También
se me viene a la cabeza esa lección,
en la escuela de Periodismo, acerca de los
“colgamientos mediáticos” que se
producen de cuando en cuando, no solo en
Suecia, sino en todo el mundo. Los ejemplos
son muchos: Reefat El Sabed; el famoso “Toblerone
affären”, protagonizado por la dirigente
de la Socialdemocracia sueca, Mona Sahlin,
y tantos mas, de los cuales en estos momentos
no me recuerdo con nombres y apellidos.
Es bueno tener en mente que desgraciadamente
uno de los objetivos principales de los
medios de comunicación - por desgracia
y por mucho que nos disguste – es de ganar
dinero. Con dinero se compran huevos,
y con huevos se hacen tortillas, se dice.
Me pregunto cuanto dinero habrán
ganado Aftonbladet, respectivamente Expressen
con el caso de Tito Beltrán. Los
dos diarios reportean, minuto a minuto
los detalles del juicio, durante las sesiones
en la corte, y luego con letras inmensas
en primera plana, atraen a los compradores.
Es curiosa la cobertura del vespertino
Expressen. El viernes publicó en
primera plana y con grandes titulares:
“Bodström mandó a guardar
(a la cárcel, se entiende) a
Tito”. Luego, en su edición
en la Webb del día sábado,
no publica en ningún lado el artículo.
En cambio, en un lugar destacado, pública
una editorial, donde toca el tema de los
dos roles de Tomas Bodström, y hace
una ácida crítica a los
dos trabajos del jurista, uno, su trabajo
de abogado, y otro, su trabajo como miembro
de la Comisión de Justicia del
Parlamento.
El vespertino se pregunta el por qué
del silencio, durante este ultimo tiempo,
de los medios al respecto, y se responde
que tal vez no es raro, lo mas posible
es que dentro de dos años, y luego
de un posible triunfo de la socialdemocracia,
Tomas Bodström volverá a retomar
su cargo de Ministro de Justicia.
Se sabe que meterse con el poder es
peligroso. Hace muchos años atrás,
un periodista se atrevió a irse
en contra de “los pesos pesados” del mundo
de la política, en el llamado “Caso
Geijer” (Geijeraffären). A pesar
de que la historia ha demostrado que el
periodista tenía la razón,
le costó a él y a un colega
irse a la cárcel. Por haberse atrevido
a desafiar al poder. El asunto aun pena
en los medios de comunicación en
Suecia, y de cuando en cuando se toma
nuevamente.
El ex Ministro de Justicia Tomas Bodström
tuvo una gran participación en
el ajuste a la ley sobre delitos sexuales
en 2004. En la actualidad, y como uno
de los 349 parlamentarios y presidente
del Comité de Justicia de la Socialdemocracia
en el Parlamento, tiene gran implicancia
en las reglas del juego de los tribunales
en el país. Según Expressen,
en la práctica, Bodström puede
ponerse de acuerdo en un ajuste a la legislación
acerca de violaciones durante un almuerzo
con la actual Ministra de Justicia, Beatrice
Ask. Y luego hacer uso del mismo ajuste,
cuando “se cambia de corbata y actúa
en la corte”. O sea, cuando toma
su rol de abogado.
”Me siento impotente frente
a quien ostenta el poder. Este es un juicio
político”, ha sostenido
Tito Beltrán en la corte, y el
vespertino Expressen le encuentra la razón,
en la medida en que la participación
de Bodström le da la posibilidad
de hacerlo. Con su participación
en el juicio se pone en tela de juicio
la autonomía de la corte. Expressen
escribe además que el juicio es
político, en la medida de que uno
de los miembros de la corte, Rolf Engström,
es socialdemócrata y otro, Björn
Jonsson, pertenece al partido de los moderados.
“…Ellos no deben tomar ninguna consideración
política y seguramente no lo van
a hacer tampoco” escribe Expressen,
pero agrega: “Pero, cuando el ex Ministro
de Justicia y camarada de partido de Engström
actúan en la cancha, hay seguramente
uno que otro que cuestiona la capacidad
de imparcialidad de los miembros de la
corte”.
Interesante artículo del vespertino,
que critica, en resumidas cuentas, el
hecho de que no debiera ser permitido
que quien haga las leyes luego las practique
“en la cancha”. Sin embargo, aunque se
le ha criticado unas cuantas veces, el
ex Ministro de Justicia sigue en estos
dos roles. E incluso le alcanza el tiempo
para escribir un libro, una novela policial.
El caso del juicio al tenor chileno
es sumamente complicado. Por diversas
razones. Por la cantidad de años
que han pasado desde que ocurrieran los
presuntos hechos. En ambos casos. Por
el hecho de que dos juicios que en realidad
nada tienen que ver el uno con el otro,
se traten en conjunto. Por la relación
existente entre los implicados, tanto
en lo que se refiere a la parte demandante,
como a los fiscales y abogados.
No es un secreto que Tito Beltrán
no era del agrado de Maria Lundqvist.
