Tito Alvarado
Estocolmo.se
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| Pocos
decesos en El Salvador han
ocasionado tanta conmoción,
como el fallecimiento del
histórico líder
de izquierda, Schafik Jorge
Handal. |
Una Tarde de viernes, hace ya
una eternidad, nos cayó
encima la noticia, Schafik Jorge
Handal sintió un dolor
en el pecho que lo obligó
a doblarse y tenderse en el piso
del aeropuerto. Venía de
haber estado en Bolivia con Evo
Morales y su pueblo andino. Breves
y eternos momentos después,
Ya Schafik no era de este mundo.
Un ataque mortal se había
apoderado de su cuerpo. Cuando
alguien nos falta apreciamos cuanto
vale su ausencia. Esta verdad
en su caso tiene el mérito
de plantearnos el desafió
de asumir en nosotros parte de
su carga, única manera
de continuar su legado y darle
vida a sus acciones y pensamiento.
Me hubiera gustado decir unas
cuantas palabras inteligentes
en el acto de despedida celebrado
en Montreal. No pudo ser, yo estaba
en otra lucha a cientos de kilómetros
de mis compañeros de dolor.
Ese día fue de silencio
para mi, no había nada
que decir que lograra traerlo
a la vida.
Hoy, a varias semanas de su muerte
física, escribo estas palabras
que me hubiera gustado pronunciar.
Me sitúo en lo que fue
aquel momento en el que un joven
de 14 años hacia su entrada
en la historia y la comenzaba
a escribir con hechos audaces,
era la huelga que derribó
a Maximiliano Hernández.
Al ser que yo todavía no
era (me faltaban 6 años
para nacer) le hubiera gustado
saludar al compañero que
llegaría a ser Schafik.
A partir de ese momento, que
marca el rumbo y le da sentido
a su vida, lo vemos en todas las
batallas por la causa del ser
salvadoreño. De los instantes
de la guerra rescato la decisión
de luchar hasta vencer, no se
pudo por ese camino, habrá
que ir por otro, con acrecentada
decisión de luchar hasta
vencer y más allá,
que luego del triunfo viene la
tarea de la transformación,
el reverdecer del país,
la primavera de los pueblos.
Imagino ese nuevo El Salvador,
que ha de nacer de la gente que
lucha y de los que ahora, en este
instante, en este presente de
homenaje, en este minuto de nuevas
decisiones, se incorporan para
suplir al Comandante de pueblos
que era y es Schafik Jorge Handal.
En este El Salvador de mañana,
estará presente el infatigable
luchador de mirada apacible, sonrisa
tierna y sonora carcajada. A estas
dotes de afable humanidad se le
agregan otras de imprescindible
revolucionario que lo convierten
hoy en leyenda, en referencia,
en ejemplo del nuevo ser que pregonamos.
Se dicen y dirán muchas
palabras que puede llevarse el
viento, lo que queda en el aire
es lo que fue, su presencia mítica,
que nos ha de alumbrar el camino
hasta ese día de comienzo
de la verdadera historia del ser
humano.
Compañero, desde la distancia,
mi respeto, mi dolor.
Con alegría, seguimos
tu ejemplo, hasta siempre Comandante.
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