Suecia - Estocolmo


Estocolmo
GAVIOTA PERDIDA


Por Marianela Puebla

Nací en la loma de un cerro embelesado de mar,
donde se precipita el día reptando interminables
escaleras para besar la playa.
Nací en mi puerto pintoresco, entre ascensores
y casas toreando al océano.

Mi oído se acostumbró al lamento melancólico
del faro Punta de Ángel anunciando peligro
en noches de nieblas y tormentas.
Mis sueños cruzaron los océanos en las cubiertas
de infinidades de barcos, fui su guía, la gaviota
que anidó en sus proas, la brisa que acarició sus banderas.
Me sentí desde pequeña dueña de mi puerto,
lo contemplaba cada mañana y cada atardecer
y se me adentró por los ojos, la piel.

Contaba los barcos como quien cuenta mariposas,
y me entristecía cuando faltaba uno
que había zarpado sin mi presencia.
El puerto y el mar mis compañeros de toda la vida,
que aún forman parte de mi presente,
de mi futuro.

Soy una naufraga que navega otros mares a la deriva
sin encontrar el faro que guié mis pasos,
sintiendo su llamado desde lejos.
Y dibujo los cerros floridos de Valparaíso
en cada gota de agua que moja mis labios.

Puerto y océano juntos por la eternidad,
y yo, gaviota perdida,
en otra tierra
sin hallar el camino del retorno.



ACECHO
Por Marianela Puebla

La noche cae.
Por la solitaria calle
el ruido se esconde,
las sombras se estremecen
y el suspiro sale
casi desvanecido.
Ojos siniestros centellean
escudriñándolo todo.
La acera tirita
al paso violento
de las botas.
Nadie respira.
El gato paralizado
atisba desde el tejado.
Las botas avanzan
y dejan un reguero
de sangre en su camino,
desolación.
El silencio se tapa
la boca,
la noche lo cubre
con alas piadosas.

+ Poesia
Marianela Puebla
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Allanamiento
Los invisibles
Sobre la marcha
   
Gaviota perdida
Acecho

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