Publicada:2018-11-04

CAZAR AL CAZADOR

Chile | DD.HH
Por Pascale Bonnefoy

El da que decid escribir sobre los detectives que investigaban causas de derechos humanos fue histrico, aunque no precisamente por eso. Era el 17 de diciembre de 2014 y haba quedado de juntarme a almorzar con una pareja de acadmicos, Anne Protin-Dumon y Alexander Wilde.





Pascale Bonnefoy

PREFACIO
El da que decid escribir sobre los detectives que investigaban causas de derechos humanos fue histrico, aunque no precisamente por eso. Era el 17 de diciembre de 2014 y haba quedado de juntarme a almorzar con una pareja de acadmicos, Anne Protin-Dumon y Alexander Wilde, quienes estaban de paso en Chile. Llegu atrasada por culpa de Barack Obama y Ral Castro. Me haba quedado pegada leyendo las noticias urgentes de ese da, cuando los entonces presidentes de Estados Unidos y Cuba, respectivamente, anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomticas.

Esa reunin en un local de Plaza uoa la tildamos de almuerzo histrico porque la mitad se fue en comentar la noticia. Cuando ?nalmente llegamos al tema que nos convocaba, relacionado con la investigacin de violaciones a los derechos humanos en Chile, la conversacin gir sobre la brigada especializada en derechos humanos de la Polica de Investigaciones. Me llamaba la atencin la juventud de los detectives, les coment, para quienes estos crmenes eran en realidad cold cases, parte de la historia.

Pens que era interesante el hecho de que no hubiesen vivido esa poca, que tal vez tenan vctimas o victimarios dentro de sus propias familias o quizs solo haban ledo algo en un libro, o que todo lo que tena que ver con la dictadura militar les resultaba algo ajeno. Me pregunt qu pensaran o sentiran cuando entrevistaban a torturadores, a personas que mataron e hicieron desaparecer a otros seres humanos, a los que siguen negando hechos histricos irrefutables y, tambin, qu sentiran cuando hablaban con quienes seguiran buscando a los suyos y esperando algo de justicia, tantas dcadas despus. Entonces Anne me plante:

Por qu no escribes sobre ellos?
Y as fue como esa idea de a poco se convirti en una obsesin. Por esto, un primer agradecimiento va para Anne Protin-Dumon.

Quera entrevistar a los jvenes hombres y mujeres que hoy forman parte de la Brigada Investigadora de Delitos contra los Derechos Humanos de la PDI. Me vea acompandolos en sus salidas a terreno, a excavaciones con el Servicio Mdico Legal en busca de restos de detenidos desaparecidos; quera desentraar cmo trabajaban con el pasado, cmo se relacionaban con los inculpados y con los familiares de vctimas, y cmo funcionaba la rueda de la justicia que involucraba a policas, jueces, peritos forenses, abogados y testigos.

Part por el comienzo, y ah me qued, en la tumultuosa transicin posdictatorial de los noventa y con los detectives que avanzaron, contra todo pronstico, hacia el establecimiento de la verdad.

Comenc a comprender el proceso que vivi la polica civil al ?nalizar la dictadura militar y a conocer a los detectives que de un da para otro tuvieron que investigar un reciente pasado criminal del cual su propia institucin haba formado parte. La Polica de Investigaciones estuvo severamente comprometida con la represin poltica, y eso signi?c que tuvieron que investigarse a s mismos en una poca en que an haba ex agentes de seguridad al interior de la institucin y en que todava se torturaba en algunos cuarteles.

En ese periodo, la Brigada de Homicidios destin tres equipos para investigar los mal llamados casos emblemticos a los cuales, por la conmocin pblica que causaron entre ellos los de Orlando Letelier, Santiago Nattino, Manuel Guerrero, Jos Manuel Parada y Tucapel Jimnez, se les asignaron ministros en visita de la Corte de Apelaciones.

En paralelo, en abril de 1991 el entonces director de la polica civil, Horacio Toro, cre una reservadsima unidad dentro del Departamento V de Asuntos Internos para investigar las dems causas de derechos humanos, basndose en los nuevos antecedentes aportados a los tribunales de justicia por la Comisin Rettig.

Al principio eran solo dos o?ciales. Rpidamente la unidad comenz a crecer, sumando detectives jvenes, casi todos de origen modesto y de provincia. La gran mayora se form en la Escuela de Investigaciones Policiales durante la dictadura, cuando la institucin, dirigida por un general de Ejrcito, era parte del engranaje represivo.