Testigos han dicho que a la actriz le
enervaba la forma “poco sueca” y muy presumida
del tenor. Se sabe también que
quien levantó la demanda por el
caso de la niñera, la ex policía
Monica Dahlström-Lannes es amiga
de la cantante Lill Lindfors, quien en
su turno conoce a la actriz Lundqvist.
No se sabe si fue el artista Robert Wells
o la misma Lundqvist quien le contó
acerca de lo ocurrido durante la gira
a la ex policía Dahlström-Lannes,
quien, contrario a la praxis, estuvo presente
y aportó con preguntas durante
el primer interrogatorio de la niñera.
Bodström dijo en un principio que
no había conversado con Dahlström-Lannes
antes de la demanda. Sin embargo, tanto
el ex Ministro de Justicia, como la ex
policía trabajan juntos en la organización
ECPAT, que lucha en contra de la prostitución
infantil. Bodström es presidente
de la organización y Dahlström-Lannes
forma parte del consejo de la misma.
Sin duda es un poco exagerado utilizar
la palabra “complot”. Pero que hay amistades
que han hecho que la situación
se le ponga muy pesada a Beltrán,
las hay.
Se sabe que el padre de la niña,
luego que Tito Beltrán fuera absuelto
en la corte de Varberg, contactó
a la ex policía Dahlström-Lannes,
quien comenzó su propia investigación,
y levantó la demanda en contra
del tenor. El músico Robert Wells
ha declarado en la corte que la ex policía
se presentó como fiscal al llamarlo
por teléfono, lo cual ha sido rotundamente
negado por Dahlström-Lannes. ¿Quién
tiene la razón?
Durante las sesiones de la semana pasada,
el músico Anders Evaldsson afirmó,
al ser llamado a declarar que:
“Era una gira importante. No todos han
dicho todo lo que saben”. El
mismo músico declaró en
la corte que al día siguiente de
producirse el hecho ese verano de 1999,
se discutió el tema de lo acontecido
entre Beltrán y la niñera,
entre los integrantes del elenco, y que
se conversó acerca de si se trataba
de “acoso sexual” o de “violación”.
Que Wells escuchó esta palabra.
Sin embargo Robert Wells ha declarado
que no fue así, que nunca se habló
en estos términos. Por su parte,
la productora de la gira, Vicky van der
Lancken, dijo que le tiró las orejas
a Beltrán, al saber que había
pasado algo con la niñera de Lundqvist.
Sin embargo, tanto la productora, como
Wells afirman que nunca se habló
de violación, y que, en caso de
haberse nombrado una cosa así,
a Beltrán le habrían dado
la patada de inmediato “Aunque él
era importante en la gira, no era el mas
importante”, ha dicho la productora.
El delito de perjurio es muy grave,
y penado por la ley, por supuesto. En
el proceso en contra de Beltrán
hay una infinidad de contradicciones,
como en todos los juicios. Lo dicho por
uno lo niega otro, y no solamente el acusado
y la demandante. Al parecer, más
de alguno ha prestado declaraciones falsas.
La labor de la corte es llegar a esclarecer
quien dice la verdad y quien no. Y para
un juicio condenatorio se exige que el
acusado sea culpable “mas allá
de toda duda” (“bortom alla tvivel”).
El sistema judicial sueco ha estado
en el tapete de la discusión desde
hace un tiempo, se ha criticado el sistema
de tener miembros de los jurados de primera
instancia que son nombrados por los partidos
políticos y no tienen estudios
de leyes. El proceso de Arboga dio bastante
que hablar, debido a que los miembros
del jurado faltaron a su obligación
de secreto profesional, haciendo declaraciones
a la prensa.
La próxima semana continuará
el proceso en contra de Tito Beltrán,
en el Tribunal de Segunda Instancia de
Gotemburgo, y, si esta semana ha ocasionado
grandes titulares en la prensa, se espera
que el interés mediático
sea aun mayor, ya que el lunes prestarán
declaración las dos artistas cuyas
declaraciones tuvieron las de mas peso
en el fallo condenatorio de la corte de
Ystad, la famosa cantante Carola Häggkvist,
y la conocida actriz Maria Lundqvist.
Entre otros miembros de la farándula
sueca.
Es de esperar que las dudas que están
pendientes se aclaren durante las sesiones.
Personalmente una pregunta me ronda la
cabeza, al leer las declaraciones de los
testigos:
Al parecer la fama de casanova de Tito
Beltrán era conocida por todos,
ocasionaba hilaridad e incluso se cantaba
una canción, durante la gira del
elenco, a raíz de la debilidad
por las mujeres del tenor. Teniendo en
cuenta esto, y teniendo además
una opinión muy negativa de Beltrán,
¿Por que la actriz Maria
Lundqvist autorizó que su joven
e inocente empleada acudiera al dormitorio
de Beltrán, para que este le diera
un masaje a medianoche?
Acerca de lo insensato de masajear a
una joven niñera a altas horas
de la noche en una pieza de hotel, durante
una gira artística. Cualquier palabra
está de sobra.