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La vida del tenor Tito Beltrán ha tomado un vuelco inesperado
Por Marisol Aliaga
Agosto 2008
Encontrándose en la cúspide de su meteórica carrera, la vida del tenor chileno Tito Beltrán ha tomado un vuelco tan inesperado como indeseado. Luego de haber actuado en las escenas mas prestigiosas de la opera mundial, ha debido enfrentar graves cargos en su contra en tribunales suecos. Un sorprendente fallo de la corte de Ystad, al sur de Suecia, lo declaró culpable del delito de violación, a pesar de no haberse presentado pruebas forenses y de que han pasado casi nueve años de haber ocurrido los supuestos hechos. Sin embargo, y a pesar de todos los problemas, el cantante lírico mantiene la calma y confía en que el veredicto del Jurado de Segunda Instancia será a su favor. Mientras tanto, disfruta de la compañía de su familia y recupera energías, antes de enfrentar, una vez más, la justicia sueca.
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Esta entrevista fue realizada hace unos meses atrás, pero, por distintas razones no había sido publicada. En la actualidad Tito Beltrán se encuentra fuera de Suecia, en planes de trabajo y de descanso. En septiembre va a tener lugar la segunda parte de este juicio que ha tenido amplia cobertura mediática en los medios suecos. Estocolmo.se seguirá informando al respecto.

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Si no fuera porque la revista Que Pasa - suplemento del diario chileno La Tercera - me pidió hacer un research “in situ” acerca del tenor chileno Tito Beltrán, esta entrevista nunca habría visto la luz del día. Desde que comenzara el juicio en contra del cantante lírico he estado cubriendo la noticia para Estocolmo.se. Sin embargo, no había barajado la idea de una entrevista con el tenor, hasta que La Tercera me pidió este research.
Viajé a Gotemburgo, donde reside Tito Beltrán, y mi encuentro con él fue muy distinto al que me había esperado. Atrás quedó el tipo engreído, el “divo”. Chilenos avecindados en Gotemburgo me habían dicho, a mi llegada: “No sigas indagando, que no vas a encontrar nada bueno”, aduciendo a que nada había en el sentido anecdótico y humano que rescatar del artista. Sin embargo, yo no andaba buscando “el lado bueno de Tito Beltrán”, quería tan solo encontrarme con la persona.
“Pero si no me conocen!”, me dijo, riéndose, cuando le conté los comentarios que había escuchado acerca de él.
Creo que tiene razón.
A continuación la entrevista con el tenor chileno Tito Beltrán, en exclusiva, para Estocolmo.se.

En Gotemburgo

Foto Marisol Aliaga
Tito Beltrán en Gotenburgo Foto: Marisol Aliaga

Temprano por la mañana del día acordado para la entrevista, me llama Tito Beltrán, para decirme que tiene que acompañar a su señora, Jenny, a dar la prueba para obtener la licencia de conducir, por lo cual nos encontraremos una hora mas tarde. Así es como faltando un cuarto para la una, termino de imprimir las preguntas en la Biblioteca de Gotemburgo, y salgo corriendo en busca de un taxi, para no llegar tarde al encuentro.
El taxi sube lentamente por la estrecha calle flanqueada de villas, en la zona fashion de Gotemburgo, en pleno centro de la ciudad.
Al bajarme, Beltrán me está esperando a la entrada del caminito que lleva a su casa, en el antejardín, y me saluda con un apretón de manos y una sonrisa leve. Está elegantemente vestido, con traje y corbata, y abrigo largo de color negro. Mas tarde me contó riendo que esa corbata se la había regalado Donatella Versace, junto a un beso.
La lluvia está a punto de dejarse caer en el puerto de Gotemburgo, al sur de Suecia, y corre un viento frío, por lo que entramos rápidamente a su casa, donde Jenny, su señora, me ofrece una taza de té junto a un exquisito tiramisu, preparado por ella.
La pareja almuerza en un par de minutos, y yo me tomo mi te y me como el postre a la carrera. A pesar de lo difícil de la prueba que va a dar, Jenny no da muestras de nerviosidad. Los neonazis que atacan a Tito Beltrán se quejan de que este “cabeza negra” esté casado con una sueca, ignorando que la madre de Jenny es polaca, y su padre finlandés.
Luego viene un apresurado viaje en el moderno jeep de la pareja. Después de darle un beso y desearle buena suerte, el tenor deja a su señora en la puerta de la Oficina del Servicio Nacional de Carreteras, y le recuerda que lo mantenga al tanto de cómo le va. Seguidamente nos dirigimos a un café en las cercanías, para hacer la entrevista. El personal de servicio nos atiende amablemente. Nos instalamos en una mesa y pongo la grabadora en “record”.

