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El crimen que estremece a Suecia
Por Marisol Aliaga
Estocolmo.se
Abril 2008
Un triste desenlace tuvo el caso de Engla, la niña de diez años desaparecida hace más de una semana en Stjärnsund, provincia de Dalecarlia. La misma persona que asesinó a Engla, el sábado pasado, asesinó también a Pernilla Hellgren, hace ocho años atrás, en Falun. El chofer de camiones Per Eklund, de 42 años, condenado repetidas veces por delitos de índole sexual, confesó ser el causante de los dos crímenes.
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• A las 19.00 de este domingo, recibió Carina Höglund, la madre de Engla, la terrible noticia de que su hijita ya no estaba con vida.
La noticia de la muerte de la niña recorrió rápidamente la localidad de Stjärnsund y sus 209 habitantes se enteraron de lo mismo. Ya no tenia sentido seguir buscando, el hombre detenido y acusado de haber raptado a la pequeña, había confesado no solo que dio muerte a Engla el mismo día en que la niña desapareció, indicando a la policía donde había llevado el cuerpo de Engla, en Gästrikland, provincia vecina a Dalecarlia, a unos 20 km de la localidad de Stjärnsund,, Eklund confesó además ser el autor de la muerte de Pernilla Hellgren, en el año 2000.

Al tener la certeza de que la policía estaba investigando pruebas forenses en relación al asesinato de la joven de 31 años, Pernilla Hellgren, en Falun, en 2000, y presionado por dos mujeres policías a cargo del interrogatorio, Eklund finalmente se quebró, confesando que fue él quien asesinó a Pernilla, la cual fue encontrada desnuda y estrangulada en un bosque en la ciudad de Falun. Seguidamente declaró haber dado muerte a Engla y se ofreció en mostrar a la policía donde había dejado el cuerpo de la pequeña.

Insuficiencias de la policía

En una conferencia de prensa en Dalarna (Dalecarlia) la policía de esa provincia se mostró muy conmovida por el caso de Engla, lamentando el triste desenlace. El jefe de policía local, Sven- Olov Hellberg agradeció al mismo tiempo la ayuda que recibió de parte de la población.

“Sentimos una pena profunda” afirmó Hellberg, al mismo tiempo que se mostró impresionado por la ayuda de la comunidad y de los cientos que voluntarios que llegaron a la localidad a prestar su ayuda en la búsqueda de la niña. “Todo el pueblo se interesó en ayudar y prestó su colaboración, de una forma que nunca antes se había visto”, afirmó el jefe de policía y agradeció por la enorme cantidad de datos que recibieron y que finalmente contribuyeron a dilucidar el caso. “Hemos recibido mucha información, la cual ha sido de un gran valor”, afirmó el jefe de policía.

No obstante el alivio porque se resolviera, la policía de Dalecarlia decidió presentar una acusación en contra de si mismos. El motivo es que el año pasado, en noviembre del 2007, ya habían recibido datos que apuntaban a que Anders Eklund estaba comprometido en el asesinato de Pernilla Hellgren. Sin embargo la policía nunca investigó a Eklund, por “falta de recursos” y el dato fue a parar al basurero. Se supone que si se hubiera hecho una mejor investigación el año pasado, se habría podido evitar que el asesino atacara una vez mas, esta vez a una niña de diez años, que resultó ser la siguiente victima.

La policía de Dalecarlia está consciente de la crítica en contra de su actuación, y se hace la autocrítica pertinente. Sven-Åke Petters afirmó al Diario Borlänge:

     - Si hubiéramos actuado, ¿viviría aun la niña? Esa pregunta tenemos que hacérnosla.

También el jefe provincial de la policía, Sten-Olov Hellberg se preguntó lo mismo, durante la conferencia de prensa: “¿Hubiéramos podido evitar la tragedia?”, dijo.

La hermana de Pernilla Hellgren, Sofie Tollsten, declaró por su parte a SvD.se, que es desastroso que la policía no se haya preocupado del dato, que el trabajo de ésta fue “catastrófico” y que la vida de Engla se habría podido salvar si la policía hubiera hecho bien su trabajo al recibir el dato.


