Temprano por la mañana del día
acordado para la entrevista, me llama
Tito Beltrán, para decirme que
tiene que acompañar a su señora,
Jenny, a dar la prueba para obtener la
licencia de conducir, por lo cual nos
encontraremos una hora mas tarde. Así
es como faltando un cuarto para la una,
termino de imprimir las preguntas en la
Biblioteca de Gotemburgo, y salgo corriendo
en busca de un taxi, para no llegar tarde
al encuentro.
El taxi sube lentamente por la estrecha
calle flanqueada de villas, en la zona
fashion de Gotemburgo, en pleno centro
de la ciudad.
Al bajarme, Beltrán me está
esperando a la entrada del caminito que
lleva a su casa, en el antejardín,
y me saluda con un apretón de manos
y una sonrisa leve. Está elegantemente
vestido, con traje y corbata, y abrigo
largo de color negro. Mas tarde me contó
riendo que esa corbata se la había
regalado Donatella Versace, junto a un
beso.
La lluvia está a punto de dejarse
caer en el puerto de Gotemburgo, al sur
de Suecia, y corre un viento frío,
por lo que entramos rápidamente
a su casa, donde Jenny, su señora,
me ofrece una taza de té junto
a un exquisito tiramisu, preparado por
ella.
La pareja almuerza en un par de minutos,
y yo me tomo mi te y me como el postre
a la carrera. A pesar de lo difícil
de la prueba que va a dar, Jenny no da
muestras de nerviosidad. Los neonazis
que atacan a Tito Beltrán se quejan
de que este “cabeza negra” esté
casado con una sueca, ignorando que la
madre de Jenny es polaca, y su padre finlandés.
Luego viene un apresurado viaje en el
moderno jeep de la pareja. Después
de darle un beso y desearle buena suerte,
el tenor deja a su señora en la
puerta de la Oficina del Servicio Nacional
de Carreteras, y le recuerda que lo mantenga
al tanto de cómo le va. Seguidamente
nos dirigimos a un café en las
cercanías, para hacer la entrevista.
El personal de servicio nos atiende amablemente.
Nos instalamos en una mesa y pongo la
grabadora en “record”.
¿Cuándo llegaste
a Suecia y a que ciudad?
- El 26 de febrero de 1986 llegué
a Malmö, donde me quedé unas
semanas, casi un mes. Luego me vine a
Gotemburgo y acá me quedé.
¿Qué te pareció
Suecia?
- Uno llega acá como un bebé,
sin los idiomas correspondientes. Yo hablaba
muy poco el inglés, me defendía
con lo que estudié en el Instituto
Don Bosco, en Pta. Arenas, y lo que me
enseñó mi hermana, que habla
muy bien el idioma. Estudié sueco
e inglés, en la universidad de
Gotemburgo.
¿Y luego te fuiste a
Kungsbacka?
- Si, Kungsbacka en una ciudad tan pequeña,
donde todos se conocen y todos saben donde
vives y lo que haces y cuando lo haces
y como lo haces (risas). O sea, es una
ciudad peligrosa. Allí tuve encontrones
con los racistas. (Me cuenta de la ocasión
en que se peleó con la policía
sueca, terminando con tres costillas rotas).
¿Cómo comenzaste
tu carrera artística?
- Yo comencé mi carrera artística
en Punta Arenas. Ganaba todos los concursos
de las escuelas. Eran cuatro Institutos
importantes en Punta Arenas, y hacían
concursos. Los Festivales Salecianos los
gané todos, después ya no
me dejaban participar. Luego gané
los festivales vecinales, y otros. De
ahí me fui, a los 18 años,
a Santiago, a probar suerte, y me iban
a dar la oportunidad de participar en
la televisión (se interrumpe contando
que “El Pollo” Fuentes lo ayudó
mucho, recuerda que tiene que llamarlo).