¿Cuándo llegaste a Suecia y a que ciudad?
- El 26 de febrero de 1986 llegué a Malmö, donde me quedé unas semanas, casi un mes. Luego me vine a Gotemburgo y acá me quedé.

¿Qué te pareció Suecia?
- Uno llega acá como un bebé, sin los idiomas correspondientes. Yo hablaba muy poco el inglés, me defendía con lo que estudié en el Instituto Don Bosco, en Pta. Arenas, y lo que me enseñó mi hermana, que habla muy bien el idioma. Estudié sueco e inglés, en la universidad de Gotemburgo.

¿Y luego te fuiste a Kungsbacka?
- Si, Kungsbacka en una ciudad tan pequeña, donde todos se conocen y todos saben donde vives y lo que haces y cuando lo haces y como lo haces (risas). O sea, es una ciudad peligrosa. Allí tuve encontrones con los racistas. (Me cuenta de la ocasión en que se peleó con la policía sueca, terminando con tres costillas rotas).

¿Cómo comenzaste tu carrera artística?
- Yo comencé mi carrera artística en Punta Arenas. Ganaba todos los concursos de las escuelas. Eran cuatro Institutos importantes en Punta Arenas, y hacían concursos. Los Festivales Salecianos los gané todos, después ya no me dejaban participar. Luego gané los festivales vecinales, y otros. De ahí me fui, a los 18 años, a Santiago, a probar suerte, y me iban a dar la oportunidad de participar en la televisión (se interrumpe contando que “El Pollo” Fuentes lo ayudó mucho, recuerda que tiene que llamarlo). Pero, al mismo tiempo, estaba pidiendo un permiso para poder viajar a Suecia a estudiar (canto), con una profesora llamada Ruth Ziegler. Ella escribió una carta a la embajada, y me dieron seis meses de permiso para poder quedarme en Suecia. Esta profesora tenía como setenta años en esa época, me escuchó una vez cantar Granada y se quedó con la boca abierta. Me dijo que yo era un tenor natural, que es algo muy difícil de encontrar, que hay algo así de uno en un millón.

¿Esa fue la primera vez que supiste que eras tenor?
- Si, a los veinte años. Fue en mayo.

¿Que sentiste al saberlo?
- No tenía la menor idea de eso. Claramente no sabía de música clásica. Mi abuelo fue tenor en el coro del Teatro Municipal, en Santiago, pero yo me encontré con él cuando él tenía 82 años, y ya había hecho su carrera. También fue solista en el Teatro Municipal, pero yo nunca tuve mucho contacto con él, solo cuando ya era viejito, antes de morir. Yo tenía 14 años cuando lo escuché cantar y después de esa vez, nunca más lo vi, porque falleció mi viejito.

Entonces, fue de él que heredaste tu talento.
- Sí, aunque se saltó toda una generación. Y yo decidí hacer una carrera internacional, y llegué a Suecia, a la casa de un tío.

¿Que te mandó a buscar?
- No, no, no (me contesta con énfasis). Eso es lo más importante de contar. Yo no obtuve ninguna beca, ni de Chile, ni de Suecia. Nunca existió.

