Europa | Música

¿Influye la política en los votos de Eurovisión?


Por Agencias
Publicada:2019-05-20

«Todos aquí son de todas partes del mundo. Nunca subestiméis el poder de la música para unir a las personas.



Madonna hace política en Eurovisión con una bandera de Palestina
La reina del pop empezó con su icónico «Like a prayer» y terminó con «Future» junto al rapero Quavo con máscaras de gas de por medio y un discurso sobre la guerra.

Sin ser parte de ninguno de los 26 países que este año competían por el micrófono del cristal en Eurovisión 2019, Madonna se convirtió en el centro del certamen. Su actuación en la Expo de Tel Aviv no defraudó: estuvo a la altura del millón de dólares que el multimillonario Sylvan Adams desembolsó para traer hasta su tierra a la reina del pop. Lo que quizá no sabían los organizadores es que se iba a meter en terreno político (tan prohibido en el festival) e incluso iba a mostrar a dos personas, una bajo la bandera palestina y otra bajo la israelí, abrazándose. Aunque la realización intentara no mostrarlo. E incluso se atrevió a lanzar un mensaje: «Wake up» («despertad»). Empezó, eso sí, con su icónico «Like a prayer» y terminó con «Future» junto al rapero Quavo con máscaras de gas de por medio y un discurso sobre la guerra y representaciones de todas las religionas. Madonna criticó Eurovisión desde el centro mismo de Eurovisión.

«Todos sois ganadores. Llegar a aquí es todo un logro, y para mí eso es una victoria, no importa lo que pase después», dijo a los concursantes minutos antes de actuar. «Todos aquí son de todas partes del mundo. Nunca subestiméis el poder de la música para unir a las personas. La música hace que la gente permanezca unida», dijo a los presentes, a los que también animó a corear juntos la estrofa central de «Music». Y ya avisó: «Haré algo grande». Y se atrevió.

Eso sí, su actuación ha dado más de un quebradero de cabeza a la organización del festival, que tuvo que cerrar «in extremis» el contrato el pasado jueves por desencuentros con la artista. Antes de haberlo rubricado, la estadounidense estuvo retenida en la entrada del pabellón cuando se dirigía con su equipo a ensayar.

¿Votan los europeos guiándose por criterios políticos? Hay quien cree que es así, e incluso las quejas de muchos países (en especial los big five) han hecho más transparente el sistema. Pero hay una amplia literatura académica que lo analiza, desde tesis doctorales a papers elaborados en universidades de prestigio, y todos llegan a la misma conclusión: salvo un par de excepciones, no hay ninguna prueba de que eso sea así.

El estudio más célebre es de Gad Yair, del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Ya en 1995, apuntó la existencia de al menos tres bloques cuyos países se votaban especialmente entre sí: el mediterráneo, el nórdico y el de Europa del Este. Otro paper de Victor Ginsburghy Abdul Noury pone como ejemplo la victoria de Ruslana en 2004 por Ucrania. El conjunto de los participantes le dieron una media de 8 puntos, pero sus vecinos se prodigaron otorgándole casi sin excepción los douze points. En su estudio, los autores ven un especial intercambio de votos entre Grecia y Chipre, Dinamarca y Suecia, Irlanda y Reino Unido y Holanda y Bélgica.

Es decir, los estudios concluyen que sí hay unos patrones, a los que con el televoto se añade el factor diáspora. Cuando participaba Turquía, esta recibía multitud de votos de Alemania, Francia, Holanda, Austria o Bélgica. Es decir, allí donde habían ido a vivir sus ciudadanos.

Tres bloques de votos
Pero vamos a lo importante. ¿Cuándo aparece la política aquí? El portal británico The Telegraph ha publicado un interesante artículo sobre cómo ciertas costumbres diplomáticas, nacidas en otros momentos culturales, se reproducen aún en los votos de Eurovisión. La primera edición del certamen se celebró en 1956, en una Europa que todavía sufría las heridas de la Segunda Guerra Mundial, y los eventos políticos posteriores dejaron su marca. Así podríamos encontrar tres bloques principales de países que suelen repartirse los puntos. Los estados de la antigua Unión Soviética y satélites; los Balcanes, formado por la desparecida Yugoslavia, además de Rumanía y Albania; y Escandinavia, con los países nórdicos, Islandia, Lituania y Letonia.

No obstante, The Telegraph también menciona un grupo de países independientes que no suelen entrar en estas quinielas previsibles, como Mónaco, Francia, Portugal, Israel, Suiza y Alemania, y tal vez podríamos añadir España. Sabemos que te lo estás preguntando, pero no, no es necesario pertenecer a uno de los tres bloques anteriores para ganar. Por ejemplo, la canción de Alemania triunfó en 2010, y la de Portugal en 2017. Otro ejemplo es Noruega, de la tercera alianza, el país con peor suerte de Eurovisión: tiene el record de quedar en el último puesto, en 11 ocasiones. Además, los votos que se conceden por diplomacia suelen ser positivos, no negativos; excepto el caso de Armenia y Azerbaiyán, que rivalizaron en 2014 y 2015 por un debate, en teoría, sobre la guerra de Nagorno Karabaj, entre los años 80 y 90.

Eurovisión contra Occidente, Macron e Israel

El año pasado, hubo una canción en concreto que tenía un alto contenido político-social. Fue la que representó a Italia, interpretada por Francesco Gabbani y llamada Occidentali’s Karma. Esta canción, a través de una inteligente ironía, critica el parecer y no ser de Occidente respecto a las importaciones simplistas de las moralidades orientales. Contra el postureo, Gabbani, hace alusión al mirar hacia otro lado sin poner el foco en las verdaderas causas de los problemas de Occidente, por eso habla del karma occidental.

El momento del Palestinazo de Islandia




El grupo islandés Hatari, representante de Islandia en el festival de Eurovisión celebrado este sábado en Tel Aviv (Israel), fue protagonista durante las votaciones de un incidente que ”contradice las normas del concurso” cuando mostraron varias banderas de Palestina en favor de la causa de este pueblo y en protesta por más de 70 años de sometimiento israelí. 

Lo que no se vio en pantalla fue cuando la organización del festival censuró al grupo arrebatándole las banderas.
 
Un miembro del ‘staff’ técnico de Eurovisión se acercó a los miembros de la banda, que se define como anticapitalista, y les reclama las banderas: “Give me the palestine flag” (“Dadme la bandera palestina”), se le escucha decir. 

El momento fue grabado por uno de los miembros del grupo.

Los organizadores del Festival, la UER (Unión Europea de Radiodifusión), ha informado de que estudiará penalizar a Hatari por lo sucedido. 

“Se trata de un evento no político y este gesto contradice las normas del concurso”, han explicado en un comunicado. 

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