Tito Alvarado
Estocolmo.se
Nota dedicada
a los problemas cuya única
solución ha sido postergar
la solución a los problemas
aumentando, sin que se vea en
el horizonte la luz de una solución
valedera, a la realidad de circo
que se resquebraja por los estertores
de la realidad de nausea que acosa
a millones de chilenos.
Revisando las pocas informaciones
que se publican en internet acerca
de una visión de realidad
sobre la realidad concreta de
Chile, veo, o mejor dicho: intuyo,
que estamos en un tiempo de umbral;
un tiempo en que no se está
entrando a algo nuevo ni se está
saliendo de algo viejo. Todo es
movimiento y por lo mismo los
acontecimientos del accionar de
los seres humanos en sociedad
nos conducen siempre a algún
lado.
No podremos saber a ciencia cierta,
que tan mejor o peor será
a lo que no terminamos de entrar,
pero si sabemos que no ha de ser
igual a lo que no terminamos de
salir. Los movimientos de un país
están compuestos por movimientos
de grupos e individuos que a su
vez se mueven en distintos tiempos
y velocidades. En general podemos
decir que ocurre muchas veces
que algo cambia en la realidad,
pero esto no termina de cambiar
en las percepciones que la gente
tenga de ella. Cambian ciertos
hechos, no cambian en la misma
intensidad y sentido la forma
de percibirlos.
Hace algún tiempo leí
una extensa entrevista al ya pronto
ex senador Viera Gallo y lo ví
blandito, fofo, cuidadoso hasta
el extremo de parecer timorato.
En estos personajes de mantequilla,
los no tan valientes soldados
y toda la parafernalia de la derecha,
tiene sus mejores aliados. Que
no haya sido candidato demuestra
que algo ha terminado, no sabemos
que vendrá.
La simpática señora
del bigotito sonriente, que ostenta
la dudosa condición de
posible futura presidenta de una
gobernación del imperio,
fue acusada de ser la carta bajo
la manga de las fuerzas armadas
y ella se limitó a una
sonriente evasiva. Nada indica
que en ella se esté terminando
una era, sin embargo todo indica
que la acumulación de problemas
cuyas soluciones se han postergado,
tendrá su reventón
y si esto ocurre bajo el mandato
de la dicha señora, nadie
podrá asegurar que ella
sepa salir con la sonrisa indemne.
Aquí el tiempo de umbral
es mucho más prolongado.
Si se produce la anunciada desgracia
de que el país sea gerenciado
por un señor que se ha
hecho millonario a la sombra del
ladrón mayor de la colonia,
con los tormentosos títulos
de ex general y ex dictador, podremos
decir que estamos entrando a algo
más de lo mismo, pero ampliado.
Algunas izquierdas lograron unir
sus pocas fuerzas y más
voluntades en un movimiento cuyo
objetivo central es, o debiera
serlo, a partir de los problemas
de la gente, aportar organización
y de esta forma contribuir a romper
el negocio de las elites políticas.
En las izquierdas también
se da un tiempo de umbral unos
con visiones y prácticas
que debieran estar superadas,
otros con niñerías
de restar en vez de sumar.
Si vemos la cuestionable actuación
de la justicia en relación
a los abusos contra los derechos
de la persona por los aparatos
represivos del nefasto gobierno
de las fuerzas armadas, vemos
la zona gris del umbral.
Son las señales de lo
nuevo que no acaba de nacer, son
los avatares de lo viejo que no
termina de morir.
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