¿Lo solicitaste?
- Si. Pero nunca se me dio nada. Y ¿quién te va a dar? (dice con ironía). Bueno, la beca fue familiar, de mi hermana, mi mamá y mi papá. Llegué acá, mi tío me acogió, me tuvo unos dos meses, y después me dijo: “Ahora, a arreglárselas solito”. Me fui a un departamento un “etta” (de un solo ambiente) que era de unos 14 metros cuadrados. Era una de las piezas de estudiantes de la universidad de Chalmers, en Gotemburgo. Costaba mil coronas al mes. En ese tiempo eran cien dólares, yo tenía ahorrado algo así de tres mil dólares, y me las tenía que arreglar con eso. Después pasaron tres – cuatro meses ¡y yo no había alcanzado a hacer casi nada! Entonces pedí al estado sueco poder quedarme, y me dejaron quedarme como inmigrante. Me preguntaron si era político, si venia a pedir asilo político y todo eso, y yo no podía pedir asilo, porque nunca he sido político, nunca fui golpeado en Chile por los militares, entonces, como iba a venir acá a pedir asilo político, ¿mintiendo? No podía. Entonces, lo que dice en el papel, cuando me entregaron el permiso de estadía, es: “El permiso a Tito Beltrán es un permiso de inmigrante”, o sea, que puedes trabajar y quedarte. Esto porque yo ya me había presentado antes a cantar. El 4 de octubre yo canté en la televisión, en un programa de Kjell Lönnå, en una gala a beneficio de los refugiados. En esa gala estaba la princesa Cristina, la hermana del rey, y ella me dijo: “Si quieres quedarte, yo te doy una mano”. Pasaron tres meses, y ya tenia mi permiso. ¿Por que? Porque vieron que yo podía darle algo a este país.

Y después, ¿como comenzó este cuento de hadas, de tu carrera?
- Este cuento de hadas comenzó el 4 de octubre del 86, en esa Gala organizada por La Cruz Roja Internacional y la princesa Cristina, para ayudar a los refugiados del mundo.

¿Y que pasó después?
- De ahí, grabé un compacto. En diciembre ya estaba listo el disco para la venta, y se hizo todo un sistema de promoción con mi nombre para la televisión, un concierto de Navidad, en vivo, en la Catedral de Skara. De ahí empezaron las giras. Me llegaron contratos de todas partes, presentaciones, conciertos. Estábamos en el 87, y ya tenía un nombre, una carrera como artista de conciertos, todo fue muy rápido. Yo siempre he tenido esa personalidad de que quiero hacer esto ahora. Quiero que salga todo rápido.

Me he dado cuenta, bueno, y ya después se te abrieron las puertas de la fama.
- Si, bueno, el 88 comencé a cantar afuera por primera vez, en Islandia. Estuve unos meses trabajando, cantando unas operas y después empecé a hacer audiciones en Italia, en España, en Inglaterra, y de un día para otro, estaba cantando en el Covent Garden de Londres.

¿Qué capacidad tiene el Covent Garden?
- Dos mil y tantas personas, 2400 – 2800 personas. Es una de las casas de operas mas codiciadas por los cantantes líricos de todo el mundo, y yo he interpretado roles principales allí.

¿Qué sentiste al estar allí en esa escena tan importante?
- Yo estaba solo. Me acuerdo que invité a un embajador (trata de recordar). Pedí las entradas, llamé al embajador, y, te lo digo como un buen chileno: se cagó en la historia. No era interesante. No le gustaba la opera, o no se interesó, no sé, no sé que diablos pasó, pero, no fue.

¿Que embajador?
- El embajador chileno, en Londres, en ese tiempo…¡y no fué! Esto fue el 94 (me dice, haciendo memoria). Bueno, este embajador no me devolvió la llamada, no se preocuparon ni siquiera porque era el primer tenor chileno que cantaba en el Covent Garden. Estaba la Reina Isabel, el Príncipe Carlos, Lady Diana, bueno, y muchos Ministros Internacionales, otros embajadores, pero el nuestro no. (Se ríe, pero con un dejo de amargura). ¿Sabes lo que hice con las entradas? ¿Sabes cuanto costaba cada entrada? Algo de 35 000 coronas cada una.