Pero, al mismo tiempo, estaba pidiendo
un permiso para poder viajar a Suecia
a estudiar (canto), con una profesora
llamada Ruth Ziegler. Ella escribió
una carta a la embajada, y me dieron seis
meses de permiso para poder quedarme en
Suecia. Esta profesora tenía como
setenta años en esa época,
me escuchó una vez cantar Granada
y se quedó con la boca abierta.
Me dijo que yo era un tenor natural, que
es algo muy difícil de encontrar,
que hay algo así de uno en un millón.
¿Esa fue la primera vez
que supiste que eras tenor?
- Si, a los veinte años. Fue en
mayo.
¿Que sentiste al saberlo?
- No tenía la menor idea de eso.
Claramente no sabía de música
clásica. Mi abuelo fue tenor en
el coro del Teatro Municipal, en Santiago,
pero yo me encontré con él
cuando él tenía 82 años,
y ya había hecho su carrera. También
fue solista en el Teatro Municipal, pero
yo nunca tuve mucho contacto con él,
solo cuando ya era viejito, antes de morir.
Yo tenía 14 años cuando
lo escuché cantar y después
de esa vez, nunca más lo vi, porque
falleció mi viejito.
Entonces, fue de él que
heredaste tu talento.
- Sí, aunque se saltó toda
una generación. Y yo decidí
hacer una carrera internacional, y llegué
a Suecia, a la casa de un tío.
¿Que te mandó
a buscar?
- No, no, no (me contesta con énfasis).
Eso es lo más importante de contar.
Yo no obtuve ninguna beca, ni de Chile,
ni de Suecia. Nunca existió.
¿Lo solicitaste?
- Si. Pero nunca se me dio nada. Y ¿quién
te va a dar? (dice con ironía).
Bueno, la beca fue familiar, de mi hermana,
mi mamá y mi papá. Llegué
acá, mi tío me acogió,
me tuvo unos dos meses, y después
me dijo: “Ahora, a arreglárselas
solito”. Me fui a un departamento un “etta”
(de un solo ambiente) que era de unos
14 metros cuadrados. Era una de las piezas
de estudiantes de la universidad de Chalmers,
en Gotemburgo. Costaba mil coronas al
mes. En ese tiempo eran cien dólares,
yo tenía ahorrado algo así
de tres mil dólares, y me las tenía
que arreglar con eso. Después pasaron
tres – cuatro meses ¡y yo no había
alcanzado a hacer casi nada! Entonces
pedí al estado sueco poder quedarme,
y me dejaron quedarme como inmigrante.
Me preguntaron si era político,
si venia a pedir asilo político
y todo eso, y yo no podía pedir
asilo, porque nunca he sido político,
nunca fui golpeado en Chile por los militares,
entonces, como iba a venir acá
a pedir asilo político, ¿mintiendo?
No podía. Entonces, lo que dice
en el papel, cuando me entregaron el permiso
de estadía, es: “El permiso a Tito
Beltrán es un permiso de inmigrante”,
o sea, que puedes trabajar y quedarte.
Esto porque yo ya me había presentado
antes a cantar. El 4 de octubre yo canté
en la televisión, en un programa
de Kjell Lönnå, en una gala
a beneficio de los refugiados. En esa
gala estaba la princesa Cristina, la hermana
del rey, y ella me dijo: “Si quieres quedarte,
yo te doy una mano”. Pasaron tres meses,
y ya tenia mi permiso. ¿Por que?
Porque vieron que yo podía darle
algo a este país.
Y después, ¿como
comenzó este cuento de hadas, de
tu carrera?
- Este cuento de hadas comenzó
el 4 de octubre del 86, en esa Gala organizada
por La Cruz Roja Internacional y la princesa
Cristina, para ayudar a los refugiados
del mundo.
¿Y que pasó después?
- De ahí, grabé un compacto.
En diciembre ya estaba listo el disco
para la venta, y se hizo todo un sistema
de promoción con mi nombre para
la televisión, un concierto de
Navidad, en vivo, en la Catedral de Skara.