Ese fue el germen de lo que hoy se conoce como Brigada Investigadora de Delitos contra los Derechos Humanos de la PDI.

En ese contexto, los detectives de la Brigada de Homicidios y del Departamento V enfrentaron enormes muros de silencio, la descon?anza de los familiares de vctimas y sobrevivientes, las amenazas y la vigilancia constante por parte de la inteligencia militar, un gobierno timorato que no obstante les multiplic los recursos, y un poder judicial que no estaba a la altura de las circunstancias, salvo excepciones.

Descubr que, a pesar de la decisin de aspirar a una justicia en la medida de lo posible, segn las palabras del presidente Patricio Aylwin, del aparente desinters del presidente Eduardo Frei, de la tozudez de la mayora de los jueces que seguan aplicando la Ley de Amnista sin siquiera averiguar a quines deban amnistiar, y de la absolutamente nula colaboracin de las Fuerzas Armadas y Carabineros, se hizo mucho.

Pero no se hizo justicia, no de la manera que exiga la magnitud de los crmenes.

Este libro aborda la travesa de los detectives del Departamento V y de la Brigada de Homicidios dedicados a casos de derechos humanos en los noventa. S que quedan muchos secretos que no llegu a conocer. Tambin que la realidad no es en blanco y negro; hubo mucho gris en el trnsito desde un rgimen militar autoritario a una democracia restringida y presa de amarres, pero democracia al ?n y al cabo.

Las fuentes documentales consultadas para este trabajo son varias, pero la principal fue el archivo de la propia Brigada de Derechos Humanos de la PDI, que este ao fue declarado monumento histrico por el Consejo de Monumentos Nacionales. Entrevist a muchas personas, pero ms que nada a detectives, casi todos ya en retiro. En el camino llegu a conocer y a estimar a muchos de ellos.

A algunos no los pude entrevistar por distintas razones, ya sea porque estaban en delicado estado de salud, haban fallecido o me fue imposible ubicarlos. Dos declinaron ser entrevistados.

La mayora de ellos son desconocidos para la opinin pblica. Sus nombres y sus rostros rara vez salan en la prensa, manteniendo un bajo per?l. No emprendieron una cruzada: solo cumplan su deber profesional como integrantes de un rgano auxiliar de la justicia.

No obstante, a prcticamente todos les escuch decir que esta experiencia les cambi la vida, y que ellos contribuyeron a cambiar la del pas. No han buscado reconocimiento, aunque lamentan no haberlo recibido.

Este libro no aspira a convertirlos en hroes, si bien hubo algo de herosmo y ciertamente de sacri?cio y compromiso en sus acciones. Ms bien, intento retratar una poca compleja, inestable, desde la perspectiva de una polica civil que pasaba por sus propias transformaciones internas.

Estoy sumamente agradecida de todos esos detectives que me ofrecieron una ventana a sus vidas personales y profesionales para contar esta historia, que es individual, institucional y nacional.

Agradezco especialmente a Luis Henrquez Seguel, porque sin su ayuda este libro probablemente no habra sido posible; a Nelson Mery Figueroa, quien, a pesar de su aversin a los periodistas, me abri su casa para largas conversaciones; a Nelson Jofr Cabello por su generosa colaboracin; a los sucesivos Jefes Nacionales de Delitos contra los Derechos Humanos y las Personas de la PDI, Toms Vivanco y Sergio Claramunt, quienes me autorizaron a revisar el archivo de la Brigada Investigadora de Delitos contra los Derechos Humanos; y al comisario Braulio Abarca, por su excelente voluntad para acogerme durante semanas en la casona de Condell 264 mientras hurgaba en ese acervo documental.

Tambin agradezco a mi ex alumna y ahora colega Arak Herrera Godoy, quien me ayud en la revisin de prensa; a la periodista Mara Olivia Mnckeberg por su apoyo constante; y a todos mis cercanos, quienes tuvieron que soportarme mientras les hablaba sobre aventuras policiales.

Finalmente, va mi profunda gratitud a Melanie Jsch, directora editorial de Penguin Random House, y a todo el equipo editorial, especialmente a Aldo Pern, por su dedicacin, delicadeza y contagioso entusiasmo.

Santiago, septiembre de 2018


CAZAR AL CAZADOR - Captulo 1
CAZAR AL CAZADOR - AMIGOS DE DON MANOLO
CAZAR AL CAZADOR - TAREA TITNICA

CAZAR AL CAZADOR - A la caza del Guatn Romo Captulo 6


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