¿Treinta y cinco mil coronas (¡!)?
- Si. ¿Sabes que hice? Había gente afuera del Covent Garden esperando comprar alguna entrada libre. Entonces vi a una señora esperando, ansiosa, quería ver la opera con Tito Beltrán, yo pasé y… ¡escuché mi nombre!, me doy vuelta y le digo: “¿Viene a ver la opera?”. ¡Oh, quedó así! ¿sabes? Se me ponen todavía los pelos de punta cuando me acuerdo de la expresión que tuvo esa señora, que me adora. Me dijo que estaba esperando a ver si quedaba alguna entrada en la galería. ¿Cuántos son? Le pregunté, y me dijo: “Somos dos, yo y mi amiga”. Entonces saco las entradas, y le digo: “Señora, estas entradas eran para un Embajador, pero no quiso venir, ¿las quieren?” Y las dos se me tiraron encima, abrazándome. En eso llega un montón de gente: “Tito Beltrán!” decían, como cincuenta personas alrededor mío, pidiéndome autógrafos, y todo eso ¡antes de cantar! Fue un éxito, una Boheme de maravilla. Ahí comenzó mi carrera.

Bueno, pero los ingleses ya te conocían.
- Sí, me conocieron por la representación que yo hice, para Chile, en 1993, en el Concurso Internacional Cardiff Singer of the World, donde salí finalista, ocupando el segundo lugar, representando a Chile. Además gané el premio al artista más popular del concurso.

¿Cual fue tu repertorio entonces?
- Eran diferentes arias, de Boheme, Travista, Lucia di Lammermoor, Lé Elixir d´AMore, y ¡se mostró en todo el mundo! Fue un sueño, me llamaron de todas partes, después del Cardiff me fui a cantar a Viena, luego vino La Scala de Milano, Tolouse, y San Francisco Opera House, Detroit, cuando hicimos la gala con Pavarotti.

¿Cuando cantaste por primera vez con Pavaroti?
- Creo que fue en 1996. En Detroit, en The New Opera House, que inauguramos nosotros, con La Boheme. De ahí he estado en Sudáfrica, haciendo conciertos, en Spier Festival, hicimos un concierto para darles agua limpia a los niños, en la Ciudad del Cabo, con Nelson Mandela. Y, de ahí he recorrido todo el mundo. He estado en Suecia máximo dos meses por año.

¿Pero se dice que cuando recién llegaste dijiste que querías ser sueco, es verdad?
- Que quería ser sueco, ¿en que sentido?

Que querías ser sueco.
- No. Que quería nacionalizarme sueco. Yo nunca dije que quería ser sueco, ese es un error muy, muy grave, porque verdaderamente yo siempre he sido reconocido en todo el mundo como el tenor chileno Tito Beltrán. Y acá, siempre me ha molestado cuando escriben “el sueco Tito Beltrán”. Pero yo soy chileno, mira (me muestra su pelo y sus ojos). ¿Quien me va a cambiar? Es ridículo solo de pensarlo. Yo nunca, nunca, he tenido vergüenza de ser chileno.

¿Y lo que dijiste a Las Últimas Noticias, de que ibas a quemar tu pasaporte?
- Eso que dije a Las Ultimas Noticias, y a la radio, fue cuando me culparon de todo esto. Uno se siente tan.. (piensa, buscando la palabra) impotente, en el sentido de que no puedes hacer nada. El hecho de que un país se preste para jugar con la vida de una persona, como lo han hecho conmigo, me da vergüenza, y por eso reaccioné de esa manera. Dije que iba a quemar este pasaporte. ¡Está mal decirlo!, Pero, es una reacción natural en alguien que se encuentra en una situación así.

Entiendo. Cambiando el tema, ¿ganaste también un Grammy?
- Si, cuando grabamos La Dolores ganamos el Grammy Latino Internacional de Música Clásica, con Plácido Domingo, creo que fue en 1999, o 2000, yo estaba de vacaciones, y me llamaron de los EEUU, para que fuera a buscar el premio. Yo dije si, pero, que reciba el premio Plácido y que dé las gracias en mi nombre, porque yo estoy de vacaciones con mis niños. Estaba en Grecia.

