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El exilio es bellaco, es, jugar al cacho.


Estocolmo | Columna de Fischer
Publicada:2018-07-11
Por Alejandro Fischer Alquinta*

Cuando el exilio se transforma en una tragedia, oportunista, de enjuagues y lo amarramos a un retorno que no llega, se asoma una contradicción en “la clase”.





Durante años he sentido por esquinas y escritorios, como se incrusta   un rumor ignorante… Deja heridas dolientes,  contradictorias que  no pueden cicatrizar.

Cuando el exilio se transforma en una tragedia,  oportunista, de enjuagues y lo amarramos  a un retorno que no llega, se asoma una contradicción en “la clase”.

El comienzo del exilio y su final es una instancia política, humana y de carne, nos deja  amarrado a un barquito de papel, navegando a lo salmón.

La vida ha sido bondadosa  conmigo… le he fallado muchas veces… la he arrinconado; dejado  arrastrarse  por muros polvorientos, bebiendo a un destajo, la he dejado  vulnerable y lúgubre; he sido cómplice de los sepultureros, la he dejado  hambrienta de todo…

A la vuelta de una esquina se detuvo…me miro  y con seno áspero me dijo…: “Me tienes hasta la coronilla”, levanto su mano y me mostro un ramal…

“Yo tengo un dios aparte”

La vida mi amigo, es algo mágico, hay que conquistarla y cuidarla, a cada segundo mejorarla…La vida depende de tu hacer.

La vida Camarada, es la expresión más inmensa del amor, del respeto, del sentido común, de la lealtad a los origenes.

En contradicción en lo que digo, odio intensamente a los imperios… tengo una aversión “paria” a sus perros de presa, a sus sistemas…

El fascismo, el neoliberalismo, me deja almorronado, vigilante, atrevido, neurológicamente paranoico.

He amado y me han amado...

Van conmigo los aromas y tesuras de los labios que me amaron, de los brazos que viajaron a mi lado por geografías en la cual, fuimos dueños absolutos.

Entregue y entrego mi vida a la creencia que practico, la que le dio a mi intelecto las herramientas para combatir el hambre, la ignorancia, la pobreza.

Acostumbro a decir, que uno es el “arquitecto de su propia vida”…

No es así.

Si no están las herramientas, la geografía social, la fuerza propia, la unidad, la comunicación, la tolerancia, el sentido común, los recursos, los incentivos, la motivación que levante una estructura, será un triste y cruel  engaño para el que quiera ser arquitecto.

Compatriotas de sur a norte, tienen  que parar los “chismeríos” de pasillos… me obligan a gritar que no venimos de un huevo… que somos helechos jugando al luche, en un anti-archipiélago chiquitito de dos islas.

Camaradas el exilio es un engendro del infierno…

Aquellos que se quedaron en casa y resistieron la furia del fascismo, resisten y se multiplican son mis héroes, son mi bitácora, mi compas, mi esperanza… aquellos que alquilaron cielos y regresaron…los saludo, los admiro, los respeto…los envidio, los entiendo, los amo.

Aquellos que se anclaron como yo, fuera de “la loca geografía”, cansados y “huachos de clase”, los compadezco.

En Suecia, somos más de 40 mil  chilenos… 60 mil dicen los mas avezados…

El hacer uso de un derecho prohibido, encarcelado, conquistado y libre  fuimos  1.400 chilenos…1.400 compatriotas manifestaron, su lengua, su clase, su porque, su parecer de 45 años de lucha…

Los 58 mil o 34 mil chilenos, que caminan con las manos en  los bolsillos, comiendo arándanos, pisando tusilagos,  atestiguan mi locura.

¡! Dios mío de los coloraos ¡!

El hacer política en las afueras de tu patria, cuando en tu país se dice que llego la democracia, es una locura, aunque sea circunstancial, o que se diga con los dedos cruzados “Estado de derecho ”o “Chilenos somos todos”… los mil 400 me dan escalofrío… es  el resultado, mi resultado, de 50 años de mi vida.

Yo me identifico con eso…me revuelco en ello, sino mi vida sería una mentira.

Hacer política en maceteros y para maceteros, es actualmente un pisar de callos y griteríos inevitables.

Somos parte de un proceso, de una historia, de una disciplina que hasta un ciego, un sordo nos oiría, nos vería.

Solamente lo fáctico podría ignorarnos.

Me miro al espejo y me da risa…

”Una risa de menos mal”…

Menos mal que le dimos como caja a la Rebelión Popular,  menos mal que  se hizo y  se practican las cualidades y enseñanzas de los calendarios, del esfuerzo individual y mancomunado, que lo colectivo sigue siendo el tijeral  que nos entregara Luis Emilio Recabarren , don Elías, Víctor Díaz, don Lucho, Marta Ugarte, Gladys…

La ignorancia y la injusticia social, siguen reinando en mi sur y en el mundo.

Quiero gritar, que duele harto,  cuando el cordón umbilical se atora, se pone mudo, “de a dos” y  no cumple con su  orgánica… duele y confunde…

El exilio compañeros es bellaco…

Me hice hombre en el exilio, “mi quedada” y la de casi, todos los compañeros a los cual conozco, no ha sido otra cosa que, la carne, el luche y  las “golondrinas que se llevaron los calendarios.”

En esa locura de quedarse de  algunos pocos, viven también, otros “quedados” como el Pato, amigo y hermano, luchador de la “Copa Cuba”  que llegaron a quedarse y  que tienen un alma solidaria linda, que sobrepasa el accionar de los politólogos…

El Fascismo nos derroto políticamente y nos desparramo…nos desaguo...

