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Panamá me impidió viajar a Cuba


Chile | DD.HH
Publicada:2017-02-26
Por Agencias

Después de estar prisionero, por motivos políticos, exactamente 23 años en el Perú, y a 4 meses de haber cumplido completamente la pena y recuperado mi libertad, el 16 de octubre del año pasado cumplía un anhelado sueño, viajar a Cuba, acompañado de mi hija Paula, de 11 años.



Todo esto ocurre, además, en paralelo al impedimento de viaje a la señora Mariana Aylwin a la República de Cuba, donde se resalta una diferencia absoluta en el tratamiento de este problema por los medios de comunicación y por las autoridades de Chile. Se podría pensar que existen dos clases de ciudadanos.

Después de estar prisionero, por motivos políticos, exactamente 23 años en el Perú, y a 4 meses de haber cumplido completamente la pena y recuperado mi libertad, el 16 de octubre del año pasado cumplía un anhelado sueño, viajar a Cuba, acompañado de mi hija Paula, de 11 años.

Invitado a presentar un libro en La Habana, con mis documentos al día y la respectiva visa, viajé desde Santiago a la una de la madrugada de este lunes 20 de febrero, en Copa Airlines, llegando a ciudad de Panamá a las 6 de la mañana.

Nuestro vuelo de conexión a La Habana partía a las 7:22. Todo transcurría normalmente hasta que, al momento de abordar el avión, un señor que se identifica como policía internacional de Panamá me llama por mi apellido materno Petruzzi, y me pide los pasaportes, le digo soy Castillo Petruzzi y le pregunté de qué se trata todo esto. El señor policía me explica que es un control rutinario y si puedo alejarme unos metros para que mi hija menor de edad no escuche nuestra conversación. Luego me dice que existe una ley en la República de Panamá que no permite el tránsito ni el ingreso al territorio nacional de personas que hayan cumplido prisión, como era mi caso. Entonces, yo le digo, efectivamente, he cumplido la condena 23 años de prisión en el Perú por motivos políticos, pero no tengo ninguna deuda con el Estado chileno, ni panameño, ni mucho menos con el Estado cubano, por lo tanto, no entiendo el motivo de esta intervención policial. Me dice que vamos a ir a una oficina donde se hará una declaración y se evaluará si continúo mi viaje a Cuba o me regresan a mi país de origen.

Transcurridas dos horas aproximadamente de interrogatorio, y estando separado de mi menor hija, nos derivan a Migraciones de Panamá, allí me ponen en un cuarto con alrededor de 30 personas que esperaban ser devueltas a sus países de origen. A mi hija la mantienen alejada de mí, pudiendo observarla de vez en cuando, pero en condiciones insalubres, sin agua ni baño cerca ni tampoco alimentación adecuada. Desde el inicio retienen mi celular y la cámara filmadora de mi hija. Yo, desde un inicio también, de manera respetuosa, pedí hablar con el Consulado o la Embajada de Chile en Panamá. En ningún momento accedieron. Tampoco me dejaron hablar con mi familia en Chile ni con los amigos que me esperaban en La Habana. Me tomaron fotografías de frente y de ambos perfiles.

A las 11 de la mañana de ese mismo lunes nos hacen ingresar a un vuelo Copa con destino a Santiago de Chile. Mi pasaporte chileno es entregado en custodia al personal de Copa Airlines, que a su vez lo entrega a la policía de Investigaciones de Chile en el aeropuerto de Santiago. Allí, previa declaración policial voluntaria, donde declaro los hechos acaecidos, sin darme copia o constancia alguna, me devuelven el pasaporte y puedo salir de las oficinas policiales, pasando a la sección del aeropuerto donde nos esperaba mi familia.

Me llama la atención profundamente el hecho de que a un ciudadano chileno, que no tiene cuentas pendientes con la justicia en ningún lugar del mundo, se le impida circular libremente.

Que mi hija de apenas 11 años sea tratada con tanta rigurosidad y no se respeten sus mínimos derechos humanos, como es el de estar siempre acompañada de su padre, más aún tomando en consideración el trauma que para ella significó el tener a su padre tras las rejas durante toda su vida.

Todo esto ocurre, además, en paralelo al impedimento de viaje a la señora Mariana Aylwin a la República de Cuba, donde se resalta una diferencia absoluta en el tratamiento de este problema por los medios de comunicación y por las autoridades de Chile. Se podría pensar que existen dos clases de ciudadanos.

Es importante remarcar que, en ningún momento, ni Copa Airlines ni la Policía de Investigaciones, al salir de Chile, me comunicaron que estaría imposibilitado de viajar vía Panamá con destino a Cuba. Es menester que el gobierno, que mi país, exija, sin discriminaciones, el respeto a la libre circulación de los ciudadanos chilenos por el mundo.

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