¿Cual es el próximo paso en tu carrera, después del Grammy?
- El Grammy no es lo más importante en mi vida. Lo más importante ha sido el nacimiento de mis hijos. He estado con la Reina Isabel, comiendo frente a frente, conversando con ella. He estado con presidentes, conversando con ellos. Le dije a Margaret Thatcher que mejor que se levante de la silla donde estaba sentada frente a mí, porque me faltó el respeto.

¿Como te faltó el respeto?
- Porque me comenzó a hablar de su querido amigo Augusto Pinochet Ugarte. Yo le dije: “Señora: Ud. no ha vivido nunca en Chile. Ud. nunca fue violada ni torturada, así es que mejor no hablemos de esto”.

¿Cuando fue eso?
- En una gala, hace muchos años, en Inglaterra. Mira, yo siempre he visto a las personas no por lo que tienen, ni por sus cargos. Para mi un ser humano es un ser humano. Y eso, en Chile, a mi me ha puesto en otro nivel, no como el tenor internacional Tito Beltrán, que ha representado a Chile en todo el mundo; sino que como un ser humano mas. Pero, ante el que dirán, y ante la gente fina, como la llaman, yo soy uno más del pueblo, ¡y eso es lo que yo quiero ser! Siempre he sido Tito Beltrán, y nadie más. No he jugado ningún rol de Pepe Pato (persona de la alta sociedad), como dicen en Chile, y eso me ha quitado un poco el reconocimiento de Chile para con mi persona, porque dicen: “El no es, no ha llegado a la altura de nosotros”, o sea de “la gente fina”. Porque yo digo lo que pienso. En Chile nunca he sido reconocido como el artista que soy.

Pero yo les he preguntado a los chilenos de acá, de Gotemburgo, acerca de ti, y me han dicho que eres un creído, un petulante.
- ¿Un petulante? , ¡Pero si ni me conocen!

Entonces, ¿Por qué tienes esta fama?
- ¿Sabes por qué? Porque yo, cuando comencé a ganar dinero, me compré un Ferrari. Luego me compré un Mercedes descapotable. Tenía una mansión en Kungsbacka, y ahora acá me compré una casa en pleno centro de Gotemburgo. Entonces yo siempre he sido un petulante para ellos, ¡pero no me conocen!

Y ¿te han solicitado tu participación para alguna actividad o algo?
- Nunca me han llamado. ¿Tú crees que una radio chilena me ha llamado a mí, para hacerme una entrevista? ¡Nunca! acá en Suecia, ¡y hay radios chilenas!

¿Y ahora has sentido el apoyo de Chile o de los chilenos?
- Mira, me siento desilusionado de la política chilena que, después de todos estos años en que yo he representado a mi país, me ha dado la espalda. Después de que yo representé a mi país en todas partes, siendo reconocido como “el gran tenor chileno”. Ahora, ningún político quiere manchar su nombre conmigo, ¡se desaparecieron todos! Hasta los amigos que yo tenía en la política. Ninguno me ha llamado. ¡Ninguno! El que si se portó muy bien conmigo fue el cónsul de Gotemburgo, quien me fue a visitar a la cárcel, incluso cuando estaba completamente incomunicado.

Entiendo, pero bueno, siguiendo con tu trayectoria artística, ¿cuando has estado en la cumbre de tu carrera?
- Yo estaba en la cumbre. El año pasado hice el debut de Tosca, el debut de El Baile de las Máscaras, en Alemania, en Frankfurt Opera House. Entonces éramos tres - cuatro tenores en el mundo, que estábamos cantando este repertorio. Y ahora he perdido todos esos contratos. Por esta basura. Va a tomar tiempo el poder comenzar de nuevo. Mucho tiempo.

¿Años?
- Mira, después de todos esto problemas voy a tener que trabajar nuevamente unos cinco años mas para poder comenzar de nuevo, en el nivel que yo estaba. Lo que tengo que hacer en cuanto yo pueda demostrar mi inocencia, es decirle al mundo que inocentemente un ser humano ha sido acusado en base a mentiras. Esto ha ocasionado un sufrimiento terrible para mi y mi familia, primero que nada. Una experiencia que no se la doy a nadie. A ningún ser humano. Porque yo también soy padre. Soy padre de seis hijos.

