Alfred
Nobel - El humanista
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El inventor
El final de la guerra de Cimea (1856)
implicó una catástrofe para
la fabricación de productos bélicos.
La fábrica dio a la quiebra y los
padres se mudaron a Suecia. En los años
alrededor de 1860, Alfred retomo con gran
riesgo los experimentos, que se habían
hecho con la nitroglicerina. Así
consiguió, primero, producir nitroglicerina
en cantidad suficiente sin que ocurriera
ningún accidente. Después
mezcló la nitroglicerina con la
pólvora negra y encendió
la mezcla con una mecha corriente. El
padre al enterarse quiso sostener que
la nueva construcción era suya,
pero, después de una carta cortante
de Alfred , todo se aclaro y el padre
ayudo para que Alfred obtuviera la patente.
En octubre de 1863 se le concedió
la patente del explosivo que Alfred con
un nombre bien certero, bautizó
como "aceite explosivo". Con
esa primera patente se logró también
el primer hito. Alfred no tenía
más que 30años, pero aquello
fue el preludio de una emocionante aventura.
En la primavera y verano siguiente, Alfred
prosiguió sus experimentos. Muy
pronto quedó listo con una nueva
patente, la utilización de un detonador
conbinado con la nitroglicerina, o como
entoces lo llamo "un encendedor inicial",
es decir un taco de madera hueco que se
llenaba de pólvora negra, aquella
construcción fue mejorada sustituyendo
el taco de madera por un casquillo de
metal. De esta forma se pudo aprovechar
de forma eficaz la nitroglicerina como
explosivo. De ahí que muchos hayan
considerado que, como invento, el detonador
fue sencillamente más importante
que la dinamita.
Reconstrucción del laboratorio
de Nobel en San Remo.
Foto: Museo Nacional Técnico
El emprendedor
El inventor recibió la compañía
del emprendedor. Reveses y éxitos
fueron tratados de la misma forma resuelta.
En septiembre de 1864 se produjo la gran
explosión en la fábrica
de las afueras de Estocolmo, donde su
hermano Emil y otras cuatro personas perdieron
la vida. Los fallecimientos implicaron
en sí mismos una tragedia, pero
a ello hubo que añadir el terror
del entorno y los rumores. Tan sólo
un mes más tarde fundó la
primera sociedad anónima, decididamente
y sin sentimentalismo. Fue difícil
conseguir licencia para construir una
nueva fábrica, la policía
decidió que, debido al riesgo de
explosión, tenía que hacerse
fuera de la ciudad. La nueva sociedad
anónima logró una buena
respuesta en el mercado. Los pedidos empezaron
a llegar a pesar del accidente o quizá
gracias a el, ya que de la fuerza explosiva
de la sustancia nadie podía dudar.
Los Ferrocarriles del Estado de Suecia
pidieron, por ejemplo, aceite explosivo
para su trabajo con el túnel de
la zona sur de la capital. Al año
siguiente, 1865, Alfred hizo su modelo
mejorado del detonador en metal, que es
principio, la misma construcción
usada hoy día. Nobel viajó
por varios países sondeando el
terreno. Consiguió la patente de
su aceite explosivo en Gran Bretaña,
Noruega y Finlandia, entablando negocios
en varios países más. Un
par de meses más tarde iba camino
de América, adonde llegó
a mediados de abril.
La Dinamita
A
pesar de la lentitud de las comunicaciones,
todo fue entonces con rapidez. Estando
Alfred en América, estalló
la fábrica de Alemania. Al volver
allí en agosto, tuvo que limpiar
y planificar para una nueva construcción.
Por el momento instaló su laboratorio
en una lancha, que amarró esta
vez en el Elba El trabajo era importante
y urgente. Era evidente que el aceite
explosivo a pesar de todo, no resultaba
estable, y que el transporte o la conservación
durante mucho tiempo implicaba grandes
riesgos. Por eso, Nobel siguió
pensando en el problema de la seguridad,
haciendo todo el tiempo nuevos experimentos.
Finalmente encontró lo que buscaba,
casi sin esforzarse. En las landas alemanas,
exactamente en el lugar dónde se
encontraba, descubrió una arena
porosa y absorbente llamada tierra de
diatomeas. Cuando Nobel hizo que la nitroglicerina
fuera absorbida por esa tierra, se formo
una pasta amasable. A esa masa se le podía
dar forma de barras, que podían
ser metidas con facilidad al agujero taladrado
y ser transportadas y sometidas a golpes,
sin que ocurriera nada. La desventaja
de la nueva sustancia era que disminuía
algo la fuerza explosiva, ya que la tierra
de diatomeas no participaba como sustancia
activa, pero ése era el riego que
había que pagar. Así, fue
en breve, el invento de la dinamita, palabra
que, por lo demás, acuñó
el mismo Nobel por el vocablo griego que
significa "fuerza". En 1867
obtuvo la patente de la dinamita en varios
países, sobre todo en Gran Bretaña,
Suecia y Estados Unidos. La época
exigía grandes proyectos de instalaciones
como ferrocarriles, puertos, puentes,
carreteras, minas y sobre todo, túneles,
donde las explosiones eran necesarias.
Al año siguiente de la patente,
Alfred Nobel obtuvo, junto con su padre,
el Premio Lettersdtska de la Real Academia
de Ciencias de Suecia, galardón
que él tenía en gran estima.
El Premio le fue concedido por "inventos
importantes de valor práctico para
la humanidad".
El testamento de Alfred Nobel:
"La totalidad de lo que queda de
mi fortuna quedará dispuesta del
modo siguiente: el capital, invertido
en valores seguros por mis testamentarios,
constituirá un fondo cuyos intereses
serán distribuidos cada año
en forma de premios entre aquéllos
que durante el año precedente hayan
realizado el mayor beneficio a la humanidad.
Dichos intereses se dividirán
en cinco partes iguales, que serán
repartidas de la siguiente manera:
Una parte a la persona que haya hecho
el descubrimiento o el invento más
importante dentro del campo de la Física.
Una parte a la persona que haya realizado
el descubrimiento o mejora más
importante dentro de la Química.
Una parte a la persona que haya hecho
el descubrimiento más importante
dentro del campo de la Fisiología
y la Medicina.
Una parte a la persona que haya producido
la obra más sobresaliente de tendencia
idealista dentro del campo de la Literatura.
Una parte a la persona que haya trabajado
más o mejor en favor de la fraternidad
entre las naciones, la abolición
o reducción de los ejércitos
existentes y la celebración y promoción
de procesos de paz.
Los premios para la Física y la
Química serán otorgados
por la Academia Sueca de las Ciencias,
el de Fisiología y Medicina será
concedido por el Instituto Karolinska
de Estocolmo, el de Literatura, por la
Academia de Estocolmo, y el de los defensores
de la paz por un comité formado
por cinco personas elegidas por el Storting
(Parlamento) noruego. Es mi expreso deseo
que, al otorgar estos premios, no se tenga
en consideración la nacionalidad
de los candidatos, sino que sean los más
merecedores los que reciban el premio,
sean escandinavos o no".
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