De ahí empezaron las giras. Me
llegaron contratos de todas partes, presentaciones,
conciertos. Estábamos en el 87,
y ya tenía un nombre, una carrera
como artista de conciertos, todo fue muy
rápido. Yo siempre he tenido esa
personalidad de que quiero hacer esto
ahora. Quiero que salga todo rápido.
Me he dado cuenta, bueno, y
ya después se te abrieron las puertas
de la fama.
- Si, bueno, el 88 comencé a cantar
afuera por primera vez, en Islandia. Estuve
unos meses trabajando, cantando unas operas
y después empecé a hacer
audiciones en Italia, en España,
en Inglaterra, y de un día para
otro, estaba cantando en el Covent Garden
de Londres.
¿Qué capacidad
tiene el Covent Garden?
- Dos mil y tantas personas, 2400 – 2800
personas. Es una de las casas de operas
mas codiciadas por los cantantes líricos
de todo el mundo, y yo he interpretado
roles principales allí.
¿Qué sentiste
al estar allí en esa escena tan
importante?
- Yo estaba solo. Me acuerdo que invité
a un embajador (trata de recordar). Pedí
las entradas, llamé al embajador,
y, te lo digo como un buen chileno: se
cagó en la historia. No era interesante.
No le gustaba la opera, o no se interesó,
no sé, no sé que diablos
pasó, pero, no fue.
¿Que embajador?
- El embajador chileno, en Londres, en
ese tiempo…¡y no fué! Esto
fue el 94 (me dice, haciendo memoria).
Bueno, este embajador no me devolvió
la llamada, no se preocuparon ni siquiera
porque era el primer tenor chileno que
cantaba en el Covent Garden. Estaba la
Reina Isabel, el Príncipe Carlos,
Lady Diana, bueno, y muchos Ministros
Internacionales, otros embajadores, pero
el nuestro no. (Se ríe, pero con
un dejo de amargura). ¿Sabes lo
que hice con las entradas? ¿Sabes
cuanto costaba cada entrada? Algo de 35
000 coronas cada una.
¿Treinta y cinco mil coronas
(¡!)?
- Si. ¿Sabes que hice? Había
gente afuera del Covent Garden esperando
comprar alguna entrada libre. Entonces
vi a una señora esperando, ansiosa,
quería ver la opera con Tito Beltrán,
yo pasé y… ¡escuché
mi nombre!, me doy vuelta y le digo: “¿Viene
a ver la opera?”. ¡Oh, quedó
así! ¿sabes? Se me ponen
todavía los pelos de punta cuando
me acuerdo de la expresión que
tuvo esa señora, que me adora.
Me dijo que estaba esperando a ver si
quedaba alguna entrada en la galería.
¿Cuántos son? Le pregunté,
y me dijo: “Somos dos, yo y mi amiga”.
Entonces saco las entradas, y le digo:
“Señora, estas entradas eran para
un Embajador, pero no quiso venir, ¿las
quieren?” Y las dos se me tiraron encima,
abrazándome. En eso llega un montón
de gente: “Tito Beltrán!” decían,
como cincuenta personas alrededor mío,
pidiéndome autógrafos, y
todo eso ¡antes de cantar! Fue un
éxito, una Boheme de maravilla.
Ahí comenzó mi carrera.
Bueno, pero los ingleses ya
te conocían.
- Sí, me conocieron por la representación
que yo hice, para Chile, en 1993, en el
Concurso Internacional Cardiff Singer
of the World, donde salí finalista,
ocupando el segundo lugar, representando
a Chile. Además gané el
premio al artista más popular del
concurso.
¿Cual fue tu repertorio
entonces?