Entiendo, ahora dime, ¿qué es lo que más te enorgullece de ti mismo?
- De que soy un padre ejemplo. Soy un padre que siempre le he dado todo el cariño y el amor a mis hijos. Mis hijos me adoran, eso es lo más importante.

¿No te enorgullece tu talento, tu voz?
- (Sonríe, con nostalgia) En estos momentos me da lo mismo. A mi lo que me interesa más que nada es la parte humana, mis hijos, mi familia. He hecho una carrera importante, sí, pero no me siento mas persona por eso, siempre he sido el mismo.

Tú has estado con muchos personajes mundiales, ¿cual de todos ellos te ha impresionado más el conocer?
- Bueno, he conocido a La Reina Isabel, a Plácido Domingo, a Luciano Pavarotti, a Kiri Tekanawa (cantante lírica australiana). Eh.., ¡es que todos!…, Lady Diana, una mujer fantástica, muy humilde, muy carismática.

¿La conociste personalmente?
- Estuvo sentada a cinco metros de mí, al lado de Plácido Domingo, compartiendo en una cena. Yo estaba con el Duque de Gloucester y su esposa danesa, quien rompió con todos los protocolos habidos y por haber durante esa velada, fue muy entretenido. Bueno, he vivido cosas preciosas, muy bonitas, alrededor del mundo.

¿Y cual es la persona que mas te ha impresionado, en tu vida?
- (Piensa) Mi mamá. Mi mamá, por la fuerza que me ha dado. Ella se lo jugó todo por mi, por darme todo lo que yo necesitaba: “Sale, ¡sale al mundo!” me dijo. Ella me dio la fuerza. ¡Nadie más! Ella siempre pensó en lo mejor para nosotros.

Se nota que la quieres mucho, ¿Y dime una cosa, vas a la opera?
- No.

¿No? Que raro, ¿Por qué no?
- Me aburre..

Ahh, que extraño…
- ¡Me aburre! (Se ríe). Pero, de vez en cuando voy a ver algo interesante, con artistas amigos y eso. La opera moderna me aburre un poco, pero la opera tradicional, cuando es interesante, voy a verla. Cuando son buenos artistas, buenos actores, buenos cantantes, voy y me entretengo. Pero a mi me gusta más estar en escena. También me gustan Madonna, Michael Jackson, Jennifer Lopez, Shakira (risas)..

Entonces, cuando se trata de música, ¿tú eliges la música pop? ¡Que extraño!
- Si, ¿cierto? (se ríe a carcajadas).

Pero ahora, de los cantantes líricos, ¿a cual prefieres?
- Mira, Angela Giorgio, rumana. Ella tiene una voz preciosa, y es una de las sopranos más famosas del mundo, en estos momentos tal vez la más grande. Cantamos La Boheme juntos en el Covent Garden, también en Tolouse. El año antepasado cantamos para una gala muy grande para toda Inglaterra y Europa en directo, en televisión, con pantalla gigante en las calles, fue algo precioso. También grabamos una película juntos, de Romeo y Julieta, con su marido, Roberto Alagna, un DVD.

¿Y cual ha sido la reacción del mundo operístico, respecto a lo sucedido?
- Desde todas partes me han llamado preguntando que pasa. Yo les he explicado claramente: toda persona que es acusada, no significa que sea culpable. Eso lo tienen que tener claro. Toda persona acusada, tiene que demostrar su inocencia. En estos momentos los periódicos dicen: “Fue culpado”. Pero, en una primera instancia. Lo que no comprenden mucho en Chile es que acá hay un Tribunal de Primera Instancia, el cual tiene un jurado compuesto por un juez y tres políticos. Acá la segunda instancia es la importante, porque en ésta el jurado tiene tres jueces, tres abogados, no políticos ignorantes o apitutados. El mío fue un juicio político. El ex Ministro de Justicia, apoyando su propia idea de política contra delitos sexuales, y haciendo abuso de poder, ha jugado un rol doble. Esto ha perjudicado mi carrera, obvio. Me han llamado de todas partes, de Viena, del Covent Garden, del Metropolitan, de La Scala, preguntando: “Señor Beltrán, ¿que es lo que sucede?”. Ahora justamente te puedo mostrar una carta de la Opera de Estocolmo, que mi abogado tiene que tomar, porque si yo en el verano salgo libre de esto, les puedo hacer juicio, por haberme quitado un contrato que ya tengo acordado.

