Click for Stockholm, Sweden Forecast
Estocolmo
 
BREVES
RADIOS
 


Suecia
Cambios importantes en la política de migración
Por Alberico Lecchini
Estocolmo 080906
Los dos partidos mayoritarios de Suecia han mostrado en estos días cuáles son las pautas que regirán la política de migración sueca en el futuro. Tanto moderata samlingspartiet (m) como la socialdemocracia (s) pretenden endurecer aún más las reglas para los que buscan asilo político o humanitario en el país. Al mismo tiempo se abre un compás de espera hasta diciembre para una de las reformas más importantes de las últimas décadas: la posibilidad de trabajar en Suecia como simple inmigrante proveniente de un país fuera de la UE, del Espacio Económico Europeo (EES) y Suiza. La población envejece, y la industria y los servicios precisan nueva fuerza de trabajo. Un fenómeno compartido con el resto de Europa y por el cual Suecia debe luchar ahincadamente por su desventaja de ubicación geográfica y cultural en el continente europeo.
Barrapunto Digg Del.icio.us Chuza Que es compartir
Comparte ésta noticia con tus amigos
Enviar a un amigo Aumentar tamaño Reducir tamaño Imprima ésta nota
 
La inmigración de mano de obra para el mercado laboral sueco ha estado restringida a sólo algunas áreas muy definidas y en cuentagotas. Sin embargo los datos sobre hacia adónde apunta la demografía del país, ha acercado a los partidos políticos hoy representados en el parlamento. Abrir las fronteras a la fuerza de trabajo extracomunitaria es una necesidad que no puede seguir aplazándose y que todos aceptan. La diferencia entre el gobierno de la Alianza de centroderecha y la oposición rojiverde, es que mientras la primera quiere que sean los patrones los que definan la necesidad de mano de obra que desean utilizar, los otros pretenden que sean las autoridades estatales las que se impliquen en ese proceso, controlando la corriente de fuerza de trabajo que ingresa al país. De esta forma se evitaría que los patrones den empleo en peores condiciones a los inmigrantes, en lugar de contratar a la gente desocupada y organizada sindicalmente que vive en el país, y cuyos salarios deben regirse por los convenios colectivos.

Los sindicatos, principalmente LO y TCO, ya han alertado de que si las autoridades no se implican en este proceso, Suecia contará con dos clases de trabajadores, uno que se rige por los convenios colectivos, y otro donde el patrón si bien no viola la ley, sólo pagaría salarios mínimos, creándose así un equipo A y B en el mercado laboral.

La organización patronal Svenska Näringsliv, desea que el estado no impida al empresario hacer uso del derecho de decidir qué mano de obra es la que necesita. Algo que con toda probabilidad le será concedido cuando el 15 de diciembre entre en vigencia la ley, ya que la Alianza está decida a que las reglas sean lo menos burocráticas posible.

En la reciente reunión que los ministros de inmigración de la UE realizaron en Kiev, la capital de Ucrania, el ministro de Migración sueco Tobías Billström, anunció que Suecia redoblará esfuerzos para atraer la mano de obra que la industria y los servicios necesiten par afianzar la economía del país y la estabilidad de las empresas.

En tema de refugio tanto conservadores como socialdemócratas marcan, cada uno a su manera, la necesidad de imponer la línea del trabajo, es decir el refugiado debe demostrar apenas llega, que está dispuesto a aceptar un empleo o una práctica de trabajo los más rápido posible, al mismo tiempo que estudia el idioma sueco para acelerar una integración eficaz a la sociedad. Las políticas de los últimos años, que han ido endureciendo las condiciones para el que solicita asilo por la causa que sea, no alcanzan para tranquilizar a un sector de la opinión pública, cuyo rechazo a los inmigrantes se hace cada vez más notoria, y que se cristaliza con el creciente apoyo que obtiene Sverigedemokraterna (sd), el partido ultraderechista y xenófobo que hoy está presente en muchos municipios del país.

Durante las últimas campañas electorales los sectores de la derecha más cerril han trabajado con el mensaje de que los inmigrantes viven de la ayuda social, marginados y en guettos donde mantienen costumbres y culturas ajenas a los valores y leyes del país. Las opiniones de los partidos que defienden el derecho de asilo, y culpan a la propia sociedad de provocar la marginación de grupos importantes de refugiados a través de una legislación y reglas burocráticas desalentadoras, han perdido la batalla ideológica por mantener el sentido humanitario del refugio. Ahora es la línea utilitaria la que se impone.

En concreto, los conservadores desean que los cambios que hasta ahora el gobierno de la Alianza de centro-derecha ha implementado en políticas de asilo, se profundicen. Esto significa, por ejemplo, que desde el momento en que el solicitante de asilo inicia los trámites para recibir el estatus de refugiado, debe aceptar un trabajo que le ofrecerá la comuna o un empleador privado en el lugar donde esté radicado. Esa oferta de empleo estará adaptada a la educación de cada refugiado, aunque nadie se espera que los mismos no pasen de sencillas tareas, como la limpieza en establecimientos públicos o tareas básicas en la industria local. Así la persona recibirá una especie de ingreso mínimo todavía por establecer, en lugar de la ayuda económica (hoy día 61 coronas por día y adultos (unos 6 euros) que Migración le paga durante el trámite de asilo. Una vez obtenido el asilo, se emplearán estímulos económicos para que los refugiados se radiquen en las comunas donde haya vivienda y empleo disponibles, anunciaron los responsables de la política de inmigración del partido conservador, entre ellos el propio ministro Tobías Billström.