- Eran diferentes arias, de Boheme, Travista,
Lucia di Lammermoor, Lé Elixir
d´AMore, y ¡se mostró
en todo el mundo! Fue un sueño,
me llamaron de todas partes, después
del Cardiff me fui a cantar a Viena, luego
vino La Scala de Milano, Tolouse, y San
Francisco Opera House, Detroit, cuando
hicimos la gala con Pavarotti.
¿Cuando cantaste por
primera vez con Pavaroti?
- Creo que fue en 1996. En Detroit, en
The New Opera House, que inauguramos nosotros,
con La Boheme. De ahí he estado
en Sudáfrica, haciendo conciertos,
en Spier Festival, hicimos un concierto
para darles agua limpia a los niños,
en la Ciudad del Cabo, con Nelson Mandela.
Y, de ahí he recorrido todo el
mundo. He estado en Suecia máximo
dos meses por año.
¿Pero se dice que cuando
recién llegaste dijiste que querías
ser sueco, es verdad?
- Que quería ser sueco, ¿en
que sentido?
Que querías ser sueco.
- No. Que quería nacionalizarme
sueco. Yo nunca dije que quería
ser sueco, ese es un error muy, muy grave,
porque verdaderamente yo siempre he sido
reconocido en todo el mundo como el tenor
chileno Tito Beltrán. Y acá,
siempre me ha molestado cuando escriben
“el sueco Tito Beltrán”. Pero yo
soy chileno, mira (me muestra su pelo
y sus ojos). ¿Quien me va a cambiar?
Es ridículo solo de pensarlo. Yo
nunca, nunca, he tenido vergüenza
de ser chileno.
¿Y lo que dijiste a Las
Últimas Noticias, de que ibas a
quemar tu pasaporte?
- Eso que dije a Las Ultimas Noticias,
y a la radio, fue cuando me culparon de
todo esto. Uno se siente tan.. (piensa,
buscando la palabra) impotente, en el
sentido de que no puedes hacer nada. El
hecho de que un país se preste
para jugar con la vida de una persona,
como lo han hecho conmigo, me da vergüenza,
y por eso reaccioné de esa manera.
Dije que iba a quemar este pasaporte.
¡Está mal decirlo!, Pero,
es una reacción natural en alguien
que se encuentra en una situación
así.
Entiendo. Cambiando el tema,
¿ganaste también un Grammy?
- Si, cuando grabamos La Dolores ganamos
el Grammy Latino Internacional de Música
Clásica, con Plácido Domingo,
creo que fue en 1999, o 2000, yo estaba
de vacaciones, y me llamaron de los EEUU,
para que fuera a buscar el premio. Yo
dije si, pero, que reciba el premio Plácido
y que dé las gracias en mi nombre,
porque yo estoy de vacaciones con mis
niños. Estaba en Grecia.
¿Cual es el próximo
paso en tu carrera, después del
Grammy?
- El Grammy no es lo más importante
en mi vida. Lo más importante ha
sido el nacimiento de mis hijos. He estado
con la Reina Isabel, comiendo frente a
frente, conversando con ella. He estado
con presidentes, conversando con ellos.
Le dije a Margaret Thatcher que mejor
que se levante de la silla donde estaba
sentada frente a mí, porque me
faltó el respeto.
¿Como te faltó
el respeto?
- Porque me comenzó a hablar de
su querido amigo Augusto Pinochet Ugarte.
Yo le dije: “Señora: Ud. no ha
vivido nunca en Chile. Ud. nunca fue violada
ni torturada, así es que mejor
no hablemos de esto”.
¿Cuando fue eso?
- En una gala, hace muchos años,
en Inglaterra. Mira, yo siempre he visto
a las personas no por lo que tienen, ni
por sus cargos. Para mi un ser humano
es un ser humano. Y eso, en Chile, a mi
me ha puesto en otro nivel, no como el
tenor internacional Tito Beltrán,
que ha representado a Chile en todo el
mundo; sino que como un ser humano mas.