Yo me mantuve un tiempo en casa; tengo en mi historial, haber rendido honores, con mi Coro de la Escuela Consolidada de Vicuña, al criminal y ladrón, haber sostenido sus manos unos segundos en las mías…que ironía más espantosa, que incomunicación más grande, que falta de orgánica y de respeto.

Un oficial de la Fuerza Aérea, cubre mi salida del país…me sentí más solo que diente de ajo…

Cuando logre ser trenza, me encontré en país ajeno…con una realidad que todavía me pellizca…  

Se dé uno, contar, que al enfrentarse a los milicos se le trabó la metralleta y tubo que tirar las balas con la mano…

Se, al igual que hace poco en resolución a un Congreso, de la llamada de atención a mi persona, de una compañera, indignada, que no me metiera en sus asuntos... que su marido le podía pegar cuando él quisiera...

”Chemimare”.

Me encontré con médicos, ejecutivos, poetas, escritores, empresarios, universitarios, mexicanos en bandolera, abogados, periodistas, locutores  y masones.

Escuche decir a un refugiado que estaba “cachuo ”en la intromisión del imperio gringo en el golpe militar en mi paisito...

El exilio, camaradas, mato, separo a familias maravillosas.

El exilio es bellaco, es “jugar al cacho”.

Hacer política en ajeno, es una locura, es una cuestión de clase y de ficción…pero también es el sentido, el timón, el velamen  que tiene tu vida…es el por qué, tu nieto habla tres idiomas y tu entiendes uno…

Hacer política en macetero para maceteros es enhebrar una aguja  sin hoyo….

Uno se pone “mexicano, Trotski, Ernesto, espía, Intelectual, trauco y politólogo…

De alguna manera, hemos escrito un trocito, de esta ausencia infame.

Respeto (reencontrado) a los compañeros que han logrado restarse y se dedican a  sus cosas…

Una ponencia allá otra acá, un comentario, el teatro, un canturreo, un poemario, unas oncesitas, el 18, el viejo de la Coca-Cola…la mujer…

De alguna manera  nos acercamos a este vivir que aroma nuestro país…;

El exilio que compramos, que vivimos todos los días, sabe lo mismo al que vive cualquier  trabajador  en el mundo civilizado;  el mismo rosario…”según su capacidad, serán sus necesidades”…  En este mundo pilastrero, neoliberal  tiene para la clase trabajadora las mismas exigencias…

El que quiere tener un auto tiene que trabajar más o hacer “chamuyo”…la boleta llegara después…ese “después” lo trae una vieja sorda y muda…

En el plano laboral, los empresarios, los privados chilenos que triunfaron, los nuevos ricos,  se deben al engaño,  al fraude al fisco y a la explotación a sus mismos compatriotas, de la patria grande o de la patria chica.

En el plano Intelectual tenemos a Rodrigo Rojas.

El exilio es infame…. Se dé cosas horribles, que me obligan a bozales…

Tengo amigos revolucionarios  anclados en el  mundo…he sido guardia de honor de hacedores de mi creencia, he besado sus cabezas, calientes todavía, pero ausentes…

Tengo hermanos que amo, que han dejado algo de su alma, en mazmorras del horror fascista, tengo hermanos internacionalista, que sufren ahora por Nicaragua, tengo hermanos, que montaron en Tiltil y están estrujando puños.

Soy parte de  aquellos  que hicieron y que hacen millones y millones de empanadas, de porotos con riendas y con chorizos;  soy un pedacito de aquellos que salieron y salen a las calles en todas las capitales y ciudades del mundo,  para gritar y defender la vida, la paz…

Y no solamente por los apresados y torturados por la dictadura, sino por  Afganistán, Libia, Palestina, Iran, la antigua Yugoslavia, Irak, Siria, Brasil…

Nuestro  escapulario en ristre son Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Vietnam, Mexico.

Conozco  y se, de la mayoría de  combatientes que son parte del “Derecho del pueblo a la Rebelión” y se quedaron por calendarios y golondrinas…

Nos ha perseguido la cuestión de dejar un  tanto solos a los cabros, llegaron con calzoncillos de goma y crecieron en idioma  y relaciones diferentes…

No ha sido fácil para ellos y para nosotros, ha sido un sinfín de jugar al luche…

Ojala que les vaya bien con sus propios hijos, al menos hablaran iguales…

Somos de todo un poco…desde académicos, torneros, matriceros, trovadores, vendedores callejeros de corbatas y chorizos…somos  zapateros y hacedor de radios y melodías…

Entendemos que los medios de comunicación, son un arma importantísima para la liberación de los pueblos…

Los que hacen política a través de los micrófonos y son leales, con principios y valores,  son para mí,  gigantes que se quedaron…

Tienen que cuidar no solamente lo que dicen, sino que, como  lo  hacen y porque lo hacen…

Tienen que estar gratuitamente por lo menos  6 horas diarias, preparando sus emisiones y todo por la revolución, la cultura, el sentido común, los sueños y el internacionalismo proletario.

Y como si fuera poco, van acariciando diarios, guitarras,  ollas y sartenes…

Compatriotas, de allá abajo, no ha sido, y  no es fácil caminar alquilando cielos… extrañamos lo que es nuestro, nos sentimos a veces de ninguna parte…

La canción de “No soy de aquí, ni soy de allá” es un clavo oxidado incrustado en nuestra carne.

Si alguna vez vienes por estos lados traigan Cilantro.


 

Alejandro Fischer Alquinta

Torrevieja 20180712  

 

 




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