexicana.
En México, la generalidad de sus habitantes, tenemos la oculta pero a veces aflorada tendencia de corromper y de estar expuestos a ser corrompidos. ¿Quién no ha dado un billetito al agente de tránsito para que no le ponga una multa, pues ésta conlleva a ir a la oficina burocrática, hacer una larguísima fila, perder un tiempo valioso de trabajo, siendo mucho más fácil dar la corrupta “mordida”? Acercándonos al refrán popular de que “todo hombre tiene su precio”.
Las oficinas burocráticas por lo común, están infectadas por la discreta o indiscriminada corrupción o por el tráfico de influencias, sin importar a qué dependencia pertenezca. Bien nos damos cuenta que el Corruptife (IFE- Instituto Federal Electoral), entre más spots publicitarios nos muestra en la televisión acerca de su pureza, más nos hace inclinarnos a creer en su falsa diafanidad, sobre todo después de las elecciones del pasado dos de julio de este año 2006, en que el candidato a la presidencia de México del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón, hoy llamado Felife por su cercana relación con dicha institución, se proclamó vencedor desde antes de haber terminado las votaciones.
¿Por qué la alta jerarquía católica apoyó ahora, anunciando por los medios de difusión masivos, que estas elecciones fueron limpias como jamás lo habían sido? ¿O es que Fox dejó el camino más abierto aún para que la “Iglesia verdadera” se inmiscuya en política? ¿O la ultraderecha, incluyendo al clero político y porqué no atrevernos a decir que la nefasta CIA, bien pudieron meter mano negra en este asunto, para que Felife Calderón ganara las elecciones “limpiamente” en las urnas como en el salinazo, para que después se invite al Papa como jefe de estado y avale con su visita al nuevo presidente? Por ningún motivo es conveniente que al yanqui le convenga tener en su “patio trasero”, un gobierno de izquierda, ¿cómo?, si ya hay muchos en América Latina: Cuba, Brasil, Venezuela, Bolivia, ¿México? ¡Jamás! Así piensa el gringo.

TERROR. Es lo que siente el pueblo de México ante los acontecimientos de estas últimas décadas, acelerado por la disparada delincuencia y la incapacidad de las autoridades policíacas o gubernamentales. Terror de salir a la calle porque te pueden robar, secuestrar o asesinar, aun por no traer dinero contigo en medio de un asalto y el ladrón te liquidará de igual manera, si opones resistencia.

DELINCUENCIA DESENFRENADA. Incluye lo que se ha mencionado y lo que se explicará después.
DESAPARICIÓN DE NIÑOS. Común es en nuestro entorno, la desaparición frecuente de menores que pueden ir a parar a las garras de la prostitución o vendidos en el extranjero a matrimonios sin hijos. Otra macabra situación de estos indefensos niños es sufrir la extracción de sus órganos para el mercado negro de trasplantes.
POBREZA DE IDEALES. Una inmensa mayoría de ciudadanos carece de ideales que le hagan salir a luchar por sus derechos elementales.
DESEMPLEO. He aquí uno de los elementos que más agravian al estado mexicano de hoy. El robo, el secuestro, la migración y otros derivados del desempleo, hacen de nuestra patria presa fácil y campo de cultivo para todo tipo de delincuencia. Huir del terruño es lo más conveniente, piensan unos, y se lanzan a la aventura de la muerte al cruzar la frontera norte, van en pos del “american dream” que al final, se convierte en la peor pesadilla tanto para el migrante y de igual forma para su familia, pues regresan a su tierra mutilados o transformados en inquilinos del panteón.