La socialdemocracia sigue una línea casi similar, aunque matizada con algunos aspectos humanitarios en caso de que el refugiado presente síntomas traumáticos a causa de la persecución, guerra u otro suceso que haya afectado su salud física o mental. Sin embargo la línea del trabajo está presente al señalar que el refugiado tendrá que aceptar el lugar de radicación que Migración le indique, donde podrá ser empleado o hacer una práctica de trabajo. Para ello cada solicitante de asilo contará con un guía apenas llegue al país, con el cual trazará un plan de trabajo según su capacitación -y de estudios del idioma sueco- Además le orientarán ha radicarse en la comuna que ofrezca las mejores posibilidades para su integración, ya sea si está solo o con su familia.

Verónica Palm, responsable del tema de migraciones de su partido, admite que el asunto es espinoso, y que esta línea encontrará oposición dentro de su organización, pero cree que es hora de revisar la experiencia de políticas pasadas y cambiar la orientación. En caso necesario, se legislará en ese sentido derogando la ley EBO (ver recuadro). Para alentar a las comunas que se destaquen por su compromiso en radicar e integrar a los refugiados, se propone un estímulo económico suplementario por esos esfuerzos, una zanahoria que se espera atraiga a municipios que hasta hoy han cerrado sus puertas a los extranjeros, y gratifiquen a los que han hecho esfuerzos extraordinarios por ofrecerles un lugar.

La actual ley conocida como eget boende (EBO) ha permitido a los refugiados la alternativa de elegir la comuna donde radicarse, lo que ha llevado a una concentración muy alta de personas en comunas como por ejemplo, Estocolmo, Gotemburgo, Malmö y Södertälje. En algunos suburbios de estas ciudades, el hacinamiento de varias familias que comparten un apartamento es extremo, y despierta el fantasma de los guettos donde las leyes de la sociedad no siempre son las que predominan. Los vecinos de esos distritos sufren sin dudas el deterioro social de estos barrios castigados por el desempleo y la marginación, a pesar de sus esfuerzos por darle a esas zonas una imagen que contraste con los prejuicios dominantes; pero los sucesos violentos que a veces ocurren, y que algunos medios de prensa magnifican en sus reportajes, se fijan en la retina del ciudadano medio, aumentando su recelo contra esos suburbios. Las autoridades comunales se encuentran también muchas veces impotentes ante el problema, y las medidas que se toman no alcanzan para mejorar la situación. Por consiguiente, esa imagen negativa de los suburbios superpoblados por extranjeros, es uno de los mejores instrumentos de propaganda que la ultraderecha utiliza para predicar que hay que expulsar a todos los inmigrantes que no vivan de su trabajo.
 
En las filas de los verdes como del partido de izquierda se critica estas nuevas pautas donde predomina el aspecto utilitario en vez del humanístico. Obligar a los refugiados a radicarse en comunas que ellos no han elegido, va contra los principios de libertad de elección del individuo, algo que esos dos partidos creen es esencial. Además, afirma Bodil Ceballos parlamentaria por el partido ecologista, esas políticas lo que pretenden es quitarle protagonismo a Sverigedemokraterna, en lugar de reafirmar los principios que han regido la política de asilo hasta no hace mucho tiempo, es decir tolerancia y un buen servicio a los refugiados, con márgenes de tiempo más largos para el aprendizaje del idioma sueco y la adaptación a la sociedad.

Kalle Larsson, representante del partido de izquierda (v) en el parlamento, opina que el endurecimiento de esas políticas aproxima a los dos partidos parlamentarios que con más tenacidad han levantado barreras para contener el flujo de refugiados a Suecia, y los obliga a adoptar medidas que eran impensables hace sólo algunos años atrás.

Una materia todavía pendiente es qué ocurrirá con los miles de sin papeles que viven en Suecia y que esperan se les conceda el permiso de residencia. El gobierno ha entreabierto la puerta y ha manifestado que puede haber una posibilidad de que si prueban que han trabajado por lo menos seis meses o más, podrían recibir el permiso de trabajo. Una especie de promesa que está suspendida en el aire, pero que no deja de despertar una esperanza en los que han aguantado sobreviviendo bajo pésimas condiciones laborales de extrema explotación en muchos casos, y que los haría "legales" después de tanto sacrificios.

La oposición (s) y (v) en cambio es contraria a esta solución, y los sindicatos también están de acuerdo con esa línea. El argumento predominante es que si se les otorga el permiso de residencia y de trabajo a los "ilegales" que en su momento vieron rechazados sus solicitudes de asilo, se debilitará ese derecho ya que en el futuro, la forma de tratar de radicarse en Suecia es pedir primero asilo, y una vez denegado, buscar la radicación a través de conseguir un trabajo. De esta forma se recargaría en forma extraordinaria toda la maquinaria del sistema de asilo, lo que crearía aún más problemas al aparato burocrático que hoy hace todo lo posible por acortar los procesos de investigación de cada caso, y además dificultaría enormemente a los que tienen real necesidad de refugio lograr en poco tiempo ese asilo.

Se esperan meses turbulentos en política de migración. El debate recién comienza y se irá acelerando a medida que se vean los resultados de la ley de inmigración de mano de obra, y las reformas a la política de asilo se enfrenten a la que predica al ultraderecha, que ya se restriega las manos ante la posibilidad de institucionalizarse si logra uno o más escaños en el parlamento. Una cosa es segura, Suecia pasará a integrar el club de los duros en temas de asilo en la UE. Y el club liberal en tema de inmigración.

Aquí puedes buscar otros artículos de Alberico Lecchini /con fecha - nombre del artículo- o bien del autor
 

 

Contacto: redaccion@estocolmo.se
© Copyright Estocolmo.se 2003, - Editor Responsable: ADFLA-DIG
Las opiniones contenidas en este sitio son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.
Webbmaster