• A las 19.00 de este domingo, recibió
Carina Höglund, la madre de Engla,
la terrible noticia de que su hijita ya
no estaba con vida.
La noticia de la muerte de la niña
recorrió rápidamente la localidad
de Stjärnsund y sus 209 habitantes
se enteraron de lo mismo. Ya no tenia sentido
seguir buscando, el hombre detenido y acusado
de haber raptado a la pequeña, había
confesado no solo que dio muerte a Engla
el mismo día en que la niña
desapareció, indicando a la policía
donde había llevado el cuerpo de
Engla, en Gästrikland, provincia vecina
a Dalecarlia, a unos 20 km de la localidad
de Stjärnsund,, Eklund confesó
además ser el autor de la muerte
de Pernilla Hellgren, en el año 2000.
Al tener la certeza de que la policía
estaba investigando pruebas forenses en
relación al asesinato de la joven
de 31 años, Pernilla Hellgren,
en Falun, en 2000, y presionado por dos
mujeres policías a cargo del interrogatorio,
Eklund finalmente se quebró, confesando
que fue él quien asesinó
a Pernilla, la cual fue encontrada desnuda
y estrangulada en un bosque en la ciudad
de Falun. Seguidamente declaró
haber dado muerte a Engla y se ofreció
en mostrar a la policía donde había
dejado el cuerpo de la pequeña.
Insuficiencias de la policía
En una conferencia de prensa en Dalarna
(Dalecarlia) la policía de esa
provincia se mostró muy conmovida
por el caso de Engla, lamentando el triste
desenlace. El jefe de policía local,
Sven- Olov Hellberg agradeció al
mismo tiempo la ayuda que recibió
de parte de la población.
“Sentimos una pena profunda” afirmó
Hellberg, al mismo tiempo que se mostró
impresionado por la ayuda de la comunidad
y de los cientos que voluntarios que llegaron
a la localidad a prestar su ayuda en la
búsqueda de la niña. “Todo
el pueblo se interesó en ayudar
y prestó su colaboración,
de una forma que nunca antes se había
visto”, afirmó el jefe de policía
y agradeció por la enorme cantidad
de datos que recibieron y que finalmente
contribuyeron a dilucidar el caso. “Hemos
recibido mucha información, la
cual ha sido de un gran valor”, afirmó
el jefe de policía.
No obstante el alivio porque se resolviera,
la policía de Dalecarlia decidió
presentar una acusación en contra
de si mismos. El motivo es que el año
pasado, en noviembre del 2007, ya habían
recibido datos que apuntaban a que Anders
Eklund estaba comprometido en el asesinato
de Pernilla Hellgren. Sin embargo la policía
nunca investigó a Eklund, por “falta
de recursos” y el dato fue a parar al
basurero. Se supone que si se hubiera
hecho una mejor investigación el
año pasado, se habría podido
evitar que el asesino atacara una vez
mas, esta vez a una niña de diez
años, que resultó ser la
siguiente victima.
La policía de Dalecarlia está
consciente de la crítica en contra
de su actuación, y se hace la autocrítica
pertinente. Sven-Åke Petters afirmó
al Diario Borlänge:
- Si hubiéramos
actuado, ¿viviría aun la
niña? Esa pregunta tenemos que
hacérnosla.
También el jefe provincial de
la policía, Sten-Olov Hellberg
se preguntó lo mismo, durante la
conferencia de prensa: “¿Hubiéramos
podido evitar la tragedia?”, dijo.
La hermana de Pernilla Hellgren, Sofie
Tollsten, declaró por su parte
a SvD.se, que es desastroso que la policía
no se haya preocupado del dato, que el
trabajo de ésta fue “catastrófico”
y que la vida de Engla se habría
podido salvar si la policía hubiera
hecho bien su trabajo al recibir el dato.
Las fotografías
Pero si la policía el año
pasado no supo aprovechar la oportunidad
al recibir el dato que pudo llevar a que
Eklund fuera condenado por haber dado
muerte a Pernilla, esta vez fue distinto.