Pero, ante el que dirán, y ante
la gente fina, como la llaman, yo soy
uno más del pueblo, ¡y eso
es lo que yo quiero ser! Siempre he sido
Tito Beltrán, y nadie más.
No he jugado ningún rol de Pepe
Pato (persona de la alta sociedad), como
dicen en Chile, y eso me ha quitado un
poco el reconocimiento de Chile para con
mi persona, porque dicen: “El no es, no
ha llegado a la altura de nosotros”, o
sea de “la gente fina”. Porque yo digo
lo que pienso. En Chile nunca he sido
reconocido como el artista que soy.
Pero yo les he preguntado a
los chilenos de acá, de Gotemburgo,
acerca de ti, y me han dicho que eres
un creído, un petulante.
- ¿Un petulante? , ¡Pero
si ni me conocen!
Entonces, ¿Por qué
tienes esta fama?
- ¿Sabes por qué? Porque
yo, cuando comencé a ganar dinero,
me compré un Ferrari. Luego me
compré un Mercedes descapotable.
Tenía una mansión en Kungsbacka,
y ahora acá me compré una
casa en pleno centro de Gotemburgo. Entonces
yo siempre he sido un petulante para ellos,
¡pero no me conocen!
Y ¿te han solicitado
tu participación para alguna actividad
o algo?
- Nunca me han llamado. ¿Tú
crees que una radio chilena me ha llamado
a mí, para hacerme una entrevista?
¡Nunca! acá en Suecia, ¡y
hay radios chilenas!
¿Y ahora has sentido el
apoyo de Chile o de los chilenos?
- Mira, me siento desilusionado de la
política chilena que, después
de todos estos años en que yo he
representado a mi país, me ha dado
la espalda. Después de que yo representé
a mi país en todas partes, siendo
reconocido como “el gran tenor chileno”.
Ahora, ningún político quiere
manchar su nombre conmigo, ¡se desaparecieron
todos! Hasta los amigos que yo tenía
en la política. Ninguno me ha llamado.
¡Ninguno! El que si se portó
muy bien conmigo fue el cónsul
de Gotemburgo, quien me fue a visitar
a la cárcel, incluso cuando estaba
completamente incomunicado.
Entiendo, pero bueno, siguiendo
con tu trayectoria artística, ¿cuando
has estado en la cumbre de tu carrera?
- Yo estaba en la cumbre. El año
pasado hice el debut de Tosca, el debut
de El Baile de las Máscaras, en
Alemania, en Frankfurt Opera House. Entonces
éramos tres - cuatro tenores en
el mundo, que estábamos cantando
este repertorio. Y ahora he perdido todos
esos contratos. Por esta basura. Va a
tomar tiempo el poder comenzar de nuevo.
Mucho tiempo.
¿Años?
- Mira, después de todos esto problemas
voy a tener que trabajar nuevamente unos
cinco años mas para poder comenzar
de nuevo, en el nivel que yo estaba. Lo
que tengo que hacer en cuanto yo pueda
demostrar mi inocencia, es decirle al
mundo que inocentemente un ser humano
ha sido acusado en base a mentiras. Esto
ha ocasionado un sufrimiento terrible
para mi y mi familia, primero que nada.
Una experiencia que no se la doy a nadie.
A ningún ser humano. Porque yo
también soy padre. Soy padre de
seis hijos.
Entiendo, ahora dime, ¿qué
es lo que más te enorgullece de
ti mismo?
- De que soy un padre ejemplo. Soy un
padre que siempre le he dado todo el cariño
y el amor a mis hijos. Mis hijos me adoran,
eso es lo más importante.
¿No te enorgullece tu
talento, tu voz?
- (Sonríe, con nostalgia) En estos
momentos me da lo mismo. A mi lo que me
interesa más que nada es la parte
humana, mis hijos, mi familia. He hecho
una carrera importante, sí, pero
no me siento mas persona por eso, siempre
he sido el mismo.
