Suecia - Estocolmo


Desde México
JUÁREZ, EL HOMBRE

Por: José Santana Prado
México/estocolmo



Comenzaré exteriorizando que en nuestro bello cuerpo patrio, existen seres extraordinarios que a través de las hojas del tiempo, éstos se han ido transformando en héroes, debido a su valiosa entrega y cooperación hacia las cosas nobles que el país tiene a su cargo y guarda con celo en lo profundo de sus entrañas.
El luchar con denuedo para mejorar a la patria en sus múltiples y desiguales formas, no es cosa sencilla, se requiere de valor, entrega y determinación; es pelear por la madre que nos implora a veces, con desesperación, una ayuda sin tardanza, una entrega sin límites para subsanar su dolor.
La patria, la madre, ha dado a luz hijos dignos en sus diferentes partos y épocas que la han enorgullecido, y que la incitan a proclamar hacia los cuatro puntos cardinales, hacia las otras madres y naciones, la satisfacción de sentirse bien amada por sus vástagos guerreros.
Hoy, en este día tan significativo para nuestra madre patria, deseo hacer hincapié y mención acerca de uno de sus hijos más notables que ha procreado esta floreciente nación: Benito Pablo Juárez García, pastor, abogado y presidente; ser extraordinario emergido de la tierra nativa oaxaqueña, parido por una madre zapoteca en un día como hoy, a doscientos años de distancia.
Benito Pablo, ese férreo niño tan vituperado por sus detractores a través de la historia, hoy, 21 de marzo de 2006, cumple doscientos años de vivir entre nosotros, y nos ha enseñado el fulgor y la nobleza de un espíritu superior; indomable, jamás inclinado a la pronta rendición, dispuesto a la lucha sin importar la estatura del enemigo, con la única opción del triunfo por amor a la madre, por amor a la patria. Sí, hablo del Benito Juárez que una vez fue sacado de la casa de gobierno y sustituido por otro personaje más ad- hoc por el hombre del ahora malogrado cambio.
Deseo hablar de aquel Benito Pablo, espada cortante y cercenadora de ideas y mentes retrógradas que, aún hoy en día, intentan desacreditar los méritos y sacrificios que junto a él y los hombres de la pléyade reformista, conquistaron para el bien y el progreso de la nación.
En este soleado (airoso, nublado lluvioso, etc.) día quiero hacer patente ante vosotros, ciudadanos guzmanenses, el honor que me ha sido conferido al dedicar, aunque en un somero aspecto, estas sencillas palabras hacia aquel patricio que naciera para dar imagen con las Leyes de Reforma a esta pujante república.
El pueblo de México que tiene conciencia liberal, ha decidido, aunque no importando sus detractores, celebrar en el ámbito nacional y de igual forma en lo particular, el bicentenario del Águila Zapoteca libertadora, que logró imponerse a sus adversarios venciendo las múltiples vicisitudes, hasta llevar a lugar seguro a nuestra caótica nación del siglo XIX.
Benito Pablo, el hombre, el genio, el gobernante, vive hoy entre nosotros pues la esencia de sus valores imperecederos penetran nuestro suelo, especialmente en este día en el que la fragancia de las flores y el murmullo de las avecillas cantoras, indican el inicio de la esperada primavera.
Juárez, el indio, y con todo respeto lo menciono, legó con sus acciones determinantes a nuestra naciente república, una de las óptimas formas de impartir justicia, dando a cada cual lo suyo.
“...y el Águila Real Zapoteca se elevó hasta tocar la cima del mundo, mostrando al orgulloso hombre blanco así como al marqués y al rico, sin olvidar al clero oportunista de todos los tiempos, que la sangre altiva de América morena también produce hijos gloriosos, como lo has sido tú, Benito, presidente Juárez de México.”
“¿Quién creyó en la capacidad del indio? Los muchos que te siguieron y que hoy aún lo hacen, pues están de tu lado, mas en el fondo de todo, creíste en ti por sobre todas las cosas, demostrando con tus acciones y las consecuencias de las mismas, la calidad diamantina nacida en la humilde cuna que trascendió los umbrales de lo ya establecido en el México de ayer, del hoy y de siempre.”


 

Contacto: redaccion@estocolmo.se
© Copyright Estocolmo.se 2003, - Editor Responsable: ADFLA-DIG
Las opiniones contenidas en este sitio son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.
Webbmaster