Aunque hubo un hecho que seguramente pasará
a la historia como uno de los hechos más
extraños en la historia del crimen
en Suecia. Una casualidad del destino
hizo que una persona que pasaba por el
mismo camino en el que Engla iba en bicicleta
a su casa, hubiera comprado hace poco
una nueva cámara fotográfica,
y quería sacar fotos. Muchas fotos.
Esa casualidad del destino hizo que esta
persona – que quiere ser anónima
– sacara las fotos que llevaron rápidamente
a la policía a dar con el paradero
del hombre que había raptado a
la niña.
Con solamente 55 segundos de diferencia
la persona que primero sacó la
foto de Engla en su bicicleta, sacó
despues la del auto SAAB rojo, en el que
viajaba Eklund, el cual, al ver que estaba
siendo fotografiado, trató de hacerle
el quite a la cámara. Demasiado
tarde. El auto del asesino quedó
grabado en la cámara, con el número
de registro completamente visible, lo
que llevó a la identificación
y detención el lunes pasado de
Anders Eklund. Seguidamente la policía
pudo averiguar que el dueño del
auto había sido condenado por delitos
sexuales anteriormente, y que además
vivía cerca de la casa de Engla.
Una coincidencia increíble que
resultó al final ser la caída
del asesino. La persona que tomó
la foto está conforme con haber
podido contribuir a resolver el caso.
“Se siente muy extraño, pero al
mismo tiempo fantástico que pudo
ayudar tanto. Que algo, producto de la
casualidad, resultó ser tan importante.
Se siente bien que se haya podido apresar
a una persona de esta manera, luego el
hecho en si, es muy trágico”, afirmó
a los medios.
Hecho casual
Jan Kyrö, el abogado de Eklund,
afirmó a la prensa que el crimen
de la niña carece de ribetes sexuales,
y que solo había sido producto
de la casualidad que su defendido se encontrara
con ella. “No fue nada que él planeara”,
afirmó Kyrö. Aunque aun falta
ver los resultados de las interrogaciones
futuras y de la autopsia de la menor.
Por su parte, el asesino de la pequeña
reconoce que dio muerte a la niña,
pero no que cometió un asesinato,
afirmando que no fue algo deliberado.
Sin embargo, Anders Eklund es conocido
en las localidades cercanas por su forma
extraña de comportarse y por tener
antecedentes delictivos. Ya en 1994 fue
condenado por acoso sexual a una joven
mujer. Durante el proceso declaró
que “tenía ganas de tener algo
sexual”. Éste es solamente uno
de los delitos, la lista es larga.
El mismo día del asesinato de
Engla el hombre llegó a uno de
los restaurantes de una localidad vecina
a comer pizza, como tantas otras veces.
Y en una filmación de una gasolinera
cercana aparece - después de haber
dado muerte a la niña - haciendo
bromas y riéndose con otros clientes,
los cuales seguramente nunca se imaginaron
que estaban frente a frente a un asesino.
Stjärnsund, un lugar idílico
La pequeña localidad de Stjärnsund,
con sus escasos 209 habitantes, su escuela
y su iglesia, se vio afectada sin previo
aviso y sin piedad. El destino puso a
una niña de diez años, en
el camino de un asesino, y la catástrofe
fue un hecho. Niklas Lång, sacerdote
de la localidad comenta:
- Hay
muchas emociones, todos están profundamente
tristes, y muchos han llegado a la iglesia
esta tarde para mostrar sus sentimientos,
compartir la pena y dar las condolencias
a la familia. Las tragedias siempre afectan.
En el lugar más bello del mundo,
en la más segura de las comunidades,
no se espera que algo así pueda
pasar.
Este miércoles Anders Eklund
será interrogado nuevamente por
la policía, es posible que se declare
culpable de otros asesinatos a jóvenes
mujeres, los cuales aun no han sido resueltos.