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EL TURBULENTO PANORAMA POLITICO


Estocolmo | Actualidad
Publicada:2014-09-24
Por Estocolmo.se/Marta Inostroza

Hace un par de semanas tuvimos elecciones generales para designar a los nuevos integrantes del Gobierno central y de los gobiernos regionales y comunales. Dejando de lado a estos dos últimos (cada uno con su propia dinámica) la votación en torno a los que gobernarán el país.



Hace un par de semanas tuvimos elecciones generales para designar a los nuevos integrantes del Gobierno central y de los gobiernos regionales y comunales. Dejando de lado a estos dos últimos (cada uno con su propia dinámica) la votación en torno a los que gobernarán el país por un nuevo período de cuatro años dejó más perdedores que ganadores y tendió sobre la política nacional una serie de interrogantes que ni siquiera el más avispado de los vaticinadores, puede adelantar su desenlace.

Aún antes de llegar a las urnas los análisis no daban ganadores seguros, aunque al final como que la balanza comenzó a inclinarse en favor de una victoria de la oposición, representada por socialdemócratas, ambientalistas y comunistas (S,MP y V). Y eso fue lo que finalmente sucedió, aunque con un margen relativamente pequeño y lejos de una mayoría absoluta. La sorpresa fue dada por la alta votación que alcanzó la extrema derecha (SD), pasando a constituirse en los ganadores absolutos de los recientes comicios, y en el riesgo de llevar al nuevo Gobierno a su caída. Todo ello, si en la votación del presupuesto (el instrumento más importante que tiene un Gobierno y que determina la visión del país que se desea construir) el SD decide aprobar el plan económico de los partidos de la Alianza, conservadores, liberales, demócratas cristianos y centristas (M, FP, KD, C, hoy en el poder) dejando a la coalición S y MP más con el apoyo del V, sin los votos suficientes para lograr la aprobación de su propuesta.

Pero hay más que eso. Vamos por parte. Apenas conocido los resultados y la derrota de la Alianza, el líder de los conservadores y primer ministro, Fredrik Reinfeldt, presentó la renuncia a su cargo político, algo totalmente no esperado ya que por lo general se espera que al menos se haga el traspaso del Gobierno. Pero no, Reinfeldt prefirió la salida drástica e inmediata. Y no sólo ello, sino que además partió casi simultáneamente a Estados Unidos para estar presente en la Conferencia del Medioambiente, una presencia que es más simbólica que nada, ello porque mientras dure este proceso de transición no puede tomar ninguna decisión ni menos presentar propuestas como Estado. Esto vale no sólo en lo internacional sino también en el plano interno. Vale decir que en el tiempo que va desde conocidos los resultados de las elecciones hasta que asume el nuevo Gobierno, la administración saliente no tiene permitido firmar o mandar nuevas leyes al parlamento. Diríamos que en estos momentos Suecia tiene un Gobierno de tarjeta postal y donde Fredrik Reinfeldt está sólo para la foto..

Esto por un lado. Por el otro, la Socialdemocracia que durante la campaña supo aprovechar muy bien el voto de los comunistas e irse de la mano con ellos como radiantes enamorados, llegado el momento de decir quienes formarían el Gobierno, tomó la decisión de dejarlos fuera. Con ello derribo todos los sueños del V de haber, por fin, podido llegar a integrar la nueva administración del país. Esto no dejó de sorprender y de ahondar aún más las dudas de las capacidades que tendrá este nuevo Gobierno de sobrevivir las tormentas que se le avecinan.

LAS DUDAS DE LA SOBREVIVENCIA
El 30 de septiembre será el momento en que el vocero del Parlamento (el “talman”, tal vez una de las funciones administrativas más importantes que pueda recaer en una persona) propondrá el nombre de Stefan Löfven (líder del Partido Socialdemócrata) como nuevo primer ministro y el 2 de octubre, los recién elegidos miembros del Parlamento deberán aprobar su nombre. Se ha llegado a especular que Löfven podría ser rechazado por los honorables, trayendo consigo la caída de inmediata de su Gobierno y el llamado a nuevas elecciones. Pero ello es muy improbable que pase. Lo que seguro sucederá es que el SD, sí vote por el rechazo y los de la Alianza, decidan abstenerse.

Así con un debilitado apoyo parlamentario Stefan Löfven podrá ya al día siguiente hacer su declaración de Gobierno y formar su Gabinete, aunque con la inestabilidad política existente será un proceso que tarde un poco tiempo más. Será un Gobierno de minoría, lo que no es nada raro. Sin ir más lejos la Alianza ha gobernado en minoría teniendo ante cosas puntuales, el apoyo de los ambientalistas y más frecuentemente de la extrema derecha, para lograr la aprobación de las leyes que ha llevado al Parlamento.

Superado este primer paso, viene luego la prueba de fuego y que, a juicio de muchos, puede llevar a la caída del Gobierno de Löfven. Ella es la aprobación del presupuesto algo que se presenta lleno de dificultades. Para entender el por qué de ello, hay que saber que el presupuesto es la herramienta política más importante, es la definición de cómo se distribuirán los recursos del Estado. Y aquí está la dificultad de un Gobierno de minoría que deberá buscar compromisos para lograr la aprobación de su propuesta, cuestión que en este caso concreto no está muy claro.

Veamos. El Gobierno de Stefan Lövfen (S yMP) deberá necesariamente buscar el apoyo de los comunistas (V) que aún están dolidos por el desaire del que fueron víctimas. Esta claro que terminarán apoyándolo, no sin antes haber incluido más de alguna exigencia. Se sabe que Löfven ha tenido conversaciones con los líderes de la Alianza para lograr un apoyo de su parte. Pero le ha ido bastante mal, porque la Alianza insiste en presentar su propio proyecto de presupuesto. Y es aquí donde se enturbian las aguas y se anega el camino de Löfven. Si la Alianza presenta su propio presupuesto acumula por si sola 142 votos (M,FP,KD y C). Ahora si a ello se le suma la votación de la extrema derecha (SD, que ha dicho que apoyará a la Alianza) de 49 votos, acumularía un total de 191 mandatos. Por su parte el Gobierno entrante, aún con la votación entera de los comunistas no llega más allá de un total de 158 votos.

En este escenario la crisis de Gobierno, su caída y llamado a nuevas elecciones en el plazo de 3 meses, es casi un hecho. Está la posibilidad (muy incierta hasta ahora) que la Alianza desista de presentar un presupuesto propio o que la administración de Stefan Löfven decida (algo que es más improbable aún) aceptar que perdieron y gobernar con un presupuesto que no es el suyo. En otras palabras gobernar con la cancha rayada por la derecha.

En resumen, la situación política y el devenir del nuevo Gobierno está tan incierto, como el tiempo sueco, que de los días de sol se pasa violentamente a los truenos y relámpagos. Ojalá los rayos que caigan no sean devastadores y pronto se alcance de nuevo la luz, para el bienestar de todos los que vivimos en este país.



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