Las fotografías


Pero si la policía el año pasado no supo aprovechar la oportunidad al recibir el dato que pudo llevar a que Eklund fuera condenado por haber dado muerte a Pernilla, esta vez fue distinto. Aunque hubo un hecho que seguramente pasará a la historia como uno de los hechos más extraños en la historia del crimen en Suecia. Una casualidad del destino hizo que una persona que pasaba por el mismo camino en el que Engla iba en bicicleta a su casa, hubiera comprado hace poco una nueva cámara fotográfica, y quería sacar fotos. Muchas fotos. Esa casualidad del destino hizo que esta persona – que quiere ser anónima – sacara las fotos que llevaron rápidamente a la policía a dar con el paradero del hombre que había raptado a la niña.

Con solamente 55 segundos de diferencia la persona que primero sacó la foto de Engla en su bicicleta, sacó despues la del auto SAAB rojo, en el que viajaba Eklund, el cual, al ver que estaba siendo fotografiado, trató de hacerle el quite a la cámara. Demasiado tarde. El auto del asesino quedó grabado en la cámara, con el número de registro completamente visible, lo que llevó a la identificación y detención el lunes pasado de Anders Eklund. Seguidamente la policía pudo averiguar que el dueño del auto había sido condenado por delitos sexuales anteriormente, y que además vivía cerca de la casa de Engla.

Una coincidencia increíble que resultó al final ser la caída del asesino. La persona que tomó la foto está conforme con haber podido contribuir a resolver el caso. “Se siente muy extraño, pero al mismo tiempo fantástico que pudo ayudar tanto. Que algo, producto de la casualidad, resultó ser tan importante. Se siente bien que se haya podido apresar a una persona de esta manera, luego el hecho en si, es muy trágico”, afirmó a los medios.

Hecho casual

Jan Kyrö, el abogado de Eklund, afirmó a la prensa que el crimen de la niña carece de ribetes sexuales, y que solo había sido producto de la casualidad que su defendido se encontrara con ella. “No fue nada que él planeara”, afirmó Kyrö. Aunque aun falta ver los resultados de las interrogaciones futuras y de la autopsia de la menor.

Por su parte, el asesino de la pequeña reconoce que dio muerte a la niña, pero no que cometió un asesinato, afirmando que no fue algo deliberado.

Sin embargo, Anders Eklund es conocido en las localidades cercanas por su forma extraña de comportarse y por tener antecedentes delictivos. Ya en 1994 fue condenado por acoso sexual a una joven mujer. Durante el proceso declaró que “tenía ganas de tener algo sexual”. Éste es solamente uno de los delitos, la lista es larga.

El mismo día del asesinato de Engla el hombre llegó a uno de los restaurantes de una localidad vecina a comer pizza, como tantas otras veces. Y en una filmación de una gasolinera cercana aparece - después de haber dado muerte a la niña - haciendo bromas y riéndose con otros clientes, los cuales seguramente nunca se imaginaron que estaban frente a frente a un asesino.

Stjärnsund, un lugar idílico

La pequeña localidad de Stjärnsund, con sus escasos 209 habitantes, su escuela y su iglesia, se vio afectada sin previo aviso y sin piedad. El destino puso a una niña de diez años, en el camino de un asesino, y la catástrofe fue un hecho. Niklas Lång, sacerdote de la localidad comenta:

      - Hay muchas emociones, todos están profundamente tristes, y muchos han llegado a la iglesia esta tarde para mostrar sus sentimientos, compartir la pena y dar las condolencias a la familia. Las tragedias siempre afectan. En el lugar más bello del mundo, en la más segura de las comunidades, no se espera que algo así pueda pasar.

Este miércoles Anders Eklund será interrogado nuevamente por la policía, es posible que se declare culpable de otros asesinatos a jóvenes mujeres, los cuales aun no han sido resueltos.

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