LA MIGRACIÓN. México es el primer lugar mundial en exportar mano de obra al extranjero, en particular, hacia el país sin nombre, a los Estados Unidos mal llamado de América, alias “the no name country”.
La mayoría que logra cruzar el muro de la vergüenza, es un ciudadano de cuarta categoría que desarrolla, como todos sabemos, los trabajos que el rubio anglosajón no desea; y es vejado por ilegal, por ser indeseable y de raza inferior, sin dejar de mencionar que igualmente, el color de su piel lo delata para ser carne apetitosa de deportación o en el último de los casos, pasa a ser ciudadano estadounidense y como tal, demostrará su lealtad a su nuevo país, formando parte del frente de batalla para combatir en Viet-Nam, Afganistán, Irak o contra cualquier “Eje del Mal”. Si el nuevo ciudadano mercenario muere en batalla, retorna no al país gringo sino a su país de origen, pero eso sí, su ataúd lucirá las barras y las estrellas dentro de una contradicción de ideales, credos y costumbres; será enterrado en suelo mexicano con el sueño fenecido y su ataúd made in USA.

HAMBRE Y SED DE JUSTICIA. Pueblo mexicano, nacido con una enorme capacidad para aguantar hambre e injusticia, por más que se le oprime es capaz de morirse en la raya y poco protesta, muchos dicen que porque diosito así lo quiere. Y te pisa el vecino (incluyendo el vecino del norte) y te suben los impuestos, la “iglesia universal” te obliga con diezmos que ningún dios o santo se gastará en los cielos, derrochando tu dinero en limosnas, en cohetes para el santito, en mandas y peregrinaciones que sólo hinchan las talegas de las parásitas castas sacerdotales. Y el pueblo de México, sobre todo el más pobre e ignorante, callado, sumiso, aguantando como vulgarmente se dice, la vara. Sin embargo los que están en vigilia que en verdad luchan y tienen hambre y sed de justicia, pronto son eliminados por levantar la voz y alebrestar a la gallada.
PIRATERÍA. Al mexicano le encanta comprar cosas piratas, de imitación, hechas en Taiwán, China o en Tepito, pero que sean accesibles al bolsillo, aunque el cliente en cuestión posea el dinero suficiente para adquirir algo mejor. Los que compran artículos originales, de marca, son las clases privilegiadas que, a pesar de que son pocas, se dan el lujo de ir a comprar al país de origen o en su defecto, con tal de presumir traen ropa o artículos conseguidos (allá), que son hechos en México, exclusivamente de exportación para venderse en el extranjero.
IRRESPONSABILIDAD. ¿Qué porcentaje de los habitantes de nuestro inolvidable México son asiduos a la irresponsabilidad? Con exactitud no lo sabemos, pero al vuelo nos enteramos que el porcentaje es elevado. Estamos acostumbrados a ejecutar las cosas al “hay se va”, como salga. Llegamos tarde al trabajo y a las citas sin tomar en cuenta el tiempo y el respeto de los demás, por lo tanto, es necesario poner reloj checador en las fábricas, compañías, escuelas y oficinas, obligando así a los empleados a ser más responsables.
GANDALLISMO. Palabra mexicana que se puede aplicar para la prepotencia, la voracidad y a todo aquel connacional que se quiere pasar de listo con los demás. Por supuesto que habrá funcionarios y policías gandallas, alumnos y profesores unidos en armónico gandallismo, sin descontar a uno de los máximos lideres de esta activa palabra: el chilango o sea el habitante del Distrito Federal. El mexicano es en sí, en un buen porcentaje, tendiente a la práctica de este deporte nacional, llamado gandallismo.

MISERIA EXTREMA. Este es un caso terriblemente verídico, porque las estadísticas suelen ser frías, sin sentimientos, así son, demuestran algo. Debemos tomar en consideración que existen dos clases de miseria o pobreza extrema: La primera, es la de pensamiento; existe en México por desgracia, un pensar que se refleja en nuestra actitud cotidiana cargado de miseria, en consecuencia viene la pobreza física y material. El porcentaje de pobreza real es alarmante, puesto que de los más de cien millones de habitantes que conforman este bastión patrio, más de la mitad no tiene acceso a vivir como mejor lo desea, sino como puede y ese poder no llega lejos, porque se traduce en vivir bajo techos de cartón y lamina, comiendo algo de chatarra, bebiendo agua con malaria y medio trabajando. El trabajo de cualquier índole escasea; el robo, la extorsión y el gandallismo están a la orden del día, la migración hace acto de presencia, de igual manera, es resultado de esta pobreza extrema, y como estadística, lacera y extermina lenta pero segura a nuestra raza de bronce.

