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Víctor Montoya condecorado por la Universidad y el Gobierno Municipal de Llallagua


América Latina | Noticia
Publicada:2013-01-06
Por Lourdes P. Morante

El 22 de diciembre pasado fue condecorado el escritor Víctor Montoya por la Universidad Nacional Siglo XX y el Gobierno Autónomo Municipal de Llallagua, en el marco del 55 aniversario de la creación de esta ciudad y una sesión de honor, donde se destacó la labor literaria del autor y se le hizo entrega de la condecoración por su aporte intelectual reflejado en la labor literaria a través de su obra.



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Víctor Montoya, evocando su condición de escritor comprometido con la realidad social y reconociéndose como hijo de entrañas mineras, agradeció al Honorable Concejo Municipal por haber decidido condecorarlo con tan alta distinción, que lo llenaba de orgullo y felicidad, porque no siempre uno es profeta en su propia tierra.

En esta ciudad rodeada de montañas, donde el magnate minero Simón I. Patiño se convirtió en el “barón del estaño”, tras haber hallado la veta más rica de este preciado metal, vivió y estudió el reconocido escritor boliviano Víctor Montoya, quien supo plasmar en sus obras, con realismo descarnado y desbordante fantasía, el mundo de las minas y sus habitantes, a partir de una experiencia que le tocó vivir desde su más tierna infancia.

En el relato "La letra con sangre entra", incluido en el libro "Cuentos violentos", narra los años de su infancia en la escuela Jaime Mendoza, en la cual cursó el ciclo primario. Asimismo, la novela "El laberinto del pecado", que se editó por primera vez en Suecia, en 1992, recrea sus años de estudiante en el Colegio Primero de Mayo y el Colegio Junín, ubicado en los Campos de María Barzola.

En las calles de Llallagua, ahora llena de comercios y estudiantes universitarios, transcurrió su infancia y adolescencia, sin sospechar que un día llegaría a constituirse en uno de los escritores más connotados del país y en uno de los más importantes cronistas de los centros mineros, con novelas, cuentos, artículos y ensayos, que se leen a nivel nacional e internacional.

En este mismo baluarte de las luchas sindicales, que en la primera mitad del siglo XX fue el sostén de la economía nacional, asumió conciencia política y se hizo dirigente estudiantil, hasta que el régimen dictatorial de los años 70, acusándolo de "subversor del orden establecido”, primero lo lanzó a la cárcel y posteriormente al exilio.

Estando en Estocolmo, en calidad de refugiado político, escribió gran parte de su obra, que se inició con la publicación de su libro de testimonio "Huelga y represión", cuyas primeras páginas redactó en las celdas del Panóptico de San Pedro y en la cárcel de Viacha.

Su libro "Cuentos de la mina", que ha merecido varias traducciones y comentarios elogiosos de la crítica especializada, nos acerca al realismo fantástico de las minas, donde sobreviven el sincretismo religioso y los resabios del mestizaje colonial a través del Tío de la mina, quien encarna la cosmovisión andina y la religión católica en perfecta combinación entre lo profano y lo sagrado.

El Tío de la mina es uno los personajes centrales en la obra de Víctor Montoya, un escritor que rescata el modus vivendi de las familias mineras, con las grandezas y tragedias registradas en la historia del movimiento obrero, que siempre estuvo rodeada por la pobreza de las comunidades indígenas dispersas en el norte de Potosí.

Las "Crónicas mineras", escritas con pasión y conocimiento de causa, recogen pasajes de la historia de Llallagua y trazan la semblanza de algunos destacados sindicalistas que ofrendaron su vida a la causa de los trabajadores mineros, como César Lora y Domitila Chungara.

En consecuencia, no es casual que el Honorable Concejo Municipal haya decido condecorarlo el 22 de diciembre, día de celebración de la efemérides de Llallagua, una ciudad que guarda reliquias, recuerdos y legados de valor histórico desde la época en que Simón I. Patiño, con el propósito de amasar fortunas, creó la legendaria industria minera, que trituró la vida de miles de trabajadores, que murieron con los pulmones destrozados por la silicosis, una tragedia nacional que destaca en la obra literaria del ahora reconocido y condecorado escritor.

Se publicó en: http://culturaenlasalturas.blogspot.com/


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