Tito
Alvarado
Estocolmo.se
Leo una nota periodística
que da cuenta de una acción
criminal de un señor que
actúa como Presidente de
la república. La nota,
publicada en el periódico
digital Terra Noticias, reduce
al mínimo los comentarios
y pone tres frases del pronto
ex mandatario de un casi país
llamado Chile. Se trata del indulto
presidencial al criminal que apuñaló
y degolló a Tucapel Jiménez.
Este acto repudiable lo justifica
con un lacónico: “el bien
superior del país”.
¿Qué bien puede
resultar de un mensaje de esta
envergadura? Perdonar es dejar
todo en nada. Salvo que tratándose
de tanta sangre derramada, de
la vida de otra persona, solo
el afectado puede perdonar. Los
sobrevivientes de esa tragedia
llamada dictadura militar no podemos
perdonar ni olvidar.
¿Qué valores morales
se nos entregan cuando debemos
presenciar un justificativo, de
algo injustificable, con la frase
comodín del bien superior
del país? Significa esto
que hay bienes menores. Ante esta
constatación solamente
nos queda preguntarnos ¿somos
la inmensa mayoría que
no participa de ninguna cuota
de poder el bien menor? Como también
podemos preguntarnos ¿qué
bien superior puede ser ese de
poner la justicia a un lado y
dar libertad a los asaltantes
por mandato, a los ejecutores
de crímenes diseñados
en el confort de una oficina y
sueldo de las instituciones armadas?
Si esto no es invitación
a la impunidad, invitación
a quienes recurren a esos métodos
de hacer política, a que
lo vuelvan a hacer, pues en este
casi país los criminales
gozan de buena salud y mejores
atenciones, dudo mucho que de
tal invitación pueda salir
algo superior.
El segundo comentario de su excelencia
habla de “dar una señal
potente para comenzar a dejar
las cosas en el pasado” Si notamos,
también al pasar, que antes
dijo superior, ahora dice potente,
hay como un fatalismo heredado
del lenguaje de la dictadura,
una ideología neoliberal,
de yo tengo la razón, tu
te sometes. ¿Es el sueño
frustrado del pequeño dictador
que lleva en su alma? Dejo esto
aquí, no sea que se me
envíen ciertos escuadrones
o comandos conjuntos. Sin embargo
este natural temor no me impide
pronunciarme contra esta muletilla
de concertacionistas, derechistas,
personeros del aparataje de la
dictadura y las nuevas caras de
lo mismo, su persistente insistencia
en olvidar. Como no pretendo que
esto sea un dialogo con ellos
no les preguntaré que es
el olvido ni que beneficios esperan
obtener.
Para nosotros olvidar es convertirnos
en cómplices de esos criminales,
es volver a asesinar a nuestra
gente, es dejar todo en nada para
que ellos vuelvan a su trabajo
de defender a sangre y fuego su
efímero poder, su negocio,
sus sobresueldos, su ego en el
bronce, mientras los problemas
se acumulan sin soluciones reales.
La memoria es nuestro más
preciado derecho, es la certeza
de que haremos justicia. También
es patrimonio cultural y por lo
mismo, sin memoria no podemos
aspirar a los cambios. En este
sentido su canto pidiendo olvido
es querer ocultar esos crímenes
con la muerte del alma nacional.
Algo simplemente inadmisible.
La nota que comento nos dice
que El Señor Presidente
se considera amigo del hijo del
asesinado, y ahora víctima
sin justicia. Con un amigo así
nadie necesita enemigos. Dios
me libre de tener a tan connotado
señor como amigo alguna
vez. El anuncia una cosa y deja
traslucir otra, y todo, como si
aquí no pasara nada. O
es la más absoluta cara
de palo y el desprecio al infinito
hacia sus no iguales o es la más
despreciable de las falencias
humanas: la insensibilidad. Nos
dice: “Me gustaría más
adelante, con tranquilidad, poder
conversar con él de una
manera privada y explicarle las
razones que he tenido”. Esta frase
es de antología y da para
un estudio detenido de las sinrazones
de la razón de un estadista
en decadencia. Cuando veo las
encuestas que le dan a este ser
insensible un 60% de aceptación
no puedo no poner todo en duda
o las encuestas están falseadas
o los encuestados no saben que
valoran o ya no hay valores que
defender o Chile ya no es Chile
sino un simple ruedo de circo.
Que anuncie su deseo de explicar
en privado algo que no explica
en público, pero cuyas
consecuencias las sufrimos todos
es un doble insulto producto de
una arrogancia superior.
Toma una medida de dominio público,
no la explica, pero nos anuncia
que puede explicarla en privado
a una persona. Solo hay dos caminos
posibles: es una treta para desviar
la atención y de ser así
solamente está jugando
con los sentimientos de la gente;
es un sentimiento verdadero y
de este modo no dice que de una
parte en un país proclamado
democrático, nosotros la
gente, nosotros el pueblo, nosotros
los sin poder no tenemos derecho
a la verdad., lo que ya es algo
terrible, peor aún nos
está diciendo que ha tenido
“razones”. Como se trata de que
se dirige a todos y entre estos
todos hay entes pensantes, pues
no puede uno no interrogarse sobre
que significa esto de haber tenido
“razones”, razones que no puede
explicar públicamente.
¿No habrá querido
decir presiones o razones de pesos
o extorsiones? Linda forma de
comunicar con un doble discurso:
dice algo, insinúa otra
cosa y quiere significar algo
completamente distinto, es decir
quedamos en el limbo.
Concluye la nota con : “Las declaraciones
las realizó antes de encabezar
la ceremonia de conmemoración
del natalicio de Bernardo O´Higgins
en la ciudad de Chillán,
Octava Región.” Es el perfecto
broche de oro, indultar a un criminal
imperdonable, por razones inconfesas,
justo en el día del natalicio
de nuestro libertador. ¿Sería
muy fuerte recurrir al dicho de
que Chancho embarrado siempre
quiere embarrar a otro? Pregunto
esto con toda humildad, pues no
quiere que nadie piense mal sobre
las sinrazones de nuestro máximo
más igual a otros más
iguales a él.
A nosotros los del montón
nos queda la duda obligándonos
a pensar y alumbrarnos el camino.
Ninguno de los más iguales
será muy diferente, lo
que también podría
escribirse como que lo que venga
con la concertación ha
de ser más de lo mismo.
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