Tú has estado con muchos
personajes mundiales, ¿cual de
todos ellos te ha impresionado más
el conocer?
- Bueno, he conocido a La Reina Isabel,
a Plácido Domingo, a Luciano Pavarotti,
a Kiri Tekanawa (cantante lírica
australiana). Eh.., ¡es que todos!…,
Lady Diana, una mujer fantástica,
muy humilde, muy carismática.
¿La conociste personalmente?
- Estuvo sentada a cinco metros de mí,
al lado de Plácido Domingo, compartiendo
en una cena. Yo estaba con el Duque de
Gloucester y su esposa danesa, quien rompió
con todos los protocolos habidos y por
haber durante esa velada, fue muy entretenido.
Bueno, he vivido cosas preciosas, muy
bonitas, alrededor del mundo.
¿Y cual es la persona
que mas te ha impresionado, en tu vida?
- (Piensa) Mi mamá. Mi mamá,
por la fuerza que me ha dado. Ella se
lo jugó todo por mi, por darme
todo lo que yo necesitaba: “Sale, ¡sale
al mundo!” me dijo. Ella me dio la fuerza.
¡Nadie más! Ella siempre
pensó en lo mejor para nosotros.
Se nota que la quieres mucho,
¿Y dime una cosa, vas a la opera?
- No.
¿No? Que raro, ¿Por
qué no?
- Me aburre..
Ahh, que extraño…
- ¡Me aburre! (Se ríe). Pero,
de vez en cuando voy a ver algo interesante,
con artistas amigos y eso. La opera moderna
me aburre un poco, pero la opera tradicional,
cuando es interesante, voy a verla. Cuando
son buenos artistas, buenos actores, buenos
cantantes, voy y me entretengo. Pero a
mi me gusta más estar en escena.
También me gustan Madonna, Michael
Jackson, Jennifer Lopez, Shakira (risas)..
Entonces, cuando se trata de
música, ¿tú eliges
la música pop? ¡Que extraño!
- Si, ¿cierto? (se ríe a
carcajadas).
Pero ahora, de los cantantes
líricos, ¿a cual prefieres?
- Mira, Angela Giorgio, rumana. Ella tiene
una voz preciosa, y es una de las sopranos
más famosas del mundo, en estos
momentos tal vez la más grande.
Cantamos La Boheme juntos en el Covent
Garden, también en Tolouse. El
año antepasado cantamos para una
gala muy grande para toda Inglaterra y
Europa en directo, en televisión,
con pantalla gigante en las calles, fue
algo precioso. También grabamos
una película juntos, de Romeo y
Julieta, con su marido, Roberto Alagna,
un DVD.
¿Y cual ha sido la reacción
del mundo operístico, respecto
a lo sucedido?
- Desde todas partes me han llamado preguntando
que pasa. Yo les he explicado claramente:
toda persona que es acusada, no significa
que sea culpable. Eso lo tienen que tener
claro. Toda persona acusada, tiene que
demostrar su inocencia. En estos momentos
los periódicos dicen: “Fue culpado”.
Pero, en una primera instancia. Lo que
no comprenden mucho en Chile es que acá
hay un Tribunal de Primera Instancia,
el cual tiene un jurado compuesto por
un juez y tres políticos. Acá
la segunda instancia es la importante,
porque en ésta el jurado tiene
tres jueces, tres abogados, no políticos
ignorantes o apitutados. El mío
fue un juicio político. El ex Ministro
de Justicia, apoyando su propia idea de
política contra delitos sexuales,
y haciendo abuso de poder, ha jugado un
rol doble. Esto ha perjudicado mi carrera,
obvio. Me han llamado de todas partes,
de Viena, del Covent Garden, del Metropolitan,
de La Scala, preguntando: “Señor
Beltrán, ¿que es lo que
sucede?”. Ahora justamente te puedo mostrar
una carta de la Opera de Estocolmo, que
mi abogado tiene que tomar, porque si
yo en el verano salgo libre de esto, les
puedo hacer juicio, por haberme quitado
un contrato que ya tengo acordado.
