Chile | CulturaObra sobre Mariana Callejas y su polémico taller literario en centro DINA
Por Omar Villanueva Olmedo *
"El Taller", escrita por Nona Fernández y dirigida por Marcelo Leonart, debuta el 26 de abril en Lastarria 90 y cuenta cómo un aspirante a narrador insiste en escribir sobre el asesinato de Carlos Prats -que se planificó en esa casa-, lo que perturba a los asistentes a las tertulias.
Publicada: 2012-04-21
Mariana Callejas y Michael Townley "reviven" en esta una comedia negra.
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La escritora y guionista Nona Fernández -"Los archivos del cardenal", "El laberinto de Alicia", "Iorana" entre otras- reconoce haberse obsesionado con la historia de la ex agente de la DINA, Mariana Callejas (80) quien fue pareja de Michael Townley, autor confeso del crimen de Orlando Letelier y Carlos Prat.
El 2010 se le rebajó la condena de dos penas de 10 años y un día por este doble crimen, cambiándose la calificación a cómplice por lo que le dieron cinco años de libertad vigilada "por su irreprochable conducta anterior".
Su taller literario, dirigido desde fines de los 70 en la casa-cuartel de Lo Curro es una de las historias más increíbles de la narrativa nacional.
Allí, mientras los entonces jóvenes escritores Carlos Franz, Gonzalo Contreras o Carlos Iturra leían sus cuentos, en los otros dos pisos los agentes de la DINA intervenían teléfonos o planificaban atentados; en el subterráneo torturaban a prisioneros políticos y el químico Eugenio Berríos experimentaba gas letal con ratones.
"La situación era delirante: el jardinero veía tantos ratones muertos en el pasto que le preguntaba a Townley qué pasaba y él decía que era veneno nomás, que no se preocupara", recalca.
Precisamente ese episodio es uno de los que aparecen retratados en "El taller", una comedia negra escrita por Fernández y dirigida por Marcelo Leonart (fundadores de la Compañía La Fusa) que se estrenará el 26 de abril en Lastarria 90.
El elenco está compuesto por Francisca Márquez, Carmina Riego, Juan Pablo Fuentes, Nancy Gómez, Francisco Medina y la misma Nona Fernández.
Medina, está nominado al Altazor como Mejor Actor por su aplaudido rol como Emecé, el anfitrión de "Cabaret".
Música disco, Rasputín y egos literarios
El humor es precisamente el recurso que permite involucrar al espectador en una historia que, afirma la autora, es una metáfora de ese país sumergido por un lado en la frivolidad y por otro en la violencia extrema, aunque lentamente la historia comienza a dar un giro.
"Uno de los temas de fondo es cuál es el papel de los creadores frente a la realidad que se está viviendo. Es un taller literario. Un lugar donde los egos de cada participante explotan, mientras que al lado suyo hay personas siendo torturadas", recalca.
La obra comienza con un grupo de escritores acogidos por "María" (inspirada en Callejas y representada por Nona Fernández). Entre lectura de cuentos, música disco y sorpresivas apariciones del fantasma de Rasputín -el monje loco de la Rusia zarista- que salta desde el tocadiscos, las conversaciones son alegres y eluden lo que está pasando, literalmente, frente a sus narices.
Pero las cosas cambian cuando irrumpe Mauricio, un supuesto aspirante a escritor quien dice haber sido recomendado por Julia Ilabaca, "una ex integrante del taller, probablemente emigrada al taller de José Donoso". Bastó que pronunciara su nombre para que las alegres caras de los escritores mutaran.
Y más aún cuando dice, muy suelto de cuerpo, que quiere recrear el atentado sufrido por Carlos Prats en Londres, que precisamente se planificó en esa casa.
María -"escritora, esposa y agente o hasta doble agente de la DINA, de la CIA, de su vida amorosa y de su propia carrera literaria"- sabe que él ha llegado para investigar el paradero de Julia, desaparecida en el taller.
"Esta obra guarda completa autonomía sobre los hechos reales. Es sólo un reflejo, una sombra, un juego", explica Nona sobre su primera pieza teatral. "Queremos instalarnos en el pasado. Abrir nuestras antenas y enfocarlas en una época que no ha terminado de ser narrada, porque de ahí venimos, porque sin darle un lugar en el que ahora es difícil comprender los procesos que vivenciamos como país, como personas".
Los buenos muchachos
La autora siempre se ha preguntado, tanto por esta obra como por "Los archivos del cardenal", qué pensarán los implicados. "Es interesante imaginar qué les pasará a los que están presos cuando se enteran de estas obras. ¿Harán correcciones a la forma en que los interpretan? ¿Encontrarán falsas las escenas de tortura?".
Ella investigó, estudió los reportajes aparecidos y se documentó, aunque en lugar de hacer un relato directo, eligió distanciarse mediante la comedia y la ironía. "Esta obra dialoga con el Chile actual. Vivimos inmersos en una comedia donde las pelotudeces se suceden una tras otra. Nos hemos hechos los tontos desde siempre", concluye.
Fuente:La Segunda / Juan Carlos Ramírez F.
viernes, 13 de abril de 2012
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