RIQUEZA MÁXIMA. Un antónimo de la pobreza extrema, sin embargo su porcentaje es mínimo. La riqueza máxima se concentra en un ínfimo número de familias y empresas, que aprovechan su poder adquisitivo y absorben con sus meganegocios a los pequeños comerciantes, causando quiebras y daño económico a las mayorías. Otro monstruo con mucha riqueza es el capital extranjero, por lo regular exento de impuestos, pues el gobierno le da “chance” para que capitalice a nuestro país, y hay que reconocer que, sí emplea a nuestros paisanos, pero el grueso de la ganancia se va al extranjero y a la patria sólo le queda el pago de la mano de obra.

LA POLÍTICA. La política en México es de causar risa, coraje, tristeza o verdadera decepción. Los partidos políticos mexicanos son una vil y miserable imitación de la tan vituperada y jamás bien aplicada “democracia”. Los partidos, con sus políticos parásitos, viven del presupuesto del gobierno y éste lo obtiene del pueblo. De las dos formas de democracia, nos toca vivir con la peor, la que se maneja por intermediarios, por los partidos con sus nefastos representantes que, por lo regular, poseen entre sus habilidades el famoso gandallismo, o sea, llegar al poder para servirse con la cuchara grande en vez de servir al pueblo. El colmo de la política del siglo XXI es que, los actuales representantes, hoy mejor que nunca, se han dedicado al arte de la bufonada hasta lograr sus egoístas propósitos y, una vez realizados, su secuencia política se ve manchada por más gandallismo, nepotismo e ineficacia en manejos y relaciones internacionales, amén de los manejos domésticos. Y qué hay de la frase que reza “todo pueblo tiene el gobierno que se merece”, ¿nos queda como traje a la medida?
LADRONES DE CUELLO BLANCO. Éstos sólo se dan en la clase alta, los pobres jamás accesan a este peldaño por la simple razón de que, para llegar a un estrato de esta naturaleza, se necesita capital, mucho dinero y así poder perpetrar los mega-atracos, los maxi-fraudes, los robos multimillonarios y lo que es mejor, salir bien librados y sin mancha de los cargos que se les imputen. Si esta élite de cleptómanos llega a pisar la cárcel es solamente para su protección y seguridad mientras baja la marea. Pero ¿y qué tal si alguno de la prole, del México necesitado comete un robo por mínimo que sea, por ejemplo cazar un par de iguanas o de pericos para alimentarse y llevar algún aliciente a la familia? Se le aplica la ley ipso facto, no importa que no hable español, porque bien sabemos que hay muchos nativos americanos, mal llamados indios, que están en la cárcel por haber cometido el horrendo delito de cazar un par de iguanas, propiedad de su misma y legitima tierra ancestral. Mientras que los cuellos blancos ni siquiera se ensucian, sean éstos, señores de la política o de la alta sociedad con o sin apellido extranjero rimbombante.

IMPUNIDAD. Todo delito en México es impune si se tiene dinero para pagar la impunidad, aunque a veces, se es también impune, cuando se posee un puesto dentro del aparato burocrático, prueba de ello están los escándalos de la pareja presidencial casi saliente, Fox-Sahagún, ¿y el escandalito del poblano Gober precioso y de Kamel Nazif? ¿Y cuando se les pasa la mano a los policías energúmenos que apalean o asesinan a sus víctimas por el “exceso de justicia”, qué?