¿Y lo vas a hacer?
- Si salgo libre, si. Cada una de las
personas, hasta los que han hecho malas
traducciones para Chile. Mi señora
tiene los nombres, ella es abogada, y
sabe.
Y los artistas acá en
Suecia, ¿como han reaccionado?
- Es que no saben a que atenerse, con
todo lo que ha salido en los periódicos.
En primera instancia, he tenido una respuesta
negativa, entonces todos dicen, “¿Será
culpable?”. Yo también me lo preguntaría.
Absolutamente. Pero la gente que me conoce
profundamente te lo puede explicar. Ellos
saben como soy yo, y tienen plena confianza
en mí. Además ahora tú
te habrás dado cuenta del cambio
que ha habido. Ahora los mismos suecos
dicen que esto es ridículo. Y en
el “Hovrätten” (Tribunal de Segunda
Instancia) vamos a ver cual es la verdad,
que es lo que sucede, pero yo no me voy
a quedar callado, yo lo de la parte política
lo voy a cantar acá y en el sistema
europeo, por violación a los derechos
humanos. Y esto tengo que pagarlo yo,
el sistema no te ayuda con esto. Te digo,
lo que yo he pagado es inhumano, son millones.
Así, con impuestos y todo.
¿Y que ha pasado con
las presentaciones que tenías acordadas,
has tenido que suspender?
- Todo. Pero ahora en abril y en mayo
voy a actuar en Napoli. Me dijeron: “No
señor Beltrán, a Ud, lo
conocemos, Ud viene a cantar su papel
y basta”. A mi me adoran allá.
Luego, el 5 de marzo, me voy a Odessa,
en Ucrania, a un concierto en la casa
de opera. Allí tuve un éxito
total la ultima vez que fui. Estaba el
Presidente de Ucrania, el público
se puso de pie aplaudiendo y gritando,
no me dejaban salir de la escena.
¿Cual ha sido la mayor
cantidad de público para el que
has actuado?
- Ciento cincuenta mil personas, en Kuala
Lumpur, para el Año Nuevo del nuevo
milenio. Después, el segundo mas
grande, hice el Réquiem de Verdi,
en el estadio de Paris, para unas 80 000
personas.
¿Qué se siente
al estar delante de tantos miles de personas?
- Es fantástico. Uno no ve a las
personas así directamente, se pone
mas nervioso cuando va a cantar para diez
personas, que para 150 000.
¿Cómo ves tú
que han reaccionado los medios frente
a tu caso?
- Muchos medios lo encuentran ridículo,
dicen: “Como pueden seguir un juicio sin
tener ni siquiera una prueba forense.
Abrir un juicio con “lo que yo escuché
que dijeron”. El problema mas grave para
un hombre al vivir acá en este
país, es que si tu estás
en una habitación con una mujer,
y ella sale corriendo y diciendo “me violo!”,
te meten detenido automáticamente.
Y ella tiene la razón, porque el
hombre no tiene ningún derecho
en estos momentos.
¿Entonces como se justifica
el hecho de que de unas cuatro mil demandas
por abuso sexual, de ellas solamente van
a juicio unas doscientas?
- Justamente, ¿Por qué subieron
este caso a la corte? Porque mi nombre
es Tito Beltrán, y quieren estipular
un ejemplo, para que se den cuenta de
que el gobierno sueco tiene un sistema
que funciona…
(En esos momentos suena el celular, y
su señora Jenny le comunica que
aprobó la prueba y ya tiene su
licencia para conducir, a lo que el tenor
reacciona con un: ¡ Yippiiii!, sin
importarle las miradas de asombro de los
vecinos de mesa, y nuevamente tenemos
que salir corriendo. Está feliz
y orgulloso de su señora, y me
cuenta que él le enseñó
a manejar. )