¿Y lo vas a hacer?
- Si salgo libre, si. Cada una de las personas, hasta los que han hecho malas traducciones para Chile. Mi señora tiene los nombres, ella es abogada, y sabe.

Y los artistas acá en Suecia, ¿como han reaccionado?
- Es que no saben a que atenerse, con todo lo que ha salido en los periódicos. En primera instancia, he tenido una respuesta negativa, entonces todos dicen, “¿Será culpable?”. Yo también me lo preguntaría. Absolutamente. Pero la gente que me conoce profundamente te lo puede explicar. Ellos saben como soy yo, y tienen plena confianza en mí. Además ahora tú te habrás dado cuenta del cambio que ha habido. Ahora los mismos suecos dicen que esto es ridículo. Y en el “Hovrätten” (Tribunal de Segunda Instancia) vamos a ver cual es la verdad, que es lo que sucede, pero yo no me voy a quedar callado, yo lo de la parte política lo voy a cantar acá y en el sistema europeo, por violación a los derechos humanos. Y esto tengo que pagarlo yo, el sistema no te ayuda con esto. Te digo, lo que yo he pagado es inhumano, son millones. Así, con impuestos y todo.

¿Y que ha pasado con las presentaciones que tenías acordadas, has tenido que suspender?
- Todo. Pero ahora en abril y en mayo voy a actuar en Napoli. Me dijeron: “No señor Beltrán, a Ud, lo conocemos, Ud viene a cantar su papel y basta”. A mi me adoran allá. Luego, el 5 de marzo, me voy a Odessa, en Ucrania, a un concierto en la casa de opera. Allí tuve un éxito total la ultima vez que fui. Estaba el Presidente de Ucrania, el público se puso de pie aplaudiendo y gritando, no me dejaban salir de la escena.

¿Cual ha sido la mayor cantidad de público para el que has actuado?
- Ciento cincuenta mil personas, en Kuala Lumpur, para el Año Nuevo del nuevo milenio. Después, el segundo mas grande, hice el Réquiem de Verdi, en el estadio de Paris, para unas 80 000 personas.

¿Qué se siente al estar delante de tantos miles de personas?
- Es fantástico. Uno no ve a las personas así directamente, se pone mas nervioso cuando va a cantar para diez personas, que para 150 000.

¿Cómo ves tú que han reaccionado los medios frente a tu caso?
- Muchos medios lo encuentran ridículo, dicen: “Como pueden seguir un juicio sin tener ni siquiera una prueba forense. Abrir un juicio con “lo que yo escuché que dijeron”. El problema mas grave para un hombre al vivir acá en este país, es que si tu estás en una habitación con una mujer, y ella sale corriendo y diciendo “me violo!”, te meten detenido automáticamente. Y ella tiene la razón, porque el hombre no tiene ningún derecho en estos momentos.

¿Entonces como se justifica el hecho de que de unas cuatro mil demandas por abuso sexual, de ellas solamente van a juicio unas doscientas?
- Justamente, ¿Por qué subieron este caso a la corte? Porque mi nombre es Tito Beltrán, y quieren estipular un ejemplo, para que se den cuenta de que el gobierno sueco tiene un sistema que funciona…


(En esos momentos suena el celular, y su señora Jenny le comunica que aprobó la prueba y ya tiene su licencia para conducir, a lo que el tenor reacciona con un: ¡ Yippiiii!, sin importarle las miradas de asombro de los vecinos de mesa, y nuevamente tenemos que salir corriendo. Está feliz y orgulloso de su señora, y me cuenta que él le enseñó a manejar. )


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