FANATISMO RELIGIOSO. México lindo y querido, campo inmejorable y fértil para la siembra de nuevas ideas, corrientes fuereñas y religiones importadas. ¿Ejemplos? La antigua religión oficial de México fue el catolicismo, la que no acepta jamás otra corriente de competencia, o estás conmigo o estás contra mí. Religión intolerante que por desgracia, aniquiló en siglos pasados a miles y miles de seres por el solo hecho de diferir en creencias. Fueron eliminados en el nombre de dios y la fe.
La guerra cristera fue un producto del fanatismo e intolerancia religiosas, entre los años de 1926 a 1929, cuando la propia iglesia católica cerró sus templos e hizo creer al pueblo mexicano que el gobierno de Plutarco Elías Calles era el culpable. La fanaticada enfureció, azuzada por la jerarquía católica y el acuerdo del Vaticano de Pio XI; al final el movimiento enfermizo fue traicionado por el alto clero. Ganancia total: muchos muertos, traición religiosa, recelo de los cristeros, múltiples canonizaciones y santificaciones que fueron otorgadas al fanaticatólico pueblo mexicano en compensación por lo ocurrido. Y del lado del gobierno qué sucedió, si también hubo sacerdotes muertos cumpliendo su deber. La iglesia los ignoró, no hubo santos ni mártires porque estaban del lado contrario al movimiento cristero.
Las demás sectas derivadas del cristianismo que pululan en el país de la Serpiente Emplumada, han quitado una parte importante del pastel a la voraz “Universal”, sin embargo, de igual o peor manera, son instituciones esclavizantes de conciencias que permiten e incitan a caer de forma fácil dentro del fanatismo religioso. Es cierto también que son una opción, pero por lo que se ve, no son la mejor de las alternativas, siguen siendo fórmulas humanas para control de los propios humanos.

CULTURAS INDÍGENAS. Estas culturas que en otros tiempos llegaron a superar en algunas áreas a la cultura europea, hoy son ciudadanos del submundo, es decir, no son tomados en cuenta a excepción de la época de campañas políticas o por las religiones importadas, ávidas de feligreses y de conquista de nuevas tierras.
El indígena no es respetado como ciudadano del planeta, como miembro activo con personalidad, cultura y normas sociales propias de su estilo de vida; con otras tradiciones tan diferentes a las del hombre híbrido, a las del ladino.
Es incongruente el observar la publicidad que se da a México en el extranjero, llena de estatuas, pirámides, templos y logotipos indígenas, que entregan al turista la impresión de que en México, estamos muy orgullosos de nuestras culturas y de nuestros ciudadanos indígenas de ayer y de hoy, pero la verdad es otra y muy cruel: el indígena es un ser marginado, relegado, carente de servicios médicos, de educación, de oportunidades como ciudadano; no ha sido tomado en cuenta ni en serio por los gobiernos que han transitado a lo largo del México republicano, a lo ancho del México “democrático”.
El indígena no ha sido integrado con respeto a su forma de vida, no es ayudado por los diferentes gobiernos sino con las sobras del presupuesto; como ser inferior, como objeto de curiosidad. Por estas razones y otras más, Rigoberta Menchú, premio Nóbel de la paz y orgullosamente indígena, exteriorizó en una ocasión: “porqué dicen los blancos, nuestros indios, si no somos de ustedes, sólo cuando les conviene”. Con toda la razón que le asiste a la Menchú, yo confirmo que, el día que se dé un trato justo al nativo y las mismas oportunidades como ciudadano, estaremos haciendo lo correcto, superando la barrera del racismo
LA FIESTA BRAVA. Con relación a lo que aún se practica en nuestro país, y a mi juicio, sin importar la ardua defensa que puedan proyectar los taurófilos, las corridas de toros deberían de abolirse para siempre. Es lamentable que en México, perteneciente al Tratado de Libre Comercio, el llamado gigante de América Latina y casi miembro del Grupo de los 7, etc, etc, se permita tener actividades seudo deportivas o espectáculos que se llevaron a cabo en la Roma de los césares hace dos mil años. Por lo contrario, en otros países ya se ha superado esta etapa circense de dolor, sin embargo en México no.

Al igual que otras plagas infiltradas en suelo azteca desde hace quinientos años, aunque a decir verdad, la tauromaquia fue introducida en América en el siglo XIX, no se ha querido y, por consecuencia, no se ha podido erradicar esta costumbre, bella para los taurinos, execrable para el resto, pues permite el sacrificio premeditado de nobles animales, con el fin de dar un espectáculo, sin importar los litros de sangre que se puedan derramar en la arena, en nombre del entretenimiento, en el nombre de la estupidez humana.
Es cierto que la tauromaquia ya se practicaba en España desde la edad media, como culto dedicado al toro, y aún existen varios países latinos en donde este ritual sangriento es un gran espectáculo de la Fiesta Brava: como en Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Portugal y el sur de Francia, incluyendo a México. Sin embargo, la falta de conciencia personal, regional o colectiva, impide que se erradique este vicio inhumano, sin descontar el motivo comercial que los toros conllevan a los criadores de ganado, toreros y aficionados.

