Nobel por mecanismos genéticos
de la vida
Estocolmo,
4 oct (PL) Investigaciones sobre
las bases moleculares de la trascripción
de las células eucariota,
hicieron acreedor del premio Nobel
de Química al estadounidense
Roger D. Kornberg, informó
el Instituto Karolinska.
"La trascripción
es necesaria para la vida. La
detallada descripción de
los mecanismos de trascripción
genética, es el más
importante descubrimiento químico",
refirió el comunicado.
El investigador de la Universidad
de Stanford, recibió el
galardón por sus estudios
de los mecanismos mediante los
cuales se traducen las instrucciones
genéticas en la fabricación
de proteínas en organismos
eucarióticos.
De acuerdo con el informe divulgado
por el Comité Nobel de
la Academia de Ciencias Sueca,
una copia de la información
genética debe ser transferida
a otras partes de las células,
pues de otra manera las células
no pudieran producir las proteínas.
La copia de esos procesos, recibe
el nombre de transcripción,
añadió el comunicado
del Instituto Karolinska.
Komberg, fue el primero en crear
una imagen real de ese funcionamiento
celular a nivel molecular, en
un importante grupo de organismos
llamados eucariotas -células
con núcleo bien definido-,
al que pertenece el ser humano.
El Nobel de Química, es
uno de los premios creados por
Alfred Nobel (1833-1869) con los
de Medicina, Física, Literatura
y de la Paz.
Este año el hallazgo de
un mecanismo fundamental para
el control del flujo de la información
genética valió el
premio Nobel de Medicina para
Andrew Z Fire y Craig C. Mello.
El de Física, lo compartieron
John C. Mather y George F. Smoot,
por sus descubrimientos sobre
los primeros instantes del Universo.
Un premio en los genes
Kornberg, de 59 años, se
doctoró en la Universidad
de Stanford, donde sigue ejerciendo
como catedrático de Medicina.
Al igual que el Nobel de Medicina
2006, que compartieron los también
estadounidenses Andrew Z. Fire
y Craig C. Mello, el de Química
ha premiado a un científico
consagrado a la investigación
del estudio genético.
Se da la circunstancia de que
el galardonado es hijo de Arthur
Kornberg, ganador del Premio Nobel
de Química ex aequo con
el español Severo Ochoa
en 1959.
El galardón cierra la ronda
de los Nobel "científicos",
que este año han ido exclusivamente
a parar a investigadores de EEUU.
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