Aprender a tener orgasmos
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Aprender a tener orgasmos o a tenerlos
con mayor facilidad no es más que
una parte de un proceso de evolución
sexual que se prolonga durante toda la
vida. Conocer el propio cuerpo y sus reacciones
ayuda a tranquilizarse, pero saber qué
falla o la causa que provoca la dificultad
para alcanzar el orgasmo no es suficiente
para producir un cambio. Este cambio es
un proceso activo que implica, entre otras
cosas, hacerse una misma responsable de
su propia sexualidad.
El crecimiento sexual y el cultivo de
una forma de expresión sexual más
placentera, con pareja o sin ella, tienen
que empezar por el conocimiento de una
misma.
El tratamiento del orgasmo va encaminado
a intervenir en las causas que mantienen
la dificultad orgásmica. Buena
parte de las anorgasmias tienen que ver
con el desconocimiento del cuerpo y la
falta de habilidad de la mujer para estimularse,
por lo que la masturbación directa
resulta muy efectiva para el tratamiento.
La mayoría de las mujeres que
no orgasman no suelen presentar otros
problemas sexuales y su falta de orgasmo
es consecuencia de la escasa o nula educación
sexual para el placer. Por eso, la autoayuda
facilita que las mujeres que tienen dificultades
o no puedan alcanzar el orgasmo puedan
por medio de la autoestimulación
superar y aprender a conocer como tener
orsgasmo.
Conocimiento del cuerpo
En primer lugar, alcanzar el orgasmo
depende del conocimiento que la mujer
tenga de su cuerpo y de la habilidad que
haya desarrollado para excitarse sexualmente.
El orgasmo puede ser inducido por estimulación
erótica genital y no genital. Hay
mujeres que pueden orgasmar por caricias
en los pechos. Otras refieren orgasmos
durante el sueño. Toda la zona
del clítoris y la pared anterior
de la vagina son zonas de alta excitabilidad.
Condiciones adecuadas
La excitación sexual está
influida por el estado físico:
cansancio, enfermedad, convalecencia;
el estado de ánimo: fatiga, distracción,
enfado, preocupaciones; y otros factores
de indudable importancia como son los
niveles hormonales, la toma de anticonceptivos,
la edad, o el uso de fármacos.
También la situación concreta
determina la capacidad de sentir placer.
Las primeras experiencias en coches o
en situaciones estresantes, como las que
tienen que vivir tantos jóvenes,
son poco adecuadas para iniciarse de forma
satisfactoria en el placer sexual. Tanto
para ellas como para ellos.
Autoestima y autoconcepto
Es importante la capacidad para sentirse
cómoda con una misma. Un gran número
de mujeres se sienten insatisfechas con
alguna parte de su cuerpo y con frecuencia
esas preocupaciones influyen en la manera
de encontrarse con ellas mismas, en general
y en cuanto seres sexuales, en particular.
Aprender a entenderse y a tener influencia
sobre el propio cuerpo permite empezar
a disfrutar del sexo por el cúmulo
de experiencias sensoriales y emocionales
que puede proporcionar. Esto implica hacerse
una misma responsable de su propia sexualidad.
Actitudes ante la sexualidad
Los valores relacionados con la sexualidad
y afectividad transmitidos en el ambiente
familiar pueden influir sobre la propia
actitud hacia lo sexual. Es frecuente
que la mujer crezca en una sociedad (como
es la tradicional occidental y la de gran
parte de los llamados países del
tercer mundo) en la que el modelo de sexualidad
no es respetuoso con la femenina. En algunos
casos, la madre y las mujeres respetables
aparecen como seres asexuados, cuando
no claramente antisexuales.
Historia sexual y amorosa
Los sentimientos sobre las relaciones
actuales o pasadas, tanto a nivel emocional
como sexual, influyen en la vivencia orgásmica.
Mujeres con dificultad para sentir orgasmos
han tenido experiencias sexuales desagradables
o poco estimulantes. Han podido vivir
amores desgraciados, por lo que temen
dejarse llevar y sentirse dependientes
de la persona con la que comparten placer
sexual, y que ésta les abandone
y les haga sufrir.
Los sentimientos sobre las relaciones
pasadas o actuales, tanto a nivel emocional
o sexual, influyen en la vivencia orgásmica
Modelo inadecuado de relación
sexual
Otra causa frecuente de anorgasmia son
los patrones de relación sexual
inadecuados. El modelo de relación
donde apenas existen caricias y no hay
preámbulo dificulta que la mujer
esté suficientemente excitada para
alcanzar el orgasmo. Por otro lado, ese
tipo de encuentro termina cuando el hombre
eyacula, que suele ser muy pronto, máxime
si tampoco ha existido preámbulo.
Así que es muy difícil,
casi imposible, para la mujer tener un
orgasmo en ese escenario. En esa situación
la mujer se suele quedar, al principio
de la relación, confundida, frustrada,
incómoda y tensa. Y con el tiempo,
si no ha sido capaz de modificar el panorama,
la acumulación de frustración
unida a la resignación la lleva
a desear que él acabe cuanto antes
y no la moleste más. Con el tiempo,
esta anorgasmia se convierte de manera
irremediable en falta de deseo.
Los miedos
Son tan variados que cada cual puede
agregar el suyo, y son muy eficaces en
inhibir el placer y bloquear la respuesta.
El miedo al embarazo, miedo a ser sorprendida,
miedo al dolor, desconfianza ante la pareja
-en especial en las primeras relaciones-,
miedo a quedar mal, vergüenza...
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