¿Sabrá el toro que la primera y única vez que saldrá al ruedo, será la última de su vida, porque un hombre vanidoso de su figura, de su traje de luces y de su gloria, “hecho a la imagen y semejanza de dios”, con toda premeditación, alevosía y ventaja; armado con una espada, le dará muerte en nombre del espectáculo, no sin antes ser castigado con lancetas hasta sangrar, para que libere su furia natural y dé óptimos resultados a la afición? ¿Tendrán las corridas de toros algo que ver en cuanto a su formula de causar dolor, con la nefasta Inquisición? Porque la Inquisición asesinaba en nombre de dios, en el nombre de la fe. El torero, el matador o asesino de toros, de igual manera se encomienda a dios, o a cualquiera de las tantas vírgenes para que lo bendigan en su asesinato y para que el noble animal no le vaya a dar una cogida. ¿No es esto incongruente, poco civilizado y lamentable que suceda aún sobre los pueblos llamados cultos del planeta y en particular en México, a estas alturas de la historia?
Somos conscientes de que la naturaleza indica que el animal mayor viva de la carne del menor, y que sea necesario el sacrificio de aves, cerdos y vacas para el alimento del ser humano, sin embargo, lo que se reprueba es la forma cruel de ejecución.

Lo que aquí externo no es con el afán de ser pesimista o negativo con respecto de México al Desnudo, sino que, son realidades que se viven a diario, amén de otras tantas que sería demasiado extenso mencionar en este ensayo.
Al fin de cuentas, así es el México del siglo XXI, pletórico de contrastes, bellos paisajes, gente de todo tipo, riqueza abundante mezclada con la pobreza extrema, sin perder la dualidad que caracteriza al ser humano, pues al lado del buen vecino puede vivir el feroz secuestrador. El delito puede ir acompañado de la sonrisa, y sin embargo, la señora del puesto de tacos no deja nunca de alimentar al hambriento traiga o no dinero. Los ladrones comunes, los gandallas y algunos bandidos con placa, continúan robando y extorsionando a nuestros hermanos de Centro América, que también intentan llegar al País sin Nombre a realizar su sueño americano y que por desgracia, en su paso por este México al desnudo, la violencia los retorna a la cruda realidad.

Amaneceres espectaculares al desnudo; mexicanos altruistas y nobles que desnudan su alma al entregar su amistad. Narcos y maleantes igualmente desnudos, carentes de escrúpulos, de amor y de sentido común, quienes delinquen únicamente en favor de su dios personal: el dinero.
Monumentos, estelas y pirámides de nuestros ancestros, mostrándonos al desnudo su vasto conocimiento, así es el país de la Serpiente Emplumada, así de bello y contradictorio es México en sus extrañas, México al desnudo.



José Santana Prado >>
 
 
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NARCOMODA. Ha tenido un desarrollo preponderante dentro de este vasto cuerno de la abundancia, y ha alcanzado a la parte más vulnerable de la sociedad, la niñez. Los narcocorridos que incitan al populacho a seguir por la senda de Camelia la Tejana o cualquier otro ampón de moda.
 
HAMBRE Y SED DE JUSTICIA. Pueblo mexicano, nacido con una enorme capacidad para aguantar hambre e injusticia, por más que se le oprime es capaz de morirse en la raya y poco protesta, muchos dicen que porque diosito así lo quiere. Y te pisa el vecino (incluyendo el vecino del norte) y te suben los impuestos, la “iglesia universal” te obliga con diezmos que ningún dios o santo se gastará en los cielos, derrochando tu dinero en limosnas, en cohetes para el santito, en mandas y peregrinaciones que sólo hinchan las talegas de las parásitas castas sacerdotales.

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